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Entrevista a Dominique Vial
Confundir antisionismo y antisemitismo es un error gravísimo
19/02/2018 | Roxanne D´Arco

Era un día de conmemoración en Francia. El 16 de julio de 2017, Emmanuel Macron hacía un discurso con ocasión de las conmemoraciones de la redada de Vél D´Hiv[1], en la región parisina. En un momento determinado, el presidente de la República soltaba repentinamente: "No cederemos en absoluto ante el antisionismo pues es la forma reinventada del antisemitismo".

No hacía falta más para que Dominique Vidal, periodista e historiador, replicara con una nueva obra, Antisionisme=Antisemitisme? Réponse a Emmanuel Macron, que acaba de aparecer en las ediciones Libertalia.

¿Se podría condenar el antisionismo algún día en Francia? ¿Qué significa esta amalgama? ¿Es específica de Francia? ¿Qué impacto tendría sobre la libertad de expresión? El autor responde a las preguntas de Middle East Eye.

MEE: No es difícil comprender que ha sido la declaración de Emmanuel Macron, confundiendo antisionismo y antisemitismo en las conmemoraciones del 75º aniversario de la redada del Vél D´Hiv, por otra parte en presencia de Benjamín Netanyahu, lo que te ha empujado a escribir Antisionisme=Antisemitisme? Réponse à Emmanuel Macron. ¿Qué te ha hecho pensar que un libro era justamente la mejor respuesta?

Dominique Vidal: Estaba ya un poco sorprendido, la víspera, el 15 de julio de 2017, al saber que Benjamín Netanhayu había sido invitado. No deja de ser la primera vez que un Primer Ministro israelí es invitado en la conmemoración de la redada del Vél d´Hiv. Eso ya era algo extraño... que me hacía estar aún más atento y escuché en directo todos los discursos, entre ellos el de Emmanuel Macron, que encontré excelente. Era pedagógico y notable.

Se le podría considerar como una prolongación del discurso de Chirac [el primer presidente francés que reconoció las responsabilidades del país en la redada de Vél d´Hiv, en 1995], que se condensaba en dos frases ["(...) esas horas negras manchan para siempre nuestra historia, y son una injuria a nuestro pasado y nuestras tradiciones. Si, la locura criminal del ocupante fue secundada por franceses, por el Estado francés"]. Macron explicaba por qué Francia era responsable de la deportación y del genocidio de los judíos que vivían entonces en Francia. Por otra parte, a menudo se habla de las y los judíos franceses, pero había muchas personas extranjeras entre ellos. La mayoría de las 75.000 personas judías de Francia deportadas, eran extranjeras.

Así pues estaba contento siguiendo este discurso. Y al final, oigo esta frase: "No cederemos en nada al antisionismo pues es la forma reinventada del antisemitismo". Me digo que he oído mal y me dirijo a las fuentes oficiales. Veo que la frase existe, ¡que el antisionismo es una forma reinventada del antisemitismo!

Esa misma tarde decidí escribir el libro. En esta frase de Macron, hay, de una parte, un error histórico importantísimo sobre las relaciones entre la gente judía y el sionismo y de otra, una error político, que consiste en abrir la vía a un delito de opinión, que en Francia ya no existe desde la guerra de Argelia [entre 1954 y 1962]. Recuerdo aún los periódicos de entonces con los espacios en blanco, ¡porque la censura hacía desaparecer artículos!

No se puede dejar que corra la idea de que se pueda instaurar el delito de opinión en Francia. Sería contrario a la Constitución, a la Declaración de derechos humanos y del ciudadano y la ciudadana y a todas las leyes, incluyendo las europeas. Nos encontramos ante algo absurdo histórica y políticamente.

¿En sus inicios, era mayoritario era mayoritario el sionismo entre las comunidades judías que había por todo el mundo?

En diferentes períodos, en grados diferentes, el sionismo ha sido una ideología marginal entre la gente judía. Es un punto extraño para mucha gente. Visiblemente, el presidente de la República no sabe que entre 1897, fecha del primer Congreso sionista mundial, y 1939, la inmensa mayoría de la gente judía, es decir entre el 90% y el 95% de la gente judía del mundo entero, no desea el proyecto de Teodoro Herzl [periodista y escritor austrohúngaro considerado como el padre del sionismo].

El proyecto de los y las comunistas judíos era la revolución. Se vio luego que era más complicado... El proyecto de la gente del Bund [de la Unión general de trabajadores judíos, presente en el Imperio ruso], era la autonomía cultural de la gente judía allí donde viva, y esto se daba sobre todo en el Este.

En el Oeste, el problema casi no se planteaba ya en estos términos. Se tenía una emancipación que avanzaba. Y además, había gente judía ortodoxa, por tanto religiosa, para la que el establecimiento de un Estado judío, o algo así , era una blasfemia. Para dicha gente, no podía haber un Estado judío mas que el día en que viniera el mesías.

Por tanto, ¿el genocidio habría cambiado la situación?

Existió el genocidio y, yo diría que sobre todo, el post-genocidio. Centenares de miles de supervivientes se encontraron en la imposibilidad de volver a su casa. Hubo pogromos en Polonia. El retorno es muy difícil de imaginar.

Todas las personas judías querían ir a Estados Unidos, pero no había visados después que se estableciera la ley Johnson-Reed de 1924 [que autoriza la entrada en los Estados Unidos de un contingente igual a solo el 2% de la población de cada grupo étnico censado en 1890]. Por tanto, una buena parte de esas personas va hacia Palestina. Primero ilegalmente, luego legalmente tras la proclamación de Israel en mayo de 1948.

Pero cuando se sacan las cuentas, la mayor parte de las migraciones no son decisiones sionistas, son obligadas por ejemplo para los judíos de los países árabes. Hoy, la mayoría de las personas judías continúan sin vivir en Israel. ¿Hay que calificarlas de antisionistas y por tanto de antisemitas? ¿Millones de personas judías serían antisemitas por rechazar el proyecto sionista? ¡Esto no tiene estrictamente ningún sentido históricamente hablando! Emmanuel Macron se ha enredado de mala manera.

¿Por qué has querido desarrollar estos puntos en tu libro?

Esta parte es importante porque muestra por qué ciertas aberraciones y ciertos excesos ideológicos pueden conducir a negar la realidad de la Historia. El hecho de que el sionismo sea minoritario no le condena. Es un punto de vista que se defiende. No lo comparto, menos aún teniendo en cuenta que yo soy de origen judío, o que mi padre estaba en Auschwitz. No pienso a pesar de ello -ni mi padre tampoco pensaba- que se debiera abandonar Francia para ir a vivir a Israel.

Denuncias esta frase de Emmanuel Macron como inapropiada históricamente pero también políticamente. ¿En qué es inapropiada en este segundo plano?

Si añades las cuestiones políticas, estamos ante algo muy grave. Algunos consejeros dicen a quien quiera oírlo: "No invitamos a Benjamín Netanyahu a la ceremonia". Él mismo se habría invitado, como lo hizo a la manifestación del 11 de enero de 2015. Pero se le ha dado la palabra. ¿Por qué, si no estaba invitado?

Se le confiere una palabra oficial... además de confundirlo todo y de dar la impresión de que las personas judías víctimas de la redada estarían hoy representadas por el Primer Ministro israelí, ¡uno de los peores de la historia de Israel! No deja de ser una extraña confusión. Añado de paso que cuando el presidente Macron se dirige a Netanyahu, dice "querido Bibi", lo que instaura una cierta intimidad. ¿Imaginas que el otro le respondiera querido "Manu"? Es bastante molesto.

Sobre esa famosa frase, algunos consejeros explican que no estaba en el discurso oficial y que habría sido añadida, posiblemente por algún consejero. Pero Emmanuel Macron la ha dicho, ¡yo la he oído!. Quiero bien creerle, pero esto conduce entonces a una reflexión sobre la función de presidente de la República. ¿Se trata de leer textos con los que no se estaría de acuerdo? Retrospectivamente, se nota un cierto malestar alrededor de este acontecimiento. Por tanto, razón de más, en mi opinión para remachar el clavo. La Historia es la Historia, le guste o no a Benjamín Netanyahu y a la extrema derecha israelí.

¿Estamos, en Francia, en un período en el que se confunde todo precisamente para no criticar la política de Israel, que intenta, por ejemplo, anexionarse los territorios colonizados (lo que permitiría la ley del 6 de febrero de 2017, actualmente congelada por el Tribunal Supremo)?

Estamos, en Israel, ante una evolución legislativa que, claramente, quiere decir: nunca dos Estados. Y sobre todo, dado que se habla de anexionar a la gente palestina con sus tierras, es una forma de apartheid a la israelí, y asumida.

Se va hacia, o se quiere, crear una especie de prohibición de crítica de la política israelí. Pero, en mi opinión, eso no se logrará jamás.

En Francia, con todas las presiones posibles tanto en el interior como desde el exterior, no se puede imaginar que el Consejo Constitucional valide la creación de un delito de opinión, que es anticonstitucional. Ni siquiera se puede imaginar que el gobierno pueda aceptar que se pueda discutir un proyecto así.

El proyecto de ley de Francis Khalifa, el presidente del CRIF (Consejo Representativo de las Instituciones Judías en Francia), que intenta sancionar el antisionismo es un proyecto que no puede defender ningún ministro. Todas las presiones no lo conseguirán. No habrá ley que cree un delito de opinión. En cambio, toda la agitación alrededor de este proyecto va a realizar una presión sobre la gente. Y, como periodista desde 1973, constato que no hay ya el mismo entusiasmo por trabajar sobre este tema. Se siente que los y las colegas tienen miedo.

El CRIF, precisamente, estima también que el movimiento Boicot, Desinversiones, Sanciones (BDS) es ilegal...

Creo que esta discusión de ley contra el antisionismo intenta, en realidad, combatir al movimiento BDS. Por mucho que diga el CRIF que está prohibido, eso no es cierto. No hay ninguna ley que prohíba el boicot en Francia. En este sentido, Michèle Alliot-Marie (antigua Ministra de Justicia entre 2009 y 2010, bajo Nicolas Sarkozy) firmó una directiva, pero solo es una directiva al ministerio fiscal. Además, la mayor parte de la fiscalía no la ha seguido. Ha habido muy pocos procesos.

La directiva decía que el BDS constituía "una forma de incitación al odio racial [que hay que] por tanto perseguir". Christiane Taubira [Ministra de Justicia de 2012 a 2016 bajo François Hollande], por la que tengo mucha estima, no tuvo la valentía de derogarla, lo que habría podido hacer sin la menor dificultad. Lo lamento mucho...

Además de esto, hay una sentencia del Tribunal de casación sobre el asunto de Colmar [2009][2], pero que no tiene valor general. Y las y los abogados han llevado el asunto ante el Tribunal de Justicia europeo. No tenemos aún el resultado, pero Federica Mogherini, la jefa de la diplomacia europea, ha declarado en varias ocasiones que para la Unión Europea, el BDS entraba en el marco de la libertad de expresión. Eso no garantiza el resultado del juicio, pero da una idea.

¿Porque el verdadero objetivo sería el movimiento BDS?

Cuando se dice BDS, se piensa en el militante de base que va a su supermercado y se niega comprar naranjas de Jaffa o dátiles del valle del Jordán. Es completamente legítimo y simpático. ¡Pero el BDS no es eso! La realidad, es que el fondo de pensiones de Noruega, el mayor de Europa, se ha retirado de los territorios ocupados y de Israel. ¡Y hay otros! Son algunas de las mayores empresas del mundo las que se retiran. La mayor parte de los grandes bancos de los países nórdicos se han ido.

El antiguo ministro israelí de Finanzas, Yair Lapid, que no es en absoluto un revolucionario, estimó en 2015 que el movimiento BDS haría perder 44.000 millones de dólares a Israel. El límite de la espiral de locura de los y las dirigentes de la extrema derecha israelí es eso. Y es también lo que permite hacer reflexionar a los gobiernos.

Por volver a Francia, Emmanuel Macron no es el primero en amalgamar antisionismo y antisemitismo. Manuel Valls lo hace desde hace años... ¿Es una particularidad francesa?

Es la particularidad de dos países en Europa, que son por otra parte los únicos países en el mundo puesto que en Estados Unidos, el debate está abierto. Allí se hacen oír dos voces: una que es proisraelí y una segunda más bien crítica de la política de Israel, expresada por ejemplo por J. Street.

En Francia, esas dos voces existen pero no tienen el mismo eco. El CRIF son algunos miles de personas no representativas de la mayoría. Enfrente, está la Unión Judía Francesa por la Paz, pero es una pequeña asociación. Hay también intelectuales, grupos, pero es cierto que las dos corrientes no se expresan de igual forma.

El otro país en el que se encuentran dificultades, es Alemania, pero por cuestiones históricas evidentes. Es muy difícil para un alemán criticar a Israel.

Otro punto perturbador es que Israel se vuelve el niño mimado de toda la extrema derecha europea. Se han implicado contra el islam, contra las personas migrantes... e Israel está en primera fila contra el islam. Es muy inquietante oír a los partidos de extrema derecha en Europa, ver a gente que son o han sido antisemitas, ser proisraelíes.

8/02/2018

http://www.middleeasteye.net/fr/reportages/interview-dominique-vidal-confondre-antisionisme-et-antis-mitisme-est-une-erreur-majeure

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Notas:

[1] La Redada del Velódromo de Invierno, organizada del 16 al 17 de julio de 1942, fue la redada más importante realizada en Francia contra las personas judías durante la Segunda Guerra Mundial. En París 9.000 policías y gendarmes tomaron parte en ella. Esta redada representa, por sí sola, más de una cuarta parte de las 42.000 personas judías francesas que fueron enviadas a Auschwitz en 1942, de las cuales sólo 811 regresarían al término de la guerra. Ver https://es.wikipedia.org/wiki/Redada_del_Velódromo_de_Invierno o http://es.rfi.fr/francia/20120722-la-redada-de-vel-d-hiv-es-un-crimen-cometido-en-francia-por-francia ndt.

[2] El tribunal de apelación de Colmar (Alsacia) anuló la decisión del tribunal de Mulhouse que había dejado libres a 12 militantes por su boicot de productos israelíes en Carrefour, condenándoles a 1000 euros por dos acciones de boicot y a 32.000 por daños e intereses a la Oficina de Vigilancia contra el antisemitismo, la Alianza France-Israel, Abogados sin Fronteras y la Licra, ndt.





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