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Estudio sobre las plataformas de distribución
La lucha de los repartidores de comida a domicilio
05/02/2018 | Callum Cant

El estudio de las plataformas de distribución de comida a domicilio interesa por dos razones. En primer lugar, el segmento de la clase capitalista que posee estas plataformas fue uno de los primeros en adoptar una tecnología de gestión digital, que ha transformado el proceso de trabajo de la distribución tradicional de comida a domicilio mediante la automatización de la supervisión. En segundo lugar, los trabajadores y trabajadoras de estas plataformas se han resistido a las condiciones generadas por esta reorganización del proceso de trabajo, dando lugar a toda una serie de escaramuzas entre el personal y las empresas.

A pesar de esta combinación de la importancia técnica y política, la mayoría de activistas tienen una idea limitada de la dinámica real de la resistencia del personal de las plataformas de distribución de comida. O bien la conciben como un estudio concreto y representativo de la resistencia del mundo del trabajo a las condiciones tecnológicas rápidamente cambiantes, o bien como un fenómeno marginal confuso. Estas dos interpretaciones equivocadas se han visto cuestionadas por la aparición de una oleada de estudios de los propios trabajadores sobre estas plataformas. Estos estudios han desarrollado una comprensión exhaustiva de la reorganización del proceso de trabajo y la consiguiente resistencia del personal. Gracias a esta investigación podemos emprender un esbozo preliminar de la composición de clase de las plataformas de distribución de comida. Ahora tenemos la oportunidad de profundizar más.

La resistencia del personal de las plataformas de distribución de comida se expande por encima de las fronteras. En agosto ya afirmé que estábamos asistiendo a una oleada de huelgas internacional. En los meses posteriores, las huelgas y manifestaciones se han extendido a los Países Bajos y Bélgica. Sin embargo, esta oleada de resistencia ha sido difícil de analizar hasta ahora. La falta de datos fiables sobre el número, la ubicación geográfica y la intensidad de las huelgas y manifestaciones ha resultado ser un obstáculo importante. Este artículo intenta superar el problema. Para ello, presenta los resultados de un pequeño proyecto de investigación encaminado a obtener los datos fiables que echamos de menos.

Datos desde abajo

Antes de que el personal se organice, necesita comprender su propia situación. Este tipo de estudio no es un ejercicio académico especializado, sino una parte fundamental de toda lucha de clase. Es el primer paso de una investigación realizada por el propio personal. Este artículo presenta los resultados de un proyecto de investigación encaminado a recopilar datos sobre huelgas y manifestaciones del personal de las plataformas de distribución de comida. Se trata de permitir que el personal y quienes le apoyan comprendan su propia situación y luego actúen para cambiarla.

Las estadísticas oficiales de huelgas no describen suficientemente la resistencia del personal en las plataformas de distribución de comida. Los trabajadores y trabajadoras tienen condiciones de empleo irregulares y suelen recurrir a huelgas y tácticas de protesta informales. Esto hace que la obtención de datos sobre la base del sindicalismo formal no sirva. Podemos suponer que los patronos de estas plataformas confeccionan algún tipo de estadísticas privadas, pero estas no están a disposición del personal. A resultas de ello, el conocimiento por parte de la clase obrera del grado de resistencia sigue siendo local y parcial. Sin embargo, un proceso de comunicación entre trabajadores puede romper este aislamiento. Numerosas áreas de conocimiento locales pueden desarrollarse colectivamente para obtener la imagen completa.

Este proyecto de investigación estaba destinado a facilitar esta comunicación. Quienes tomaron parte en él eran trabajadores y simpatizantes organizados en una red europea de plataformas de distribución de comida que abarca siete países: Reino Unido, Países Bajos, Alemania, España, Bélgica, Francia e Italia. Se les pidió que informaran de sus propias huelgas y acciones. Estos informes contenían tres elementos: una descripción, la estimación del número de trabajadores y trabajadoras implicados y enlaces con informaciones de prensa o entrevistas con participantes. Estos informes se combinaron entonces en una cronología editada colectivamente, que aportaba la información para un conjunto de datos sobre la resistencia del personal.

Esta metodología tiene algunas limitaciones claras. La red europea tiene un grado de conexión diverso con el personal de distintos países. Es inevitable que hayamos omitido algunas huelgas y manifestaciones. Estas lagunas se ven aumentadas por la forma que suele adoptar la resistencia del personal de las plataformas de distribución de comida. Entre sus rasgos comunes figura el liderazgo disperso, la desconexión de los sindicatos y la movilización espontánea en respuesta a las condiciones de trabajo, que en conjunto dificultan todavía más la recogida de datos.

La métrica que he aplicado en mi análisis de los datos es el número total de trabajadores y trabajadoras movilizados al mes. Esto tiene sus propias deficiencias. Hay dos ejemplos de movilización de más de un día: la huelga de agosto de 2016 en Londres y la de marzo de 2017 en Marsella. En ambos casos, el personal hizo huelga durante varios días consecutivos, pero mi métrica solo recoge estas huelgas como si hubieran durado un día. La métrica también falla a la hora de distinguir entre huelgas y manifestaciones. Se trata de diferentes formas de acción, pero cada trabajador movilizado cuenta lo mismo. Estas deficiencias son frustrantes, pero hasta cierto punto inevitables. La recogida de datos desde abajo nunca será perfecta. Lo que importa es si es suficientemente buena para contribuir a la expansión y al desarrollo de la resistencia del personal de las plataformas.

Intensidad y sincronización

En total, el conjunto de datos recoge 41 incidentes a lo largo de 18 meses en 7 países, con 1.493 personas trabajadoras implicadas.

Figura 1. Número de incidentes registrados al mes

De julio de 2016 a diciembre de 2017 se observa una clara tendencia ascendente del número de incidentes –huelgas o manifestaciones– al mes. Sin embargo, la tendencia de la intensidad general de estos incidentes es menos clara. Si observamos el número estimado de trabajadores y trabajadoras movilizados al mes, salta más a la vista el carácter esporádico de la resistencia del personal.

Figura 2. Número total de trabajadores y trabajadoras movilizados al mes

En los últimos 18 meses aparecen tres picos de movilización esporádicos, aun cuando el número total de incidentes tiende a aumentar. El primero, en verano de 2016, el segundo en primavera de 2017 y el tercero en invierno de 2017. En conjunto, podemos calibrar por primera vez la escala y las dimensiones del movimiento del personal de las plataformas de distribución de comida a nivel internacional. Cuando analizamos el número de personal movilizado trimestre por trimestre para aplanar un poco la variación, la tendencia se observa claramente.

Figura 3. Número total de personal movilizado por trimestre

Esta tendencia ascendente de las incidencias y de la intensidad de la resistencia del personal de las plataformas de distribución de comida no ha sido constante en cada uno de los siete países. El cuadro completo muestra movimientos locales específicos con sus propios ciclos y tendencias.

Figura 4. Número total de personal movilizado por país y mes

Con estos datos por país, los picos mencionados más arriba resultan más fáciles de entender: son el resultado de movimientos locales coincidentes. El primer pico se debe a las primeras huelgas del Reino Unido (Londres) e Italia (Turín). Le sigue un descenso total de la movilización en noviembre y diciembre de 2016.

El segundo pico es el resultado de una segunda oleada de movilizaciones en el Reino Unido (Leeds y Brighton) y en Francia (Marsella y París). Esta vez, sin embargo, le siguen movilizaciones en Alemania (Berlín), España (Barcelona, Valencia, Madrid) y de nuevo en Francia (París, Burdeos, Lyon).

El tercer pico es de menor intensidad, pero de una notable sincronización. Las movilizaciones en Brighton, Ámsterdam, Bruselas, Bolonia, Turín y Berlín se producen todas el mismo mes, noviembre de 2017. En ningún país individual hubo una movilización especialmente grande, pero todas combinadas hacen que el efecto sea apenas más bajo que el de las movilizaciones de Francia y Reino Unido de marzo de 2017 (véase la fig. 2).

Trabajadores franceses han anotado en un mapa la ubicación de los 41 incidentes.

Figura 5. Mapa del total de incidentes registrados

Estos datos nos permiten responder a la cuestión inicial planteada por el proyecto: ¿se ha producido una oleada de acciones de resistencia del personal? Una oleada se refiere a una serie de ejemplos interconectados de acciones de resistencia. Este conjunto de datos independiente revela tres tendencias. La primera es el aumento de los incidentes en el tiempo. La segunda es un aumento esporádico mes a mes, pero constante a escala trimestral, del número total de trabajadores y trabajadoras movilizados. La tercera es un aumento de la sincronización de las movilizaciones en cada uno de los siete países. Juntas, estas tendencias confirman que se ha producido una oleada de acciones de resistencia del personal. Sin embargo, esta confirmación no aporta ninguna garantía de cara al futuro. ¿Continuará la oleada? A esta pregunta solo podrá responder la autoorganización del personal de las plataformas de distribución de comida a domicilio.

Propensión a la huelga, inmigración y reestructuración desde arriba

Las plataformas de distribución de comida se basan en una organización específica del proceso de trabajo, destinada a explotar la fuerza de trabajo para generar beneficios. Tienen su propia composición de clase técnica. Esta composición incluye un elemento clave: la gestión algorítmica. La digitalización y automatización de la supervisión del trabajo es el rasgo definitorio del terreno de la lucha de clases en el sector. Sin embargo, la gestión algorítmica está extendiéndose a muchos otros sectores de la economía capitalista: conductores de furgonetas de Hermes, trabajadores y trabajadores nocturnos en supermercados y almacenistas subcontratados de Amazon comparten una forma de gestión similar. La gestión algorítmica es significativamente menos costosa que el empleo de supervisores humanos. Esto significa que a pesar de las pérdidas de eficiencia y del potencial de mayor resistencia del personal, las plataformas de distribución de comida siguen extrayendo más plusvalías por unidad de capital.

Por tanto, las luchas en los sectores que ya están definidos por la gestión algorítmica tienen un significado añadido. Las futuras vías de desarrollo de la resistencia del personal se ensayan en estos laboratorios de masificación y lucha de clases. Las recientes huelgas en Amazon y la oleada de huelgas en las plataformas de distribución de comida han de entenderse desde este punto de vista. En Bélgica e Italia, el personal de las plataformas de distribución Deliveroo, Foodora y Giovo pararon deliberadamente el Viernes Negro, al mismo tiempo que en Amazon. Querían hacer coincidir las luchas de los trabajadores y trabajadoras en este frente de batalla del siglo xxi.

Un análisis de la circulación internacional de las luchas cuestiona el pesimismo determinado tecnológicamente. El supuesto de que un control técnico perfeccionado del proceso de trabajo por parte de las empresas conducirá inevitablemente a la disminución de la resistencia del personal carece de fundamento.

El nivel de lucha de clases siempre ha venido determinado, en última instancia, por la política. La transición de la composición técnica a la política se entiende como un salto por esta misma razón.

El ejemplo de la línea de montaje es instructivo. Cuando esta reorganización del proceso de trabajo se desarrolló a comienzos del siglo xx, muchos activistas del movimiento obrero predijeron su propia irrelevancia. La simplificación de la producción industrial era un ataque directo a la clase obrera y su capacidad de organizarse. Sin embargo, la línea de montaje no resolvió la lucha de clases a favor de la burguesía. La resistencia obrera encontró una nueva forma, y en la década de 1970 el capital estaba luchando por acabar con una composición de clase que había favorecido la combatividad global de la clase trabajadora.

La propensión a ir a la huelga en el Reino Unido es un indicador útil del potencial comparativo de la resistencia del personal en las plataformas de distribución de comida. Un cálculo aproximado indica que en Deliveroo se perdieron aproximadamente un 42 % más jornadas de trabajo que en el conjunto de la fuerza de trabajo del Reino Unido entre septiembre de 2016 y agosto de 2017 1/. Este tipo de especulación inicial indica que de hecho los trabajadores y trabajadoras gestionados algorítmicamente pueden ser, en algunos contextos, más propensos a ir a la huelga que sus homólogos gestionados por humanos. Proseguir con la investigación en este terreno es fundamental antes de sacar conclusiones y, por supuesto, de que la resistencia del personal adopte también formas distintas de la huelga. Pero la posibilidad existe.

También hace falta investigar sobre las cuestiones específicas de la migración y la lucha en las plataformas de distribución de comida. En el Reino Unido, los y los conductores de motocicletas inmigrantes han estado en primera línea de las principales huelgas en Londres, Bristol y Brighton. Al igual que en el sector de la logística en Italia, la población inmigrante condenada a realizar trabajos precarios y mal pagados ha encabezado la lucha. Hace falta profundizar en el estudio de la relación entre el trabajo en una plataforma, la inmigración y el desempleo urbano antes de que podamos comprender plenamente este liderazgo. La composición social no es tan solo un concepto abstracto dentro de un determinado contexto, sino también una base material, real, de la lucha de clases.

Conclusión

En el primer día de 2018 se produjo una huelga en Deliveroo en Haarlem, Países Bajos. Estaba previsto que la huelga comenzara a las 17 horas, pero a la hora de comer ya se habían desconectado tantos trabajadores que la aplicación se colapsó. En enero también se han visto huelgas y manifestaciones en Bélgica y Francia.

Es improbable que la resistencia del personal de las plataformas de distribución de comida a domicilio continúe creciendo de forma lineal. El conflicto siempre es, por definición, inestable. Sin embargo, por lo menos parece posible que esta oleada internacional de huelgas en el mundo del trabajo precario continúe. Para ello será fundamental seguir impulsando la coordinación y organización internacional de los trabajadores y trabajadoras.

29/01/2018

http://www.notesfrombelow.org/article/european-food-platform-strike-wave

Traducción: viento sur

1/ Para realizar un cálculo comparativo podemos empezar por las estadísticas de huelgas más recientes entre septiembre de 2016 y agosto de 2017. Digamos que calculamos que por cada trabajador de una plataforma de distribución de comida movilizado en el Reino Unido durante este periodo se perdió en promedio media jornada debido a la huelga. Dejemos de lado por el momento el hecho de que las estadísticas de huelgas en el Reino Unido solo registran, para facilitar la comparación, las huelgas de más de un día de duración. Los 395 trabajadores movilizados entre una fuerza de trabajo de Deliveroo de 15.000, habrían causado la pérdida de 197,5 jornadas de trabajo por causa de huelga. La fuerza de trabajo total del Reino Unido, de 32.100.000 personas, hizo que se perdieran 298.000 jornadas de trabajo por la misma causa. Si calculamos las jornadas perdidas por trabajador sobre esta base, el resultado es de 0,013 por trabajador de Deliveroo, frente a 0,0092 por trabajador británico. Esto es especular con peras y manzanas, pero podría indicar una hipótesis para futuras investigaciones.



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