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Estatuto de Autonomía de Canarias
¿Reforma o contrareforma o nada de nada?
16/01/2018 | Jorge Stratós

Para que todo siga igual. “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, dicen los defensores del statu quo, en El Gatopardo, la novela de 1958 en la que Giuseppe Tomaso di Lampedusa recrea el ocaso de toda una época, que ocurre durante la segunda mitad del siglo XIX. El recuerdo de esta reaccionaria idea —proveniente de “la extrema izquierda de la extrema derecha”, como precisa el Prefacio añadido de la edición canónica— viene a cuento porque el Parlamento de Diputados español deberá aprobar, en pocos días, en Ponencia, y en pocas semanas, en Pleno, la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, enviada tiempo atrás por el Parlamento de las Islas. Quedará para después la adecuación del sistema electoral y del Régimen Económico Fiscal.

Todo eso se ha de producir en un contexto pésimo, con represión política, suspensión autonómica, recortes presupuestarios, hostilidad entre instituciones, acoso a personas y organizaciones, etcétera. Esto es, en un momento institucional de recentralización derechista y retroceso democrático, que también se da en la Unión Europea y en casi todo el Occidente. Y, por lo demás, no parece que —dándose mutuamente la espalda— las preocupaciones reales de la ciudadanía canaria estén muy presentes en la vida de los parlamentos y gobiernos (el español y el canario), ni tampoco que la gente esté muy interesada en lo que hacen esas instituciones (y de ahí la valiosa excepcionalidad que se viene dando en Catalunya, donde —pese a los problemas— ciudadanía e instituciones catalanas no se ignoran).

En estas circunstancias, cabe preguntarse si se puede esperar que las cosas mejoren para las mayorías sociales canarias en el caso de que las normas autonómica, electoral y económico-fiscal del bloque constitucional canario sean retocadas. ¿O es mucho suponer? La duda es saber si una vez más se tratará de conceder lo accesorio para que no cambie lo fundamental. Se admiten apuestas.

Dilaciones y más dilaciones. Después de más de treinta y cinco años, está constatado —aunque no reconocido oficialmente, claro está— que el autonomismo canario del 78 ha fracasado. No en vano, estamos en retroceso o estancados desde hace décadas, como señalan los principales indicadores de desarrollo humano. Incluso la reforma autonómica canaria está en standby desde hace varios lustros, en un ejemplo más de la ineficiencia institucional tripartidista (CC-PP-PSOE) que lo acapara casi todo. Porque aquel proyecto de 2006 ya se hizo sin consenso (bajo el patrocinio exclusivo de CC y PP… pero en tiempos de Zapatero), con el único objetivo de amagar a la contra durante unos meses para luego tirarlo a la papelera.

Esta propuesta de ahora es en parte una copia de aquella y tampoco —para variar— tuvo consenso (en esta ocasión salió adelante con el apoyo exclusivo de CC y PSOE… pero en tiempos de Rajoy). Su pequeña historia no parece ejemplar: la propuesta de reforma, enviada a las Cortes Generales en marzo de 2015 por el Parlamento de Canarias, fue elaborada duplicando el número de artículos, pero sin que antes hubiese un amplio debate en la sociedad canaria, y allí lleva casi tres años a la deriva, pendiente de aprobación.

Para que fuese admitida a trámite contó —previos acuerdos bajo cuerdas— con los votos del PP, lo que ya es un indicio de por dónde van los tiros, y de NC, que si no estaba en el enjuague bien que se podía haber abstenido. El plazo de presentación de enmiendas —acumulando en total unas trescientas— se amplió más de veinte veces a lo largo del pasado año, en un prodigio de indolencia parlamentaria. Y parece ser, se espera, está previsto, según dicen, el debate se realizará en la segunda quincena de enero en Ponencia y en la segunda quincena de febrero en Pleno. ¿Alguien se cree ahora tantísima diligencia? Bienaventurados los que creen sin haber visto (Juan 20,29).

Pactos sombríos o más de lo mismo, ya se verá. Dilaciones al margen, se puede decir que casi nadie en las Islas sabe qué es lo que se nos quiere aprobar Atlántico arriba, si se exceptúa a algunos miembros de las élites parlamentarias, junto a los correspondientes funcionarios y periodistas del ramo. Al final, que haya reforma o contrarreforma o nada de nada, va a depender de los pactos entre los partidos del bloque del 155 (como algunos llaman a la partitocracia CC-PP-PSOE-Cs), con Soraya Sáenz de Santamaría al frente, y la duda —muy escasa— de si NC les apoyará y el voto en contra de Podemos —si no se convierte en abstención, quedándose de nuevo entre dos aguas—. Además, es muy probable que se quiera legitimar la operación mediante referéndum.

De los amenazantes síntomas iniciales hemos pasado a los negros presagios actuales. Con unos retoques que, en el mejor de los casos, sólo se puede esperar que sean muy insuficientes (¡a estas alturas de la película no debería caber la ingenuidad, ni seguir autoengañándose!), la sociedad canaria continuará dando vueltas en la noria que nos lleva —eso sí, “muy y mucho” legalmente— a nowhere, a ninguna parte. Tiempo al tiempo (me comprometo a rectificar si este análisis de probabilidades resultase equivocado). Hoy por hoy, hasta algunos periodistas amables con el Régimen del 78 se ven obligados a reconocer que “un nuevo vasallaje tutela a empresarios, partidos seducibles, escribanos, correveidiles y cabeceras respetables”, dado que por estos pagos “asentimos, consentimos… y apenas disentimos, aquejados de una conformidad patológica”.

Sin debate público en el horizonte. Tratando de paliar el desafuero que se está generando, hace unas semanas se dio a conocer una iniciativa y un Manifiesto para impulsar el debate público desde abajo, en la idea de que la sociedad canaria tenga de alguna manera voz y voto. (Dicho sea entre paréntesis: aunque no firmé el Manifiesto, por las razones que expongo en este artículo, he de decir que apoyo que ese llamamiento se lleve algún día a la práctica, incluso si solo sirve para que se informe a la opinión pública de lo que una vez más se está tramando a sus espaldas). Pero debate público, lo que se dice debate público de verdad, no he advertido que hasta ahora se haya producido. Puede ser que me esté quedando ciego. ¿O será —por el contrario— que lo que desean las élites canarias, empajados con sus bisnes, es que la ciudadanía una vez más no se entere de lo que se cuece y de cómo se cuece? Porque hay enmiendas parciales aceptables (por ejemplo, la creación de una amplia circunscripción electoral de ámbito nacional canario). Pero las hay también lamentables, que deberían conocerse (y no digo ya debatirse). No hay espacio aquí para comentar unas y otras.

Sin ir más lejos, sirva de botón de muestra la enmienda nº 1, de Cs, el partido de moda en la derecha españolista, que se propone desnaturalizar aún más la condición nacional canaria. Para ello, contra el texto-base de la propuesta, aduce que la nacionalidad canaria debe ejercer sus derechos “en el marco de la Nación española de la que forma parte y [en la que] se integra”, confundiendo así la nación española (de la que Canarias nunca ha formado parte) y el Estado español (del que sí viene formando parte, primero a la fuerza y luego de forma consentida). Del mismo regresivo plumazo, la enmienda intenta además que se retire del texto la palabra “identidad”, alegando sus firmantes que no comparten “la idea, reiterada, sobre una supuesta ‘identidad’ de Canarias”. He ahí todo un ejemplo, no menor, del centralismo uninacional y uniformista que apadrina el españolismo más cavernario, empeñado en someter todavía más al resto de naciones del Estado plurinacional, en este caso negando lo obvio para Canarias. ¿Habrá que decir, parafraseando el humor surrealista de unos olvidados cómicos de los años setenta, que la próxima semana hablaremos de… la canariedad?

Esperando a Godot. Así las cosas, mientras seguimos vanamente esperando a que desde la Capital del Reino llegue nuestro particular Godot a salvarnos, no hay expectativas de que los gravísimos problemas que atenazan a la mayoría ciudadana canaria sean afrontados.

Nuestros problemas son productivos, laborales, educacionales, sanitarios, asistenciales, ambientales, jurídicos, etcétera. ¿Alguien puede estimar que pasando de un Estatuto que contiene gravísimos abusos a otro con tan solo abusos graves, esos problemas serán abordados y solventados? Un ejemplo último, para terminar: ¿alguien piensa que manteniendo, con pequeños retoques, la injusta desproporción de la representación política, y rebajando tan solo los porcentajes de votos en la circunscripción insular y en el total de circunscripciones (artículo 37 y disposición transitoria primera de la propuesta), la actividad parlamentaria y gubernamental será por fin válida y eficaz desde el punto de vista democrático?

Bienaventurados los que creen sin haber visto… Porque según Samuel Beckett, como es sabido, Godot nunca llegará. O lo que es lo mismo, aplicado a nuestra situación, nadie vendrá desde fuera a resolver nuestros problemas y aunque se crea que la ciudadanía canaria terminará por arte de magia abandonando su ancestral sumisión, la duda subsistirá mientras esa abstracta posibilidad no sea llevada a la práctica concreta con firmeza y tesón. Y la vía para hacerlo -y a la vez la tarea- es poner en marcha un auténtico proceso constituyente canario en el que nuestro pueblo se autoconstruya para enderezar el desventurado camino que transita la sociedad canaria, y lo haga de la única manera que es posible, de forma soberana y democrática, es decir, colectiva —no hablo de cuatro iluminados, sino de trescientas, cuatrocientas o quinientas mil ciudadanas y ciudadanos con una voluntad formada en común y comprometidos con esa vía y esa tarea.

13/01/2018

Se admiten apuestas: tamaimos.com/2018/01/06/un-2018-para-el-compromiso-y-la-esperanza/

El autonomismo canario del 78 ha fracasado: Jorge Stratós, vientosur.info/spip.php?article12352

La reforma autonómica: Román Delgado, eldiario.es/canariasahora/reforma-estatuto-Canarias-reforma_del_estatuto-Parlamento_de_Canarias_0_616638563.html

La propuesta de reforma: congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/BOCG/B/BOCG-12-B-10-1.PDF

Enmiendas: congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/BOCG/B/BOCG-12-B-10-4.PDF

Según dicen: cuatro.com/noticias/espana/Comision-Constitucional-Congreso-Estatuto-Canario_0_2482200766.html

Una conformidad patológica: Carmelo Rivero, diariodeavisos.elespanol.com/2017/11/momento-se-jodio-canarias/

Voz y voto: tamaimos.com/2017/12/07/la-fundacion-canaria-tamaimos-impulsa-la-campana-canarias-con-voz-y-voto/

La próxima semana hablaremos de: youtube.com/watch?v=Q6CnyawLD9g

Seguimos vanamente esperando: youtube.com/watch?v=

http://www.tamaimos.com/2018/01/13/reforma-o-contrarreforma-o-nada-de-nada/







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