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Argentina
Las condenas del juicio ESMA, las paradojas del dolor
14/12/2017 | Andrea Benites-Dumont

La importancia del juicio sobre el Centro Clandestino de Detención y Exterminio, ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) ha tenido una fuerte repercusión tanto en Argentina como en el mundo. Para muchas personas fue un claro signo de justicia y así fue festejado, siendo el Estado español el país en el que más alcance tuvo, lamentablemente por la dolorosa paradoja que el franquismo dejó miles de personas en las cunetas, casi 150 000 desaparecidos por los cuales aún se reclama justicia.

Los crímenes del franquismo se asemejan tantísimamente a los crímenes cometidos por la dictadura argentina, comparten su naturaleza constitutiva, ambos fueron genocidios. Y sin embargo, habiendo sido justamente en Madrid en el año 1996 donde comenzó a agrietarse la impunidad de los militares argentinos, contrariamente desde la geografía española se golpean las puertas de los juzgados que rechazan las demandas y las gentes siguen en las calles y en las plazas demandado la justicia demorada.

Por ello, la percepción del fallo habido cambia de una orilla a otra, y contando con el impacto que produce la sentencia condenando a reclusión perpetua a un número considerable de genocidas, se hace necesario desmenuzar las líneas del fallo de este tercer tramo de la causa ESMA iniciado en el año 2012.

Para la realización de diferentes tramos, se realizó una desmembración de la causa general de ESMA en múltiples expedientes judiciales aislados, con los que se pretendía desdibujar y diluir el plan sistemático de exterminio, se difuminaba así la corresponsabilidad de los imputados y se trató de evitar que se enjuiciara al conjunto de los marinos que convirtieron a la ESMA en uno de los mayores centros clandestinos de detención y exterminio.

Pero a pesar de los obstáculos, y adaptándose al corsé judicial, en cada uno de las partes, resonaron en los diferentes tribunales las acusaciones por genocidio y las probanzas del mismo por parte de los sobrevivientes que debieron repetir y revivir en todas las etapas su detención clandestina.

El primer tramo judicial tuvo lugar en el año 2007, sentando en el banquillo al prefecto Febres, acusado por 4 casos; Febres apareció muerto en su celda envenenado por cianuro. El segundo juicio se realizó en el 2009 al 2010 contra 18 represores y por delitos cometidos contra 88 víctimas y concluyó con 12 condenas perpetuas.

Esta tercera parte fue denominada la Megacausa de ESMA, ya que había 70 represores (2 de ellos murieron impunes antes del inicio de la etapa oral) por 789 víctimas y contenía el trabajo de 5 años de reunir las pruebas, recabar los testimonios, rescatar de la cifra numérica a las y los compañeros, reconstruir sus semblanzas, aportar los fundamentos de hecho y de derecho, y llevar en abultados expedientes o en escuetos pen drive el pedido de castigo a todos los genocidas por todos los desaparecidos.

Ha finalizado el juicio después de cinco años con incontables audiencias, sorteando los obstáculos que ponían constantemente los genocidas y sus abogados; con el paso de cientos de testimonios en que se volvía a revivir palabra a palabra, los secuestros, la capucha, las torturas, los abusos y violaciones sexuales, la apropiación de bebés, el traslado en los vuelos de la muerte…. Delitos todos ellos aberrantes y que no han sido nunca delitos aislados, han sido parte del plan sistemático de exterminio contra una generación militante que era preciso aniquilar para que los genocidas establecieran su proyecto económico, político y social, donde no cabía la mínima disidencia ni libertad.

Ciertamente que se ha calificado por la querella de JusticiaYa, de delito de Genocidio, en todos los tramos del juicio sobre la ESMA, por el exterminio sistematizado y porque coloca a las víctimas en el lugar definido, en el grupo perseguido por los perpetradores del genocidio.

La querella de Justicia Ya realizó el apartado de los delitos sexuales cometidos por todos estos funcionarios de la Armada, y que tanto tiempo demorara su denuncia y acusación. Pero los jueces han sido ciegos, sordos y mudos a la violencia sexual que sufrieron las mujeres prisioneras. El ignorar y omitir la mínima mención a esto tan gratuitamente es porque el Estado machista y patriarcal lo tolera y lo encubre. Pero ya no quedará en silencio. Se volverá una y otra vez, en todas las instancias, a denunciarlo para que sean condenados los repugnantes violadores y abusadores.

Se ha sostenido en el juicio que los vuelos de la muerte eran, asimismo, delitos componentes del plan exterminador; pero aun así sólo han sido condenados dos comandantes de los siniestros aviones, dejando el peligroso antecedente de obediencia debida con la absolución a los cuatro marinos que se ufanaron públicamente de haber participado activamente en arrojar personas al mar.

Y a pesar de que los jueces tuvieron ante sí cientos de testigos y en las incontables pruebas de los elementos que conforman el delito de genocidio que cometieron los 55 represores, y teniendo la posibilidad histórica que la condena así lo fuera por el período más siniestro que atravesó la Argentina, pudiendo reforzar la Justicia con una condena por Genocidio, los jueces no han escrito ni una línea, ni un mínimo esbozo de la dignidad ni la altura moral que se requería para ello.

Con gran expectación los querellantes sintieron, en una gran medida, una tremenda decepción al poder oír entre líneas cierto aire de encubrimiento cuando ciertas condenas perpetuas se mezclaron con sentencias que menguaban y afectaban el entusiasmo, hasta llegar a seis absoluciones. Para muchas personas hubo en esta decisiva condena una explosión de entusiasmo y emoción, y para muchas otras un grado de decepción importante con este veredicto, ya que conllevaba un sesgo de complicidad en tanto los jueces rebajaron penas a criminales genocidas 1/.

Desde el enunciado inicial, la posibilidad de comparar dos situaciones en las que los genocidios dejaron saldos de muertes, heridas y dolores, es obligado contemplar asimismo que la lucha por la justicia, en ambos casos, contínua, con imperfecciones, contradicciones, errores propios y controles ajenos, pero continúa. Y así en Argentina se organiza una respuesta a las bajas penas, y ante el informe del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que enviará a juzgados de todo el país un listado de personas a las que se les puede otorgar la prisión domiciliaria con una tobillera electrónica. En dicho listado hay 110 genocidas, entre ellos el Almirante Jorge Acosta, que acumula ya dos codenas perpetuas.

Los tiempos son de gran oscuridad y confusión y así en juzgados españoles, algún pequeño avance comienza a vislumbrarse, tal como en el Juzgado 4 de Bergara, que ha admitido a trámite la querella contra los crímenes del franquismo que presentara el Ayuntamiento de Elgeta, municipio de la provincia de Gipúzkoa, que se suma a las iniciativas de Madrid y Barcelona.

Agreguemos que las presentaciones tanto individuales como de colectivos y ayuntamientos son productos de tantas y tantos que siguen inclaudicables. Y corporizando en cientos de canciones y poemas, dando sitio y tiempo a la lucha contra el olvido, a todas las personas que han construido palmo a palmo, marcha a marcha, la memoria colectiva, y que son y han sido los elementos fundamentales para tejer las demandas de justicia contenedora en el derecho articulado que los relega y omite.

Pero más allá de las vicisitudes amargas, o no tan gratas, más allá de la caprichosa geografía, hay un puente de recuperación de la memoria histórica, que es nada más y menos que recuperar la dignidad de las víctimas de los genocidios.

14/12/2017

Andrea Benites-Dumont es periodista, integrante de la AEDD (Asociación Ex Detenidos Desaparecidos- Argentina) y de Casapueblos-Madrid.

1/ Condenas tercer tramo ESMA diciembre 2017:

70 genocidas imputados para el juicio

2 murieron impunes antes del inicio de la etapa oral

14 murieron impunes o fueron retirados de la causa, declarados inimputables

54 llegaron a la sentencia

29 condenas a cadena perpetua

6 condenas entre 15 y 25 años de prisión

13 condenas entre 8 y 14 años

6 absoluciones





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