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Referéndum del 1-O en Catalunya
El Procés
30/09/2017 | Paco Letamendia Ortzi

El Procés está siendo impecable. Por lo que significa: si se admite que Catalunya es una nación, como lo hacen algunas fuerzas opuestas a él, nos encontramos con un sujeto político con pleno derecho a decidir sobre sí mismo, y no con un perro que ladra a la luna.

El Estado moderno viene siendo desde hace siglos una fuerza tenebrosa construida en los siglos XVII y XVIII por monarcas que lo iban creando en paralelo a su ejércitos, prostituido como nación en los siglos XIX y XX por excluir a los obreros perdedores en la lucha de clases y a los grupos nacionales diferentes por su lengua y su cultura del grupo dominante. Fuerza elitista y excluyente, sólo podía cambiar desde abajo. Y eso es lo que está ocurriendo en Catalunya, con un movimiento surgido de la base que ha contagiado a las instituciones, que ha puesto en pie a todos los grupos sociales, estudiantes, ciudadanos de los municipios, estibadores, gente de la calle, con un discurso y una práctica pacifistas y gandhianos, conectados por arriba con un Guvern que gracias a ellos está manteniendo el tipo.

Esta conexión de la base con la cima ha provocado la caída de todas las caretas del Estado español; la primera, la de una Constitución que siempre había sido centralista y opresora, y hecho evidente la perversión total de un lenguaje donde el derecho democrático a decidir se presenta como sedición, el atropello de cargos públicos y representantes de la sociedad civil como triunfo de la ley y democracia, con académicos que piden el uso de la fuerza (¿legítima? ¡venga ya¡) para apuntalar un Estado que les mima, que les promociona a base de bolas negras contra sus rivales y les hincha sus cuentas corrientes, con medios de comunicación tenidos por serios rebajados ahora al nivel de la prensa basura, con jueces y policías actuando al alimón, animados estos últimos con los gritos de “A por ellos” propios de cacerías de zorros y jabalíes, con las fuerzas de ocupación chantajeando hasta hacer sangre a unos ”Mossos” asqueados de lo que se les está pidiendo.

¿Falta de garantías del proceso? Pero imputárselo a los catalanes es como responsabilizar a un secuestrado de no poder moverse. ¿Confederación? Pero ello no es tarea de un Estado, sino la voluntad de Estados pre-existentes de confederarse, para lo que antes hay que crearlos, y el Estado anterior democratizarse lo bastante como para entrar en el juego; lo que obviamente no es el caso. Por ello, “Visca Catalunya lliure”, “Gora Euskalherria askatuta”, “Viva Galiza ceibe”, y “Viva España libre”, son tareas permanentes que quieren decir lo mismo: el derecho a decidir de todas ellas.

La situación está haciendo brotar independentistas en Catalunya como champiñones; de lo cual yo me alegro. Pero eso no es lo más importante. Lo esencial es llevar a la práctica el derecho a decidir del sujeto político catalán -como bien lo sabe aquí Gure Esku Dago-, sea cual sea el resultado del referéndum, pese a toda la violencia del Estado. Es incluso posible -pero en modo alguno seguro- que el empleo de la pura fuerza bruta impida el 1 de octubre el acto físico de votar. Pero ni tan siquiera eso será lo decisivo, pues Catalunya ha ganado ya y, más pronto o más tarde, recogerá los frutos.

30/09/2017





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