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Túnez
Un balance ambiguo
28/09/2017 | Dominique Lerouge

Túnez pasa hoy por ser una especie de modelo, pues ha escapado a la trágica suerte de Egipto y de Siria y porque "conquistas" de la revolución de 2011 siguen existiendo. Pero, ¿cuáles exactamente?

La principal conquista que queda de la revolución es la libertad de expresión y de organización. Existen, en efecto, más de 200 partidos políticos, innumerables asociaciones así como múltiples órganos de prensa en papel o digitales. Ciertamente, la policía de Ben Alí sigue ahí y vuelve el uso de la tortura en las comisarías. Si bien no puede ya actuar impunemente como antes, las acciones yihadistas dan al gobierno la oportunidad de restringir las libertades: por ejemplo, proclamó en junio de 2015 el estado de urgencia tras el atentado de Susa, luego hizo adoptar una legislación antiterrorista liberticida. La instauración del toque de queda tras el atentado de Túnez cinco meses más tarde permitió de paso poner término a la ola de huelgas generales alternas en el sector privado. Frente al bloqueo de la producción de hidrocarburos en la región de Tataouine, el presidente de la República anunciaba con gran boato que ciertos centros de producción iban a ser colocados bajo control militar. Pero, hasta el día de hoy, nada de eso ha ocurrido.

Una precaria situación de seguridad

Los asesinatos yihadistas no se limitan a los cometidos en 2015 en el museo del Bardo, en Susa o en Túnez. En el interior del país un joven pastor fue decapitado por el Estado Islámico (EI) el mismo día que tuvieron lugar las masacres en Ile-de-France, entre ellas la de Bataclan. Su hermano sufrió la misma suerte en junio de 2017. Desde hace varios años ha habido enfrentamientos armados entre el ejército y las guerrillas yihadistas del interior del país. Esta situación corre el riesgo de agravarse con la vuelta de los y las tunecinas que fueron a hacer la yihad al extranjero.

Derechos de las mujeres: queda mucho por hacer

Desde la independencia, Túnez es el país del mundo árabe en el que la situación jurídica de las mujeres es la mejor, de lejos. Como consecuencia de las movilizaciones iniciadas por las organizaciones de mujeres, los retrocesos en este terreno planteados por Ennahda han sido rechazados: la referencia a la sharia no figura finalmente en la nueva Constitución y el estatus jurídico de las mujeres no ha sido reducido a un "papel complementario" del de los hombres. Entre los tímidos avances, señalemos que un violador no puede ya teóricamente escapar de la justicia casándose con su víctima, y que se han instaurado penas contra las formas más graves de acoso sexual.

Por el contrario, no ha habido muchos cambios en términos de tareas en el hogar, acceso a cafés y restaurantes, de posibilidad para las mujeres de pasearse solas por la noche, o tampoco de vestir como quieran, en particular en la playa, de diferencias salariales y de tasa de paro.

Crisis económica y social. Resistencias

Todos los gobiernos que se han sucedido desde enero de 2011 han proseguido y amplificado la política económica y social en vigor bajo Ben Alí: pago de la deuda y recurso a nuevos préstamos, congelación de los salarios, recortes presupuestarios en los servicios públicos, privatizaciones en el sector público y desarrollo de "colaboraciones público-privadas", acuerdo de libre cambio con la Unión Europea (ALECA) 1/, acentuando la especialización de Túnez en algunos productos de exportación, ausencia de política de desarrollo de las regiones del interior.

Todo ello con el resultado de subida del paro, bajada del poder adquisitivo, agravación de la situación de las regiones marginadas y desarrollo de la economía informal, que representa hoy la mitad del PIB. Simultáneamente, el contrabando y el tráfico de mercancías, de armas y de droga no dejan de desarrollarse.

Tras haber sido parasitada por la bipolarización entre neoliberales "modernistas" y neoliberales islamistas, la cuestión social ha vuelto al primer plano a partir de 2014, tras de la dimisión del gobierno Ennahda.

Hay que distinguir tres situaciones:

- La UGTT (Unión General Tunecina del trabajo) juega un papel clave donde está más implantada, es decir, ante todo en las administraciones y las empresas públicas. En 2014 y 2015, estructuras sindicales intermedias iniciaron ahí huelgas sectoriales masivas. Los responsables nacionales ante todo preocupados por "dialogar" con el poder y la patronal han sido presionados, con el resultado de un endurecimiento de la posición de la central. Las huelgas se han extendido y se han obtenido compromisos apreciables. Sin embargo, posteriormente han sido necesarios meses de lucha para obligar al Estado a que cumpliera sus compromisos.

- En los sectores en los que la UGTT es más débil, como los asalariados fijos del sector privado, la represión patronal es feroz y los éxitos reivindicativos, incluso limitados, mucho más difíciles de obtener. La ola de huelgas generales alternas del sector privado organizada por la UGTT fue brutalmente interrumpida por el atentado yihadista de Túnez, en noviembre de 2015.

- La UGTT es históricamente inexistente entre los y las asalariadas precarias, y con mayor razón entre la gente en paro. Olas periódicas de luchas tienen lugar bajo la forma de concentraciones, bloqueo de carreteras o de vías férreas, bloqueando la producción de fosfatos o de hidrocarburos. Estas luchas son dirigidas por reagrupamientos más o menos formalizados y el papel de la UGTT se limita en ellas, en el mejor de los casos, a un apoyo mediante sus estructuras locales. Sin embargo, ha habido una evolución importante con ocasión del conflicto en la región de Tataouine: el secretario general de la UGTT ha propuesto a la juventud en paro poner todo su peso en la balanza jugando el papel de mediador. Formando parte de los firmantes, la UGTT tiene mucho más peso para exigir luego que los acuerdos sean efectivamente puestos en marcha.

Otras muchas organizaciones actúan en su campo propio de actividad. A las que ya existían bajo Ben Alí como la UGET (estudiantes), la UDC (diplomados en paro), la ATFD (derechos de las mujeres) o la LTDH (derechos humanos), han venido a añadirse muchas otras como el FTDES 2/, que ayuda en particular a los y las precarias y personas en paro a organizarse, o Manich Msamah, que lucha contra la ley de blanqueo de la corrupción de la época de Ben Alí.

Crisis políticas una tras otra

En el verano de 2013, un amplio movimiento de masas exigió en particular la salida de Ennahda del poder. Táctico habilidoso, el presidente de Nidaa Tunes, un partido dirigido por notables del antiguo régimen, jugó en dos tableros:

- El 26 de julio, sateliza a la mayor parte de la izquierda política y asociativa formando con ella un efímero Frente de Salvación Nacional.

- El 14 de agosto, llega a un acuerdo más o menos secreto con el presidente de Ennahda, cuando esos dos partidos no habían dejado anteriormente de demonizarse mutuamente. Tomando el relevo, se puso en pie bajo el impulso de la UGTT un "diálogo nacional" que intentaba un "consenso" entre lo esencial de las fuerzas políticas y sociales, entre ellas la derecha proveniente del antiguo régimen, la izquierda, Ennahda, la UGTT y el sindicato patronal. Esta colaboración entre fuerzas con intereses de clase opuestos será coronada por la atribución del premio Nobel a sus iniciadores.

En este ambiente, el gobierno de Ennahda acaba por dimitir el 9 de enero de 2014. Tras un año de "purgatorio", limita su retroceso en las legislativas de octubre de 2014 y vuelve luego tranquilamente al poder para jugar en él papeles secundarios en gobiernos dirigidos por Nidaa. Pero los zigzags de Nidaa han mareado a una parte de sus militantes, y contribuido a intensificar las fricciones entre diferentes jefes de clanes. El partido, en consecuencia, se ha fracturado progresivamente en al menos tres pedazos. Resultado, Nidaa ha pasado de 86 diputados en octubre de 2014 a 57 en el verano de 2017, y su crisis no deja de acentuarse.

Habiendo conservado sus 69 escaños, Ennahda se ha convertido en el primer partido en la Asamblea y está en situación de esperar que el poder acabe por caer en sus manos... a condición sin embargo de que las luchas de clanes en su seno no acaben por degenerar.

La única oposición parlamentaria real al gobierno está representada por el Frente Popular, cuyo número de diputados pasó de 6 a 15 en octubre de 2014. Pero a día de hoy, no está considerado por la mayoría de la gente como un alternativa política creíble.

En las luchas, así como en el seno de los sindicatos y asociaciones, militantes que se reconocen en el Frente juegan a menudo un papel eficaz. Pero lo hacen ante todo a título individual. Salvo el Partido de los Trabajadores (ex-PCOT), las organizaciones que componen el frente están débilmente estructuradas. Lo mismo ocurre con el propio Frente.

Diputados y sindicalistas visitan Damasco

Estos últimos meses, representantes de la UGTT y del Frente Popular (algunos de ellos por otra parte miembros de la Liga Tunecina de Derechos Humanos) han acudido a Siria, reuniéndose en particular con Bachar al Assad. Entre ellos y ellas figuran nacionalistas árabes que combatieron al régimen de Ben Alí, a la vez que nunca ocultaron su apoyo al de la familia de Assad en Siria. Es forzoso constatar que los miembros de la izquierda política, sindical y asociativa que participan en esas delegaciones comparten esa posición.

En una tribuna publicada el 1 de enero de 2017, la historiadora tunecina y militante de derechos humanos Sophie Bessis, denunciaba ya "el silencio ensordecedor de las organizaciones de la izquierda tunecina frente a la represión en Siria". "Desde hace meses, mientras los civiles sirios son masacrados sin cesar por el régimen de Bachar al-Assad ayudado por la aviación rusa e Irán, las milicias de Hezbolá libanés así como las ayudas chiítas, iraquíes y afganos, lo que se pretende ser la izquierda tunecina se calla, igual que las de los demás países del Magreb. Peor aún, algunos de sus representantes no han dudado durante los últimos años en tomar públicamente posición a favor del régimen de Damasco y su aliado ruso, argumentando que no tienen en frente de ellos en Siria más que movimientos yihadistas que conviene erradicar por todos los medios, incluso los más abominables (...). Porqué estos heraldos del laicismo a la siria ocultan el hecho de que los principales apoyos regionales de Bachar al Assad son la República Islámica de Irán y Hezbolá -"partido de Dios", como su nombre indica- libanés? Si continúan practicando la indignación selectiva (...) quienes -en el Magreb- se reclaman de las grandes palabras de la democracia y de la modernidad cometen una doble falta. Moral en primer lugar, callándose ante la ignominia siria que pisotea todos sus principios proclamados. Política luego, en la medida en que (...) matan la idea misma de humanidad de la que se creen defensores" 3/.

Notas

1/ Acuerdo de libre cambio completo y ampliado

2/ FTDE: Foro tunecino por los derechos económicos y sociales

3/ http://www.liberation.fr/debats/2017/01/01/de-l-indignation-selective-au-maghreb_1538490

Revue L’Anticapitaliste n°90 (septiembre 2017)


https://npa2009.org/idees/international/tunisie-un-bilan-en-demi-teinte

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur





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