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Manifiesto contra el referéndum catalán
El manifiesto de la desfachatez y postdata sobre un manifiesto de 243 universitarios
25/09/2017 | Ramón Zallo

El manifiesto contra el referéndum catalán “1-O estafa antidemocrática. No participes. ¡No votes!” suscrito por unas mil personas de izquierda –buena parte vinculada a la órbita del PSOE- ha tenido su contrapunto en otras iniciativas que dicen exactamente lo contrario, defendiendo su legitimidad: las Diadas multitudinarias; 1500 profesores de todo el mundo que han firmado otra declaración; la plataforma “Madrileños por el derecho de decisión”; las 32 000 personas que nos manifestamos en Bilbao el pasado 16; o las 1640 firmas que recabamos en Euskal Herria a favor del referéndum del 1-O en activism.com

No repetiré los argumentos que publiqué aquí mismo el 5-9-17 (“En apoyo al referéndum de Catalunya” http://www.vientosur.info/spip.php?article12973) pero la denuncia de la convocatoria del referéndum desde ese manifiesto en términos de “fraude” o “estafa antidemocrática”… con su texto autoritario, tramposo y superficial, me ha producido vergüenza ajena. Busca deslegitimar el procés agarrándose a la inevitable forma acelerada que ha tenido que adoptar en sede parlamentaria catalana la Ley de Referéndum y la Ley de desconexión para poder sortear la espada de Damocles represiva del Estado (Gobierno y Tribunal Constitucional a su servicio) que se cernía sobre cualquier consulta.

Si tanto se quejan del forzado procedimiento express lo lógico es que hubieran exigido diálogo y facilidades al Estado para que el pueblo catalán hiciera con comodidad sus deberes. Y sin embargo no hay referencia crítica alguna al Gobierno Rajoy sobre cómo ha gestionado el caso catalán (con amenazas y represión). Silencian que son el Estado y su gobierno quienes impiden consultar desde hace años, forzando un choque de legalidades, obligando a una convocatoria unilateral -puesto que en otro caso no se celebraría- y sustituyendo la perspectiva político-constitucional por el Código Penal, como dice Pérez Royo.

El manifiesto toma el rábano por las hojas y culpabiliza a la víctima por recurrir a la legítima defensa. Ninguna referencia al derecho que le asiste al pueblo catalán a pronunciarse. Lo razonable es que hubieran defendido, antes y ahora, el derecho a consulta –para votar que No, por ejemplo- con plenas garantías democráticas facilitadas por el propio Estado y con el compromiso de respeto a sus resultados como en Escocia o Quebec. Y sin embargo atacan a quienes quieren el cambio del régimen del 78 –ya se vote sí o no- y que abriría la oportunidad para la democratización real de la propia España y el avance general en derechos sociales hoy negados.

Al fondo ni siquiera hay un choque de legitimidades, puesto que la legitimidad catalana basada en el mandato popular reiterado como nación y como electorado, contrasta con la ilegitimidad autoritaria estatal que avalan estos firmantes.

Ni se desmarcan de la apuesta represiva de Rajoy. No le dicen que en ningún caso recurra al 155 de la Constitución; y con su silencio cómplice le dan patente de corso para todo lo que haga en adelante.

Diciendo ¡No votes! están diciendo ¡No a la democracia! por razones no confesadas: porque el Estado no lo quiere; porque la democracia española no alcanza hasta ahí y porque la foto finish de voto por la independencia es inasumible.

En efecto la negativa a consulta decisoria alguna -ahora ni nunca- es la implícita posición central del manifiesto cuando apunta a un “futuro común libremente (sic) elegido en el marco de una España plural”, o sea, que no se ponga nunca en cuestión la unidad de España, no pudiendo ser una opción la independencia de ningún territorio.

En suma, es un manifiesto nacionalista español o, al menos, patriótico excluyente, que apuesta en este tema central por una alianza con Rajoy al poner por encima de todo la patria española. Pero además es tan autoritario e intolerante que se formula a costa de negar tanto una democracia integral como que otros puedan tener sus propias patrias. ¡Españoles a la fuerza! Con esa posición están invitando a un enfrentamiento entre pueblos en lugar de defender los derechos democráticos de todos, de unos y otros.

Tendrían que preocuparse de la mayoría española que vota PP en lugar de arremeter contra una sociedad que mayoritariamente pone en cuestión el modelo de Estado haciendo los deberes que la izquierda española no ha hecho estos años: la ruptura democrática o una segunda transición. La apuesta catalana debería haberles motivado a hacer lo propio en España y no a ofender el sentido democrático catalán a años luz de la cultura política española del bipartidismo.

A diferencia de la plataforma de “Madrileños por el derecho a decidir” que sigue la tradición de la izquierda que en los 70 defendía la autodeterminación de las naciones históricas, este otro manifiesto solo muestra el nivel de degeneración política de una parte de esa izquierda aliada en lo sustancial con la rancia derecha. ¡Pena!

18/09/2017

POSTDATA

Cuando creía insuperable la deriva del “manifiesto de la desfachatez”, días después, la sobrepasó y de largo el manifiesto que cabe llamar “de la estaca” marcado por el inconfundible sello de los Savater, Juaristi, Uriarte… pero firmado también hasta por 243 colegas “de universidades españolas sobre la situación de Catalunya” (17-9-17).

Es muy grave. En plena ofensiva represiva del Gobierno Rajoy contra el derecho de decisión y contra las instituciones catalanas llamaban irresponsablemente a la confrontación social y al Gobierno a que emplee:

“todos los medios constitucionales sin excepción para salvaguardar las instituciones democráticas y la unidad de la nación española consagrada en nuestra Constitución, impidiendo la celebración de un falso “referéndum” ilegítimo e ilegal, poniendo a disposición de la justicia a los responsables de este atropello a la democracia y haciendo que recaiga sobre ellos todo el peso de la ley. En consecuencia, pedimos también a los partidos políticos y a la sociedad civil que respalden una acción estatal absolutamente necesaria para una convivencia pacífica y democrática”.

Tres días después (20-9-17), para satisfacción de los firmantes, se aplicaba el engorroso art 155 de la CE sin declararlo oficialmente, a modo de estado de excepción tan expreso como encubierto: la Guardia Civil entraba en la Generalitat deteniendo a 14 cargos y funcionarios e incautando material y el Ministerio de Hacienda intervenía la caja catalana suspendiendo de facto la autonomía. Sin embargo la reacción cívica –con la que no contaban- fue ejemplar defendiendo las instituciones catalanas.

Curiosamente, dos días después de dicho manifiesto y a pesar de él, el PSOE, viendo las orejas al lobo y por razones estéticas, rechazaba en el pleno del Congreso de los Diputados (19-9-17) la proposición no de ley propuesta por C’s y apoyada solo por el PP “de apoyo institucional al Estado de Derecho en Catalunya”. Ello sin perjuicio de que siga avalando todo lo que haga el ejecutivo Rajoy al respecto. El disgusto por esa posición oficial de quienes se mueven en la órbita del PSOE -y son bastantes del Manifiesto- habrá sido notable y, en cambio, los ex-UPyD y peperos firmantes estarán encantados de haberles llevado a sus colegas a un huerto inédito que cabría definir como “antes una España Negra que Rota”.

La posición de PP y C’s encaja de pleno en este manifiesto de mamporreros del régimen del 78, que solo pide medidas represivas al estilo de “muerto el perro se acabó la rabia”, sin perjuicio de que en nombre del Estado de Derecho se carguen al Estado de Derecho mismo. No conciben otra democracia que la demediada de la Transición ni otro Estado de Derecho que el pactado en su día con los fugados del bunker. Lamentablemente se ha consumado la alianza con la rancia derecha de algunos rojos de antaño que al final de su carrera han vendido su alma al diablo del Poder en el ara del “todo por la patria” del patriotismo excluyente.

Se acabó la edad de nuestra inocencia. Ahora sabemos que nuestros colegas, convertidos ya en Aparato Ideológico del Estado –ahora va a resultar que el simplista y denostado Althusser tenía razón en última instancia- proponen que nos manden a la cárcel a quienes persistamos en el soberanismo, en el derecho a decidir y lo ejerzamos. Al parecer el lema “Él nunca lo haría” (de la campaña contra el abandono de canes) no tiene reciprocidad. Ellos sí lo harían. Un antes y un después.

21/09/2017

Ramón Zallo. Catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea





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