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Italia
Sobre los escombros…
16/08/2017 | Stéfanie Prezioso

Italia arde con más de 30 000 incendios declarados desde el 15 de junio de 2017. Italia tiembla después de varios terremotos en 2016 y 2017 1/. Del sur al norte, se levantan muros contra los migrantes, fáciles chivos expiatorios de una población siempre a expensas del paro, de la precariedad, de la pobreza y a la que el gobierno anuncia un futuro de sangre y lágrimas 2/. Los escombros se acumulan mostrando la verdadera cara de las políticas de austeridad llevadas a cabo sucesivamente por los gobiernos de Silvio Berlusconi, Romano Prodi, Massimo d’Alema, Enrico Letta, que se aceleraron bajo la gestión de Mario Monti, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni. Recientemente, en las páginas de Il Manifesto, Paolo Favilli y Marco Revelli presentaban su concepción de la “sociología de los escombros” evocando los dos el último libro de Revelli: Non ti riconosco 3/. Cada uno destaca a su manera su carácter performativo 4/. Para este último, la “sociología de los escombros” es búsqueda específica en el “interior del universo social”: implica partir del conflicto, de donde puede proyectarse hacia el futuro pero también reconstruir la trama rota del pasado 5/ para intentar descubrir, en medio de los escombros, “la apertura de líneas de fractura que movilicen”, las “formas de resistencia y rechazo a obedecer a los dispositivos de sumisión y expropiación” 6/.

Sin embargo, ¿el conflicto es suficiente? Del mismo modo, ¿buscar entre los cascotes y las verdades que descubren ladrillos para (re)construir un horizonte de ruptura no es a la vez demasiado y demasiado poco? Demasiado si, como brizna desanimada, nos inclinamos hacia los últimos decenios; ¿no habla Perry Anderson sencillamente de “desastre” 7/? ¿Y demasiado poco si no se distinguen también en las experiencias múltiples y complejas del presente los elementos necesarios para modelar un horizonte para la cólera que aumenta? Demasiado proclive a ver en ese giro del siglo XXI solo una larga serie de transiciones que verdaderamente nunca tienen ni principio ni fin, nos arriesgaríamos a no captar las continuidades pero también la importancia de las rupturas, precisamente, para intentar salir de los escombros sin dejar atrás el bagaje de las luchas del pasado 8/. Italia, como ocurre frecuentemente, nos obliga a reflexionar sobre esta encrucijada de caminos.

Un pacto nacido del miedo” 9/

A lo largo de los últimos decenios, las crisis ecológica, económica, social, política y cultural se han sumado y combinado. La irracionalidad del capitalismo ha terminado por minar sus formaciones políticas dominantes, que ya no llegan a alcanzar mayorías electorales, incluso efímeras, en un clima de desesperación social. Está acompañada de una quiebra más general de la política y de una crisis de sus expresiones “adecuadas”. Un proceso al que Italia está acostumbrada desde el comienzo de la década de 1990. Recordemos: 1992, el sistema político italiano se hunde, bajo el golpe de las investigaciones judiciales que “revelan una corrupción sistémica” cuyo centro es Milán; la ciudad del “optimismo de la década de 1980” es rebautizada como Tangentopoli 10/. En marzo del mismo año, los jueces Giovanni Falcone et Paolo Borsellino son asesinados por la mafia obligando a reanudar el hilo de la reflexión sobre las relaciones entre el estado italiano y el crimen organizado 11/. La maquinaria judicial de Mani pulite afecta al corazón del sistema político provocando la disolución de la Democracia Cristiana en el poder desde hacía cincuenta años y del Partido Socialista. A esto, se añade el hundimiento de la lira bajo los golpes de una deuda pública colosal que alcanza el 122% del PIB en 1994 12/. Mientras tanto, Italia conoce su primer gobierno “técnico” dirigido por Carlo Azeglio Campi. Pero la crisis también golpea al movimiento obrero en su conjunto. En febrero de 1991, el Partido Comunista decide cambiar su nombre con ocasión de su XX Congreso indicando una ruptura de identidad y de los valores de referencia; Partido Demócrata de la Izquierda desde 1991; Demócratas de Izquierda, desde 1998 – PD, desde 2007 (fusión de los antiguos miembros de los Demócratas de Izquierda y de los católicos de Romano Prodi) 13/.

La crisis política, institucional, económica, pero también moral en la que derivó, abre la vía a la creación del reagrupamiento político de Silvio Berlusconi: Forza Italia (FI). Este partido no puede ser disociado de la figura de Silvio Berlusconi que, en su calidad de “emprendedor de éxito”, promete un “nuevo milagro italiano”. Juega la carta de la personalización política, una baza en una Italia en la que la desafección por los partidos no deja de afianzarse en la población. Este rechazo afecta especialmente a las organizaciones de masas, las de los Treinta Gloriosos, integrados en la sociedad y disponiendo de redes capilares en su seno, basados en el compromiso militante de sus miembros y vectores de representación de sectores sociales dentro del sistema político 14/. Si la desafección se inserta aquí en la “crisis” marcada por la Tangentópolis, está también ligada al nacimiento de una sociedad posfordista y a las implicaciones que supone para la producción (auge de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación) y al estatus de las personas asalariadas: el declive visible de la clase obrera tradicional (pero no de la gente asalariada) feminización del mercado laboral, precarización del empleo, generalización de la subcontratación, debilitamiento de la solidaridad, etc. 15/. Es el inicio de la disgregación de las formaciones sociales a las que los partidos políticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial parecen incapaces de responder.

Durante diecisiete años, el jefe de Forza Italia marca la esfera política italiana, hasta el punto que algunos autores pudieron hablar de una “era Berlusconi”, a pesar de que en varias ocasiones debió ceder las riendas del gobierno. Incluso han atribuido el sustantivo de “berlusconismo” a esta cultura política de derechas que él contribuyó a difundir o inauguró: mezcla de “¡enriquézcase usted!” de la década de 1980, de un individualismo exacerbado, de un anticomunismo descarnado y de un revisionismo histórico funcional según su clara voluntad de acabar con los Treinta Gloriosos y la República italiana de posguerra 16/. En 2011, va a dejar el gobierno, parece que esta vez de verdad, gracias a la presión de los mercados que después de la crisis de 2008, quieren acelerar las políticas antisociales. Las viejas recetas del Cavaliere no parecen adecuarse ya a la cura de austeridad que Bruselas quiere imponer a Italia. Además, este último no puede contar con el apoyo de los otros componentes de la derecha. Sumado a que desde 1994, el declive económico del país no ha dejado de acentuarse. Así que no sin satisfacción, el 12 de noviembre de 2011, la prensa internacional cae sobre él: el “infame” Berlusconi, titular de Times, finalmente es “cesado” por el presidente italiano Giorgio Napolitano, descrito en la ocasión bajo los rasgos del General De Gaulle. Bajo el impulso de Le Monde y de The Economist, algunos incluso llegan a comparar el fin de la era Berlusconi con el de la caída de Mussolini 17/.

The real thing” …

Como lo indica irónicamente Perry Anderson, la marcha de Berlusconi, sobre todo, significa la posibilidad de fundar “una nueva Segunda República” the real thing […] después de veinte años de pantomima” definitivamente desembarazada de todos los obstáculos al neoliberalismo 18/. Su sucesor, encargado de formar el nuevo gobierno “técnico” que una parte de su Partido Demócrata desea fervientemente desde hace varios meses ya, no es otro que Mario Monti (rápidamente rebautizado como “Super Mario”). Rector, después presidente de la Universidad Bocconi, presentado como el más “alemán” de los hombres políticos italianos, es sobre todo, el hombre de Godmann Sach, del capital financiero globalizado y de la desregulación de los mercados. El New York Times lo definió en un artículo a doble color como “un caballero blanco tecnocrático cuyo mandato (es) tomar las duras decisiones necesarias para volver a colocar Italia en su lugar” 19/. Una definición que se hace eco de una entrevista que concedió a The Economist en 2005, en la que declaraba: “Los gobiernos italianos pueden tomar medidas duras bajo dos condiciones: debe haber una urgencia visible y fuertes presiones del exterior” 20/.

Son “sacrificios” que bajo la cobertura de la urgencia económica, prometió a los italianos y siempre con más recortes en cultura, formación, pensiones, el sistema de previsión social y protección de los trabajadores. Según él, la crisis y la deuda del estado se deben imputar a la “generosidad social” de los gobiernos precedentes. Para “remediarlo” , él y sus expertos van a actuar para abolir cualquier forma de garantía social para los trabajadores y al mismo tiempo, suprimir cualquier obstáculo a la libertad de empresa. Especialmente, en lo referente a los despidos. Mientras que en 2012 el conjunto de los indicadores económicos y sociales está en rojo, el coste del la “bolsa de la compra” aumentó 4,6% a 31 de marzo, la distancia entre los salarios y el alza de precios no era tan importante desde hacía 17 años y la mitad de los contribuyentes declaran unos ingresos de 15.000 € al año 21/.

No es solamente la aceleración de la puesta en práctica de políticas preconizadas por el gobierno “técnico” lo que choca sino el cambio de estilo y de tono a la que están asociadas. El gobierno de Mario Monti está a la ofensiva y presenta abiertamente los rasgos de un liberalismo sin concesiones que no quiere oír de ser frenado ni por los instrumentos clásicos de la democracia política , ni por el movimiento sindical. Elsa Fomero, a la cabeza del fantasmal ministerio de Welfare (burla irónica del pasado), que va a ser la maestra de obras del desmantelamiento del sistema de pensiones, anuncia que las medidas de austeridad van a ser aplicadas con o sin el consentimiento de los partidos y de quienes representan 22/. Por su parte, Mario Monti, entrevistado por Alessio Vinci en el Canal 5 (televisión perteneciente al grupo Mediaset cuyo principal accionista es Silvio Berlusconi), declaró en febrero de 2012, cuando el paro de jóvenes entre 15 y 20 años alcanza la cifra récord del 31%: “Los jóvenes deben habituarse a la idea de que no tendrán u puesto de trabajo fijo durante toda su vida. Por otra parte, un puesto fijo para toda la vida, ¡qué monotonía!Es mucho más bonito cambiar, tener desafíos. Pero es necesario que esto ocurra en condiciones aceptables, lo que hoy implica proteger un poco menos a quienes están hiperprotegidos” 23/. Al final del año, ¡el paro entre los jóvenes alcanzó el 36,5%. 24/

Justo en 2013, el gobierno Monti defiende lo máximo: el patrón siempre tiene razón. Su política antisocial está bendecida por los medios de las finanzas internacionales. El Wold Street Journal no escatima elogios para su “coraje” pues hizo frente al movimiento obrero y por la “rara oportunidad que ofrece a los italianos de ser educados en las consecuencias de la oposición a las reformas” 25/. La amenaza está ahí: para que Roma no se convierta en Atenas, los italianos deben aceptar abolir sus derechos políticos y sociales para adaptarlos a la libre empresa: la reducción de salarios, el aumento de la jornada laboral, la libertad de despido, el aumento de la edad de jubilación, la liquidación de bienes y servicios públicos, los recortes en atención sanitaria, en formación y en los ayuntamientos, se anuncian como medidas sin contrapartidas, basadas en el miedo agitado a un hundimiento económico de la Península. Sin embargo, la recuperación no está al final del túnel como anunciaba insatisfecho el New York Times, en diciembre de 2012: “El señor Monti dijo que hizo lo mejor que pudo durante el tiempo que le fue concedido. No es difícil entender la desafección de los italianos por su gobierno. Las medidas de austeridad acentuaron la peor recesión económica que el país haya conocido desde hace 60 años. El consumo conoció su descenso más acusado de un año a otro desde la Segunda Guerra Mundial” 26/. A esto se añade una crisis del mercado inmobiliario y unas tasas de paro de más del 11% que hacen a Italia uno de los países con tasa de empleo más débil de la Unión Europea 27/. Si bien Mario Monti tuvo que ceder su puesto bien a su pesar...

La política del miedo sin duda pesó con toda su carga antisocial sobre la población italiana. El gobierno “técnico” de Monti fue saludado por la aplastante mayoría de las fuerzas políticas italianas porque constituía una garantía contra las reglas de un juego político considerado pernicioso después de la experiencia de Berlusconi. Se confió sin pasar por la sanción de las urnas, la “puesta en orden” de las cuentas del estado, el restablecimiento de la confianza de los socios internacionales e incluso la restauración de un cierto “sentido moral”. En resumen, se le pidió a la población italiana en su conjunto mostrar su buena voluntad so pena de represalias económicas. ¿La democracia no es presentada cada vez más como un obstáculo para el buen funcionamiento de los mercados financieros como el ejemplo griego ha demostrado bien? Mario Monti definitivamente no fue elegido por nadie sino nombrado de oficio por Giorgio Napolitano, bajo la presión de los mercados.

Sin embargo, en febrero de 2013, las elecciones políticas parecen sancionar la pérdida de eficacia de la retórica del miedo. El 24 y 25 de febrero, la coalición alrededor de Luigi Bersani y del Partido Demócrata alcanza el 29% de los votos en la Cámara de diputados y el 31% en el Senado, frente al 29, 2% de la Coalición de Silvio Berlusconi a la Cámara y 30% al Senado. En cuanto a Mario Monti, y a su Scelta Civica, se quedó por debajo del 10%. Pero el verdadero cambio se encarna en la victoria del Movimiento 5 estrellas (M5S) de Beppe Grillo que se convierte en el primer partido del país con 25,6% de los votos a la Cámara y el 23% al Senado. El país está “partido en tres” , como lo anuncia el Il fatto quotidiano de Marco Tavaglio, el 26 de febrero 28/. Recién llegado al panorama político italiano, se presenta como movimiento fundado para luchar contra la “corrupción” de la casta política italiana, navegando sobre el euroescepticismo y el rechazo a las políticas de austeridad 29/. Hizo de la ecología una de sus tarjetas de presentación promocional, lo mismo que una democracia directa revisada a través del prisma de los medias sociales, que le ha garantizado el voto de los jóvenes incluyendo a quienes habían actuado para la consecución de los referéndum del agua y de la energía nuclear en 2011. Se presentó como un movimiento “ni de derechas ni de izquierdas” invocando la “ideología de la no-ideología”; pero como era previsible, rápidamente, se posicionó a la derecha del tablero político, uniéndose en algunos temas, a las posiciones de la Liga de Matteo Salvini: sus recientes declaraciones sobre los migrantes y sobre el jus soli, en debate en el Parlamento, así como su ostensible rechazo a apoyar una ley muy modesta que condena la apología del fascismo, no dejan más dudas, en realidad, ninguna duda a propósito de este tema.

Sea como fuere, la elecciones de 2013, sin duda, marcaron el final del círculo vicioso del miedo y el rechazo al voto útil (25% de la población no fue a votar, es decir, 5% más que en 2008). Más allá de comentarios complacientes, que se pudieron leer aquí o allá en la prensa internacional, el resultado salido de las urnas, no indicaba solo un rechazo a la austeridad -después de todo, Italia había degustado la primera los amargos frutos de la política del Partido Demócrata a la americana; había elegido antes que Francia a su Sarkozy, aliado por añadidura a la extrema derecha (Lega Nord y Alleanza nazionale))- el voto masivo para el cómico genovés significaba también que era una vía sin salida. Ese voto “ de protesta” hizo al M5S el primer partido del país, lo que no ha dejado de inquietar a los círculos dirigentes de la burguesía europea a pesar de los resultados más decepcionantes que obtuvo después.

Pequeñas maniobras y cambio de panorama

Si en febrero de 2013, gracias a la ley electoral, el Partido Demócrata de Pier Luigi Bersani podía contar con una mayoría de escaños en el Parlamento, no ocurría lo mismo en el Senado. Debido a ello, le era imposible formar gobierno sin un acuerdo con el M5E de Beppe Grillo que este último rechazaba decididamente, dando la espalda al PD y el PDL (Pueblo de la Libertad, el reagrupamiento de Berlusconi). Además, Giorgio Napolitano no quería oír hablar de un acuerdo de gobierno con el M5E, ni de un gobierno minoritario del PD. Decididamente, prefería un “gobierno de amplia coalición”, en el “centro” o más bien... “la derecha”. Pier Luigi Bersani reconoció su derrota desde el 26 de febrero anunciando frente a las cámaras: “Quien no puede garantizar la gobernabilidad de su país no puede decir que ha ganado las elecciones”. Un tono dramático para un discurso, al final, poco sustancial donde, visiblemente muy cansado, el líder de centro izquierda solo podía proponer (¿pero a quién?) una “reforma de las instituciones, de la política, de la moralidad pública, y de la defensa de quienes están más expuestos a la crisis económica”.

A esto se sumaron los desgarros internos del PD que se revelaba incapaz de ponerse de acuerdo para elegir al nuevo presidente de la República (Giorgio Napolitano, 87 años, llegaba al fin de su mandato) 30/. Así tres hombres políticos son propuestos : Franco Marini (ex DC), Romano Prodi (PD) y Stefano Rodotà (ex PDS). Este último gozaba de una amplia consideración pero los partidos dominantes le encontraban tres defectos principales: era un keynesiano cercano a los movimientos anti-liberales; se había opuesto a un gobierno de coalición amplia que incluyera a Berlusconi; había sido propuesto por el M5E 31/. En abril de 2013, reelegido presidente gracias al acuerdo de pasillos entre el Partido Demócrata (PD) y el Pueblo de la Libertad (PdL), Giorgio Napolitano confiaba a Enrico Letta (PD) la responsabilidad de formar un gobierno que continuara las políticas de Monti. “Millones de italianos son despreciados hoy”, comentaba con razón Beppo Grillo en su blog. Porque es por los contenidos antisistema y antieuropeos de los discursos y de las apariciones públicas del cómico genovés y también para responder a las inquietudes de los círculos dirigentes italianos y europeos frente a un voto protesta masivo por lo que Giorgio Napolitano designó a Enrico Letta, antiguo demócrata-cristiano y sobrino del brazo derecho de Silvio Berlusconi, a la presidencia del consejo, mejor que cualquiera para formar ese gobierno de unidad nacional. El senador Renato Schiffani, miembro del PdL se le dio bien, el 30 de abril, saludar la nueva formación gubernamental, como “la vuelta a primer plano de la política y la responsabilidad” “contra los peores humores de la plaza”.

Mientras tanto, Matteo Renzi trabajaba con ahínco para tomar las riendas del Partido Demócrata y robarle la presidencia del Consejo a Enrico Letta. El joven alcalde de Florencia, entonces de 39 años, había intentado hacerse con el PD en las primarias de demócratas de noviembre de 2012 pero Pier Luigi Bersani le superó con el 60,7% de los sufragios. Esta vez sí, estaba decidido a ganar la partida. La campaña del florentino en el partido, pero sobre todo fuera, podía resumirse en tres ejes principales: de entrada, presentarse como la garantía de la renovación radical del partido dejando aparte a los viejos dirigentes (de ahí, su apodo: el demoledor); a continuación, anunciar la voluntad de revisar de arriba a abajo su programa; finalmente, representar el cambio y la mejor carta para el futuro. Además de su activismo para lograr la secretaría del partido, que le abre la puerta del Palacio Chigi, Matteo Renzi busca desde ese momento una entente con Silvio Berlusconi. Más conocido con el nombre del Pacto del Nazareno (Patto del Nazareno), el acuerdo político entre los dos hombres se va a hacer a través de la revisión de la constitución y de la elaboración de una nueva ley electoral. Il Cavalieri dice ver en él lo que él era en 1994, cuando se puso en acción. El acuerdo fue más fácil porque la coalición alrededor de él mismo se deshace y espera, gracias a Matteo Renzi, permanecer en el centro del juego político.

En febrero de 2014, Matteo Renzi, fortalecido por esta entente y su elección a la secretaria del PD con el 67,7% de los votos, especialmente, gracias a los votos conseguidos fuera del partido, se convierte en Presidente del Consejo después de haber maniobrado para expulsar a Enrico Letta 32/. El “manifiesto político que abre su legislatura no es otro que su prólogo a la reedición del libro del filósofo Norberto Bobbio, Destra e Sinistra, veinte años después 33/, un texto indigesto, trufado de signos de exclamación -suplementos de expresión para frases inexpresivas. Parece sólidamente instalado en el Palacio Chigi y el diario Repubblica decide aceptarlo integramente 34/. El nuevo Presidente del Consejo defiende la necesidad de superar la distinción izquierda/derecha y prefiere una “bipolaridad a la americana”, reemplazar la distinción igualdad/desigualdad por la mucho más “moderna” “conservación/innovación. El nuevo Presidente del Consejo cambia la lucha de clases por un simbolismo bíblico, los primeros/los últimos, es cierto que él salió de una cultura política demócrata cristiana y del escutismo católico.”Si la izquierda, escribe, debe todavía interesarse por los últimos, porque es ese interés específico la que la define como tal, hoy debe intentar ver más lejos”. Los “primeros serán los últimos” se convierte bajo su pluma en una heroica fantasía en la que cada cual puede convertirse en el héroe de su propia aventura, un pálido refrito el sel-made man en el siglo XXI. De acuerdo con su anuncio perentorio de cambio, archiva definitivamente el Welfare, cuyas políticas, sostiene, no están ya adaptadas a las sociedades contemporáneas complejas. El lifting del PD parece que tiene éxito y la prensa internacional y nacional se entusiasma con este joven Presidente del Consejo, presentado como el “Blair italiano”, lleno de ideas “eficaces” para desintegrar definitivamente lo poco que quedaba de protección y derechos sociales con la desenvoltura que le confiere su “juventud política” y la legitimidad que le da su papel de secretario del PD 35/. Como entonces destacaba Andrea Martini, Renzi es el prototipo de político que “combina la mejor de la demagogia del párroco con la destrucción de lo que resta de las conquistas del movimiento obrero” 36/. En mayo de 2014, apenas unos meses después de su nominación, las elecciones europeas parecen dar la razón a este dictamen. Mientras que los partidos gubernamentales retroceden en casi toda Europa (pensemos, sobre todo, en el PS francés que pasa del 16,5% de los votos en 2009 al 14%), el PD sale vencedor de las elecciones, con alrededor del 40% de los sufragios (tenía el 26,6% en 2009), confirmando la impresión de una recuperación del control del partido y de un amplio consenso de la población, o al menos de quienes votan (la abstención sigue elevada). Una “excepción” italiana que, quizás, se explica por la relativa “juventud” del gobierno Renzi y por la eficacia de su comunicación política mediante los medias sociales pero también por el hecho de que el PD no dudó a lo largo de la campaña en jugar la carta de la crítica a Bruselas. Matteo Renzi usó el registro de la “revancha” de Italia en relación a la cobardía de los gobiernos precedentes, especialmente, en el plano fiscal, sabiendo o esperando que daría suficientes garantías a la UE para que Bruselas redujese la presión 37/. Además las críticas a los dinosaurios, como Massimo D’Alema, acusados de haber “destruido la izquierda” le permitieron distanciarse de las responsabilidades gubernamentales precedentes buscando ganar votos de “izquierda” que se habían desplazado al Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo en 2013. Finalmente, arañó terreno a la derecha teniendo en cuenta la explosión de la coalición del Cavaliere (Pueblo de la Libertad PdL) que ella sola recogía más del 35% de los votos en 2009. Matteo Renzi alcanzó la legitimidad por las urnas.

¿En marcha?

Y sin embargo, como escribía el militante anticapitalista Franco Turigliatto, el Presidente del Consejo quería “aparecer como el que cambia, el que rompe las reglas, que actúa, que hace caer las antiguas nomenclaturas, que no ve a nadie enfrente, que propone enseguida la esperanza. Por eso, el tiempo no juega a su favor” 38/. Durante casi los “mil días” de su gobierno, hizo aprobar la Job Act, que da a la empresa un poder discrecional sobre las modalidades de contratación y despido (pronto seguido por el gobierno Valls y su Ley de trabajo en Francia). Su gobierno abolió el artículo 18 del Código del Trabajo que protegía a las personas trabajadoras contra los despidos abusivos e imponía la readmisión. Acelera la privatización de los servicios públicos y de una parte del patrimonio nacional. Impone recortes en los sectores esenciales como sanidad y educación. La reforma de la escuela, llamada “Buena escuela” es uno de los ejemplos de la puesta a disposición de la iniciativa privada de un bien público fundamental, incitando a los establecimientos escolares a buscar espónsor para amortiguar los recortes el cual tendrá algo que decir sobre el sistema y las materias enseñadas; imponiendo un método de enseñanza de tipo empresarial basado en la competencia entre el alumnado; preparando a este último para la precariedad favoreciendo al alternancia escuela-trabajo mediante prácticas no remuneradas 39/. La desigualdad frente a la enfermedad aumenta: los gastos privados en salud aumentan significativamente . En diciembre de 2014, el “48 informe sobre la situación social” de la península muestra el cuadro de un país exangüe: un paro entre la juventud que supone más de la mitad del total; un estado en el que los ni-ni (jóvenes que ni trabajan, ni estudian) representan casi dos millones de personas; un país atomizado donde el miedo y la soledad se extienden; un territorio en el que un 41,7% de sus habitantes no pueden ser cuidados y se confían al e-health (búsqueda en internet) para evitar los gastos que no están en condiciones de pagar 40/. En 2015, el horizonte apenas ha mejorado: Italia es el país de la UE con el mayor número de personas que “viven en situación de graves privaciones materiales”, casi 7 millones, es decir, dos veces más que en Alemania y tres veces más que en Francia (eurostat.eu). Es uno de los países dentro de la UE con la tasa más alta de paro juvenil. En 2016, según las cifras disponibles, más de 4 millones de italianos se encontraban en una situación de “pobreza absoluta”; más de 8 millones tienen un contrato basura 41/.

La indignación de la población frente a la brutalidad de estas políticas se expresa por lo tanto en la calle y en las urnas. En mayo de 2015, en las elecciones regionales, el auge del PD sufrió su primer parón después de la fortuna de las europeas. Pierde más de un millón de votos en las siete regiones llamadas a votar (Campania, Liguria, Las Marcas, Umbría, Apulia, Toscana, Véneto), aunque sigue siendo el primer partido del país en términos de sufragios emitidos. Sin embargo, Renzi anuncia que seguirá hasta 2018 por lo menos. En junio de 2016, en las elecciones municipales, el PD pierde 12 capitales, entre ellas las alcaldías de Roma y Turín donde ganan dos candidatas del M5E, Virginia Raggi que desde entonces ha conocido algunos sinsabores en la alcaldía de Roma y Chiara Appendino. No obstante, el Presidente del Consejo no cambia de rumbo argumentando que se trata de elecciones locales sin significado nacional. En agosto del mismo año, debido a los abucheos de la población de Amatrice víctima de un terremoto, tiene que retirarse. Por fin en diciembre, los italianos infligen un sonoro revés al presidente del Consejo y a su gobierno, rechazando masivamente el referéndum que llamaba a refundar la Constitución. Recordemos que el referéndum intentaba reforzar al ejecutivo poniendo las instituciones de la República, fundamentalmente, en manos de una sola fuerza política y de su líder; el Senado se convertía en una anti-cámara del parlamento (cuyos representantes serían nombrados y no elegidos); las provincias serán suprimidas para, decían, “contener el gasto de las instituciones” pero, en realidad, para reforzar la centralización del poder de decisión 42/. 59,1% de quienes votaron rechazaron esta reforma con un récord: 70% (65% si se tienen en cuenta quienes viven en el exterior) fueron a votar, frente a un 34% en 2001 y 53,8% en 2006 43/. Matteo Renzi estaba desde ese momento obligado a anunciar su dimisión. Después de aquello, sin embargo, nada parece haber cambiado. Puesto que Paolo Gentiloni, su incondicional, antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de su gobierno, lo ha reemplazado a la cabeza de este teatro de sombras. Siguiendo imperturbable el mismo camino, el PD obtuvo una amplia mayoría (alrededor del 69%) con Matteo Renzi a la cabeza en mayo de 2017. En su discurso de investidura, su flamante secretario reelegido no cambió ni una coma su orientación política. Ha situado en la izquierda a sus adversarios políticos y es el Welfare lo que intenta atacar: “Trabajo, esta palabra caracteriza el PD, va a decir en esta ocasión. Pronunciarla significa hacer una diferencia en relación a quienes cuentan que el futuro está en la asistencia y los subsidios” 44/. Una orientación reforzada por la salida de una corriente minoritaria del PD que creó su propia formación política en febrero de 2017, el Movimiento Democrático Progresista (MDP-Art.1) que ha reunido unos 23.000 inscritos, la mayoría tránsfugas del PD, en pocos meses 45/.

El lento apagón del futuro” 46/

La crisis política que afecta a varios países europeos se ha acentuado en Italia a lo largo de este último año. Para decirlo con Bruno Amable y Stefano Palombrarini, se caracteriza por la “ausencia de un bloque social dominante, es decir, de un conjunto de grupos sociales cuyas expectativas están suficientemente satisfechas por las políticas públicas desarrolladas por la coalición en el poder de tal forma que estos grupos le dan su apoyo político” 47/. Hoy, somos testigos de la decadencia de las camarillas políticas, cuya legitimidad está hecha pedazos por la corrupción desvelada y casi abiertamente asumida, pero, sobre todo, por su incapacidad de salir de la crisis del capitalismo. ¿Cómo podría ser de otra forma mientras las condiciones de vida y de trabajo de una parte creciente de la población se degradan? ¿No asistimos a una explosión de desigualdades sociales, de precariedad en el empleo, del paro, sobre un fondo de aceleración de la destrucción de los derechos sociales fundamentales -a la formación, a la salud, a la vivienda, a la pensión?

Las últimas cifras disponibles (mayo de 2017) sitúan el paro en un 11,3% en Italia; esta cifra no tiene en cuenta quienes han dejado de buscar trabajo; un paro que afecta a las personas mayores de 50 años y a las jóvenes (entre quienes la tasa alcanza al 37%) 48/. La generalización del trabajo precario aumenta las dificultades de las personas menos favorecidas, especialmente, en términos de cobertura de paro; en realidad, con la nueva legislación, solo quienes han trabajado durante cuatro años consecutivos pueden cobrar todo a lo que tienen derecho durante 24 meses 49/. Finalmente, reaparece el fenómeno de la emigración de jóvenes y menos jóvenes hacia los países del Norte; en 2016, más de 100.000 italianos e italianas han dejado el país, suscitando solo desprecio de los responsables gubernamentales 50/. “La pobreza se ha duplicado en diez años” titulaba Le Manifesto del 14 de julio último y la deuda pública es el 133% del PIB” 51/

Así pues, la política es “sinónimo de desconfianza” para la mayoría de los italianos 52/. Parece que es la socialdemocracia la que paga el tributo electoral más fuerte pero su posicionamiento abiertamente neoliberal y por la diligencia con la que apoya las políticas del BCE, con su correspondientes montón de servidumbre, privatizaciones, de recortes en los gastos públicos, de miseria, de paro, de destrucción de la protección social y de degradación de las condiciones de vida y de trabajo. Alejándose cada vez más de su base social tradicional, como lo ha mostrado el voto en los barrios populares de Roma, para Virginia Raggi, el PD reivindica su cambio a partido de “centro”. El antiguo Presidente del Consejo se prepara así a recorrer Italia presentando su nuevo manifiesto político “Avanti”, un “manifiesto macroniano” según Massimo Giannini, con algunos guiños a quienes votan a la Liga Norte y a Fratelli d’Italia, especialmente, en relación a las personas migrantes a quienes se debería “ayudar en sus países” pues, según Renzi, “la acogida tiene un límite y el límite es la capacidad de integración de las personas que llegan a Italia” 53/.

Sin embargo, las últimas elecciones municipales celebradas el 11 y 25 de junio últimos, han sancionado de nuevo al PD, confirmando la pérdida de popularidad del antiguo Presidente del Consejo a nivel local y la debilidad de su red territorial. Después de las dos vueltas de las elecciones municipales, un fantasmagórico “centro-derecha”, como lo describe la prensa italiana, donde se reúnen el reagrupamiento berlusconiano de Forza Italia y las formaciones de extrema derecha -la Liga, dirigida por Matteo Salvini, y Fratelli d’Italia-Alleanza nazionale, dirigida por Giorgia Meloni-, sale vencedor del escrutinio, ganando en municipios que votaban tradicionalmente a la “izquierda”. En particular, la Liga ha superado en muchos municipios a Forza Italia. Un verdadero terremoto en Génova, (gobernada desde hace más de 25 años por la “izquierda”), Pistoia, La Spezia, Sesto, San Giovanni, Piacenza, Monza o l’Acquila. La alta tasa de abstención que alcanza más del 60% en las ciudades del sur de la península como Taranto, testimonia la desafección de los italianos e italianas por este tipo de consulta y no supone más que un débil apoyo a los ayuntamientos elegidos. El M5E ha sido eliminado en la primera vuelta de las elecciones en las principales ciudades llamadas a elegir sus ayuntamientos, parece que sus electores han dado su voto a la Liga 54/. Toda la prensa italiana ha saludado esta derrota, presentada como el posible fin del movimiento de Beppe Grillo y la vuelta la “bipartidismo”. Sin embargo, el primer fracaso de la primera vuelta está contrabalanceado por el hecho de que el M5E ganó la segunda vuelta en 8 de los 10 municipios donde se presentaba, especialmente, en Carrara, desde siempre en la “izquierda”. Por otra parte, Beppe Grillo comentó estas elecciones con estas palabras: “¿Nos creen muertos? Mejor. Así nos dejarán tranquilos y el próximo golpe les ganaremos” 55/. Queda por saber si estas elecciones locales tendrán repercusión en las próximas consultas políticas nacionales prevista para la primavera de 2018 y para las que los agrupamientos políticos está ya en orden de batalla. La Liga Norte de Matteo Salvini en la extrema derecha del tablero político está hoy entre los mejores colocados si establece una alianza con FI a nivel nacional. Llamada “De nuevo” por la prensa italiana, Silvio Berlusconi parece postularse otra vez como uno de los árbitro de la próxima consulta.

Mark Fisher, retomando por su parte la idea de Berardi sobre “el lento apagón del futuro”, escribía en Ghost of my Life “… el siglo XXI está oprimido por ese aplastante sentido de finitud y decadencia […] No diríamos que el siglo XXI ha empezado ya. Estamos atascados en el XX...” 56/ Tal como lo describe, nuestra relación con el tiempo se parece menos a un “día sin fin” que a una especie de “retorno al futuro” en el que el presente no cesa de empujar hacia las fuentes del pasado reconstruido en y para el presente. Esta forma de cuestionar nuestra actual relación con el mundo parece completamente pertinente cuando se considera el desarrollo político de Italia en la última época. En las páginas de Reppublica, una reciente intervención de Francisco Merlo es una buena muestra de ello: “Sé, escribe, que se trata de una paradoja difícil de aceptar pero casi nos falta la parte sana de comunismo que echamos junto a la podrida en 2008: la izquierda radical que daba un horizonte a la cólera social y una racionalidad a los mil miedos que hoy son el carburante de la derecha” 57/. La intervención de Francesco Merlo, focalizada en los resultados de la extrema derecha, se hace eco de un artículo de humor del historiador Giovanni de Luna para La Stampa, que se lamentaba de que no hay un “Corbyn” en Italia. El problema sería la ausencia de condiciones, incluso de la aparición de lo que se podría llamar “un nuevo momento socialdemócrata” en la Península. Una hipoteca ligada a la vez a la capacidad de bloqueo del cual el PC había sabido dar prueba para frenar los movimientos sociales a su izquierda y a la presencia del M5E de Beppe Grillo que continúa beneficiándose del apoyo de un electorado popular bastante amplio.

Las múltiples hipótesis que se presentan cara a las elecciones nacionales de 2018 no se parecen en nada a los impulsos que han podido verse en el estado español con Podemos o incluso en Grecia con Syriza. El “centro-izquierda” que los movimientos salidos de la descomposición del Partido Demócrata de Renzi y de sus aliados intentan crear parece marcado no por su voluntad de modificar el juego político en la óptica de una resuelta resistencia sino de la necesidad de buscar una “nueva solución electoral ganadora”. La forma en la que Bersani, por ejemplo, hoy miembro del MdL-Art.1, presenta su oposición al Partido Demócrata de Renzi es significativa al respecto: “hemos ido demasiado lejos” en las pensiones y el trabajo, dice; hay que lograr presentar las “ventajas de la globalización”; seguiremos apoyando las políticas necesarias para el país pues “no somos aventureros” 58/. Sin embargo, no se trata solo de cuestionar al personal político sino de la ausencia de conciencia del grado alcanzado por la crisis política en Italia, cuya abstención es la expresión más significativa, mucho más que el resurgimiento de la extrema derecha de tintes neofascistas. El horizonte para quienes han abandonado el PD, parece dibujado hacia atrás, hacia los años del gran centro izquierda de Romano Prodi (fin de la década de 1990 e inicio de la siguiente); como si esos años no hubieran preparado las renuncias actuales, como si nada hubiera pasado a lo largo de estos últimos decenios. Semejante alianza, en esas condiciones, cara a las futuras elecciones, en el seno de un “gran centro izquierda”, ¿es siquiera deseable cuando la crisis política y moral es tan profunda?

Mientras tanto, las movilizaciones sociales continúan, las huelgas sostenidas por los sindicatos más combativos se acentúan hasta el punto de que el gobierno de Paolo Gentiloni vuelve a hablar de una modificación del derecho de huelga en función del porcentaje de personas asalariadas inscritas en los sindicatos promotores del paro. Partir del conflicto, cuestionar la forma-partido, aparecen como necesidades ineludibles para la formación de una verdadera alternativa; otra vez hay que abandonar el final del siglo XX y el “fin de la historia” para interesarse en la multiplicidad de vías por las que jóvenes y menos jóvenes de los sectores populares contesten el orden social y económico actual. En esta brecha abierta, desprovista de interlocutor político, es en la que la izquierda radical italiana debe intentar situarse. Las cuestiones que se le plantean, sin duda, son muy diferentes a las de otras partes de Europa, donde las fuerzas políticas como la Francia Insumisa de Mélenchon, Podemos en el Estado Español o Corbyn en Gran Bretaña, por otra parte, cosas iguales, apuntan a otro calendario político y a otros horizontes de ruptura posibles. Sin embargo, vivimos en un mundo muy integrado, especialmente, a escala europea, no únicamente en el plano económico sino también en el plano político. Si bien el futuro de una izquierda de la izquierda en Italia depende tanto del de sus homólogos en Francia, en España, en Grecia o en Inglaterra como de su propia capacidad de traducir en términos políticos las resistencias que no cesaron, no cesan y no cesarán de expresarse en el plano social. En febrero de 1936, el revolucionario antifascista Carlo Roselli escribía que “[… ] el verdadero problema en Italia y de Italia, no es el de evitar una revolución sino en hacer una que plantee las premisas de una vida social y política verdaderamente libre” 59/. “Si no ahora, ¿cuándo?” estaríamos tentados de replicarle.

Traducción VIENTO SUR

1/ Mario Piero, “Siccità: il governo dichiara lo stato di calamità”, Il Manifesto, 23/07/2017

2/ Franco Turigliatto, “Les chaînons de la crise politique et la gauche alternative”, Contretemps. Revue de critique communiste, 09/07/2017.

3/ Paolo Favilli, “Sinistra italiana e rifondazione: riunire le strade”, Il Manifesto, 30 de marzo de 2017; Marco Revelli, “Il corraggio della sinistra nello smarrimento quotidiano”, Il Manifesto, 23 marzo 2017; Marco Revelli, Non ti riconosco, Turin, Einaudi, 2016.

4/ P. Favilli, “Sinistra italiana”, art. cit.

5/ M. Revelli, “il corraggio della sinistra”, art. cit.

6/ Ibid.

7/ Perry Anderson, “The Italian Disaster”, London Review of Books, 22 mayo de 2014.

8/ Umberto Gentiloni Silveri, “Italy 1990–2014: the transition that never happened”, Journal of Modern Italian Studies, N°20, 2015, p. 172.

9/ Carlo Ginzburg, “Peur, révérence, terreur. Lire Hobbes aujourd’hui”, Méthodes et Interdisciplinarité en Sciences humaines, vol. 2, (2009), ( http://popups.ulg.ac.be/MethIS/document.php?id=277).

10/ Guido Crainz, “Italy’s political system since 1989”, Journal of Modern Italian Studies, 2015, N°20, p. 177

11/Piero Craveri, “Régimes politiques, État et nation en Italie”, Vingtième siècle. Revue d’histoire, N°100, 2008, p. 87.

12/ Nicola Tranfaglia, Anatomia dell’Italia repubblicana 1943-2009,Florence, Passigli Editore, 2010.

13/ Adele Sarno, “Stragi, il “papello” e tangentopoli. 1992, l’anno che cambiò l’Italia”, Repubblica, 18 octobre 2011. Marco Berlinguer, “Qualcosa rinascerà ma sarà diverso. Intervista a Rossana Rossanda”, 18 novembre 2012, http://web.rifondazione.it

14/ Marco Revelli, Finale di partito, Turin, Einaudi, 2013

15/ Especialmente, Luciano Gallino, La lotta di classe dopo la lotta di classe. Intervista a cura di Paola Borgna, Bari, Laterza, 2012.

16/ Gabriele Turi, “Quella cultura oppravviverà al suo interprete”, Rpubblica, 16 octubre de 2010. Ver igualemente Perry Anderson, “Italy. An invertebrate left. Italy’s Squandered Heritage”, London Review of Books, vol. 31, N°5, 12 Marzo de 2009; así como Stéfanie Prezioso, “Fin de ciclo político y nuevos inicios para la izquierda italiana”, Viento Sur, diciembre 2013 (http://vientosur.info/IMG/article_PDF/article_a8596.pdf);

17/ Time, n°20, 2011; Le Monde, 11 noviembre de 2011; The Economist, 12-18 noviembre de 2011

18/ P. Anderson, “The Italian Disaster”, art. cit.

19/ Rachel Donadio, “As a Premier Prepares to Depart, the Talk Is of Lost Opportunities”, New York Times, 14 diciembre de 2012.

20/ Citado en P. Anderson, « The Italian Disaster”, art. cit.

21/Francesco Piccioni, « Disoccupati record », Il Manifesto, 1 de febrero de 2012.

22/ Elsa Fornero: Avanti con o senza l’accordo dei partiti”, Il Corriere della Sera, 22 febrero 2012; Marco Ruffoli, “Pressing bipartisan per bloccare l’età della pensione”, Repubblica, 13 julio de 2017.

23/ Monti: Che monotonia il posto fisso”, Repubblica, 1 de febrero de 2012.

24/ Marika Manti, “Disoccupati più che mais”, Il Manifesto, 1 de diciembre de 2012.“

25/ Monti Pulls a Thatcher”, Wall Street Journal, 28 de marzo de 2012.

26/ Rachel Donadio, “As a Premier Prepares to Depart”, art. cit.

27/ Ibid.

28/ Antonio Padellaro, “E non abbiamo ancora visto tutto”, Il Fatto Quotidiano, 26 de febrero de 2013; ver también el artículo de Marco Travaglio, “L’amico del giaguaro”, ibid.

29/ “Beppe Grillo, empêcheur de voter en rond », Mediapart, 21 février 2013.

30/ Gianfranco Pasquino, Marco Valbruzzi, ”taly says no: the 2016 constitutional referendum and its consequences”, Journal of Modern Italian Studies, N°22, 2017, p. 148.

31/ Andrea Martini, “Napolitano e Enrico Letta: il nuovo ticket della borghesia”, Sinistra anticapitalista, 24 de abril de 2013; P. Anderson, « The Ialian disaster », art. cit.

32/ Antonella Seddone, Fulvio Venturino, “The Partito Democratico after the 2013 elections: all change?”, Journal of Modern Italian Studies, 2015, N°20, p. 481.

33/ Norberto Bobbio, Destra e sinistra. Ragioni e significati di una distinzione politica, Rome, Donzelli, 2014; Nadia Urbinati, “Sinistra : ripartire dalla Carta”, Repubblica, 18 de enero de 2017.

34/ Renzi: Innovazione e uguaglianza. La mia idea di Destra e Sinistra nell’Europa della crisi”, Repubblica, 23 de febrero de 2014.

35/ Lizzie Davis, “Italy’s New prime Minister: is Renzi a young Blair, Berlusconi or the Fonz”, The Guardian, 14 de febrero de 2014.

36/ Andrea Martini, “Europee 2014: lo scontro elettorale dei piccoli titani”, anticapitalista.org, 23 mayo de 2014.

37/ P. Anderson, “The Italian disaster”, art. cit.

38/ Franco Turigliatto, “La resistibile ascesa di Matteo Renzi”, Sinistra anticapitalista, 17 de febrero de 2014.

39/Francesco Locantore, “La buona scuola liberista di Renzi”, Il marxismo libertario, 5 septiembre 2014. (https://ilmarxismolibertario.wordpress.com); Matteo Saudino, “A due anni dalla buona scuola”, commune-info.net, 3 de junio de 2017.

40/ Ver especialmente, “Il sistema di Welfare” del 48° Rapporto Censis sulla situazione sociale del Paese, censis.it.

41/l Manifesto, 14 de julio de 2017.

42/ Cinzia Arruzza, ”taly’s refusal”, New Left Review, N°103, enero-febrero de 2017; Stefanie Prezioso, “Italy: “Sovereignty Belongs to the People”, New Politics, Winter 2017, p. 85-89.

43/Repubblica, 6 de diciembre de 2016.

44/ Paolo Gallori, “L’assemblea del PD proclama Renzi segretario”, Repubblica, 7 de mayo de 2017.

45/ Repubblica, 16 de julio de 2017.

46/ Franco Berardi (Bifo), Dopo il futuro. Dal futurismo al Cyberpunk. L’esaurimento della modernità, DeriveApprodi, 2013; Mark Fisher, Gosts of My Life. Writing on Depression, Hauntology and Lost Futures, Winchester & Washington, Zero Books, 2014, p. 6-16.

47/Bruno Amable, Stefano Palombarini, L’illusion du bloc bourgeois. Alliances sociales et avenir du modèle français, Paris, Raison d’Agir, 2017, p. 9.

48/Marco Patucchi, “Disoccupazione, pensioni e staffetta generazionale, l’angoscia delle teste grigie”, Repubblica, 9 de julio de 2017.

49/Massimo Franchi, “Gironi danteschi per avere due soldi: la dura controrealtà del Jobs act”, Il Manifesto, 28 de junio de 2017.

50/ Eleonora Bianchini, “Poletti : “Giovani italiani vanno all’estero ? Alcuni meglio non averli fra i piedi”, Il Fatto quotidiano, 19 de diciembre de 2016; Ilvo Diamanti, “Nelle parole dei giovani non c’è posto per la speranza”, Repubblica, 17 de julio de 2017.

51/ Turigliatto, “Les chaînons de la crise politique”, art. cit.

52/ Ilvo Diamanti, “Nel dizionario degli Italiani la politica da Renzi a Grillo è sinonimo di sfiducia”, Repubblica, 10 de julio de 2017.

53/Massimo Giannini,” Il movimento senza direzione”, Repubblica, 24 de julio de 2017.

54/Norma Rangeri, “La sberla e il rifiuto di votare”, Il Manifesto, 27 de junio de 2017.

55/Repubblica, 26 de junio de 2017.

56/ Mark Fisher, Ghost of my life, op. cit., p. 8.

57/Francesco Merlo, “Troppo finta per essere sinistra”, Repubblica, 28 de junio de 2017.

58/ Andrea Carugati, “Bersani: una generazione umiliata, mi stupisco che non parta un nuovo Sessantotto”, La Stampa, 13 de julio de 2017.

59/C. Rosselli, “A proposito di una lettera sul pericolo comunista in Italia », Giustizia e Libertà, 7 de febrero de 1936.





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