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Migración
La “fortaleza” Europa comienza en África del Norte
14/04/2017 | Salima Mellah

El pasado 3 de febrero de 2017 los representantes de la Unión Europea reunidos en Malta se separaron tras haber aprobado un plan de acción destinado a frenar -y eventualmente a detener- las llegadas de personas refugiadas provenientes de Libia principalmente. Frente a una situación incontrolable en ese país, los dirigentes europeos se vuelven cada vez más hacia los países vecinos, Túnez, Egipto y Argelia, a fin de empujarles a respetar o integrar los dispositivos de gestión de los flujos migratorios que han puesto en pie. La canciller alemana Angela Merkel se ha desplazado personalmente para convencer a los responsables de esos Estados a cooperar mediando sustanciales ayudas materiales y financieras. Si las reuniones no han logrado los resultados pretendidos, es forzoso constatar que las prácticas de control y de represión de esos países se profesionalizan y se adaptan progresivamente a las exigencias de sus socios del Norte.

Desde hace cerca de veinte años la cooperación en materia de represión de la inmigración es un aspecto importante de la política norteafricana de Europa y en particular de Alemania. Las fronteras del sur de esos países son una de sus prioridades tanto más en la medida que la inestabilidad política persistente en Libia obliga a los refugiados a intentar travesías del Mediterráneo más largas a partir de Egipto, Túnez y Argelia. La canciller alemana quería en su gira norteafricana abordar la situación en Libia y la cooperación en la lucha contra la inmigración clandestina. La visita a Argelia del 21 de febrero fue anulada unas horas antes del despegue del avión debido a una bronquitis del presidente Buteflika. Para sorpresa de los responsables alemanes que saben muy bien que desde que el estado de salud del jefe del Estado es frágil, las reuniones oficiales se hacen con los miembros del gobierno. Merkel ha reiterado sin embargo su intención de acudir lo más rápidamente posible a Argelia. Los días 2 y 3 de marzo ha visitado también Egipto y Túnez.

Una movilidad puesta en dificultades por las políticas migratorias restrictivas

Según las autoridades, 25 000 extranjeros se encontrarían en situación irregular en Argelia, mientras que algunas ONGs internacionales estiman que serían más de 100 000 /1. La mayoría de las personas refugiadas subsaharianas son originarias de Malí, de Níger, de Guinea, de Liberia, de Camerún o de otros países del oeste y se concentran sobre todo en el sur del país. Hasta el momento presente las personas originarias de Malí pueden viajar a Argelia por 3 meses sin visado, lo que les permite, así como a otros migrantes provistos de papeles falsos, hacer ida y vuelta entre sus países y Argelia donde encuentran empleos en particular en la construcción y la agricultura. Si entre estos últimos un número significativo se instala por algunos meses o años, otros trabajan para poder llegar a Europa. Pero el entorno argelino no es muy acogedor para exiliados subsaharianos debido a tensiones xenófobas y razias policiales. La última gran ola de expulsión de migrantes tuvo lugar en diciembre de 2016, cuando cerca de 1400 en situación irregular fueron detenidos y expulsados. Las operaciones de expulsión comenzadas en diciembre de 2014 habrían afectado a 19 270 migrantes /2.

En Túnez, el número de libios que huyeron de la intervención militar occidental en 2011 está estimado en varios centenares de miles. Pueden ir sin visado a Túnez sobre la base de un acuerdo bilateral de 1973 que permite a los ciudadanos de los dos países instalarse y trabajar respectivamente en el otro país. Si la administración tunecina hace compleja la instalación, estas disposiciones facilitan no obstante una cierta movilidad. En cambio, decenas de miles de trabajadores subsaharianos que huyeron también de Libia hacia Túnez se encuentran en una situación catastrófica. La ausencia de legislación sobre el derecho de asilo, la falta de respeto de las decisiones de protección del HCR, la detención en centros de retención, las expulsiones, la falta de empleos y el racismo, les colocan en una situación precaria que lleva a muchos de ellos a hacer un intento de llegar a Europa.

Marruecos es un caso singular en el sentido de que ha armonizado desde hace años su legislación y su práctica a las exigencias europeas, y en particular españolas, cerrando por ejemplo el paso en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla por, respectivamente, una doble y triple valla de ocho y doce km de largo y tres metros de alto, subida en 2005 a seis metros. Provistas de vídeos, miradores y concertinas, son casi infranqueables. Pero el estado marroquí es también el único país de la región que ha adoptado una verdadera política migratoria, siempre en referencia a las legislaciones europeas, integrando la regularización de los sin papeles, el acceso a la salud y al empleo, al menos en teoría. Marruecos cuenta entre 10 000 y 20 000 migrantes subsaharianos irregulares, la mayor parte de los cuales son originarios de países sin obligación de visado, en particular Senegal, Costa de Marfil, Camerún y Guinea /3. Anualmente entre 1 000 y 2 000 personas entran en Marruecos y se encuentran, tras la expiración de su derecho de estancia, sin papeles. En 2014, 25 000 personas obtuvieron un permiso de estancia, y la operación de regularización comenzada en diciembre de 2016 tiene por objetivo a entre 10 000 y 15 000 personas. El perfil de los exiliados no corresponde en absoluto a la idea que se tiene comúnmente. La mayor parte han llegado de forma legal antes de convertirse en clandestinos, cerca del 50% han hecho estudios superiores y se instalan duraderamente por obligación o falta de alternativa incluso si no encuentran más que empleos precarios /4. Esta nueva política de regularización no impide sin embargo a las autoridades marroquíes proceder a detenciones y expulsiones al margen de todo marco legal.

Cerca de cinco millones de inmigrantes clandestinos viven en Egipto, la mitad de ellos sudaneses. La UNHCR, por su parte, ha repertoriado más de 190 000 personas refugiadas, entre las que hay 117 000 sirias, pero el número de personas no registradas se elevaría a cerca de un millón. La costa es un lugar de partida privilegiada, en particular hacia Italia, desde que la ruta por Turquía ha sido bloqueada. Son principalmente personas egipcias, sirias, sudanesas, somalíes, etíopes, y eritreas las que asumen el riesgo de atravesar la vía central del Mediterráneo, ruta muy larga y peligrosa. Pero la mayor parte aspira a pasar a Libia.

Externalización del dispositivo legislativo represivo europeo en África del Norte

Libia, debido del mayor número de refugiados y migrantes que intentan atravesar el mar a partir de sus costas, sigue siendo el objetivo principal de las políticas migratorias represivas europeas. En 2016 más de 180 000 personas llegaron por vía marítima a Italia. Más de 5 000 se ahogaron en el Mediterráneo. Los europeos redoblan sus esfuerzos para imponer el plan de diez puntos elaborado a comienzos de febrero en Malta que prevé en particular el refuerzo de la formación de los guardacostas libios y el suministro de material más eficaz, la instalación de campos de refugiados; la financiación de los retornos voluntarios a los países de origen; el control de las fronteras del sur de Libia. Un sobre de doscientos millones de euros está previsto para la realización de este plan que se conjuga con otro objetivo: los italianos y los españoles, por ejemplo, quieren ligar la lucha contra la inmigración clandestina y la explotación petrolera que ha decaído desde la exacerbación de la guerra civil.

Adaptándose a las diversas exigencias de los últimos decenios, los países de África del Norte han acabado por adoptar legislaciones cuya vertiente represiva apunta a sus propios ciudadanos candidatos a la emigración pero sobretodo a los provenientes del sur del Sahara cuya entrada, estancia y salida irregulares son consideradas como infracciones penales. Las nuevas disposiciones introducen la distinción entre las personas que entran y permanecen en el país de las que lo atraviesan.

Ratificando así la noción de personas “en tránsito”, elaborada “por los Estados europeos para suscitar la colaboración magrebí, designándolos como los verdaderos destinatarios de los migrantes en el Magreb” /5. Esta noción, más política que jurídica, sirve para obligar a esos Estados a ajustar sus políticas migratorias en particular en materia de salida del territorio. Estas salidas son, a partir de ahora, consideradas como “salidas clandestinas” o “migración ilegal” lo que implica que esos países exigen el visado de entrada para Europa, transformándose por ello en guarda-fronteras supletorios. Los Estados magrebíes se sirven por su parte de la noción de “tránsito” para estigmatizar a los migrantes que en realidad no estarían más que de paso y para los que una clarificación de estatuto sería inútil. Esta interpretación conlleva una violación del derecho internacional pues si la entrada y la estancia están regidas por las leyes del país, la salida es un derecho fundamental inscrito en numerosos textos internacionales.

El alineamiento de las políticas migratorias de los países de África del Norte con las exigencias europeas concierne igualmente a la cuestión de la readmisión de las personas expulsadas, sean naturales o están de paso en sus territorios. El principio de las convenciones de Dublin relativas a la “determinación del Estado responsable del examen de una demanda de asilo en Europa” es transpuesto a los países del Magreb precisamente cuando sus políticas de asilo -a pesar de las exigencias europeas- no han sido reformadas. Incluso la concesión de estatuto de refugiado por el HCR presente en todos esos países no es seguido de garantías, en particular de protección de las personas concernidas.

Si, en el caso de Túnez, Marruecos y Egipto, el principio de readmisión de los propios naturales está inscrito en los acuerdos de asociación entre cada país y la Unión Europea, para Argelia estos últimos acuerdos cubrirán incluso “la readmisión de los naturales de otros países” /6. Si Argelia por ejemplo se niega (todavía) a recoger a los refugiados /migrantes que no sean sus ciudadanos en situación irregular en Europa /7, Marruecos lo prevé y organiza expulsiones hacia sus países de origen.

Argelia, por su parte, ha realizado un acuerdo con Níger para extraditar a comienzos de diciembre de 2016 a personas en situación irregular. Cerca de 900 personas de nacionalidades diversas han sido expulsadas de Tamanrasset por autobús hacia Agadez, donde se sitúa un campo considerado como un “centro piloto”, financiado por la Unión Europea, donde la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ejerce funciones de información, de disuasión y de repatriación. En 2015, más de 100 000 personas han transitado por este campo en camino en su mayor parte para Libia /8. Para evitar los largos procedimientos de identificación, la Unión Europea podría, en el futuro, aplicar más regularmente el “laissez passer europeo” que adoptó casi a escondidas en octubre de 2016 y que permite a los Estados miembros expulsar a una persona sin esperar su identificación por el país “tercero” del que se le supone que es originaria /9.

Además, las nuevas disposiciones incluidas en estas leyes relativas a la entrada y a la estancia de las personas extranjeras, y a la emigración e inmigración irregulares prevén la criminalización del “delito de solidaridad”. Todo acto de asistencia a las personas migrantes en tránsito en el territorio o de partida hacia Europa es condenable a penas de prisión y fuertes multas. En Argelia, “toda persona que directa o indirectamente facilita o intenta facilitar la entrada, la circulación, la estancia o la salida de forma irregular de un extranjero en el territorio argelino” corre el riesgo de una pena de dos a cinco años de cárcel. En Túnez, está castigado con “tres años de encarcelamiento y una multa de ocho mil dinares cualquiera que informe, conciba, facilite, ayude o se implique o organice por cualquier medio, incluso a título benévolo, la entrada o la salida clandestina de una persona del territorio tunecino”. Las penas son aún más duras por haber albergado, ocultado o transportado a un extranjero en situación irregular /10. El parlamento egipcio, por su parte, ha adoptado en octubre de 2016 una ley para castigar con dureza el “tráfico ilegal de migrantes” , previendo una pena de 25 años de encarcelamiento y una multa de 500 000 libras egipcias (32 130 dólares). Este texto que no establece la distinción entre inmigración clandestina y trata de seres humanos no prevé condenas para las víctimas del tráfico o los migrantes ilegales pero estos últimos deben ser devueltos a su país de origen cualquiera que sea el peligro que corren en él.

Desde hace cerca de veinte años las políticas migratorias de los países de África del Norte están en el punto de mira de la Unión Europea. Los acuerdos de asociación concluidos con Túnez, Marruecos y Argelia -respectivamente entrados en vigor en 1998, 2000 y 2005- incluían ya el imperativo de la lucha contra la emigración clandestina hacia Europa cuyo objetivo es el tratamiento externalizado antes incluso de la posibilidad de obtención del asilo y de la inmigración hacia el norte. Posteriormente, muchos otros acuerdos han reforzado esta tendencia mientras los europeos acompañan activamente sobre el terreno la lucha contra los migrantes y los refugiados.

Militarización de las fronteras con la ayuda de los Occidentales

Si las negociaciones con responsables libios para contener el paso por el Mediterráneo van a buena marcha /11, los europeos son conscientes de que la guerra civil no permite por el momento contener de forma duradera las partidas de las costas libias. Estiman igualmente que, debido al caos constante, cada vez más refugiados van a intentar alcanzar Europa por Túnez, Egipto o Argelia. Para estar preparados ante ese problema, consideran que es necesario, a pesar del arsenal jurídico puesto en pie pero a sus ojos insuficientemente aplicado por esos Estados, evitar en su origen que los migrantes entren en esos países.

Si la gira norteafricana de la canciller alemana Angela Merkel comenzó con un fallo en Argelia, la cooperación emprendida desde 2008 entre los dos países está bien establecida en particular en el terreno del armamento militar que sirve sobre todo para el control de las fronteras. Hay firmado un acuerdo importante entre los dos países de un montante total de 10 000 millones de euros que incluye la entrega de dos fragatas por ThyssenKurp. El objetivo es reforzar el ejército argelino en particular en la “segurización” de sus 6 300 km de fronteras en el sur y 1000 km de fronteras marítimas.

Se han emprendido varias asociaciones entre sociedades argelinas, el ministerio de defensa y sociedades alemanas en el terreno militar. La fábrica de la sociedad “Rheinmetall Algérie” de montaje de taquetas de ruedas que debe producir 1 000 blindados fue inaugurada en 2014 en Ain Smara cerca de Constantine /12. El personal cualificado fue formado en Alemania. Estos blindados de tipo “Fuchs 2” son utilizados en las fronteras y en la “lucha contra el terrorismo” desde mediados de 2016. El montaje de los vehículos de transporte de tipo “Multi-Role Vehicles” de Daimler, Unimogs y otros camiones militares Mercedes se realiza en Argelia por la sociedad SAPPL-MB en Rouiba y Tiaret. Las instalaciones de radar, los aparatos de comunicaciones y las cámaras infrarrojas son igualmente producidas en el país por una joint-venture creada en 2012 entre la Société Commune Algérienne de Fabrication de Systèmes Électroniques (Scafse) y la Deutsche Elektronik Gesellschaft für Algerien mbH (Degfa)/13. Esta cooperación tiene un coste que por el momento los argelinos no han pagado: la aplicación real de la cláusula del acuerdo de asociación que prevé la readmisión de los argelinos u otros ciudadanos que han pasado por ese país.

El Ministro del Interior alemán afirma que de los 13 000 argelinos habrían entrado en Alemania en 2015, solo una parte han presentado una demanda de asilo. El número de argelinos en situación irregular sería claramente más elevado. Las autoridades argelinas han prometido acelerar las identificaciones de sin-papeles pero no quieren ni aceptar migrantes extranjeros, ni instalar campos.

En Túnez, Angela Merkel ha tenido entrevistas el 3 de marzo de 2017 con el Presidente y el Primer Ministro a propósito de las devoluciones de tunecinos hacia su país y las medidas a tomar para evitar la emigración hacia Europa. Se ha firmado un acuerdo para la expulsión individual y en grupos de ciudadanos tunecinos sin estatuto legal en Alemania. En contrapartida, ésta paga 250 millones de euros de ayuda al desarrollo en material de seguridad /14. Las autoridades tunecinas han prometido acelerar los procedimientos y se comprometen a identificar en un mes mil quinientos sin-papeles tunecinos.

La cooperación entre los dos países se extiende igualmente a los aspectos securitarios. Las autoridades tunecinas han erigido a partir del verano de 2015 un muro de tierra y una trinchera para impedir el paso a partir de Libia. Los alemanes entregan la tecnología que permite controlar mejor las fronteras y forman a la policía de fronteras en el reconocimiento de falsos papeles, patrullas, detección de explosivos, técnicas de interrogatorio de sospechosos, utilización de cámaras térmicas infrarrojo, etc. Han prometido igualmente un apoyo para el sistema de control electrónico y la entrega de un sistema de radar mientras que nuevos vehículos han mejorado la movilidad de los policías. Si los tunecinos quieren bloquear las entradas de combatientes, sus homólogos intentan evitar las salidas de migrantes hacia los puertos libios. En 2015, la policía alemana instaló una “oficina de proyecto” en Túnez, para reforzar esta cooperación /15. Berlín presiona para la instalación de campos de retención donde los refugiados plantearían su demanda de asilo para un país de la UE. Por el momento las autoridades tunecinas no contemplan aceptar refugiados de otros países y en consecuencia se niegan a preparar campos de retención.

Angela Merkel, que por las mismas razones securitarias ha visitado Egipto el 2 de marzo, se ha reunido con el presidente al-Sissi al que ha prometido un crédito de 500 millones de euros. La cooperación entre los dos países fue sellada en julio de 2016 por un “acuerdo de seguridad” que según una declaración del gobierno alemán permite una relación excelente y de confianza con el servicio de investigación de los Servicios de Información Interna egipcios (National Security Service , NSS) poniendo de relieve su importancia estratégica. la colaboración con el Servicio de Información Exterior sería igualmente muy fructífera. En Egipto como en otras partes, el control de las fronteras está en el centro de las preocupaciones alemanas. Así, la formación de policías de fronteras así como cursos para agentes del NSS han sido organizados en Egipto y en Alemania. Como para los otros dos países, se vende material militar para permitir un control más eficaz. El Cairo ha pedido ya un satélite de comunicaciones militares al consorcio Thales Alenia Space (francés) y Airbus Space, mientras que los alemanes han vendido cuatro submarinos.

La fortaleza Europa se edifica a marchas forzadas y la militarización de la “defensa contra los migrantes” se muestra además como un mercado lucrativo en el exterior pero igualmente en el interior de Europa. Vallas y concertinas no bastan ya, es preciso desarrollar las tecnologías de seguridad en tierra y mar: drones, perros-robot, fronteras electrónicas (cámaras térmicas, captores, radares y satélites), etc…

Los europeos, dirigidos por Alemania, han invertido importantes medios financieros y materiales en un planteamiento militaro-policial a corto plazo apoyándose esencialmente en regímenes autoritarios. Las dictaduras, las relaciones neocoloniales mantenidas por los Estados del norte, las guerras, la explotación de los hombres y de las mujeres y de los recursos obligan a la gente a partir hacia horizontes que suponen mejores. Y como dice Wissam: “cuando estás en peligro de muerte, poco importa que tomes una u otra ruta, lo que quieres sencillamente es alcanzar tu meta -por todos los medios” /16.

12/03/2017

Publicado por Algeria-Watch

https://www.ensemble-fdg.org/content/la-forteresse-europe-commence-en-afrique-du-nord

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Faten Hayed, L’Algérie terre d’installation pour les migrants, El Watan, 9/09/2016. La gendarmería argelina sube el número a 150 000, ver “La chasse à l’homme noir” se poursuit dans les quartiers d’Alger, (Argelia: “La caza del hombre negro” prosigue en los barrios de Argel). France Info, 6 décembre 2016

2/ Rabah Kareche, 19 270 migrants rapatriés, Liberté, 10/12/2016

3/ Martin Mateso, Le Maroc à l’épreuve des migrations subsahariennes choisit l’intégration, France Info, 13/01/2017, Julie Chaudier, Le Maroc compte 10 fois moins d’étrangers que la France, yabladi, 22/09/2013

4/ Nadia Lamlili, Migrants subsahariens au Maroc : face aux idées reçues, quelle réalité ? Jeune Afrique, 22/12/2016. Etude de la Fondation Konrad Adenauer, Les migrants subsahariens au Maroc, 30/11/2016

5/ Delphine Perrin, L’étranger rendu visible au Maghreb - La voie ouverte à la transposition des politiques juridiques migratoires européennes, REVUE Asylon(s), N°4, mai 2008, Institutionnalisation de la xénophobie en France, http://www.reseau-terra.eu/article770.html

6/ Accord euro-méditerranéen CE / Algérie du 22/04/2002, article 84, en vigor el 1/09/2005, Journal officiel de l’Union européenne du 10 octobre 2005, http://www.gisti.org/IMG/pdf/accord_ce-algerie_2002-04-22.pdf

7/ A Argelia no le gusta en absoluto repatriar a sus propios ciudadanos sin papeles.

8/ Arthur Frayer-Laleix, Migrants : derrière les drames en Méditerranée, quelles politiques ?, Jeune Afrique, 22/02/2016,

9/ Comunicado de prensa conjunto Le Laissez-passer européen, un pas supplémentaire vers l’expulsion à tout prix, 7/02/2017

10/ En Marruecos se trata de la ley del 11/11/2003 relativa a la entrada y residencia de los extranjerso y a la emigración e inmigración irregulares, en Argelia de la ley del 25/06/2008 relativa a las condiciones de entrada, de permanencia y de circulación de los extranjeros, y en Túnez de la ley orgánica del 3/02/2004 http://www.migreurop.org/article1498.html

11/ Salima Mellah, Une politique de la mort: Migrations, la Méditerranée et l’Europe , Algeria-Watch, 20/02/2017

12/ El grupo alemán Rheinmetall y Ferrostaal firmarán próximamente con Argelia un contrato para la producción de 980 blindados y la construcción de una fábrica Huffpost Maghreb, 18 juin 2014

13/ German Foreign Policy, Flüchtlingsabwehr in Nordafrika (I), 21/02/2017

14/ Jörg Kronauer, Die »Gegenküsten« kontrollieren, Junge Welt, 28/02/2017, Flüchtlings-Deal: Merkel sagt Tunesien 250 Millionen Euro zu, Deutsche Wirtschftsnachrichten, 3/03/2017

15/ German Foreign Policy, Flüchtlingsabwehr in Nordafrika (III), 3/03/2017

16/ Guillaume Pitron, Migrants, Schengen, terrorisme : comment le complexe militaro-industriel européen prospère sur la peur, Basta !, 22/02/2017





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