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Turquía. Más allá de la fractura entre islamistas y laicos
Las mujeres se movilizan ante el referéndum
14/04/2017 | Marie Tihon, Sidonie Hadoux

El domingo 16 de abril de 2017 la ciudadanía turca votará a favor o en contra de la reforma de la Constitución que intenta, entre otras cosas, ampliar los poderes del presidente de la República. En el marco de la campaña para el referéndum, las movilizaciones femeninas reflejan una diversidad de posiciones sobre la instauración de un régimen presidencial que la división esquemática entre tradicionalistas y modernistas no basta para explicar.

Desde el centro de Bakirköy, un barrio de la orilla europea de Estambul cercano al aeropuerto de Atatürk resuenan ecos de las voces femeninas. El domingo 5 de marzo, una marcha organizada por varias organizaciones feministas reivindicó más igualdad y medidas contra la violencia de la que son víctimas las mujeres en Turquía. A pesar de una fuerte presencia policial, el ambiente fue festivo en la plaza Özgürlük donde terminó la marcha: centenares de mujeres, jóvenes, menos jóvenes, turcas, kurdas con vestidos tradicionales, enarbolaban pancartas, gritaban, bailaban para hacer oír sus voces contra la política del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del presidente Recep Tayyip Erdogan.

5 de marzo de 2017.- Varias organizaciones feministas organizan una marcha con motivo de la Jornada Internacional de los derechos de las mujeres. Nisan (a la derecha en la foto), 22 años, participa con otras afiliadas de la asociación Yeryüzü. Las feministas se quejan del aumento de la violencia doméstica. Reivindican “el derecho a la vida, la igualdad de los sexos, la autonomización de la mujer y una mejor aplicación de las leyes que protegen a las mujeres”.

Nisan /1, una de las fundadoras de la organización feminista socialista Yeryüzü, está preocupada: “Conocemos bien el punto de vista del gobierno sobre las mujeres: deben quedarse en casa y tener tres hijos, no reír en público ni abortar, y no pueden vestirse como quieran. El único medio que se tiene para detenerles, es votar NO en el referéndum”.

“La campaña por el NO en el referéndum nos muestra que juntas somos más poderosas”, manifiesta ilusionada Nisan, la joven militante de la asociación Yeryüzü, participante en un mitin el 25 de marzo organizado por la plataforma Kadinlar Birlikte Güçl¨. Antes, los movimientos feministas se unían con ocasión de acontecimientos puntuales como la Jornada de los derechos de las Mujeres, pero con el referéndum, nos hemos dado cuenta de que deberíamos continuar uniéndonos más a menudo para continuar nuestro combate.

A una decena de kms. de allí, miles de mujeres llegan a la entrada de Abdi Ipek Spor Salonu, un complejo deportivo del distrito de Zeytinburnu. Han venido a veces desde muy lejos para apoyar a Erdogan. El mitin está organizado por la Asociación de las Mujeres y de la Democracia (Kadem) fundada por Sumeyye Erdogan, la hija del presidente. Para esas mujeres, la defensa de su líder no tiene grietas: “Estamos muy contentas de lo que ha hecho el gobierno hasta el presente en el terreno de los transportes y de la salud. Nuestra vida es más fácil y nos sentimos más libres”, afirma Saadet. A su lado, Naciye cuenta que no ha tenido tiempo de leer las enmiendas pero que, en su opinión, un cambio de régimen es deseable: “Tenemos confianza en todo lo que hace nuestro presidente Recep Tayyip Erdogan. Nos cuida. Si dice si, nosotras decimos si. Si dice no, nosotras decimos no. Es como nuestro padre”.

Más de diez mil mujeres se han movilizado el 5 de marzo de 2017 para manifestar su apoyo a Recep Tayyip Erdogan y al AKP en un mitin organizado por la Asociación de las Mujeres y de la Democracia (KADEM). El AKP ha logrado seducir a un electorado femenino islamo-conservador levantando la prohibición para las mujeres con velo de ejercer en la función pública y de acudir a la universidad. Recientemente, el velo ha sido autorizado también en el seno de la policía y del ]ejército.

Un padre “que da lecciones”

Desde algunos puntos de vista, el apoyo de estas mujeres suena como la aceptación total del sistema patriarcal querido por el líder del AKP, a la cabeza del país desde 2002. “Erdogan se impone como el padre que da lecciones. Es su forma de crear un vínculo instaurando una relación de autoridad con una población a la infantiliza”, explica Jean François Pérouse, director del Instituto Francés de Estudios Anatolianos (IFEA) en Estambul /2. Añade: “Es una estrategia política, pero es también una práctica cultural en Turquía de minorización del ciudadano en relación al Estado. Y en este sentido, las mujeres son doblemente minorizadas, en tanto que ciudadanas en relación al Estado, y en tanto que individuos en relación al hombre”. “Otros líderes políticos en el pasado han encarnado una figura paternal”, subraya también, haciendo referencia en particular a Mustafa Kemal Atatürk, considerado como el padre fundador de la República turca. El AKP , sin embargo, ha basado este sistema en una política económica ultraliberal que, durante sus horas de gloria en los años 2000 ha permitido enriquecerse a las familias.

El 8 de abril de 2017, hay organizado un gran mitin favorable al SI en el que decenas de miles de personas se han reunido para apoyar a Recep Tayyip Erdogan en su proyecto de reforma constitucional. Encima del escenario en el que el líder ha hecho un largo discurso, su retrato está estratégicamente colgado al lado del padre fundador de la República turca, Mustafa Kemal Atatürk, cuya política difiere sin embargo desde muchos puntos de vista a la llevada a cabo por el líder del AKP. Un paralelo que subraya una vez más la voluntad de Erdogan de erigirse en un nuevo “padre de Turquía”.

Zeynep es estudiante de antropología en la universidad de Estambul. Critica con saña “este sistema patriarcal capitalista basado en la religión y la economía”. Sin embargo, la joven comprende a las que votan por ese partido: “El patriarcado no está solo anclado en el espíritu de los hombres, es también una mentalidad que las mujeres han integrado. El AKP ha favorecido el desarrollo económico de las familias, esa es la razón de que muchas mujeres voten por él, pues piensan que su holgura financiera es más importante que su existencia en tanto que mujeres”.

Militantes del NO

El pasado 8 de marzo, miles de mujeres se manifestaron en la popular calle de Istiklal, en pleno corazón de Estambul. Zeynep y sus amigas de la universidad de Estambul han desfilado con las consignas de “Hayir hayir demektir” (“No es no”) y consignas feministas.

Son muchas, como Zeynep, las descontentas con la política del gobierno hacia las mujeres. El pasado mes de noviembre, el gobierno deseaba despenalizar las agresiones sexuales a las jóvenes menores de edad. El procedimiento judicial era anulado en ciertos casos si el agresor se casaba con la víctima. Esta propuesta de ley suscitó una protesta generalizada. Miles de mujeres se manifestaron en todo el país. La propia hija de Recep Tayyip Erdogan tomó sus distancias en relación a este texto vía su asociación Kadem. Tras una petición en línea firmada por más de un millón de personas, el proyecto ha sido rechazado por los diputados.

Algunas militantes de los partidos de oposición como el Partido Republicano del Pueblo (CHP) o el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) han organizado visitas a los domicilios para indicar a los vecinos las consecuencias de un cambio de Constitución. Las asociaciones feministas han federado sus discursos para llamar el NO. Las mujeres se reuúnen para distrubir panfletos en las calles. “Muchos ciudadanos van a votar SI, pues están satisfechos de la política de Erdogan”, detalla Fidan, una joven militante de 28 años, en una reunión de la plataforma “Hayir Diyen Kadinlar” (las mujeres dicen NO), una plataforma de diversas asociaciones feministas. “Intentamos explicarles que pueden apoyar al partido a la vez que se oponen al proyecto de reforma de la Constitución”, añade.

Para Nisan, que estudia derecho, es esencial que la gente esté correctamente informada sobre lo que está en juego tras las 18 enmiendas previstas en la reforma constitucional. Razón por la cual distribuye panfletos en la abarrotada calle de Istiklal con otras componentes de la plataforma Hayir Diyen Kadinlar para convencer a la opinión pública de que vote NO en el referéndum. Ese día, los paseantes cogen los folletos con interés pero según lo que cuentan varios militantes, partidarios del NO habrían sufrido presiones y habrían incluso sido atacados cuando distribuían prospectos en la calle.

Para las mujeres de la plataforma, el NO es una evidencia, pues una victoria del SI haría mucho más difícil la protesta contra la política del gobierno. “Recientemente, las mujeres se han unido, feministas o no, para hacer fracasar el proyecto de ley sobre la despenalización de las violaciones a menores a condición de que el agresor se case con la víctima. ¡Y esto ha conducido al rechazo de la ley! Si la Constitución cambia, entonces este tipo de mecanismo no será ya posible”, piensa Fidan. En un pequeño local de una calle de Taksim, las activistas se reúnen para planificar las próximas acciones: distribución de panfletos en la calle y en los mercados, edición de videos en las universidades y la organización de mitines con otras asociaciones llegadas desde todo el país.

Las militantes de la plataforma Hayir Diyen Kadinlar se han reunido el 1 de abril no lejos de la plaza Taksim con el objetivo de sensibilizar a la población: “el 16 de abril no será un día para bromas”, repiten en la calle. Como consecuencia de los recientes sondeos que posicionan el “hayir” (NO) en cabeza, Nisan dice estar confiada en los resultados. Piensa sin embargo que “si gana el NO, el AKP se va a volver loco”, y espera incluso una guerra civil.

Las “soldadas” del AKP

En el seno del AKP, las militantes están también en campaña. Las ramas femeninas del partido cuentan con cerca de 4 millones de afiliadas, lo que hace de ellas, si se acepta lo que dicen, uno de los partidos políticos del mundo más apoyados por las mujeres. “Estas mujeres están en campaña permanente” indica Lucia Drechselova, investigadora del Centro de Estudios Turcos, Otomanos, Balkánicos y Centroasiáticos (CETOBAC). Están organizadas por barrios, se ocupan de los enfermos, visitan a las personas mayores, organizan lecturas del Corán”. Una ayuda y un apoyo muy apreciados por los habitantes de los barrios más desfavorecidos que encuentran así un verdadero apoyo material y moral. “En Turquía, las mujeres se han reunido siempre”, señala la investigadora. “El AKP ha logrado entrar, utilizar y politizar estas reuniones. Este planteamiento le ha abierto las puertas de las casas, allí donde está tradicionalmente prohibido a los hombres extraños entrar si una mujer se encuentra sola”.

Pero la existencia de estas ramas femeninas no es propio del AKP. Todos los partidos políticos tienen militantes activas. El militantismo femenino es particularmente efectivo para el partido en el poder, pero lo mismo ocurre para el partido de la oposición pro-kurda. “En el HDP, las mujeres son tan activas que hay que peguntarse si su militantismo no supera al de los hombres”, precisa Lucie Drechselova. “Y contrariamente al AKP (y a los demás partidos), es el único partido que respeta verdaderamente la cuota del 40 % de mujeres en las instancias de decisión”. En junio de 2015, el AKP tenía el 15,5 % de mujeres en el Parlamento, muy por detrás del HDP, y justo tras el CHP (el partido kemalista). “Hay por tanto que mirar con perspectiva el discurso de los dirigentes del AKP según el cual el partido ha abierto la vía a las mujeres, subraya la investigadora. Por ejemplo, en la política municipal, no se ve más que una representación mínima de las mujeres”. Sin embargo, las mujeres que participan en los comités de barrio se sienten más reconocidas socialmente.

En Estambul, los cruces de carretera y los embarcaderos se han convertido en teatro de la oposición SI/NO. Los puestos del NO y del SI están uno enfrente del otro, en un aparente buen ambiente. En Eminonü, varias militantes distribuyen prospectos ante el stand del AKP. Su influencia es crucial. Las mujeres representan más del 55% del electorado del AKP.

Apoyados por la máquina financiera del Estado, los comités de mujeres del AKP pueden aportar una ayuda pecuniaria a los habitantes más desfavorecidos. Servicios y apoyos económicos que son muy apreciados por la población y que no son capaces de aportar los demás partidos políticos.

Erdogan, ¿sexista?

Mehlika, 36 años, vive en Güngören, un barrio residencial y familiar alejado del centro. Habla perfectamente el francés, tras haber vivido tres años en Francia, estudiando en Burdeos. Hasta entonces poco interesada por la política de su país, se queda estupefacta por los cambios que observa a su vuelta en 2009. Evoca el desarrollo de la red de transportes, la seguridad social para todos, las campañas para enviar a las jóvenes del Este a la escuela, las becas concedidas a las universitarias, etc.

“Erdogan ha dado un nuevo aliento a nuestro país. Es un hombre de reformas, por eso le apoyo, dice con satisfacción. La joven votaría SI en el referéndum, pues piensa que el presidente podrá proseguir la modernización de Turquía y así hacer valer la potencia de Turquía ante los ojos de los demás países, en particular los occidentales. El refuerzo de los poderes presidenciales no le da miedo. Al contrario, piensa que Turquía tiene necesidad de un hombre fuerte para imponerse en la escena internacional. “Tendremos también tribunales neutrales e independientes. El golpe de Estado nos ha abierto los ojos sobre la parcialidad de los jueces, en particular gülenistas y kemalistas. En adelante, nuestros jueces serán neutrales”. A pesar de las purgas orquestadas tras el golpe de Estado del 15 de julio de 2016, Mehlika no percibe una deriva autoritaria sino, al contrario, una necesidad de proteger a los ciudadanos turcos de la amenaza terrorista.

Mehlika, 36 años, es diplomada de un master en traducción. Trabaja actualmente en una tesis sobre el análisis de los medios extranjeros que tratan sobre la política en Turquía. Lo que importa para Mehlika: “es que mi pueblo y mi país sean independientes frente a los países occidentales”. Añade: “es fácil hacerse pro-Erdogan cuando se ve cómo Europa nos humilla. Los medios deforman sin cesar sus declaraciones, ¡siempre se intenta demonizarle!.

Un apoyo inquebrantable que comparte con su amiga Aysegül, 25 años, traductora en una compañía energética: “Como mujer, apoyo a Erdogan, pues con el AKP me siento más poderosa. Honradamente, no comprendo a la gente que dice que Erdogan es sexista. No ha dicho jamás que las mujeres debían quedarse en casa. Si fuera así, ¿porqué aceptaría que sus hijas trabajaran?”.

[El líder del AKP ha planteado numerosas polémicas sobre el asunto de la igualdad hombre-mujer. En noviembre de 2014 por ejemplo, en un mitin sobre las mujeres y la justicia en Estambul, había atacado directamente a las feministas: “Algunas personas pueden comprenderlo, otras no. No puedes explicar esto a las feministas porque no aceptan ni siquiera la idea de la maternidad”, declaraba el jefe del Estado antes proseguir diciendo que los dos sexos no pueden ser tratados de la misma forma “porque va contra la naturaleza humana. Su carácter, sus costumbres y su físico son diferentes (…) No puedes poner al mismo nivel a una mujer que amamanta a su hijo y un hombre. No puedes pedir a una mujer hacer todos los tipos de trabajo que hace un hombre, como ocurría en los regímenes comunistas”, (…), “no puedes pedirle salir y cavar la tierra, es contrario a su naturaleza delicada”].

Para la joven, el gobierno ha emprendido numerosas reformas para las mujeres: “Mirad el proyecto Kosgeb: es una fundación del gobierno la que financia proyectos de mujeres empresarias!”. Aysegül votará por tanto SI en el referéndum. La modificación constitucional propuesta permitiría en su opinión un sistema gubernamental más estable, con menos burocracia, un proceso de toma de decisiones más rápido, una permanencia del poder y una economía más fuerte.

“Soy activa, soy independiente, soy moderna y sin embargo soy muy creyente. De todas formas, ¿qué quiere decir “moderna”?”,pregunta Mehlika. Lamenta también la falta de tolerancia y de respeto por parte de los kemalistas: “No aguanto que digan que somos borregos, no toman en serio a la mayoría del país. Este tipo de etiquetas favorece el odio!”. Ha perdido muchas ocasiones profesionales a causa de su visión política, como en entrevistas con académicos de tendencia kemalista.

“Turcos negros” contra “turcos blancos”

Un argumentario bien hilvanado que defienden también las militantes presentes en los puestos del SI (evet) que han florecido en los principales barrios de Estambul, al lado de los del NO. Las mujeres están a menudo masivamente presentes en ellos, agitando sus pancartas y sus banderas. Difícil sin embargo entrevistar a las militantes del AKP: la desconfianza hacia los medios occidentales es real. “Tenemos miedo de que nuestras palabras sean cambiadas o instrumentalizadas por los medios occidentales que no quieren mostrar que Recep Tayyip Erdogan es apoyado por el pueblo turco”, explica Mehlika, ella misma decepcionado tras una entrevista dada a un medio franco-alemán. Por consiguiente las mujeres del AKP no quieren hablar demasiado tiempo sin la autorización de su jerarquía.

Además de tener un monopolio casi total en los medios, la campaña “EVET” (“SI”) se muestra en todas partes. Estambul está cubierta de banderas y pancartas, en las que está escrito: “El pueblo para siempre, nuestra decisión es SI.

Pero algo está siempre presente para las militantes: la legalización de llevar el velo en las universidades y en la función pública. El levantamiento de las prohibiciones sobre el fulard fue una de las promesas piloto del comienzo de los años del AKP y le ha valido el apoyo masivo de las electoras y electores conservadores, durante mucho tiempo relegados al grado de ciudadanos de segunda fila por las élites kemalistas. “Era una verdadera reivindicación por parte de las mujeres, explica Ayse Akyürek /3, doctorando en ciencias religiosas en la IFEA. “Y esta reivindicación ha sido apoyada por numerosos actores, en particular entre las feministas. El levantamiento de la prohibición ha procurado una verdadera satisfacción a las mujeres que llevaban velo”, prosigue.

El discurso de la opresión de las élites sobre las clases populares -en particular sobre los medios religiosos y conservadores- es una retórica ya clásica del partido del poder. Su sobreutilzación parece haber impregnado en gran medida los espíritus. La estrategia ofensiva de “revancha del pueblo sobre los turcos blancos/4 se ha abierto camino entre los descontentos de los gobiernos anteriores a la llegada del AKP al poder, que ha basado su identidad política en un islam moderado en el que se reconocen muchas mujeres creyentes.

Una polarización artificial

¿Serían las mujeres en Turquía el símbolo de la dicotomía entre modernidad y tradición propia de Turquía? ¿Estarían polarizadas entre mujeres “modernas”, “occidentales” y “laicas” de un lado y “religiosas”, “conservadoras”, “con velo”, del otro? Es una visión que no comparte Fidan, de la plataforma Hayir Diyen Kadinlar: “La idea de polarización ha sido creada por los hombres. Cuando discutimos con las mujeres en el mercado, incluso con las más conservadoras, tenemos más puntos de acuerdo que de desacuerdo. En particular en lo que se refiere a la inflación, el aumento del coste de la vida o también la necesidad de una vuelta a la paz en el este del país”.

Un sentimiento compartido por Esra, mujer de 30 años salida de un medio conservador cercana al partido islamista Saadet (Partido de la felicidad) /5: “Se nos ha polarizado de hecho, explica, Sabe Vd, en los países arabo-musulmanes utilizan la división entre sunitas y chiítas. En Turquía, como todos somos sunitas, han creado esta división entre los “religiosos” y los no practicantes. Pero en el fondo, todos somos musulmanes”.

Esra está aún indecisa sobre su voto en el referéndum. Saluda la liberalización del uso del velo, que le ha permitido hacer estudios, pero se opone al autoritarismo del líder del AKP: “Los kemalistas han cometido numerosos errores. Era una verdadera pesadilla vivir bajo el CHP cuando se era religioso. Pero el Estado de Urgencia actual y las detenciones sin proceso no son justas”. Su hermana, Zehre, estudiante de teología, ha tomado ya la decisión: será NO. “No apoyo al AKP y su política que instrumentaliza la religión al servicio de una estrategia de poder. La religión y la política deben permanecer separadas”.

En cuanto a otras mujeres conservadoras, electoras habituales del AKP, su adhesión al cambio de Constitución no está ya determinado. Nermin, 29 años, es un ejemplo de ello. Esta joven habita el mismo distrito que Esra y su familia en Estambul. Ha votado siempre por el AKP en las diferentes elecciones y subraya los avances de la política del partido en los transportes, la salud y sobre el tema del velo.

Nermin tiene 29 años y trabaja en un hotel. Está casada y tiene dos hijos. De una familia nacional-conservadora, ha votado siempre por el AKP. Pero desde un punto de vista económico está cada vez más decepcionada: “Tenemos que pagar muchos impuestos, pero ¿para qué se utiliza todo ese dinero? Y además ahora hay inflación pero el salario mínimo no aumenta”, deplora. Critica igualmente la política de grandes obras de Erdogan haciendo referencia al tercer puente que une la orilla europea y asiática o el tercer aeropuerto de Estambul, actualmente en construcción.

Sin embargo, ha procurado informarse en Internet sobre las enmiendas de la Constitución pues no se fía de los medios nacionales que vehiculizan la propaganda del partido: “Pienso que Erdogan es un buen líder y estoy satisfecha de su política, explica. En cambio, no quiero que todos los poderes estén concentrados en manos de un solo hombre. He leído que era peligroso. Ha hecho lo que tenía que hacer como presidente, lo que no habían logrado a hacer sus predecesores, esto no le da sin embargo el derecho a darse todos los poderes”. Nermin siente también los efectos nefastos de la crisis económica y de la inflación que afectan actualmente al país. Orgullosa de expresarse sobre el tema, concluye: “Sabes, ¡pensar que todas las mujeres que utilizan el velo votan por Erdogan, ya no es cierto hoy!”.

13/04/2017

http://orientxxi.info/magazine/les-femmes-se-mobilisent-pour-le-referendum-en-turquie,1801

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Marie Tihon es fotoperiodista freelance con base en Estambul, del Studio Hans Lucas. Sidonie Hadoux es fotoperiodista freelance, trabaja para Globe Reporters, L’Orient-Le-Jour, National Geographic.

Notas:

1/ Las entrevistadas han requerido el anonimato.

2/ Autor, con Nicolas Cheviron, de Erdogan, nouveau père de la Turquie ? en éditions François Bourin. http://orientxxi.info/lu-vu-entendu/erdogan-nouveau-pere-de-la-turquie,1507

3/ Leer “Autour du féminisme islamiste”, hypotheses.org, 24/03/2017. https://dipnot.hypotheses.org/author/ayseakyurek

4/ La expresión “turcos blancos” designa a los turcos que viven según un modo de vida occidental, y que disponen generalmente de un nivel de vida confortable y de un buen nivel de estudios. Son las franjas de la población beneficiadas por las reformas establecidas por Atatürk (presidente de la República de 1923 a 1938). Secularizados y urbanos, los “turcos blancos” se opondrían a los “turcos negros” (siyah türker), que son toda la población que engloba a las clases populares y rurales, marginada por la política del padre fundador de Turquía.

5/ El Saadet es un partido de tendencia islamista creado en 2001 tras la disolución del Partido Fazilet (Partido de la Virtud). Su líder histórico, Necmettin Erbakan, muerto en 2011, es considerado como el fundador del islam político en Turquía.



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