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Turquía, entrevista a Uraz Aydin represaliado por negarse a participar en la represión contra el movimiento kurdo
La libertad para decir NO
07/04/2017 | Rossen Djagolov

[Los editores de la página LeftEast destacan las operaciones vinculadas entre ellas que han dominado los últimos meses la política turca: 1º la consolidación del poder; 2º la eliminación de la oposición. La primera culminará el 16 de abril de 2017 con el referéndum que, si es aceptado, transformará Turquía en una república presidencialista, reforzando aún más el dominio personal de Erdogan y haciendo casi imposible cualquier contestación electoral a la hegemonía del AKP (Partido de la Justicia y Desarrollo) en un futuro previsible.

Ciudades enteras están cubiertas de gigantescos carteles mostrando ¡Evet! (“Sí) que igualmente se encuentran en las cadenas televisadas. Sin embargo, los sondeos muestran de forma sorprendente, intenciones de voto muy apretadas. El propio Estado ha organizado un calculado escándalo diplomático con los Países Bajos por el rechazo de estos países a permitir a ministros turcos hacer campaña en sus territorios. Al mismo tiempo, decenas de asambleas y actos por el Hayir (“No”) son prohibidos por misteriosas “razones de seguridad”. En realidad, la eliminación de las bases de la oposición, que se ha intensificado a raíz del fallido golpe de julio de 2016, se amplía completamente a partir de ese momento. Aunque en su comienzo el estado de excepción se dirigía a suprimir lo que era el origen del golpe, actualmente está dirigido contra los kurdos y la izquierda, ampliamente calificados de “terroristas”. En esta entrevista, concedida en el site LeftEast, Uraz Aydin, editor del periódico marxista Yeniyol, recientemente despedido de su puesto de trabajo en la Universidad de Marmara, opina sobre estas cuestiones. Para apoyar a los universitarios despedidos como Uraz, el sindicato de trabajadores de Educación, Egitim Sen, solicita cajas de solidaridad./1 (Redacción À l’Encontre)]

Quisiera empezar preguntándote qué significa ser despedido. Nuestra página, LeftEast, elaboró listas de funcionarios despedidos, de cabeceras de periódicos cerradas pero eso más bien da una impresión impersonal. De forma práctica, ¿qué quiere decir ser despedido? ¿Sabes quién elaboró estas listas para determinar a quién despedir?

Volveré más tarde sobre quienes han hecho estas listas. Lo que nos ha sucedido no se reduce a un despido. Hemos sido excluidos de cualquier puesto de trabajo en el sector público. El decreto ha provocado una degradación de nuestra condición de ciudadanos. En adelante, somos ciudadanos de segunda clase. Se han retirado alguno de nuestros derechos como ciudadanos. Yo, por ejemplo, no tengo pasaporte: lo han anulado. La justificación técnica es que el estado puede establecer contra mí un proceso judicial y por tanto, debo permanecer en el país. En realidad, el estado quiere evitar una diáspora turca opositora semejante a la que hubo después del golpe de 1980.

Aunque pueda legalmente estar empleado por, digamos, una universidad privada, me resulta difícil imaginar una universidad privada, debido al miedo reinante, que contrate a una persona que aparece en la lista negra como yo. Toda mi carrera profesional -mi doctorado, mi enseñanza, los servicios prestado a mi universidad (tengo 40 años y sigo siendo asistente de investigación pues la administración de mi universidad hizo cuestión de honor no promover a los universitarios militantes- ha sido destruida por este decreto.

La cuestión de quién está detrás de esto necesitaría una extensa respuesta. No sabemos quién ha decidido que los que, figurando en las listas, serían despedidos. Puedo hablar con precisión de la categoría a la que pertenezco, es decir, a los firmantes de la solicitud de enero de 2016 llamada “No seremos cómplices de este crimen”. El crimen al cual se refiere la solicitud es el perpetrado por el Estado turco (a partir de la segunda mitad de 2015) en el sudeste kurdo y la opción militar de Erdogan hacia el movimiento kurdo. Erdogan había decidido que no habría “más negociación con el movimiento kurdo. Debemos ir a la guerra”. Kandil (la dirección del PKK, Partido de los Trabajadores Kurdos) se plegaba a eso. Ese es otro problema del que podríamos hablar.

La petición era una protesta contra la destrucción de ciudades turcas por el ejército turco. Desde su publicación, Erdogan estalló de rabia contra los firmantes asegurando que éramos personas siniestras, traidoras y que pagaríamos por ello.

¿Las listas eran elaboradas por los administradores de la universidad (decanos, rectores) o en otros lugares?

No es necesario ser un detective para encontrar la lista de los firmantes: se podía encontrar en internet. Sin embargo, la recopilación de las listas fue hecha por las universidades y remitida al Estado. Algunas universidades las han tergiversado (no querían que salieran algunos de sus profesores mejores y más conocidos). Algunas, como Marmara, mi universidad, esperaron pero la presión para elaborar esas listas y comunicarlas al estado era enorme. Es el mismo tipo de presión que se ejerció contra las universidades de Galatasaray, Bogazici, Mimar Sinan y la Universidad Técnica Medio-oriental.

Aparte de los firmantes, ¿quienes figuran en estas listas?

En mi universidad, eran principalmente los firmantes de la solicitud. Sin embargo, en el conjunto, la parte más importante de los universitarios turcos despedidos son los sospechosos de ser miembros del Movimiento Gülen (o según el término que al régimen le gusta utilizar: “FETÖ, organización terrorista gülenista”). Nunca sabremos con certeza quiénes son y quiénes no. No puedo hablar especialmente de ellos. Antes de la ruptura con el movimiento (cofradía) Gülen en 2013, el AKP promovió numerosos cuadros gülenistas en puestos universitarios como contrapeso a los laicos.

Sin embargo, de forma específica, la campaña contra los firmantes de la petición tiene tres funciones diferenciadas. La primera es despedir a militantes de izquierda (sindicalistas o no) conocidos por su participación en las diversas luchas por la justicia social en las universidades. Es decir, la gente que se encontraba en primera línea de la resistencia. El mensaje también estaba dirigido a la segunda línea: si eres como ellos, también acabarás como ellos.

El otro objetivo llevaba directamente a la palabra “paz”. El régimen quiere decirnos: sed prudentes. No dejéis a nadie colocar vuestro nombre y la palabra “paz” en la misma página. Es el castigo contra Occidente (Estambul y las grandes ciudades de la Turquía Occidental) por haber expresado su solidaridad con el Sudeste (kurdo). En resumen: si tu vives al “oeste” cierra el pico y no hables de lo que hacemos en el “sudeste”.

La tercera función tiene una importancia histórica más general. En Turquía, como en otras partes, pero especialmente en Turquía, las ideas de izquierda nunca han llegado a tener una hegemonía social, pero en la esfera de la producción cultural, ha sido hegemónica. En la escena internacional, ¿quién es el poeta conocido? Nazim Hikmet. ¿En prosa? Yasar Kemal y Yilmaz Guney en el cine. En el ámbito del cine, de la poesía, de las ciencias sociales, de las universidades, los productores de “productos” cualitativamente valorados están inspirados por las ideas de izquierda, en cierta medida, proveniente del marxismo, sin duda.

Así que la expulsión de los universitarios es parte de la tentativa del gobierno de romper la hegemonía cultural de la izquierda y remplazarla por una perspectiva conservadora-nacionalista. La última semana, el gobierno ha creado el Consejo de Cultura Nacional. Tienen, -el AKP- una base social. Están consolidándola pero necesitan medios de producción cultural. La ideología siempre es una cosa abstracta pero se produce y reproduce de una forma concreta; y después se distribuye de una manera concreta y material. Hasta hace poco les faltaban los medios de comunicación. Actualmente estos están bajo su férreo control. Necesitan el cine, universidades, series televisivas. Es probable que sea más difícil con el cine. Las universidades, donde trabajamos, forman parte de ese ámbito de la producción cultural que el AKP quiere conquistar para asentar su hegemonía.

Para volver a las consecuencias prácticas para ti y para las otras personas que han sido despedidas: te han anulado el pasaporte y presumo que estás en paro. ¿De qué vives?

Que quede claro: no esperábamos que nos despidieran. Esperar es una cosa irritante, paralizante e insoportable. Así que cuando oí que se había publicado un nuevo decreto, rogué: ¡qué esté ahí mi nombre!

El decreto particular en el que aparecía mi nombre iba un poco más lejos para algunos islamistas y periodistas conservadores. Una gran cantidad de profesores muy conocidos estaban incluidos. Esto provocó indignación, y lo que es más importante para nosotros, una ola de solidaridad entre nuestros colegas y en nuestros departamentos.

¿Puedes contarnos un poco más sobre las formas de solidaridad?¿Se organizó a través de los sindicatos o de los departamentos?

A decir verdad, por los dos. Viene de amigos con los que he trabajado incluyendo a colegas que no son miembros del sindicato, que no son de izquierdas, que me conocían y sabían que en el pasado yo había apoyado a la gente. Han organizado asambleas delante de cada campus de la Universidad de Marmara. Solo en esta universidad, se organizaron siete manifestaciones, una cada día. Incluso los directores del departamento se manifestaron. El sindicato organizó esto pero otros contribuyeron a esta manifestación.

Podemos vivir los dos próximos meses. Pero un cambio macropolítico será necesario para que podamos volver a nuestras universidades.

¿Ocurrió así en cada campus? Incluso en Kocaeli (una universidad de Anatolia donde los firmantes fueron inmediatamente detenidos)?

Fuera de las grandes ciudades, es más difícil. En muchas ciudades conservadoras de Anatolia, la administración local y los nacionalistas consideran que los firmantes son traidores y en consecuencia, los amenazan. Pueden hacer esto en los lugares como esos con cierta impunidad y cualquier forma de solidaridad puede ser bastante peligrosa físicamente.

Me gustaría que volviéramos a la cuestión más general de la resistencia. Las universidades solo son una de las bases de oposición al régimen. La resistencia al gobierno parece consolidarse bajo la forma de campaña por el NO en el referéndum constitucional del 16 de abril mediante el que Erdogan desea transformar Turquía de una república parlamentaria en una república presidencialista, es decir, de forma que su función de presidente, que en términos legales es de segundo plano, se convierta en un poder ejecutivo fuerte.

Tienes razón. Todas las formas de resistencia en este momento se articulan alrededor del NO. Es la última etapa de movilización contra el régimen del AKP de los últimos cuatro años. En 2013, Gezi era una rebelión mayor. Parcialmente, fue una victoria. Entonces no fuimos derrotados: la resistencia no habría podido seguir durante años pero el régimen tuvo que batirse en retirada temporalmente.

Después de las elecciones de junio de 2015, también teníamos esperanza. El porcentaje de votos de AKP había caído al 41% (frente al 50%) y los sufragios del HDP (Partido democrático de los pueblos) alcanzaron el 13, 1% lo que le permitió entrar en el parlamento (los partidos que no obtienen el 10% de los votos no logran representación parlamentaria). El HDP es una coalición del movimiento kurdo con otras fuerzas de izquierda que en ese momento fue apoyado por algunos sectores republicanos laicos. Habíamos visto la posibilidad de romper la hegemonía del APK. El intento de golpe de estado en julio de 2016, sin embargo, provocó una enorme desmoralización para la izquierda y los sectores laicos de la sociedad. Por supuesto que nos oponíamos al golpe pero al mismo tiempo, considerábamos que ofrecía a Erdogan una oportunidad perfecta para reconstruir el régimen a su alrededor. El fracaso del golpe creó las mejores condiciones para que pudiera acumular todo el poder para remodelar la sociedad. Lo que pasa en ese momento es un ejemplo magnificado de la forma en la que administrará la sociedad turca si gana el referéndum en favor de una presidencia ejecutiva.

Es el paraíso con el que soñaba. Pero solamente para él. Es la razón por la que el AKP tiene dificultades para explicar sus motivaciones para este nuevo sistema presidencial. No hay otros beneficiarios de la reforma constitucional propuesta más que él y su familia. El modelo que desarrolla no es distinto del de Rusia. Habrá partidos en el parlamento que se opondrán al gobierno, a sus políticas, pero que aceptarán el liderazgo de Erdogan. Putin representa la voluntad nacional, Erdogan por su parte, busca transformarse en “el hombre de la nación” (¿milletin adam?.ndt). Nombre de Erdogan en facebook). Efectivamente, Trotsky, en sus anales del fascismo, tenía razón cuando señalaba que la cuestión del líder no es la de su personalidad, la de sus particularidades individuales. Se trata de una relación social entre una exigencia colectiva y una oferta individual.Y va más lejos: “No importa que el rabioso pequeñoburgués pueda convertirse en Hitler sino que una parte de Hitler está dentro de cada pequeñoburgués rabioso” (artículo de junio de 1933, ¿Qué es el nacionalsocialismo?). Creo que esto también es válido referido a Erdogan.

Sea lo que sea, después de la desmoralización que predominó después de la tentativa de golpe, el hecho de que la gente haya tenido el coraje de decir No, pegar carteles del No sobre su estado en facebook es verdaderamente importante. Es posible que no sea la última batalla. Sino sencillamente, una más. Claro, nosotros, los otros marxistas, especialmente los de la escuela benjaminiana (Walter Benjamin), no decimos nunca “la última”. Sabemos que el problema más pequeño o la protesta más nimia pueden abrir una crisis revolucionaria. La gente piensa así: “debemos decir alguna cosa ahora”. Es posible que salgamos a la calle, es posible que no tengamos capacidad de desafiar a la policía en ese momento pero al menos tenemos la libertad de decir No.

En estos momentos, las otras luchas -ecológicas, sindicales, por los derechos de las mujeres, etc.- se articulan alrededor del adverbio No. En el movimiento de solidaridad con los universitarios despedidos, la palabra más importante es No: no a los decretos, no al estado de excepción, no a los golpes -sean civiles o militares. Hay numerosos proyectos de construcción que son destructivos para el medioambiente. Estos días No es el eslogan del movimiento ecologista que empieza a integrarse en la campaña política.

Sin embargo, es importante darse cuenta de que no son solo la gente de izquierda o los kermalistas quienes se oponen a los cambios constitucionales. Una fracción significativa de la base nacionalista está igualmente descontenta con los proyectos de Erdogan. Después de las elecciones de 2015, la dirección del MHP (Partido de Acción Nacionalista, derecha dura) tuvo que hacer frente a una oposición interna. Después de la tentativa de golpe, se sometió a Erdogan para excluir a los dirigentes de esa oposición pretendidamente guiados por FETO. No obstante, su base no está convencida. Se opusieron al nuevo régimen dictatorial por razones muy diferentes, incluso opuestas, a las nuestras. Otro partido de extrema derecha -BBP (Partido de la Gran Unidad, escisión del MHP) se declaró favorable al régimen presidencial después de una reunión de una hora con Erdogan. No sabemos de qué se habló durante esa hora, ni qué fue prometido, pero su base permaneció contraria. Incluso el partido islamista del que salió el AKP actual -Saadet (Partido de la Felicidad, que es un partido pequeño hoy pero históricamente importante debido a su tradicional política islamista) está también en el campo del No.

Incluso dentro de la izquierda, no existe acuerdo sobre qué significa el No. Las cuestiones vinculadas a los derechos humanos así como el miedo a una dictadura son los principales argumentos a favor del No. Las cuestiones sociales están completamente ausentes. Aunque las consecuencias de un voto a favor del Sí sean enormes para los derechos de la clase trabajadora así como para el panorama general. El nuevo régimen permitirá a Erdogan transformar totalmente las leyes, el derecho laboral y otras leyes. A lo largo de los tres últimos años, por ejemplo, se prohibieron las huelgas con el pretexto de que representaban una amenaza para la seguridad nacional. Podemos esperar que medidas equivalentes se multipliquen bajo el régimen de una presidencia ejecutiva. Pocos sectores del No, incluso los claramente izquierdistas hablan de eso.

También será diferente del referéndum francés de 2005, en el que tanto la izquierda radical como el Frente Nacional hicieron campaña contra la Constitución de la UE (sobre el Tratado constitucional europeo) pero en el que el No de la izquierda era dominante. Es posible que el No gane. Pero no será necesariamente nuestro No.

Lo que suceda después será importante. Si gana el Sí, aumentará el autoritarismo del régimen. Si es el No, probablemente, habrá reacciones.

Hay muchas campañas por el No que raramente se solapan. Sin embargo, hay algunos Consejos de Barrio por el No en localidades como Sisli y Besiktas, donde los miembros del CHP (Partido Republicano del Pueblo, socialdemócrata) y otros trabajan conjuntamente.

No quiero terminar esta entrevista sin preguntarte qué solidaridad puede ser útil desde el extranjero para los militantes en Turquía. Escribimos un artículo de vez en cuando, señalamos los problemas que supone Erdogan pero nos cuesta definir formas prácticas de solidaridad.

Es posible que las presiones internacionales hubieran podido tener repercusión hace tres o cuatro años. Yo pude ver que esto funcionaba en mi universidad hace algunos años cuando estábamos comprometidos con la lucha interna. La Middle East Studies Association (MESA) publicó una carta que tuvo un efecto tangible. Actualmente, las universidades son mucho menos autoritarias que el régimen que se ha hecho impermeable a las presiones extranjeras. Evidentemente, estamos felices y agradecidos de ver que hay artículos, firma de peticiones -aunque yo he dejado de creer en las peticiones hace algunos años; es una ironía que la que yo firmé, probablemente, se haya convertido en la más importante de la historia turca y haya provocado mi despido (risas). ¿Quizás dinero?/1. No sé cómo formularlo: no hay más esperanza para nosotros. Haced la revolución en vuestro país. (Risas).

Una última pregunta: tú has dicho que habría una reacción sea cual sea el resultado. ¿Cuál es el futuro de la izquierda turca?

Seguro que habrá un periodo de reacción sea cual sea el resultado. Pero no será igual según como sea el resultado del voto. Sí gana el No, nos dará animo para resistir las nuevas oleadas de represión y de persecución. Estaremos más dispuestos a luchar. Pero si es el Sí, supondrá una declaración de que la mayoría de la población apoya el régimen. Todo será mucho más difícil. Es un poco demasiado oscuro. Por terminar con una anotación más optimista, voy a citar a Selahattin Demirta, dirigente del HDP, en la cárcel, “incluso cuando sois muy pesimistas, no miréis la punta de vuestros zapatos sino el horizonte, y sin duda, veréis allí la esperanza. Si no la veis, seguid mirando hasta que aparezca”.

26/03/2017

Notas

1/ Uraz Aydin fue ayudante de investigación en la Universidad de à Marmara durante 17 años. Después del Decreto del de febrero de 2017 fue despedido. Trabaja sobre cuestiones vinculadas a la sociología de la cultrua, la filosofía política y la teoría de la comunicación. Ha traducido al turco a Ernest Mandel, Daniel Bensaïd, Michael Lövy, Gilbert Achcar. También es editor de Sosyalist Demokrasi icin Yeniyol, revista de la sección turca de la IV Internacional.

http://alencontre.org/asie/turquie/turquie-la-liberte-de-dire-non.html

Traducción VIENTO SUR





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