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Paises Bajos
Elecciones neerlandesas: nuevo desplazamiento a la derecha
24/03/2017 | Alex de Jong

Como estaba anunciado, las elecciones del 15 de marzo en los Países Bajos han sancionado un desplazamiento a la derecha, aunque de un modo un poco distinto del previsto. El temor a que el partido de extrema derecha PVV (Partij voor de Vrijheid, Partido por la Libertad) de Geert Wilders se convertiría en el partido más votado no se ha verificado. Wilders ha conseguido cinco escaños más, pasando de 15 a 20 en un parlamento de 150 escaños. El derechista VVD (Volkspartij voor Vrijheid en Democratie, Partido Popular por la Libertad y la Democracia), del primer ministro saliente Mark Rutte, ha perdido ocho escaños, aunque con los 33 obtenidos sigue siendo el partido más votado.

El cambio más notable ha sido la implosión del PvdA (Partij van de Arbeid, Partido del Trabajo), de centro izquierda, que ha pasado de 38 a 9 escaños. Esta pérdida es mayor que la prevista; el partido ha superado su propio récord de 2002 y ha sufrido el batacazo electoral más grande de la historia política neerlandesa. Claro que era predecible que el PvdA iba a perder mucho apoyo electoral. En las elecciones de 2012, el partido había girado a la izquierda para evitar el desafío por la izquierda del SP (Socialistische Partij, Partido Socialista), pero después optó por formar una coalición de gobierno con el VVD, aplicando durante cuatro años una política de derechas. Era de cajón que el PvdA iba a ser castigado por esto y desde luego no es de lamentar.

Más preocupante es el hecho de que el resto de la izquierda no se ha beneficiado de la implosión del PvdA. Muchos antiguos votantes de este partido han optado por partidos de derechas o se han abstenido. La derecha en su conjunto ha ganado nuevos escaños.

Para muchos progresistas, la noticia del aumento de GL (GroenLinks, Izquierda Verde) de 4 a 14 escaños supone un rayo de esperanza. Las encuestas señalan que un cuarto de los votantes decepcionados del PvdA han votado esta vez por GL. Este partido realizó una campaña que no solo resultó atractiva por su estilo (desenfadado y optimista), sino que también planteó cuestiones políticas como el cambio climático, en antirracismo y en general el rechazo del nacionalismo que ha pasado a dominar la política neerlandesa.

GL se formó en la década de 1990 a raíz de la fusión de distintos partidos de izquierda, entre ellos el Partido Comunista. Después se desplazó al centro político y ya en el nuevo siglo adoptó una línea autocalificada de “liberal progresista”. En 2012, GL apoyó a una coalición de derechas, permitiéndole aplicar medidas de austeridad y reformas neoliberales como el aumento de la edad de jubilación y el envío de policías neerlandeses a Afganistán. Esta orientación recibió el merecido castigo en las siguientes elecciones, en las que el partido perdió muchos apoyos, y desde entonces ha recuperado de nuevo un perfil de izquierda. Sin embargo, durante la campaña electoral no dijo claramente adiós a su orientación anterior, y su dirigente Jesse Klaver atacó desde posiciones de derecha a personas como Yanis Varoufakis y Jeremy Corbyn. Tampoco descartó la posibilidad de una coalición con la derecha.

Es decepcionante que el SP haya perdido un escaño, bajando de 15 a 14. Esta ha sido la tercera elección seguida en que el SP ha perdido votos en las elecciones nacionales. Esta vez, la pérdida ha sido especialmente grave porque el PvdA, que durante años ha sido el principal rival del SP, ha perdido docenas de escaños. Durante más de una década y media, la estrategia del SP estuvo destinada a atraer a la base del PvdA, pero esta estrategia ha fallado en las últimas elecciones. Políticamente se considera que GL está situada entre el PvdA y el SP. Ha conseguido atraer a muchos votantes decepcionados del PvdA con una campaña ligeramente escorada a la izquierda, de modo que no resulta muy convincente la tesis de que el SP se halla simplemente demasiado a la izquierda para estos votantes. Lo cierto es que GL los atrajo con temas que el SP deja de lado.

Nuevos partidos y nuevas cuestiones

Uno de estos temas es el racismo. Sea cierto o no, GL tiene la imagen de ser el partido del antirracismo y no cabe duda de que esto explica en parte su atractivo, no solo para votantes decepcionados del PvdA, sino también para muchas personas jóvenes que les han votado. La campaña del SP intentó hacer de la atención sanitaria, que desde hace años es uno de los lados fuertes del partido, una cuestión central de las elecciones, pero no lo logró y resultó incapaz de crecer. El SP no solo dejó de lado el antirracismo, sino que además algunas personalidades del partido manifestaron sentimientos contrarios a la inmigración. Un diputado del SP declaró que el partido está a favor de “nuestros trabajadores primero”, y declaraciones como esta cuestan votos al partido.

Otra de las cuestiones es la ecología. Un partido de izquierda que también ha crecido en estas elecciones es el PvdD (Partij voor de Dieren, Partido Animalista). Fundado en 2002, comenzó como partido monotemático que se oponía a la crueldad con los animales y al trato que reciben estos en la agroindustria. Con el tiempo se ha convertido en un partido ecologista. Ha aumentado de 2 a 5 escaños, siendo otro ejemplo de un partido con perfil idealista, y sobre todo ecológico, que atrae a nuevos votantes. Un flanco débil de este partido es que fuera del parlamento apenas existe y desempeña un papel muy limitado en los movimientos (ecologistas). Además, aunque se le considera más radical que GL, el PvdD tampoco vincula sus demandas ecológicas con las luchas sociales o la contestación al capital.

Estas elecciones también han visto la participación de un número inusualmente elevado de nuevos partidos. Uno de ellos es Artikel 1, llamado así por el artículo primero de la constitución neerlandesa, que declara que toda persona ha de recibir un trato igual. El antirracismo, así como el feminismo y la oposición a la discriminación de las personas LGBTIQ son los temas centrales de este partido. Artikel 1 también destaca por el papel destacado que desempeñan en él personas de color y mujeres. Su cabeza de lista y portavoz, Sylvana Simmons, es una mujer negra de nacionalidad surinamesa y neerlandesa conocida por su activismo antirracista.

Sin embargo, este partido se fundó demasiado poco antes de las elecciones y no ha logrado ningún escaño. Este resultado es decepcionante para muchas personas que ven la necesidad de una posición de principios antirracista, pero no inesperado. Teniendo en cuenta que tuvo poco tiempo para prepararse, el 0,3 % de los votos que ha obtenido parece indicar que existe un potencial de crecimiento en el futuro.

Otro partido nuevo es Denk (que en neerlandés significa “pensar”). Este partido lo fundaron dos exdiputados del PvdA de origen turco y ahora ha obtenido tres escaños. Denk combina un programa socioeconómico de centroizquierda con la oposición a la islamofobia. Simmons estuvo un tiempo integrada en Denk, pero se fue diciendo que en el partido no había espacio suficiente para el feminismo y la defensa de las personas LGBTIQ. A menudo, en los Países Bajos se acusa a este partido de ser una marioneta del presidente turco Erdogan y de mostrarse blando con el fundamentalismo islámico. Está claro que muchas de estas acusaciones están motivadas por el racismo y la islamofobia, si bien es cierto que el partido se pronuncia con evasivas en cuestiones como el creciente autoritarismo en Turquía y el genocidio armenio. En estas elecciones, Denk ha atraído en particular a votantes de ascendencia turca que antes apoyaban al PvdA.

Crece la derecha

Otro ganador claro en las elecciones es un partido denominado D66, que ha crecido de 12 a 19 escaños. A veces pasa por ser un partido “progresista”, pero es un firme defensor de la política económica neoliberal. No obstante, la combina con un feminismo liberal y una retórica antirracista. Del mismo modo que GL, D66 ha atraído a muchos votantes que piensan que puede oponerse a la extrema derecha.

La extrema derecha no ha sacado tan buenos resultados como se preveía, pero aun así ha progresado. El PVV ha incrementado un tercio su número de escaños, quitándole votos al VVD de centroderecha, pero también al PvdA. El resultado electoral ha sido una decepción para Wilders, comparado con las expectativas exageradas creadas por las encuestas, aunque es demasiado pronto para concluir que el ascenso de la extrema derecha ha tocado techo. Además, en el parlamento ha entrado, con dos escaños, otro partido ultraderechista, el Forum voor Democratie (Foro por la Democracia). El líder de este partido, Thierry Baudet, cultiva una imagen de intelectual respetable. Representa una corriente machista y racista que está por lo menos tan a la derecha como Wilders.

No solo ha crecido el bloque de extrema derecha en el parlamento. Sino que también dos de los partidos de centroderecha tradicionales, el VVD y la CDA (Christen-Democratisch Appèl, Llamada Cristiano-Demócrata), basaron sus respectivas campañas en el nacionalismo, la islamofobia y los sentimientos antiinmigrantes. Es esta una dinámica que se puede pasar fácilmente por alto si uno se fija tan solo en los números de escaños o en la composición de la coalición gubernamental. El PVV de Wilders fue para la CDA y el VVD la vara de medir de sus propias posiciones, y ambos trataron de atraer a votantes del PVV presentándose como la versión “respetable” del programa antiinmigración e islamófobo. Sin formar parte del gobierno, el PVV es uno de los partidos más influyentes del país. El conflicto diplomático con Turquía, provocado por el primer ministro Mark Rutte, del VVD, fue un intento exitoso de atraer a votantes potenciales de la extrema derecha presentándose como un líder occidental fuerte que hace frente a un país musulmán.

Un centro reorganizado

Durante décadas, el centro político en los Países Bajos estuvo basado en tres grandes partidos: el PvdA, la CDA y el VVD. Uno de los pilares tradicionales de este centro se ha hundido, y la CDA y el VVD no son tan grandes como solían ser los partidos del sistema. Desde hace 15 años, el centro político está siendo presionado desde la izquierda por el SPy desde la derecha por el PVV y sus predecesores. En el sistema político del país (representación proporcional a escala nacional), son necesarias las coaliciones para formar gobierno. No obstante, el relativo declive del apoyo a los partidos de centro y el surgimiento de nuevos partidos desestabilizan el sistema. El gabinete saliente ha sido el primero desde que empezó el siglo en mantenerse durante toda la legislatura.

El resultado electoral demuestra que el centro político del país está reorganizándose. Los partidos de centroderecha, CDA y VVD, se han reinventado al incorporar elementos de la extrema derecha.

Formar una nueva coalición en este panorama fragmentado no va a ser tarea fácil, pues se precisan por lo menos cuatro partidos para que la coalición cuente con la mayoría. Cualquiera que sea su composición exacta, el nuevo gobierno de los Países Bajos será de derechas. Dará más poder a las grandes empresas y la desigualdad social y la precariedad aumentarán. Esto se combinará con políticas contrarias a las personas refugiadas e inmigrantes y con el mantenimiento del clima político islamófobo y nacionalista imperante. Esto comporta, entre otras cosas, discriminación en el mercado de trabajo, violencia policial contra la gente de color y otras formas de exclusión social de las minorías. La derecha y la extrema derecha seguirán beneficiándose de esta dinámica.

A pesar de los avances de algunos de ellos, ninguno de los partidos de izquierda tiene una respuesta suficiente a esta situación. El SP piensa que puede hacer caso omiso del racismo o incluso se ve tentado por el mismo. GL no ha renunciado de modo convincente a su liberalismo económico tradicional. También carece de arraigo social y de vínculos con el sindicalismo, que el SP sí tiene.

A la luz del declive de la izquierda parlamentaria, las luchas sociales adquieren todavía mayor importancia. Existe un potencial real en este sentido, como se ha visto en los últimos meses con movilizaciones en torno al cambio climático, al racismo y al TTIP. La Marcha de Mujeres del 11 de marzo en Ámsterdam fue una de las manifestaciones más masivas de los últimos años, con más de 15 000 asistentes. Junto con la construcción de estos movimientos, la izquierda neerlandesa necesita un proceso de debate colectivo y clarificación política.

19/03/2017

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article40575

Traducción: viento sur





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