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In memoriam
En homenaje a André Tosel
23/03/2017 | Isabelle Garo y Stathis Kouvélakis

[Tomamos de le revista Contretemps este homenaje al filósofo marxista André Tosel, desaparecido el 14 de marzo de 2017. Publicaremos a continuación del mismo un artículo de A. Tosel]

La desaparición prematura de André Tosel es una pérdida inmensa para todos quienes le han conocido y han tenido ocasión de apreciar su potencia y creatividad teóricas, su sentido político, su apertura de espíritu, su impresionante erudición. Su modestia era casi irreal, unida a una formidable generosidad: tantos signos de una ética casi inconcebible en nuestros días. André Tosel fue un gran profesor, ejemplar por la calidad de su enseñanza, su capacidad de escucha, su preocupación por vivificar las estructuras colectivas. Pero fue también y ante todo un gran filósofo, que ha sido demasiado desconocido, un investigador resueltamente marxista de una gran originalidad y cuyos libros no han encontrado todavía a todos sus lectores.

Nosotros hemos tenido la suerte de tratarle y de compartir con él algunos lugares y revistas en los que continúa desarrollándose y discutiéndose el marxismo. La mejor forma de permanecerle fiel es contribuir a hacer vivir su obra y su pensamiento cuya fecundidad está en gran parte por llegar. Por ello, el presente homenaje pretende ante todo ser una invitación a la lectura y descubrimiento del pensador y del militante comunista, humanista y marxista infatigable que fue André Tosel.

André Tose fue ante todo un teórico marxista de muy primera importancia en un contexto intelectual y político en el que el marxismo ha sido y permanece duraderamente marginado, a pesar del muy relativo auge del interés en estos últimos años. En Le marxisme du XX siècle, editado en Syllepse en el 2009, realizó un análisis riguroso y complejo de esa historia. Porque fue uno de los que han reaccionado con más profundidad a ese “desastre oscuro” del siglo XX que fue el hundimiento del comunismo histórico y ello de varias formas:

-Reinterrogando de forma (auto)crítica los presupuestos filosóficos del marxismo y del mismo Marx para desplegar mejor el hilo emancipador a través de la idea de un “comunismo de la finitud”, desembarazado de los fantasmas del control total de las relaciones sociales.

-Explorando las transformaciones de un mundo entregado al control de un capitalismo globalizado, movido por una “revolución pasiva” continua, que desmultiplica sus líneas de fractura y obliga a repensar las condiciones de unificación política y cultural de las fuerzas plurales comprometidas en el combate por la emancipación.

-Confrontando en fin el marxismo con los “puntos elevados” de la cultura de las fuerzas sociales dominantes, como condición indispensable para la reconquista de su capacidad hegemónica.

Entre los que no han cedido nunca, André Tosel no renegó nunca de sus compromisos de juventud, ni la seriedad, ni la cólera, ni la pasión que continuaban animándole, siempre en contacto con su tiempo, atento a sus contradicciones y sus complejidades. Su obra es múltiple y coherente a la vez, fuertemente estructurada por el pensamiento proveniente especialmente de Marx y de Gramsci. Ya que fue el más “italiano” de los marxistas franceses. No solamente por su trabajo sobre Gramsci sino también por su profunda inmersión en la cultura y la política italiana, por su lectura de Giambattista Vico y su conocimiento de las evoluciones del pensamiento transalpino y su amor por la ópera.

El último libro de André Tosel está íntegramente consagrado a Antonio Gramsci (Etudier Gramsci, editado por Kimé). Dejará impronta en la literatura internacional sobre el tema, a pesar de un eco insuficiente hasta la fecha. Su trabajo se centraba también sobre otros autores llamados “clásicos”, Spinoza en particular (Spinoza ou le crépuscule de la servitude, magnífico libro publicado en 1984 por Aubier), pero también sobre Kant y Hegel, abordados bajo el ángulo de su intervención teórica y política, lejos de las aproximaciones puramente académicas de una cierta historia de la filosofía que se dedica a desactivar la carga crítica de los autores de los que se apodera.

Su reflexión se volcó también sobre el hecho religioso, a igual distancia del repliegue teológico y de las concepciones estrechas y sectarias de la laicidad y del ateísmo. El que fue en su juventud un militante cristiano progresista era profundamente hostil a todas las instrumentaciones políticas y a todas las simplificaciones fáciles. Es una aproximación respetuosa y compleja, materialista y dialéctica de la cuestión religiosa, la que André Tosel ha desarrollado en varias obras y muy recientemente en Nous citoyens, laïques et fraternels?, publicado en el 2015 en las ediciones Kimé, que da continuidad a los volúmenes dedicados en la misma editorial a la globalización cultural.

A estos trabajos y a tantos otros que es imposible mencionar aquí, André Tosel ha agregado obras más centradas en el mundo contemporáneo, sus desórdenes y sus contradicciones, desplegando su sutilidad y su tenacidad crítica, alimentadas por innumerables lecturas de los teóricos contemporáneos, pero en las que no se encierra en el comentario escolar. A pesar de una sabia escritura, a veces difícil, de un estilo tan original como su pensamiento, sus textos han permanecido siempre muy próximos a las realidades y las contradicciones de nuestro mundo contemporáneo en crisis, de las que André Tosel ha señalado a menudo las tendencias inmanentes a la barbarie y ha trabajado sin tregua por la movilización política y social, esforzándose de darle sentido y duración.

En resumen, André Tosel fue un intelectual militante, que no separó nunca su trabajo teórico del compromiso por la emancipación. Filósofo, André lo era en el sentido de Marx: sobrepasando la filosofía con el objetivo de su contenido emancipador. Se puede afirmar sin dudar que su pequeño libro recientemente aparecido en las ediciones del Croquant, Emancipations aujourd’hui?, es una de las obras contemporáneas más estimulantes cobre la cuestión de la transformación social y política en la actualidad.

Para concluir este retrato demasiado esquemático, nos es necesario volver a recordar su inmensa simpatía, su sentido del debate, su disponibilidad, su modestia: no son éstas fórmulas convencionales un poco vacías. Se trata de los rasgos profundos de un hombre que había sabido poner de acuerdo, como tan pocos, su vida y su pensamiento. Para André, la emancipación no era una palabra vana sino una preocupación de todos los instantes y una forma de ser. Para nosotros forma parte de estos grandes intelectuales militantes, tan poco numerosos y tan poco reemplazables, para los que el marxismo, el compromiso político y ético fue de parte a parte una opción, política y vivida, humana y creativa. Y es por todos los aspectos de su poco frecuente personalidad que André Tosel ha marcado profundamente a todos los que, como nosotros, han tenido la alegría de conocerle y trabajar con él. Nos quedan sus bellos y grandes libros, que hasta tal punto permanecen vivos que es necesario incansablemente leer y hacer leer.

http://www.contretemps.eu/hommage-andre-tosel/



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