aA+
aA-
Grabar en formato PDF

Tribuna VIENTO SUR
Madre, ¿no hay más que una?
04/03/2017 | Begoña Zabala

Está fuerte el debate sobre la maternidad subrogada, o sobre los vientres de alquiler, si se quiere poner de entrada una calificativo que ya de por sí espante y empuje a situarnos en el debate. En el movimiento feminista es un tema que lleva tiempo danzando, y, obviamente, no se refiere solo a este supuesto sino a todo el amplio abanico de posibilidades que abren las nuevas tecnologías reproductivas y en especial la reproducción asistida.

Mucho del espacio de las reflexiones tiene que ver con los planteamientos éticos y los principios morales. Tanto, que se le ha llamado también maternidad artificial, entendiendo como natural la que procede de una relación sexual al uso heterosexual. Y así muchos planteamientos religiosos solo aceptan lo que denominan esta maternidad natural.

Lo que más atención ha merecido en el campo de las éticas, ha sido frecuentemente la posibilidad de manipulación de la “vida” y la clonación de seres humanos. La Iglesia, en nuestro entorno las que pertenecen a la religión cristiana, está empeñada en que, como la concepción es el momento en el que aparece la vida mediante el soplo divino que insufla el alma, desde el minuto uno de la misma, no se puede intervenir ni manipular, pues ya es vida humana, intocable e inalterable, que solo pertenecer a su Dios, quien decide lo que tenga a bien. El común de las personas ve con muy bueno ojos el evitar malformaciones, enfermedades incapacitantes, embarazos no deseados,.... mediante la intervención en los embriones y fetos.

En este caso el tema que nos ocupa se va a centrar en la procreación asistida mediante embarazo de mujer portadora o gestante. Y la actualidad del tema está en que gente bastante conocida por impulso de los medios está acudiendo a paternidades, y también maternidades, mediante embarazo de encargo, y mediante precio, a otros países donde esta práctica está legalizada y regularizada. Estados Unidos, es uno de los países a donde se suele recurrir.

También ha aparecido algún caso en el que se ha tratado de hacer en el Estado Español y ha sido interceptado por la policía, lo que ha hecho aumentar el debate sobre su legalización y/o regulación y su pertinencia.

Detrás de estos asuntos hay muchas cuestiones que se pueden poner sobre el tapete. Los deseos de paternidad y maternidad biológica, -por llamarla de alguna forma cuando procede del propio óvulo o espermatozoide, o del de la pareja,- y su incremento o magnificación en estos tiempos, en los que la adopción parece una práctica muy extendida, también es un elemento a comentar. Los cuerpos de las mujeres, una vez más, y su utilización bajo precio, ahí están.

Mecanismos de la maternidad subrogada

La mecánica de los vientres de alquiler o maternidades o gestaciones subrogadas, consiste en concertar con una mujer un embarazo, mediante técnicas asistidas de reproducción, quien llegado el parto entrega la criatura a quien realiza el encargo. La mujer que soporta la gestación es la mujer portadora. A veces, como es obvio, pueden ser utilizados sus propios óvulos.

Esta técnica es muy utilizada para solventar problemas en las mujeres de parejas heterosexuales que no puede llevar adelante embarazos, o de la propia pareja que no resulta fértil funcionalmente.

Lo que más visiblemente ha aparecido en los medios son los casos de hombres solos o parejas de hombres del mismo sexo, que desean tener criaturas biológicas propias.

La técnica, desde luego, permite que se realicen estos encargos de gestaciones con donantes que no son los que resultarán ser los padres o madres en la vida social.

También han aparecido casos de mujeres familiares cercanas de quien va a ser padre o madre que llevan la gestación.

Así las cosas, y en los casos más normales, por llamarlos de alguna forma, resulta que una mujer se somete a una intervención de inseminación artificial o de fecundación in vitro, y cuando llega el momento del parto no reconoce a la criatura como propia, que pasa a ser reconocida por otra u otras personas como sus progenitores, y así inscrita. Con esto, y por lo que respecta a las mujeres, se produce una disociación entre quien gesta y lleva adelante el embarazo y quien va a ejercer de madre social. A veces esta mujer también ha aportado sus óvulos.

A partir de aquí, seguro que se pueden poner más ejemplos y casuísticas en las que se va viendo la cantidad de personas que pueden intervenir en estos procedimientos y los resultados en las líneas de filiación social. De todo ello sí que resulta una alteración de las normas que hemos llamado de parentesco, ya que hasta ahora en nuestra sociedad, la filiación ha funcionado, esencialmente, mediante la procreación en pareja heterosexual y mediante la adopción.

Evidentemente todos estas modificaciones y posibilidades que se abren deben ir acompañadas de modificaciones legales que posibiliten y den cobertura a lo que la realidad está creando. Y se debe tener sobre todo en cuenta la seguridad jurídica de las personas. No es de recibo que una práctica que es legal en una país determinado, y que entrega a una criatura a un padre y/o a una madre, luego no pueda ser refrendada en este Estado, bajo la excusa de que no está regulada. Otra cosa es si aquí se realiza esa práctica qué solución se le puede dar.

Maternidades bajo sospecha

En el feminismo se ha debatido ampliamente este tema y los adyacentes de reproducción asistida. Existen posiciones diferentes o más bien matizaciones que puedo señalar, por lo que he podido ver, de la siguiente forma.

En primer lugar, preocupa y enormemente, el tema del precio. El hecho de que se pague, y en ocasiones unas buenas cantidades de dinero, por estas prácticas, nos hace pensar que van a ser mujeres muy pobres las que van a acudir a estos sistemas, condicionadas por su situación de precariedad o pobreza. Esto de ninguna forma lleva a la condena o a la posible repulsa legal o moral de esta práctica, que quede bien claro. Las personas recurrimos a muchas prácticas y actividades para conseguir medios para sobrevivir o para vivir mejor. De hecho trabajar en pésimas condiciones como lo hacen millones de mujeres y hombres es una práctica frecuente cuando no existen otros medios.

Así que el análisis no está vinculado sólo al hecho en sí, sino que hay que ponerlo en relación con otras consideraciones.

En segundo lugar interesa la dimensión afectiva o emocional de una embarazo y una gestación hasta el momento del parto, para después desprenderte de la criatura. ¿Es tan grande como nos la pintan y puede suponer un desgarro o una quiebra sicológica de la mujer? Nosotras podemos analizar algo lo que pasa por estas sociedades que conocemos aquí, en nuestros entornos, y con la alabanza permanente y exagerada de la maternidad. Muchas pensamos que se es madre de formas muy distintas y con apegos diferentes. También se lleva una gestación con implicaciones variadas. Conocemos muchos casos de chicas jóvenes que han escondido de forma tozuda un embarazo, hasta el momento del parto, en que han ignorado el hecho del nacimiento. Por esto, solo se apunta que hay una posibilidad de una quiebra personal ante la entrega pactada de antemano en el momento en el que se produce el nacimiento.

En este apartado mucha gente señala que en realidad, es como una adopción. Al nacer se entrega a la criatura. Sin embargo hay que tener en cuenta que la decisión se ha tomado antes de estar embarazada. ¿Puede cambiar la voluntad de la mujer a lo largo del embarazo y es ello legítimo?

En tercer lugar, -y quizá es el punto más débil y más quebradizo de toda esta trayectoria- la plasmación en forma contractual del acuerdo y la posición en la que queda y es tratada la mujer gestante antes y durante el embarazo, hasta el momento del parto, debe ser muy bien analizada. En definitiva el acuerdo es: una mujer recibe una cantidad de dinero y a cambio se queda embarazada y lleva adelante la gestación hasta el parto.

No cabe duda de que quien acude a una práctica de subrogación para su maternidad y/o paternidad, lo que pretende es un buen fin con todos los elementos de seguridad y salud cuidados al máximo.

Evidentemente la finalidad es el resultado de la criatura. Pero para llegar a un buen parto se tornan fundamentales las condiciones de vida de la mujer gestante. La mujer no solo se compromete a llevar adelante el embarazo. También a hacerlo en condiciones para que, por ejemplo, hábitos insanos de alimentación o de ingesta de bebidas o de fármacos o de sustancias determinadas, no incidan negativamente en la futura criatura. En este sentido, y sin que sepa ni haya leído en ningún sitio con qué cláusulas se firman estos contratos, me imagino que se someterán a revisiones periódicas, tendrán unos controles médicos, se someterán a unas condiciones determinadas de vida, que se denominan saludables,....

¿Hasta qué punto terceras personas pueden intervenir así en las vida de las mujeres para garantizar que se lleve a buen fin el embarazo? Aquí, sin duda entra en juego la necesidad o no de ingresos monetarios para poder medir la libertad o condicionamiento de un contrato así.

Hubo un caso muy llamativo que me viene a la memoria de una mujer embarazada de mellizos mediante encargo. Al presentarse alguna malformación detectada en la gestación se le brindó la posibilidad de abortar uno de los embriones, salvando el otro. La mujer se negó, pues no aceptaba esta práctica. Después los medios empezaron a dar noticias contradictorias y no se muy bien cuál fue el final. Pero ya se ve la polémica claramente. Podemos imaginar muchos supuestos más de cosas que pueden suceder a lo largo del embarazo. Entre otras cosas el cambio de opinión de todas las personas intervinientes. Principalmente de la que está gestando, para mi la más importante en la decisión de cada día por encima de cláusulas contractuales y legalidades vigentes. Nosotras partimos, nosotras decidimos, sigue siendo la consigna y el eslogan que puede ser aplicables.

3/03/2017



Vídeo 25 años

Boletín semanal
Recibe en tu correo electrónico los últimos artículos de nuestra revista digital, así como las novedades y eventos
Actos

Madrid. 1 de junio de 2017. 19 h.


50 años de la huelga de Laminación de Bandas/ Movimiento obrero y antifranquismo en el País Vasco en la última década de la dictadura


Lugar: Librería Traficantes de sueños

calle Duque de Alba, 13, metros Latina y Tirso de Molina

Intervienen:
Pedro Ibarra, Luis Alejos, Justa Montero

Actos

Madrid. Lunes, 29 de mayo de 2017. 19h

Victor Serge. Un hombre en la medianoche del siglo

Pelai Pagés, Andy Durgan, Juan Manuel Vera

Teatro del Barrio

Zurita, 20. Metro Lavapiés, Atocha o Antón Martín o

foro viento sur

Barcelona. Dijous, 25 de maig de 2017. 19h

Les eleccions franceses i l’ascens de l’extrema detra a Europa. Hi ha alternatives?

Eulàlia Reguant, Magali Fricaudet, Gonzalo Donaire

Ateneu Rebel de Poble Sec.

Carrer Fort Honrada 32-34

(metro L3 parada Poble Sec)







Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons