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Entrevista a Eneko de las Heras
“Es fundamental que el artista trabaje vinculado con su comunidad para deselitizar el arte”
03/03/2017 | Rebeca Martínez

El arte, como casi todos los espacios de la vida, también acusó la mercantilización capitalista y con ello perdió su capacidad de ser subterfugio de la fantasía, de albergar una alternativa real al modelo existente. Con su racionalización técnica, toda expresión artística, por más subversiva que sea, pasa a reconciliarse con su opuesto, a ser tolerable, contribuyendo así a generar eso que Marcuse llama la “conciencia feliz”, que es la sensación que tienen los sujetos de estar viviendo en un sistema garantista, plural y lleno de libertades, aunque no sea cierto.

No obstante, hay autores que persisten en el empeño de conservar algo del potencial crítico que ofrece, como es el caso del dibujante Eneko de las Heras y de su colección “Otro menú es posible”, que se inaugura en Plaza de los Comunes (Plaza de las Peñuelas, 3) este sábado 4 de marzo.

De las Heras cuenta con una trayectoria profesional de cuarenta años. Colabora con medios como eljueves y El Salto, entre otros, y es autor del libro Fuego. Concibe sus viñetas, en las que plasma su visión sobre los temas candentes de la actualidad, como un medio para conseguir una sociedad más justa, e invita a los artistas a escapar a la dictadura de la industria desarrollando su labor en contacto con el barrio.

¿Cuándo decide dedicarse a esto?

Empecé con 16 años, estando en Caracas. Mi madre era diseñadora gráfica y trabajaba en un periódico. Como me gustaba mucho dibujar y el humor gráfico, le di la tabarra y llevó unos dibujos míos allí. Empecé a trabajar en el dominical del diario El Nacional, que se llamaba Séptimo Día. Al principio, trabajé como ilustrador y dibujaba el artículo de Isabel Allende cuando ésta era columnista allí, antes de haber publicado ninguna novela. Ilustraba lo que ella hacía, pero siempre enfocaba mis ilustraciones como una viñeta, con una opinión propia. Era conflictivo, porque no quería opinar lo mismo que el columnista. Defendía que el ilustrador no es un mero instrumento decorativo para las ideas del otro, sino que podía haber un tipo de dialéctica entre la opinión del dibujante y el articulista.

Sus viñetas tienen una fuerte carga de contenido crítico. Encontramos temas sobre la corrupción, los recortes, sobre la violencia machista, las consecuencias de la globalización... ¿fue siempre así en su caso?

Sí, la verdad es que sí. Para mi el dibujo de prensa es un medio de hacer política y me gusta manifestar mi visión del mundo. Es equivalente a un artículo de opinión, aunque con menos capacidad argumentativa, eso sí.

¿Son estas ilustraciones un fin o un medio hacia algo? ¿Qué fin persigue?

Soy comunista y socialista. Vivo en un mundo capitalista que es todo lo contrario a esto y lucho, como mucha gente, por conseguir derechos, por conseguir una sociedad distinta. Persigo aportar mi granito de arena por un sistema más justo. Es el objetivo vital.

Los periódicos generalistas publican en sus páginas viñetas subversivas y un canal de televisión puede emitir un programa crítico en horario de máxima audiencia. El sistema capitalista muestra una gran capacidad para absorber esta expresión crítica y consigue dar la sensación de pluralidad, manteniendo intacto así el status quo. ¿Pudo la mercantilización del arte arrebatarle su potencial impugnador?

Sí, el mecanismo del capitalismo es así y existe desde hace mucho tiempo. El capitalismo se alimenta de las ideas para sacar dinero al final... Por eso, en mi mundo ideal, la relación del artista con el mundo es otra. Para mí tiene que estar vinculado a la comunidad. Pongo un ejemplo, mi hijo estudia en un colegio público de Las Rozas en el que un ochenta por ciento de estudiantes son inmigrantes. El equipo directivo siempre ha luchado por la integración y hace dos años hicimos un trabajo con todos los padres y los alumnos que consistió en realizar un mural grande que colgamos en una verja del colegio a final de curso. La idea central era que cada niño trabajara durante todo un año su individualidad con una pieza artística que luego se encajaba en la verja y el conjunto mostraba la pluralidad del colegio. Es fundamental que el artista trabaje vinculado con su comunidad a través de proyectos educativos, en colegios o en los barrios, para deselitizar el arte, para romper la relación mercantilista.

¿Cómo ve la actualidad del campo del dibujo?

Me parece que hay gente haciendo cosas muy buenas. Internet ha permitido que de alguna manera se democratice y más gente puede mostrar lo que hace. Pero se bajan las tarifas, los medios cada vez pagan menos. Se congelaron mucho tiempo y en lugar de subir, han bajado. Esto hace que los buenos dibujantes terminen al final dejándolo y buscándose la vida de otra manera. A veces a la gente se le olvida que los dibujantes comemos (risas).

Las tecnologías y las redes sociales han expandido un tipo de crítica muy ingeniosa a través de los memes, que integran imágenes con frases perspicaces y que son realizados por los mismos usuarios. ¿Cómo lo ve?

Como escuché en una reunión de dibujantes, lo único que nos queda ya a quienes nos dedicamos a esto es dibujar bien. Cuando pasa algo, a los cinco minutos ya hay doscientas ideas graciosas e ingeniosas. Lo que nos queda es dibujar bien y la constancia en la calidad. Al final, cualquier dibujante va desarrollando un lenguaje propio, como los novelistas, y eso tiene un valor, a la gente le gusta ese mundo personal.

Frente a géneros más realistas, informativos o documentales, ¿qué ventajas concede el dibujo y la sátira para la crítica?

A la gente le gusta el impacto del dibujo. La principal diferencia es que el viñetista emociona y el articulista argumenta. Lo que hace el viñetista es cristalizar las ideas que están en el ambiente, concentra todo eso. Es como un puñetazo.

Corren malos tiempos para la expresión: secuestro de portadas, acusar de terroristas a unos titiriteros, llevar a la cárcel a un rapero que escribió una canción sobre la monarquía…¿Cómo se explica esto?

Al final, el gobierno nos está haciendo a los humoristas la tarea fácil (risas). La democracia tiene grados, no es un estado puro que se alcanza. A veces hay más democracia y otras menos. En ese sentido concreto, el Estado español es muy poco democrático, desde hace tiempo además. Hay un movimiento de contestación fuerte y se quiere evitar por todos los medios que crezca.

¿Ha sufrido la censura alguna vez?

Sí, muchas veces. No voy a hablar de casos concretos porque trabajo aún en los medios (risas). Aquí hubo unos años muy difíciles. A nivel social ahora hay una contestación fuerte, pero hubo un tiempo, cuando existía ETA, por ejemplo, en que había un consenso social muy fuerte y era muy difícil hablar de ciertos temas. Hablar de la dispersión de los presos de ETA era dificilísimo, o del Plan Ibarretxe. Había un consenso social en todos los medios de comunicación, tanto de derechas como los supuestamente más progresistas, una hegemonía fuerte, y pensar contra eso era muy jodido. A mi me han censurado dibujos sobre Euskadi y Venezuela.

¿Cómo explicaría la evolución que ha habido en su trabajo?

Siempre le he dado mucha importancia al dibujo, pero al principio más. Me interesaba mucho la expresión gráfica. Mis dibujos del principio eran picasianos y la estética tenía un peso muy fuerte en el trabajo. Con el tiempo, he ido haciéndome más comunicador. Trabajo más la idea y para poder expresarla simplifico el dibujo, para que sea más fácil de entender. He pasado de picasiano a magrittiano. La técnica que uso ahora es la de René Magritte, con un dibujo limpio que no tiene mucho que descifrar.

Excepto ocasiones puntuales no hay caras conocidas en sus dibujos.

Sólo cuando uso la caricatura. Logro hacer las caricaturas, pero no es lo que más feliz me hace. Intento siempre no quedarme en lo anecdótico, sino ir a lo general. Por ejemplo, si ha habido una declaración machista de un diputado del PP, más que poner a ese diputado prefiero hacer algo más general sobre el machismo, sobre lo que implica lo que ha dicho.

¿En qué consiste la exposición que inaugura el próximo sábado en Plaza de los Comunes?

Participo en Contigo por las Rozas donde hay varios partidos, colectivos y gente independiente. Teníamos que ponernos de acuerdo para decorar la caseta de las fiestas y, como pasa en la izquierda, costaba. Mi propuesta fue buscar reivindicaciones que apoyábamos todos, porque al final estamos en lo mismo. Buscar imágenes de dibujantes para expresar unas reivindicaciones. Al final, como yo tenía ese trabajo hecho con montones de temas que había trabajado ya, lo que hicimos fue recopilarlo y de ahí surge.

¿Qué no puede faltar en su mesa de trabajo?

Lápiz, goma, sacapuntas y tinta china con la pluma. Trabajo con muy poquitas cosas... soy un profesional muy poco profesional. Trabajo en papel, con tinta china, y coloreo con Photoshop.

2/03/2017



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