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Nicaragua
¿Sandinismo o “danielismo”?
01/03/2017 | Hans-Peter Renk

Las recientes elecciones de noviembre de 2016 ganadas por la pareja presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega y Rosario Murillo (vicepresidenta) reabren el debate sobre la evolución de este partido, especialmente entre las fuerzas que apoyaron en la década de los 80 del siglo pasado la revolución sandinista en Nicaragua.

Partido hegemónico desde 1979 hasta febrero de 1990, el FSLN perdió las elecciones frente a Violeta Barrios de Chamorro, candidata de la Unión Nacional Opositora (UNO), un reagrupamiento de los partidos de derecha, del centro e incluso, ¡de la izquierda! (Partido Socialista y Partido Comunista). Esta derrota puso fin al proceso revolucionario iniciado en julio de 1979 con la caída de la dictadura de Somoza y permitió durante 16 años a tres gobiernos neoliberales gestionar el país, liquidando lo esencial de las conquistas revolucionaria (entre ellas la reforma agraria) del decenio precedente. De ser una organización político-militar , nacida en la lucha contra la dictadura somozista, el FSLN se transformó en un partido político que disputaba el poder por la vía electoral. Salvo las consecuencias de su derrota y el revuelo suscitado por la piñata (privatización de los bienes del estado a favor de del FSLN y sus dirigentes), el sandinismo no permaneció insensible a las consecuencias (políticas e ideológicas) de la implosión del “campo socialista con la Unión Soviética a la cabeza” (fórmula famosa en la década de 1950) considerado entonces como un contrapoder frente al imperialismo estadounidense por muchos sectores de la izquierda latinoamericana (y mundial).

A lo largo de la década de 1990, el FSLN reorientó la política hacia el centro aliándose con sus antiguos enemigos (en 2006, el candidato a la vicepresidencia por la coalición Unidad Nicaragua Triunfa, dirigida por el FSLN, era un antiguo simpatizante de la contrarrevolución de los años 1980 del siglo XX) y pactando con sus rivales políticos (el pacto con el presidente Arnoldo Alemán, en 1998). Las divergencias con estas orientaciones desembocaron en la salida de militantes históricos e históricas y en la creación de nuevas formaciones políticas como el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), de orientación socialdemócrata – o el Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MpRS) – creado por miembros de Izquierda Democrática.

Hoy el FSLN está controlado por Daniel Ortega (eterno candidato a la presidencia) y su entorno más cercano. De los diez comandantes de la dirección durante la década de 1980, dos (Tomás Borge Martínez y Carlos Nuñez Téllez) murieron, uno solo (Bayardo Arce Castaño) ha permanecido en el actual FSLN, los seis restantes se han retirado de la vida política o se han distanciado de la línea de su antiguo partido. Uno de ellos, Henry Ruiz Hernández, recientemente hacía esta amarga constatación: “Hoy, un único grupo político alrededor del caudillismo de Daniel Ortega sigue manteniendo la sigla FSLN pero no hay ni mística, ni normas, ni programas, ni debates, no hay nada”/1.

Señal de este cambio de perspectiva, en una entrevista con el periódico argentino Clarín, (08/11/2006), Tomás Borge Martínez- último fundador (entonces vivo) del FSLN- definía así la nueva línea: “Trabajar para los pobres, pero sin luchar contra los ricos porque es posible. (…) Que se convierte en una parte de la revolución: salud para todos, alfabetización, baja mortalidad infantil y materna. Pero fuimos arrogantes y espero que no vuelvan los males de una reforma agraria arbitraria, la nacionalización del comercio exterior o la arbitrariedad de algunas expropiaciones (…). Ahora somos la izquierda realista, lúcida, fiel a los intereses de los pobres”/2.

Otro elemento de esa mutación: en la década de 1980, el FSLN estaba apoyado por la comunidades cristianas de base, influidas por la teología de la liberación. Sin embargo, después del fracaso electoral de 2001, Daniel Ortega se reconcilió con la jerarquía católica tradicional y especialmente, con el cardenal Miguel Obando y Bravo, arzobispo emérito de Managua y viejo enemigo de la revolución (en 1996 y 2001 había apoyado expresamente a los candidatos antisandinistas a la presidencia). En noviembre de 2006, después de una campaña de las iglesias católica y evangélicas, el grupo parlamentario del FSLN votó (con la derecha) la prohibición total del aborto, aboliendo de esta forma el derecho al aborto terapéutico introducido en 1893 por el gobierno liberal de José Santos Zelaya. Algunos meses antes, Rosario Murillo (coordinadora de la campaña electoral de FSLN y convertida en un confite devoto) había declarado, el 15 de agosto de 2006 a Radio Ya: “Defendemos y estamos totalmente de acuerdo con la iglesia y las iglesias en que el aborto afecta profundamente a las mujeres porque no nos recuperamos nunca del dolor y del traumatismo dejado por un aborto. Cuando se ha recurrido a lo que se ha tenido que recurrir, no se recupera jamás”/3.

Sin embargo, a pesar de estas nuevas orientaciones, la vuelta de FSLN al poder (enero de 2007) fue considerado por la izquierda latinoamericana y por sectores próximos a los procesos “bolivarianos” (incluyendo Europa) como la “segunda etapa de la revolución” definida (incluso en la constitución) como “cristiana, socialista y solidaria”/4. Habiéndose adherido a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), el gobierno de Daniel Ortega pudo poner en marcha una serie de programas sociales -Hambre Cero, Usura Cero, Bono Productivo- financiados con la ayuda venezolana: entre 2008 y 2015, recibió 3 612 700 000 dólares en el marco del acuerdo petrolero con Venezuela. Pero vista la crisis actual, los préstamos de la petrolera pública PvdSA) han disminuido pasando a de 435 a 309 millones de dólares entre 2014 y 2015/5.

No obstante, no se sabría hablar de un modelo de desarrollo alternativo. En efecto, “la Nicaragua es un lugar clave en la estrategia near-shoring/7, de las empresas multinacionales. Estas empresas cooperan con los gobiernos nacionales para establecer áreas de producción exentas de claúsulas de protección para los trabajadores y de tasas de importación: pueden así explotar libremente la mano de obra local para producir bienes de consumo destinados a ser vendidos en Estados Unidos. Para Nicaragua, estas “zonas de libre comercio” representaron en 2014 exportaciones de 2400 millones de dólares USA. (…) Las ideas neoliberales siguen guiando las políticas económicas de Ortega así como las iniciativas contra la pobreza financiadas por el ALBA dominan la cara pública de su administración. El reconocimiento de esto ayuda a explicar una paradoja aparente: durante estos últimos años, Nicaragua ha ganado grandes elogios de los gobiernos de izquierda y de las instituciones neoliberales como el Banco Mundial o el FMI”/7.

Hoy, si la pobreza se ha estancado estos últimos años, “las desigualdades alcanzan niveles aberrantes: el patrimonio de los nicaragüenses más ricos (0,003% de los seis millones de habitantes) equivale a 2,7 veces el PIB nacional. El sector informal ocupa él solo más de ¾ de la población activa. Y la fuerte tendencia a la emigración no se debilita, el alza de las remesas (envío de dinero de emigrantes a sus familias) constituyen además el principal factor -por delante de los programas sociales- de limitación de la pobreza” /8.

Sin embargo, Nicaragua conoce las luchas sociales. Recientemente, 12 trabajadores fueron acusados del simple hecho de haberse manifestado pacíficamente contra el despido de sus representantes sindicales en junio de 2016 delante de la fábrica SAE-Tecnotex que pertenece a un grupo surcoreano en la zona de libre-cambio de Tipitapa. La concentración de los obreros para protestar contra estos despidos fue dispersada violentamente por la policía antidisturbios y los 12 trabajadores están a la espera de juicio y se les podría condenar hasta a tres años de cárcel/9.

Otro tema problemático: el megaproyecto del “Gran canal de Nicaragua” atribuido a un consorcio chino de Hong Kong (habiendo caído recientemente el 85% en bolsa, la fortuna de su propietario pasó de 9 millones de euros a 3, según Le monde Économie del 5 de diciembre de 2015). Una concesión de 116 años permitiría al grupo HKDN (Hong Kong Nicaragua Canal Development) construir y explotar un canal transatlántico que corta Nicaragua de este a oeste en 278 km., de los cuales, 105 en medio del Lago Nicaragua (o Cicibolca), la segunda mayor reserva de agua dulce de América del Sur/10. Este proyecto, ecológicamente catastrófico está contestado por la Academia de Ciencias de Nicaragua y por las poblaciones locales que serían expulsadas de sus hogares para hacer sitio al canal: “Los habitantes directamente afectados por este desafío rechazan la concesión completamente. A pesar de las intimidaciones, los chantajes, los engaños, las amenazas y la represión directa, el gobierno no ha conseguido desarticular la resistencia de un movimiento popular

que ya ha realizado 57 marchas contra el canal, de las cuales tres, eran de carácter nacional. (…) Según los expertos, por ahora, este proyecto no ha demostrado ser realizable económicamente, viable ecológicamente ni beneficioso socialmente. Aunque se construya, parece claro que los pobres de Nicaragua no serán beneficiarios de un modelo de crecimiento basado en megaproyectos orientados, de entrada, hacia los intereses de las multinacionales y sus socios locales” /11.

Como tampoco en la década de 1980, nadie exige a Nicaragua (país del Sur, pobre y poco industrializado) que encarne la quintaesencia del socialismo (que no puede ser creado en un solo país). Pero es obligado constatar que la orientación del gobierno actual difiere en gran medida de la que salió de la victoria de julio de 1979 sobre la dictadura somozista.

Hans-Peter Renk es militante de solidaritéS, un partido anticapitalista presente en la Suiza francófona y en el cantón suizo alemán de Bâle, que publica la bimensual “solidaritéS (www.solidarites.ch). Ha participado en el movimiento de solidaridad con América Central y ha estado allí en varias ocasiones como miembro de las brigadas de trabajo voluntario, en Nicaragua, entre 1981 y 1989.

Notas

1/ Henry Ruiz Hernández, “Daniel Ortega es un tránsfuga político y la tarea hoy es evitar que consolide su dictadura familiar”, Envío, n°414, septiembre 2016. Ver http://vientosur.info/spip.php?article12244

2/ Citas traducidas por Celia Hart Santamaría, “Las elecciones rosa de Nicaragua” (18 noviembre 2006): www.rebelion.org/noticia.php?id=41536

3/ En 1985, Barricada (diario del FSLN) había publicado une encuesta sobre los abortos clandestinos abriendo un debate, inacabado, en la sociedad nicaragüense y las asociaciones feministas pero que no supuso un retroceso como el de 2006. Cf. Marie-Thérèse Sautebin, “Débat sur l’avortement au Nicaragua: le tabou est levé”, La Brèche, órgano bimensual del Partido Socialista Obrero n°364, 24/05/ 986.

4/ Sergio Ferrari, “Un pays différent, un sandinisme “remodelé”, Le Courrier (Genève) 29/07/ 2016.

5/ Sobre la situación global de Nicaragua, cf. Oscar René Vargas, “Nicaragua: démocratie autoritaire ou dictature familiale?” (12/09/2016): http://alencontre.org/ameriques/amelat/nicaragua/nicaragua-democratie-autoritaire-ou-dictature-familiale.html#more-36888

6/ Near-shoring instalación de lugares de producción en los alrededores de Estados Unidos pero fuera de sus fronteras.

7/ Jonah Walter, “Nicaragua’s compromised revolution” (25/07/2016), https://socialistworker.org/

8/ Bernard Duterme, Du sandinisme à l’orteguisme », Politique, revue de débats, n°97 (noviembre-diciembre 2016): www.cetri.be/IMG/pdf/nicaragua_sandiniste_bd_politique_nov-dec_16.pdf.

9/ “Halte à la criminalisation de la protestation ouvrière au Nicaragua » (19/12/2016), www.labourstart.org/fr/wordpress/halte-a-la-criminalisation-de-la-protestation-ouvriere-au-nicaragua/

10/ Rapport de la Fédération internationale des droits humains: https://www.fidh.org/fr/regions/ameriques/nicaragua/nicaragua-les-droits-humains-engloutis-par-le-canal

11/ Manuel Ortega Hegg, “Le grand canal du Nicaragua: “une concession imposée à un pays vaincu”” (22/03/2016) : www.cetri.be/Le-Grand-Canal-du-Nicaragua-une 4079

2/2017

Traducción: VIENTO SUR

Inprecor n° 635/636 de janvier-février 2017





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