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Italia
Ni una menos
11/02/2017 | Nadia De Mond

Hace más de tres meses surgió en Italia un nuevo movimiento feminista que sorprende por su amplitud, composición y radicalidad. Las primeras señales de la maduración de una nueva generación feminista, con sus propios códigos de expresión y su propia sensibilidad política, ya se percibieron en los dos últimos años con las movilizaciones –particularmente en Roma, aunque no solo– contra el vaciamiento de la ley del aborto, la nº 194, y en apoyo a las luchas de las mujeres españolas que se habían movilizado contra el proyecto de ley antiabortista del ministro Gallardón.

Esta vez la inspiración vino de las movilizaciones feministas internacionales contra la violencia machista en numerosos países latinoamericanos y a favor de la igualdad salarial en Islandia, por el aborto en Polonia…, que han reavivado el deseo de responder a una situación de violencia estructural contra las mujeres que es propia de este país, de la que la muerte de una mujer cada tres días a manos de maridos, novios y ex no es más que la manifestación más visible.

Así, de la confluencia de las prácticas de colectivos de jóvenes feministas y de la experiencia de los centros de acogida de mujeres maltratadas, gestionados por mujeres, con motivo de la jornada del 25 de noviembre, surgió un llamamiento a la movilización nacional como inicio de un discurso que pasaría a denunciar todas las formas de violencia estructurales contra las mujeres. El llamamiento, titulado Non Una di Meno, fue acogido con entusiasmo en varias ciudades, donde se autoconvocaron asambleas preparatorias de la manifestación, en las que participó un gran número de mujeres, organizadas o no, con predominio de las de la última generación.

El 26 de noviembre, por lo menos 150 000 mujeres, personas LGBTIQ y algunos hombres solidarios tomaron las plazas en una marea impresionante que recorrió las calles de Roma, autoorganizada, rebosante de energía y de voluntad de cambiar el mundo, sin el apoyo de las estructuras tradicionales de la izquierda, en un espíritu unitario e inclusivo de las entidades antirracistas, antipatriarcales, LGBTIQ. Un movimiento sin duda hostil a los gobiernos del Partido Demócrata (primero el de Renzi y después el de Gentiloni) por sus ataques a la escuela pública, a las condiciones de vida de las trabajadoras y precarias, a la autodeterminación de las mujeres (véase la iniciativa del “Fertiliday” de la ministra Lorenzin), por la falta de financiación de los centros de acogida, por las políticas de supuesta recepción de inmigrantes que encubren una bárbara explotación de su fuerza de trabajo…, pero que no se reconoce en ninguna otra expresión política o sindical.

Aquella manifestación, que superó todas las expectativas, vino seguida de una jornada de elaboración de los contenidos de la protesta, con una asamblea organizada en ocho mesas, que examinaron los diversos aspectos de la violencia (hetero)patriarcal: del marco jurídico legal a la violencia económica, en el trabajo y en los servicios sociales; de la educación sexista en la escuela a los medios de comunicación; de las prácticas de huida de la violencia al plano de la salud sexual y reproductiva; de la violencia estructural que padecen las mujeres migrantes al machismo en el seno de los movimientos. En ella participaron 1 500 mujeres venidas de toda Italia. Esta elaboración permitirá después preparar un plan feminista contra la violencia desde abajo que se opondrá al que están proyectando las instancias gubernamentales y que se presentará en el mes de junio.

Mientras tanto, Non Una di Meno ha hecho suyo el llamamiento del movimiento Ni Una Menos argentino a una huelga internacional de las mujeres con ocasión del 8 de marzo de 2017. Una jornada en que digamos que “si nuestras vidas no valen, haremos huelga”, no produciremos, no practicaremos cuidados, no consumiremos, dejaremos de observar los comportamientos de género que nos habéis impuesto.

Galvanizado por la gran manifestación del 26 de noviembre, en la que decenas de miles de chicas –y chicos– salieron a la calle por primera vez, el movimiento se ha articulado posteriormente en asambleas locales que se dedican a profundizar en los temas de las mesas nacionales y a la preparación de la huelga de mujeres del próximo 8 de marzo en sus zonas respectivas.

Una segunda asamblea nacional, que acaba de concluir en Bolonia el pasado fin de semana, ha definido una plataforma –fruto de las discusiones desarrolladas en las mesas– y las modalidades de la huelga: elección de lugares simbólicos para realizar flashmobs, apoyo a las trabajadoras precarias e indefensas mediante acciones de denuncia, un símbolo único (colores negro y fucsia, matrioshkas) para exponer y llevar en todas partes a fin de expresar la adhesión a la huelga por parte de quienes no tengan la posibilidad material de abandonar su lugar de trabajo, y realización de asambleas en los centros de trabajo y las escuelas para bloquear la actividad lectiva y discutir de la violencia.

Se fijará un lugar de convocatoria en las plazas centrales de todas las ciudades al final de la tarde, donde se realizarán conexiones nacionales e internacionales entre las manifestantes, seguidas de cortejos nocturnos en algunas ciudades del tipo “las calles seguras las hacen las mujeres que las recorren”.

Aunque velando celosamente por la autonomía del movimiento, Non Una di Meno ha invitado y retado a todos los sindicatos, confederales y de base, a participar en la batalla, convocando formalmente una huelga de 24 horas, única manera de que las trabajadoras asalariadas puedan hacer huelga con la necesaria cobertura legal. Solo han respondido positivamente algunos sindicatos de base, aunque sin comprometerse plenamente, mientras que la CGIL ha decidido NO adherirse, llamando a cambio a sus bases a realizar asambleas sobre el tema.

Este nuevo movimiento feminista, que expresa un rechazo radical del mundo en que vivimos, extrae su fuerza de la combinación de acciones de protesta masivas con prácticas feministas capilares de autogestión y ayuda mutua, en los centros de acogida, en los programas de educación a la diferencia, en los colectivos de estudiantes y en los espacios ocupados que apuntan a la construcción de una sociedad libre de machismo, de racismo y de homo-lesbo-transfobia, y que escape a las lógicas del mercado capitalista.

Se siente parte de una oleada –¿será la famosa tercera ola?– de protagonismo de las mujeres que recorre el planeta y que denuncia las políticas misóginas y excluyentes de un sistema que ha perdido toda credibilidad.

Es el primer movimiento masivo que se quita de encima la sensación de impotencia y la capa de pasividad que parece haber invadido Italia desde que el centro-izquierda de Renzi llegó al poder, prometiendo modernizar el país, relanzar la economía, renovar la clase política y alinear Italia con los niveles de eficiencia europeos. Esperemos que este movimiento, inédito por su capacidad de autoorganización y dirigido por una nueva generación de mujeres, pueda consolidarse y generar el impulso necesario para el relanzamiento de los movimientos sociales en sentido más amplio.

***

8 puntos para el 8 de marzo

Esta es la plataforma política formulada por las 2 000 personas reunidas en asamblea nacional en Bolonia los días 4 y 5 de febrero, que han continuado con los trabajos en el ámbito feminista contra la violencia y están organizando la huelga de las mujeres del 8 de marzo, convocada en varios países del mundo. Los ocho puntos expresan el rechazo de la violencia de género en todas sus formas: opresión, explotación, machismo, racismo, homofobia y transfobia.

El 8 de marzo nos cruzamos de brazos y suspendemos toda actividad productiva y reproductiva: la violencia masculina contra las mujeres no se combate con el agravamiento de las penas –como la cadena perpetua con trabajos forzados para los autores de feminicidios que se debate actualmente en el parlamento ‒, sino con una trasformación radical de la sociedad. Salgamos a la calle una vez más en todas las ciudades organizando cortejos y asambleas en el espacio público con manifestaciones creativas.

Vamos a la huelga para afirmar nuestra fuerza. Reiteramos una vez más el llamamiento a todos los sindicatos a convocar para esta jornada una huelga general de 24 horas, ni una hora menos, y pedimos a las confederaciones, y en particular a la CGIL, que respondan públicamente con respecto a la convocatoria de la huelga general.

Por qué hacemos huelga

Respuesta a la violencia y autonomía de las mujeres

Haremos huelga en contra de la transformación de los centros de acogida de mujeres maltratadas en servicios asistenciales. Los centros son y deben seguir siendo espacios laicos y autónomos de mujeres, lugares feministas que pongan en marcha procesos de transformación cultural para modificar las dinámicas estructurales de las que se deriva la violencia machista contra las mujeres y la violencia de género. Rechazamos el llamado Código Rosa en su aplicación institucional y cualquier intervención de tipo represivo y de emergencia. Pretendemos que en la elaboración de cualquier iniciativa de lucha contra la violencia participen activamente los centros de acogida

Sin efectividad de los derechos no hay libertad ni justicia para las mujeres

Haremos huelga porque queremos que se aplique plenamente la Convención de Estambul contra cualquier forma de violencia machista sobre las mujeres, desde la violencia económica hasta los acosos sexuales en los lugares de trabajo, pasando por la que se perpetra en internet y las redes sociales. Exigimos medidas de protección inmediatas para las mujeres que denuncien, la eliminación de las evaluaciones psicodiagnósticas sobre las mujeres, la exclusión de la potestad compartida en los casos de violencia familiar.

Sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra salud y sobre nuestro placer decidimos nosotras

Haremos huelga porque queremos el aborto libre, seguro y gratuito, la abolición de la objeción de conciencia en los hospitales, las farmacias y las consultas, la eliminación de las sanciones a las mujeres que recurren al aborto clandestino, el pleno acceso a la Ru486, la eliminación de la violencia obstétrica y del control médico sobre la maternidad. Haremos huelga para subvertir las normas de género que nos oprimen, para disponer de más autoformación sobre la contracepción y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, para repolitizar las consultas, para abrirlas a las exigencias y deseos de las mujeres, de las lesbianas, de los gays, de las personas trans e intersex, independientemente de su condición económica y física, de su edad y de su pasaporte.

Si nuestras vidas no valen, ¡haremos huelga!

Haremos huelga para reivindicar una renta de autodeterminación, para liberarnos de relaciones violentas, para resistir al chantaje de la precariedad, porque no aceptamos que durante todos los instantes de nuestra vida tengamos que trabajar; un salario mínimo europeo, porque no aceptamos que nos penalicen por el hecho de ser mujeres, ni que otra mujer, sobre todo migrante, tenga que trabajar en las casas y prestar cuidados a cambio de un salario de hambre; prestaciones sociales para todas y todos, organizadas a partir de las necesidades de las mujeres, que nos liberen de la obligación de trabajar cada vez más intensamente para reproducir nuestras vidas.

Queremos ser libres de desplazarnos y asentarnos. Contra toda frontera: permiso, asilo, derechos, ciudadanía y ius soli

Haremos huelga contra la violencia de las fronteras, de los centros de detención, de las deportaciones que anulan la libertad de las migrantes, contra el racismo institucional que sostiene la división sexual del trabajo. Apoyamos las luchas de las migrantes y de todas las personas LGTBIQ frente a la gestión y al sistema securitario de la acogida. Queremos un permiso de residencia incondicional, desvinculado del trabajo, del estudio y de la familia; asilo para todas las migrantes que han sufrido violencia; la ciudadanía para todas las que nacen y crecen en este país y para todas y todos los migrantes que viven y trabajan aquí desde hace años.

Queremos acabar con la cultura de la violencia a través de la formación

Haremos huelga para que la educación para la diferencia se practique desde la guardería hasta la universidad, para hacer de la escuela pública un nodo crucial para prevenir y combatir la violencia masculina contra las mujeres y todas las formas de violencia de género. No nos interesa un fomento genérico de la igualdad de oportunidades, sino cultivar un saber crítico hacia las relaciones de poder entre los géneros y hacia los modelos estereotipados de feminidad y masculinidad. Haremos huelga contra el sistema educativo de la “Buona Scuola” (ley 107), que destruye la posibilidad de que la escuela sea un laboratorio de ciudadanía capaz de educar a personas libres, felices y autodeterminadas.

Queremos abrir espacio a los feminismos

Haremos huelga porque la violencia y el machismo son elementos estructurales de la sociedad que invaden incluso nuestro espacios y colectividades. Haremos huelga para construir espacios políticos y físicos transfeministas y antimachistas en los territorios, donde practicar la resistencia y la autogestión, espacios libres de jerarquías de poder, de la división sexualizada del trabajo, de acosos. Construyamos una cultura del consenso, en la que la gestión de los episodios de machismo no sea responsabilidad tan solo de algunas, sino de todas y todos; experimentemos modalidades transfeministas de sociabilidad, cuidado y relación. Haremos huelga para que el feminismo deje de ser un tema específico y se convierta en una lectura global de la situación.

Rechazamos los lenguajes machistas y misóginos

Haremos huelga contra el imaginario mediático misógino, machista, que discrimina a lesbianas, gays y trans. Invirtamos la representación de las mujeres que sufren violencia como víctimas complacientes y pasivas y la representación de nuestro cuerpo como objeto. Actuemos con todos los medios y en todos los medios para comunicar nuestras palabras, nuestra forma de ser, nuestros cuerpos rebeldes, no estereotipados y llenos de deseos inauditos.

Si nuestras vidas son valen, haremos huelga. #NonUnaDiMeno #LottoMarzo

8/02/2017

Traducción: VIENTO SUR





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