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vilaweb.cat | País Valencià, entrevista a Joan Francesc Mira
“Con una Cataluña independiente, a la corta los valencianos se pondrían nerviosos y a la larga sería positivo”
10/02/2017 | Esperança Camps

[Versión original de la entrevista: Joan Francesc Mira: “Amb una Catalunya independent, a la curta els valencians es posarien nerviosos i a la llarga seria positiu”/1]

El antropólogo y escritor reflexiona sobre los cambios políticos del país y repasa su trayectoria

Esta entrevista la hemos aplazado un par de veces. Por problemas de agenda, la primera, y por aquellas trombas de agua de diciembre, la segunda. Hemos quedado en la cafetería Octubre CCC de Valencia, un lugar de encuentro, de oficina, de sitio donde se reúne con la gente. Joan Francesc Mira llega con el tiempo justo. Ajetreado. Después de la entrevista tiene que ir a dar una conferencia a la universidad. Tiene setenta y siete años, un triple bypass coronario y “un cierto distanciamiento de sí mismo”. Lo dice, y así formula la frase, cuando le preguntamos si le gustan los homenajes como la exposición que ha montado el Museo Valenciano de Etnología, o como la entrega, hace unas semanas, de la medalla de la Universitat de València.

Pedimos un café y un agua y nos dice que, hace treinta y cinco años, los responsables de Cultura del gobierno de Joan Lerma no le dejaron montar el museo como él quería, moderno y a la europea. Hablamos del país, está claro. Del País Valenciano. Del gobierno, que hace cosas pero se ven poco y de la maquinaria administrativa, que es lenta y pesada. Y hablamos del proceso, del futuro, porque del pasado quiere decir pocas cosas. Dice que cuando se encuentre con fuerza y con ganas retomará la escritura de la ficción o la autoficción, o las memorias. Quizá a partir de donde lo dejó en El tramvia groc [El tranvía amarillo].

¿Qué es el País Valenciano?

[Ríe.] Y yo que sé! Me he dedicado toda la vida a intentar averiguarlo y todavía no lo sé. Es una cosa complicada. Ni sí ni no. Ni hecho ni deshecho. Ni acabado de hacer ni acabado de deshacer. Sobre todo, no acabado de deshacer… Y mira que lo han intentado. Y mira que los valencianos hemos intentado deshacernos a nosotros mismos y parece que ni la España castellana ni nosotros mismos hemos conseguido deshacer el país, deshacer las bases. Aquello que diríamos en vocabulario clásico “la sustancia del país”, porque todavía queda una buena parte de esa sustancia. Es una posibilidad de país frustrada hasta un cierto punto, pero todavía perfectamente recuperable.

¿Por dónde tiene que empezar esta recuperación?

Hace muchos años que ha empezado. Esta recuperación tuvo el inicio en el primer tercio del siglo XX y a partir de los años sesenta ha habido un núcleo de gente que se ha ido ensanchando y que ha ido buscando esa recuperación en el terreno intelectual que es el que había fallado antes. Fuster era de la generación anterior. Eran él y dos o tres más. Muy importantes, esenciales, pero eran él y dos o tres más. Por primera vez, en los sesenta aparece una generación que empieza por un principio que es importante y que no habíamos tenido nunca, el de la solidez intelectual. Solidez quiere decir gente que tiene una formación: hay historiadores, hay sociólogos, hay economistas, hay gente que sabe muy bien qué es la política, y hay gente ideológicamente muy convencida y subjetivamente muy comprometida vitalmente. Ha habido una gente que hemos comprometido nuestra vida por el país. Esto no había pasado anteriormente y es un prodigio.

¿Y ahora dónde estamos? ¿Detrás de esta gente de la que habla, entre quienes se encuentra usted, hay una generación formada y comprometida que coja el relevo con consistencia?

Cada época es lo que es y da lo que da. Los años sesenta y setenta no son los 2000 y 2010. La gente que ahora tiene menos de cincuenta años, la generación que ha venido detrás de la nuestra, es diferente. Se ha encontrado muchas cosas ya hechas y la posibilidad de hacer más. Cuando éramos muy pocos, crear una mínima red ideológica o doctrinal de gente convencida, de gente activa, de gente militando ya era mucho trabajo, porque no se había tenido nunca. Pues muchísima gente no sabía de qué iba esto, ni habían oído nunca la expresión “país”, ni “País Valencià”, ni “llengua pròpia”. Este país, durante siglos y generaciones y generaciones, ha vivido, se ha educado y ha pensado exclusivamente en términos españoles. La gente que ahora tiene menos de cincuenta años que están en la primera línea tanto desde el punto de vista académico como político, es una gran novedad. Esta generación tiene padres. Yo no tenía. Mi generación no tenía padres. En Cataluña, incluso en Mallorca, tenían padres, tenían la generación anterior, la anterior y la anterior… Tenían padres, abuelos y bisabuelos y aquí no. Fuster era de una generación anterior a mí y lo veíamos más bien como un hermano mayor, excepcional. Nosotros ahora ya somos padres y empezamos a ser abuelos. Esto es muy esperanzador para mí.

Hablemos en términos de construcción de país. Estas personas que ahora tienen cuarenta años o cincuenta, que están en instituciones, que tienen poder, ¿construyen el país?

¿Construir qué significa? Construir es una cosa muy lenta. Primero tienes que tener un proyecto. Tienes que tener un plano. Después tienes que reunir los materiales y después empezar a hacer los fundamentos e ir tirando. ¿En qué estadio de esa construcción estamos? Por qué tenemos que hablar de construcción y no de reconstrucción. Los materiales los tenemos; si no, no podríamos hacer nada. La idea la pusimos nosotros, pero sin materiales no habríamos podido hacer nada. Mi generación tuvo un proyecto. La gente que hay ahora empieza a construir, pero eso es lento. Paciencia y trabajo cotidiano. Y no querer hacer grandes prédicas ni grandes proclamas porque después no tienes a nadie detrás. A veces queriendo inyectar un determinado virus en un cuerpo que no está preparado se producen anticuerpos, y muchas veces la gente queda vacunada contra esto que tú querías inculcar.

¿Hemos cometido alguno de estos errores?

¡Por supuesto!

Por ejemplo, ¿cuál?

Por ejemplo querer correr mucho más de lo que lo hace el conjunto de esta sociedad; ni siquiera una minoría del 10%, 15% o 20%, estaba dispuesta no sólo a seguirte, sino a entenderte. Y cuando vas delante con una bandera y un tambor y corres mucho llega un momento en que te giras y detrás no hay nadie.

Hablemos de velocidad. Este año y medio largo de gobierno del cambio en el País Valenciano, ¿empieza ya a notarse? ¿Hace cosas para construir el país?

Se nota y pasan cosas, pero se tendría que notar mucho más. Se tendrían que hacer más cosas y más visibles. Yo reconozco que es complicado, que hay muchas dificultades, y una cuestión de la que no se habla pero se tiene que decir es que hay mucha gente que no estaba preparada, que no tenía experiencia. Son gente joven, que en todo caso había estado en un ayuntamiento, pero poca cosa más. Ahora tienen cargos, el uno es consejero, el otro es director general, y se encuentran dentro de una administración que es muy dura y muy complicada. El aparato de gobierno es una maquinaria que si no la conoces bien te bloquea muchas cosas. La administración tiene tendencia a la lentitud y a la multiplicación de engranajes. Esto tiene que pasar por tal control y por tal comisión y por tal no sé qué… Si te descuidas, una cosa que quieres hacer, que piensas que en una semana estará hecha, te cuesta un año. Yo espero que a partir de ahora se note mucho más. Ahora que tienen un poquito de rodaje.

¿Qué echa de menos que ya tendría que estar hecho?

Conteste lo que conteste a esta pregunta, más de uno se molestará. Una parte importante es comunicación activa. Reconozco que no tienen los medios. Por muchas complicaciones que ahora no vienen al caso, pero creo que tienen parte de culpa los mismos miembros del bi-tripartito o el bipartito y medio o la cosa que sea que nos gobierna, han sido demasiado lentos en el tema de la radiotelevisión. Ha habido dificultades que no han tenido la habilidad de solucionar. E incluso allí dentro había quienes no estaban muy convencidos de que esto fuera tan importante. Ha sido demasiado lento. Ese es un medio de comunicación muy importante. No para hacerse propaganda, sino para comunicar. Prensa favorable tienen muy poca y la poca que hay tiene muy mala leche. Reconozco que es difícil comunicar. Pero, ¿y lo que podríamos llamar la militancia de los partidos? ¿Y de los sindicatos? ¿Y las entidades colaboradoras? ¿Por qué no se han movido más para llegar a la gente? Hay miles de personas que no solamente han votado sino que son simpatizantes activas, que son afiliadas… Son muchos millares, me gustaría verlas difundiendo opinión. Incluso en tertulias personales…. No llega la opinión. Hablas con gente y de la mayoría de cosas que se hacen no se enteran. Está bien que nuestra vicepresidenta vaya a Madrid a la Sexta a hacer sus tertulias, pero esto no es suficiente. Yo hablo de información, no de propaganda. Además, es muy fácil, pecar de una cierta autosuficiencia, pensar que uno es muy progre, que tiene las ideas muy claras, y que, por lo tanto, lo que decida estará bien hecho. Cometen errores, y les cuesta mucho reconocerlos. Los errores se tienen que reconocer y hacerlos públicos. Y esto a la gente le importa. Dicen: mira, este reconoce que se ha equivocado.

Continuemos hablando del País. ¿Cómo ve el proceso de independencia de Cataluña?

No lo sé. Cada cual lo ve de una manera. Siento una cierta contradicción entre la ilusión de lo que me gustaría y lo que yo, fríamente, puedo pensar si funcionará o no funcionará. A mí me gustaría que esto saliera bien y que Cataluña fuera independiente y yo me sentiría de lo más a gusto y podríamos establecer cuarenta maneras de colaboración y me encantaría. Ahora bien, que esto lleve camino de convertirse en realidad real, no en realidad predicada y publicitada y mitineada y manifestada, es otro asunto. Que lo vea objetivamente factible a corto plazo, soy un poquito escéptico. Del griego, skeptikós, que quiere decir “el que mira”. Yo miro, observo y… no estoy seguro.

¿Dónde ve el problema?

Hay dos. Uno interior y otro exterior. El problema interior es que la sociedad catalana, el conjunto de la población que vive en las cuatro provincias del Principado de Cataluña, no es homogénea. Y no es homogénea ni ideológicamente, ni en el sentido de adhesión identitaria nacional y se ha partido en dos mitades. Y esto no es suficiente. Una sociedad, para llegar al punto de proclamar la independencia en la Europa occidental, en condiciones normales –no en condiciones de gran conmoción, como en el caso de la Unión Soviética, por ejemplo, que se produce un gran terremoto y… paf, empiezan a llegar a la condición de estado toda una serie de repúblicas, y esto es una condición que se da una vez cada tres o cuatro siglos–, en condiciones normales, no traumáticas ni catastróficas ni de desintegración global, la sociedad necesita una mayoría convencida considerable y en Cataluña esto no existe. En un hipotético referéndum se necesita una participación grandísima y de esa participación se necesita que haya mucho más del 50%, dos terceras partes… Y si no es así, malo. Y sobre hacer el referéndum, puede ser que mucha gente, si le ofreces un referéndum pactado con el estado español, que es una fantasía imposible, quizá diría: ostras, si el Estado español lo acepta, sin problemas económicos ni políticos ni de boicot ni de nada…. con la Unión Europea y seremos vecinos… quizá muchísima gente votaría que sí. Pero en un referéndum unilateral, que no es aceptado ni pactado ni por parte del Estado ni por parte de los Estados europeos, muchísima gente diría: ui, y si resulta que… y si… puntos suspensivos… habría una cierta retracción. Tengo muchos años de práctica en observar movimientos sociales y de opinión y te puedo decir que la cosa iría así como te he contado. No la veo. Y me gustaría verla. Me la imagino y cuando me la imagino soy muy feliz y me encanta.

Continuemos imaginando. Si Cataluña consiguiera la independencia, ¿en qué posición se encontraría el País Valenciano?

Yo creo que a la corta mucha gente se pondría nerviosa y a la larga sería positivo. No porque la mayoría de la sociedad valenciana la tuviera como modelo, como ejemplo, para llegar al mismo lugar, porque tenemos una historia diferente y ya está, sino porque tendríamos un socio consistente. Y podrías hablar con una entidad consistente. No a través de Madrid sino directamente. A condición de que, en esta cosa llamada autonomía que tenemos, hubiera un tipo de gente realmente interesada en esas relaciones. Un gobierno del tipo que hay ahora, si pudiera ser un poquito mejor, en ese futuro hipotético, fantástico. Un gobierno tipo PP con ese gobierno hipotético, un desastre.

Los valencianos, ¿ya nos hemos recuperado de las consecuencias de tantos gobiernos del PP?

De los del PP y del anterior.

¿De Joan Lerma?

[Silencio.]

¿No dice nada?

Tengo el problema de conocer historias interiores que todavía no se pueden hacer públicas, pero hubo maniobras siniestras. Por el nombre del país, por la idea y por el proyecto.

¿Cuándo nos contará esas historias?

No lo sé. Cuando esté en condiciones emocionales de volver a trabajar seriamente. Puedo contar mi vida hasta un cierto punto, pero otra cosa es contar historias de los años famosos. Alguna gente las sabe. Por ejemplo, las cosas que dejó escritas -y todavía están guardadas- mi amigo Alfons Cucó, que fue actor de algunos hechos. Yo era testigo, pero él era actor. Hay para dar y vender. Fue muy siniestro todo, y todavía lo estamos pagando. Yo no tengo el control de todos aquellos papeles. Cuando te digo que fueron maniobras siniestras, quiero decir que fueron maniobras combinadas entre los altos mandos del PSOE de Madrid y de Valencia y el señor Broseta y señor Abril Martorell y el señor Guerra, para bloquear una cosa que veían que venía, que venía y que les asustaba, que era el crecimiento de todo un movimiento que habría podido crecer. Un valencianismo nacional, no necesariamente catalanista, pero de proximidad, de afinidad.

El Museo de Etnología le dedica una exposición y la Universitat de València le acaba de otorgar la Medalla. ¿Cómo se toma estos homenajes?

Esto es señal de que me hago viejo. Estoy pasando de la tercera edad a la cuarta y más de uno debe haber pensado: “A este hombre le podríamos dar una medalla, que se morirá.” Todos los homenajes que me hacen los vivo con un cierto distanciamiento de mí mismo. Estoy contento y agradecido por el reconocimiento que me hacen. Sobre todo, por la medalla de la universidad, pero por otro lado, llega el momento en el que uno se hace un poquito, no digo insensible, pero lo miras desde el punto de vista de la eternidad y dices: mira… Yo tengo mucha vanidad, como todos los escritores y los pintores y los músicos y los políticos, todos tenemos una vanidad muy grande. Pero también llega un momento en el que esa vanidad casi se deshace.

¿Por qué?

No sé si eres consciente de todo lo que has hecho, de todo lo que habrías podido hacer y no has hecho. Podríamos decir que tengo un cierto distanciamiento emocional de mí mismo.

Y desde esta distancia, cuando mira a Joan Francesc Mira, ¿qué ve?

Veo a una persona que, por encima de todo, ha trabajado mucho. Son cincuenta años de trabajo o más y por poco que una persona tenga una mínima calidad, diríamos… Yo vi que servía para tener un poquito de criterio y escribir. No habría servido jamás para ser cantante, ni para ser músico, ni para ser jugador de baloncesto. He intentado, dentro de lo posible, aprovechar las poquitas cualidades que podía tener. En esto, estoy relativamente satisfecho de haber cumplido. De mis posibilidades, que siempre tienen como resultado algo menor de lo que habría podido hacer. Siempre pienso: ostras esto lo habría podido hacer de este modo y podía haber hecho tal o cual cosa. Y llega un momento en el que piensas, ya está bien de pensar qué habrías podido hacer. Hay cuarenta libros y tres mil o cuatro mil artículos y no sé cuántos centenares de conferencias e intervenciones públicas y esto y lo otro. Ya has hecho algo de provecho en la vida.

1/ Versión original de la entrevista:http://www.vilaweb.cat/noticies/joan-francesc-mira-amb-una-catalunya-indepedent-a-la-curta-els-valencians-es-posarien-nerviosos-i-a-la-llarga-seria-positiu/

Traducción: Àngels Varó Peral





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