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In memoriam (26-01-2014)
Miguel Romero (Moro) fundador y director de VIENTO SUR
26/01/2017 | VIENTO SUR y Joseba Barriola

[Hace hoy tres años, el 26 de enero de 2014, moría el entonces director de VIENTO SUR. Como pequeño homenaje a su trabajo y a su memoria publicamos aquí algunas referencias suyas y sobre él. ]

1. Sus artículos que puede encontrarse en el banner de la portada de esta web o en el enlace http://vientosur.info/?page=artMR

2. El “Plural” de Viento Sur nº 133 que recoge varios artículos dedicados a su pensamiento y a su práctica militante: http://vientosur.info/spip.php?rubrique195

3. Su participación en el debate con Pablo Iglesias y Yayo Herrero bajo el título: “¿Necesitamos líderes? Un debate ‘desde abajo’”: http://vientosur.info/spip.php?article8319

4. Este artículo que nos envía, desde Gipuzkoa, su compañero de militancia Joseba Barriola : Un antecesor de Miguel Romero

Para los lectores de VIENTO SUR, o al menos para muchos de ellos, Miguel Romero visitará repetidas veces la recámara de nuestra memoria, especialmente en los días “evenement” que nos puedan tocar y también en los días de bifurcaciones y decisiones complicadas. Copiando a Daniel que seguía a Walter, diría que Moro era nuestro centinela, atento a las maniobras abiertas y taimadas de los opresores y atento también a los destellos de vida y acción de los oprimidos. Siempre, pero entonces en especial, el tono de sus sesudos artículos dejaba un perfume de pasión con los de abajo, como Lorca y Machado, un aire poético. Airado con los prepotentes del sistema, firme con los atisbos claudicantes, serio contra repuntes sectarios. No sé por qué , pero recuerdo el artículo que escribió cuando la marcha de los mineros, que sólo pudo participar desde la orilla, pero desde su puesto de centinela transmitía la vibración de generaciones de trabajadores y vibraba al oír que también los jóvenes aprendían velozmente y cantaban las históricas canciones como Santa Bárbara bendita… Bueno, a este Miguel Romero le hemos conocido, podemos visitarle, siempre es instructivo y rezuma ánimo, en la pagina web de Viento Sur y en sus libros, pocos pero bien centrados.

Lo que pocos de los lectores de Viento Sur sabrán es que Miguel Romero tuvo un antecesor en las postrimerías del siglo XVIII, llamado también Miguel Romero, que fue detenido con un grupo de bandoleros, pocos años después de la Matxinada de 1766 en Gipuzkoa y otras partes de Euskal Herria. Lo he encontrado en el archivo municipal de Errenteria. Allí fue detenido y luego juzgado. No he tenido tiempo de revisar papeles y papeles para dar noticia más ajustada de este Miguel Romero. Pero podemos, de momento soñar, dejando claro que es un sueño, y que tengo simpatía por los bandoleros del siglo XVIII y que considero al movimiento de los piratas del siglo XVII-XVIII un movimiento democrático y revolucionario, y que las matxinadas fueron alzamientos contra la terrorífica expansión del capital en su fase de acumulación original y comercial, soñaremos poniendo interrogantes:

¿Nació acaso nuestro Miguel Romero antecesor en Castilla y en época de hambre borbónica despótica e ilustrada, decidió enrolarse como marinero soldado en los buques imperiales de la colonización, donde la disciplina era terrorífica y los sueldos no llegaban a los bolsillos de los marineros-soldados vista la situación de bancarrota de la borbonia ya declinante? ¿Desertaría acaso en Venezuela, atraído por la esperanza ilusa de un sueldo más regularmente cobrado y por la posible participación en el contrabando de cacao que alimentaba la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas? ¿Aterrizó en Euskal Herria en un barco corsario de esa compañía y luego dejó ese trabajo y se recicló como trabajador en alguna ferrería de la zona de Legazpia-Arrasate? ¿Tomó quizá parte en la matxinada de 1766? El caso es que después de la Matxinada, la Diputación de Gipuzkoa volvió a cerrar la tuerca de la su “ley de extranjería” que impedía a veces, y dificultaba las más de la veces, a tomar residencia en la Provincia a los que no fueran “nobles” y moradores. Pusieron en marcha en aquellos años una revisión de los moradores con orden de expulsión de quienes no pudiesen demostrar su “nobleza” y origen guipuzcoano. Y esa vuelta de tuerca se argumentaba entre otras cosas, señalando que la matxinada había sido animada por muchos extranjeros que había en la Provincia. Digamos, pues. ¿Acaso este Miguel Romero fuera uno de los perseguidos por la “justicia” foral, y fuera señalado como “sospechoso” y tuvo entonces que buscarse la vida, con otros amigos, en la práctica del bandolerismo? Y es que el bandolerismo se extendió en Euskal Herria, justamente los años posteriores a la matxinada, y se mantuvo viva con y tras las guerras que se sucedieron en torno a la Revolución Francesa. Estos movimientos bandoleros, según T.H. Thompson, fueron recursos inevitables para los plebeyos que fueran víctimas de una pobreza extrema y/o de exclusión legal y/o persecución policial. Así pues, podemos pensar que nuestro Miguel Romero de finales del siglo XVIII tuvo un proceso de toma de conciencia, a base de la experiencia de la explotación permanente y de la lucha de motines y deserciones en barcos y finalmente de su participación en la matxinada de 1766. Todo ello desembocó en su opción por el bandolerismo como forma de escapar a la apisonadora del desarrollo del capital. No puedo decir si en la pandilla de bandoleros había también bandoleras, o qué relación pudiera haber entre bandoleros y mujeres plebeyas, pero lo cierto es que la Diputación Foral de Gipuzkoa, en su decreto que daba por finalizada oficialmente la matxinada de 1766 señalaba en el punto siete del decreto lo siguiente:

***Serán detenidas todas las mujeres que hablen en contra de estas resoluciones y a favor de los machinos.

En las revueltas del siglo XVIII, en Gipuzkoa, y también las majas de Madrid, y también las mujeres de Zaragoza, y más tarde en la revolución francesa las mujeres de París que obligaron a Louis XVI y a Maria Antonia a volver de Versalles conspirativo a Paris…., tuvieron una presencia grande aunque en las historias queden invisibilizadas. Sé que en Gipuzkoa hubo mujeres desterradas por la represión consiguiente a la matxinada de 1766. Pero no sé si hubo mujeres bandoleras.

Nuestro Miguel Romero estaría orgulloso de tener un antecesor de esta entereza y dignidad. ¿Quién sabe qué nos puede deparar la investigación de los hechos realmente sucedidos? Lo cierto es que los elementos del sueño presentado no están sacados de la manga, excepto las referencias al amigo Miguel Romero del siglo XVIII. El resto, es tan real que hoy en día funciona en esencia el mismo motor de la sinrazón: la acumulación originaria del capital, el capitalismo mercantil, añadiendo el capitalismo industrial y el desarrollo infernal del capitalismo financiero.

Joseba Barriola.



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