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En la muerte de Mario Soares
Dos recuerdos
10/01/2017 | Francisco Louça, João Semedo

Mario Soares: una vida importante

Francisco Louça

Toda la gente ya votó contra mí, toda la gente ya votó contra mí”- con estas u otras palabras así resumía Soares, perezoso, una parte de su vida. Con razón y gracia. Tuvo los mejores y peores amigos, libró guerras útiles e inútiles, perdió y ganó tiempo, se alió y se opuso, privatizó y criticó las privatizaciones, liberalizó y criticó el liberalismo, fue primer ministro, fue presidente e incluso después de eso, candidato para perder pero por eso mismo, fue una de las figuras más importantes del siglo XX portugués y, una vez retirado de la vida política activa, no se calló en estos tiempos de sombras y oscuridad.

Estos años lo vimos en las manifestaciones de esa tercera potencia mundial, la opinión pública que se levantó contra la cumbre Bush-Aznar-Blair-Barroso para invadir Irak, lo oímos en el aula magna condenar a la Troika y pedir elecciones, le escuchamos su indignación contra las “finanzas que matan”, en palabras que Francisco citaba con gusto, así como se volvió notoria su hostilidad contra los dirigentes europeos que dirigieron el ataque contra Grecia o contra nuestro país, él que había sido el principal responsable de la adhesión portuguesa a la Unión Europea.

El resto es sabido: le encantaba dar consejos y preguntar, astuto, sobre esta o aquella iniciativa política, quería conocer a toda la gente. Sin embargo, me temo que alguna celebración tienda a simplificar o endiosar al hombre o, como ocurre tantas veces en Portugal, a no resistir la tentación de reducir su vida a los encuentros entre el homenajeado y el que homenajea. Nada sería más empobrecedor. Soares merece otra perspectiva más aún porque fue único entre su generación.

Era maestro en dos facetas de su vida. En el olfato político, en la capacidad de anticiparse, en la percepción de los movimientos subterráneos, incluso cuando se adaptaba. En su época, supo todo y de todos, pues fue el primer estadista de la era de la televisión, del parlamento y del juego de influencias. En segundo lugar y más importante, Soares supo siempre que la política es el creación de las correlación de fuerzas. Quien quiere dirigir no se subordina, las alianzas no pueden ser en forma de sumisión, el fin cuenta para elegir los medios. Disputó la hegemonía; sin embargo, nunca desistió de su punto de vista y su propuesta. No hay lección más duradera y mas sabía de la vida de un político íntegro que nos ha dejado.

8/01/2017

http://www.esquerda.net/opiniao/mario-soares-uma-vida-marcante/46305

Traducción VIENTO SUR

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Cómo recuerdo a Mario Soares

João Semedo

Mário Soares es una de aquellas rarísimas personalidades sobre las cuales ya todo se dijo y ya todo se les reconoció a lo largo de su propia vida.

No hay vidas sin mancha. La vida larga, intensa y plena de Mário Soares no es una excepción, incluso siendo una figura excepcional. ¿De qué Mário Soares hablamos, qué Mário Soares recordamos hoy? ¿El Mário Soares de la Fuente Luminosa y del socialismo en el cajón , el líder del PS que arrastró a toda la derecha detrás de sí? O el Mário Soares de la luha antifascista y del exilio y que, más tarde, en los incios de la democracia, se levantó contra la derecha, tanto en el combate contra Cavaco como, tiempo después, en la oposición a la troika y al gobierno de Passos y Portas?

No podemos hablar de uno e ignorar el otro, el propio Mário Soares no nos perdonaría, como un día me dijo, sin pizca de arrependimento: “Yo fui todo eso, yo hice todo eso, para bien y para mal”, en medio de un largo desahogo sobre la amargura y la inquietud con que miraba hacia los caminos seguidos por la socialdemocracia europea y su PS, sin esconder su irritación con las facilidades ofrecidas a los mercados y a las altas finanzas por los gobiernos europeos liderados por partidos socialistas o laboristas, tratados por él con dureza y algunas palabras malsonantes.

No sé si alguna vez habrá reconocido que, también él, contribuyó -y de qué manera - para que hubiésemos llegado al punto a que llegamos, a las arbitrariedades que marcan los tiempos que corren y que tanto lo indignaban, juzgo que con la mayor sinceridad. En un hombre que se guió más por la intuición que por la convicción, esa duda queda por aclarar.

No podemos hablar de uno e ignorar el otro. Pero podemos escoger a cuál recordamos. Y yo quiero recordar al Mário Soares con quien, en los últimos años, conversaba al final de la tarde, en su gabinete de la Fundación. Ya alejado de la política activa, Mário Soares no hablaba de otra cosa que no fuera de política, con indisimulado placer, entusiamo y ganas, como si el día siguiente dependiera de aquella conversación. Disculpad el lugar común, pero recordaba a un joven que da los primeros pasos en la política.

Soares presentía el aislamiento que crecía en torno a la derecha “troikista”, quería abarcar todo el descontento con Cavaco y Passos, se sentía frustrado con un PS que le parecía anestesiado. Y fue en cuanto, en 2013, nacieron las sesiones del Aula Magna, la primera contra la austeridad, la segunda en defensa de la Constitución, ambas un éxito, que le alimentaron el deseo de una tercera que, por razones conocidas, acabaron por no permitir.

Mário Soares es una de aquellas rarísimas personalidades sobre las cuales ya todo se dijo y ya todo se les reconoció a lo largo de su propia vida. Dudo que alguna cosa haya quedado por decir. De lo que no dudo es de su consagración por la Historia como fundador de la democracia portuguesa y de la segunda República. En nuestra Historia es ese su lugar.

8/01/2017

Texto publicado en Expresso el 7 de enero

http://www.esquerda.net/opiniao/como-recordo-mario-soares/46304

Traducción: VIENTO SURE



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