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Activismo sociopolítico
Año nuevo, viejos debates
03/01/2017 | Sabino Cuadra Lasarte

En la lista que sigue no están todos los que son, por supuesto, pero sí son todos los que están. Gentes comprometidas personal, social y políticamente con distintas causas silenciadas y manipuladas.

Empecemos por lo más cercano. Son Mikel y Bego. Viajan en furgoneta hasta Igumenitsa –Grecia- a aportar su solidaridad y compromiso con quienes allí sufren pobreza, guerra y abandono. Los desplazados y huidos en la zona son millones. La Europa muro los detiene y hacina por decenas y cientos de miles en campos de internamiento de Grecia, Turquía,... Bego y Mikel han tratado de introducir, escondidos, a ocho de ellos. Hoy son acusados de facilitar la inmigración ilegal y arriesgar la integridad de los refugiados que llevaban en la furgoneta. Ellos reivindicaron directamente esta acción de desobediencia civil, pues creen que los derechos humanos –el derecho de asilo, el derecho a emigrar- no pueden subordinarse a los intereses e hipócrita diplomacia de quienes crean la miseria, alimentan la guerra e imponen la/su ley. Tras ser puestos en libertad bajo fianza Bego ha afirmado: “Lo volveremos a hacer”.

En Iparralde (territorio vasco bajo administración francesa, ndr), destacados activistas sindicales, ecologistas y de derechos humanos toman el compromiso de participar en las labores de desarme de ETA. Llevan para ello las armas recibidas a un caserío donde iban a proceder a su destrucción y a grabar todo ello en presencia de una cualificada delegación internacional. La víspera, la policía española/francesa revienta la operación deteniendo a cinco personas. La única foto que ésta quiere es la de la rendición incondicional y el arrodillamiento público. Se acusa a los cinco de tenencia y transporte de explosivos y mantener relaciones con ETA. “Éramos totalmente conscientes de lo que hacíamos y lo asumimos”, afirman. Miles de personas de todo el arco político (derecha, centro, socialistas, abertzales, izquierda) se manifiestan en Baiona: “¡Libertad para los artesanos de la paz!”, reclaman. Buscaban con su acción denunciar el inmovilismo de los gobiernos español y francés y activar a la sociedad civil y lo han logrado con creces.

Mientras tanto en Gasteiz suenan de nuevo los tambores de guerra municipales. El pasado noviembre, el Ayuntamiento –PNV- aprobó iniciar un procedimiento de desahucio contra más de cien personas, jóvenes en su inmensa mayoría, que ocupan y autogestionan Errekaleor, un antiguo barrio sito en las afueras de las afueras de la ciudad. Han reformado los pisos, reabierto el cine, plantado una huerta, arreglado el frontón y han creado además un local de grabación, una sala de concierto, una biblioteca, un bar y una guardería. En Gasteiz, donde hay más de diez mil pisos vacíos, el anterior Ayuntamiento –PP- pretendió derribar todo aquello para prolongar un barrio cercano. El pelotazo no prosperó, pero hoy se vuelve a la carga. El vecindario de Errekaleor está dispuesto a negociar, pero sin el chantaje que supone aceptar un diálogo sometido a la amenaza del desalojo. ¡Continuará!

Estas navidades catorce miembros de las organizaciones juveniles Ernai y Aitzina se encadenan a la vez ante la sede de Instituciones Penitenciarias, en Madrid, y el Palacio de Justicia, en París. El objetivo principal es la denuncia de las medidas de excepción que padecen los presos y presas políticas vascas –aislamiento extremo, dispersión, mantenimiento en la cárcel de enfermos graves…-, que suman así una segunda pena a sumar a la de privación de libertad. Sus familiares y amistades –miles de ellos- padecen también castigos gratuitos e indiscriminados derivados de lo que no es sino una política de venganza y humillación. En Francia ya han sido condenados a multas de 500 y 1000 euros por manifestación ilegal y negativa a ser identificados. En el Estado español la Ley Mordaza y el Código Penal reformado son un chicle -¡Altsasu!- que puede dar de sí para cualquier cosa. Veremos como acaba todo esto.

Al igual que en Euskal Herria, casos similares a los relatados se han dado también en Catalunya, Madrid, Andalucía.... Instituciones y medios tratan de ocultar su existencia, desdibujar sus contenidos y diluirlos en un maremagnum de frivolidades, canutazos de pasillo congresual y tertulias de todo a cien. Pero son ese tipo de acciones las que, en última instancia, tras abrirse paso y extenderse, acaban escribiendo las mejores páginas de nuestra historia. No despreciamos la necesidad de la actividad institucional, ni por asomo, pero vayan siempre los bueyes tirando del carro, no al revés. Y tirar del carro supone activar el protagonismo popular, la resistencia activa y la desobediencia civil por encima de la exclusividad y monopolio de las estrechas y, en muchos casos, tramposas vías institucionales. Cada cosa en su sitio.

Solo quienes detentan el poder identifican legalidad y justicia. Porque legal es, pero no justo, que pensiones de 600, 800 o 1000 euros suban hoy un 0,25% perdiendo poder adquisitivo, mientras que banqueros y ejecutivos del IBEX-35 se jubilan con decenas de millones de euros de indemnización: Y legal es, pero tampoco justo, que los secuestradores, torturadores y asesinos del GAL cumplieran de promedio menos del diez por ciento de sus penas y, sin embargo, se niegue hoy a los presos políticos vascos y vascas y a sus familiares los más elementales derechos humanos que como personas les corresponden.

Por eso, cuando las fronteras se convierten en muros, las leyes en trampa, los tribunales en parodia y los gobiernos en pura imposición; cuando se afirman las unidades patrias como verdades de fe indisolubles e indivisibles y el derecho a consultar, decidir y refrendar es patente y propiedad exclusiva del poder, negándose su uso a gentes y naciones; cuando el derecho a la propiedad, a la ganancia y al botín carece legalmente de límite alguno y se estrechan a la vez los derechos humanos y sociales..., la vía de la resistencia y la desobediencia civil se convierte en derecho fundamental y deber ciudadano.

Últimamente hemos desviado bastante nuestra atención de la calle a la institución, de la plaza al twitter. Nos sobra televisión y móvil y nos falta roce y conchabeo. Aumentan las horas de pasiva contemplación y se reducen las de activa creación. Retornan de nuevo profetas, dioses y religiones verdaderas con sus credos y liturgias renovadas, mientras olvidamos la siempre actual letra de la Internacional: “Ni en dioses, reyes, ni tribunos está el supremo salvador; unidos todos construiremos el esfuerzo redentor”. ¡Larga vida pues a todas las Bego, Mikelón, Ernai, Aintzina, Errekaleor y Artesanos de la Paz! Hala bedi!

03/01/2017





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