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Le Soir | Turquía
Objetivo: ¿borrar la influencia occidental?
03/01/2017 | Ane Andlauer

Dos semanas después de la evacuación de los rebeldes y civiles del este de Alepo, negociada y gestionada por Moscú y Ankara, la pareja ruso-turca vuelve a maniobrar en Siria. Los dos países acaban de protagonizar un nuevo golpe de efecto diplomático imponiéndose como artífices de un alto el fuego general, preludio de negociaciones de paz entre el régimen sirio, apoyado por Rusia, y la oposición, apadrinada por Turquía. Cualquiera que sea el resultado de esta iniciativa, señaliza a bombo y platillo el restablecimiento de la amistad entre Moscú y Ankara, dos agentes regionales a propósito de los cuales, por estas fechas del año pasado, cabía preguntarse si no estaban a punto de protagonizar un choque armado después de que un bombardero ruso fuera abatido en la frontera turco-siria.

Las excusas de Recep Tayyip Erdogan, en junio, repararon la ofensa. Desde entonces, el presidente turco y su homólogo ruso, Vladímir Putin, hablan regularmente por teléfono a propósito de Siria. “Moscú y Ankara han llegado visiblemente a una lectura muy similar de la situación en Siria”, observa Ahmet Kasim Han, investigador de la Universidad Kadir Has de Estambul. “Su mensaje a los occidentales se resume en estas palabras: no tratéis más de ganar influencia, lo mejor para vosotros mismos y para el porvenir de Siria es que secundéis nuestras iniciativas.” EE UU, por cierto, ha confirmado que todavía no ha sido invitado a las reuniones de paz previstas en Astana, capital de Kazajistán.

Las diatribas de Erdogan

El anuncio de un posible alto el fuego pilotado por Rusia y Turquía se produce en un momento en que el presidente Erdogan multiplica las diatribas frente a Occidente, al que acusa de no apoyar la ofensiva de Ankara en Siria, donde han muerto por lo menos 37 soldados turcos en cuatro meses. La operación, llamada “Escudo del Éufrates”, pretende establecer de hecho, en el norte del país, una zona de seguridad “depurada de terroristas”. Dicho en plata: una vasta franja, junto a la frontera turca, en la que se habrá eliminado la presencia tanto de yihadistas del Estado Islámico (EI) como de milicias kurdas del Partido de la Unión Democrática (PYD) y las Unidades de Protección Popular (YPG), vinculadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Las fuerzas de la coalición pretendían luchar contra el EI y nos acusaban incluso de apoyar al EI. De hecho, son ellas las que apoyan a las organizaciones terroristas PYD e YPG, y también al EI”, ha lanzado el presidente turco. Afirmaciones calificadas de “ridículas” por el Departamento de Estado de EE UU, pero inmediatamente secundadas por el senador ruso Alexei Púshkov, próximo de Putin. Ironías de la historia: en diciembre de 2015, el Kremlin acusó a la familia del presidente Erdogan de beneficiarse con el petróleo vendido ilegalmente por el EI.

Algunos sapos…

Ahora, la presencia militar de Turquía en Siria solo es posible gracias al beneplácito de Rusia. A cambio, el régimen turco ha tenido que tragarse algunos sapos. No ha abierto la boca cuando el presidente Bachar el Asad ha obtenido su mayor victoria desde el comienzo del conflicto al recuperar la totalidad de Alepo, gracias sobre todo a la ayuda rusa. Es más, Ankara, que desde muy pronto venía reclamando machaconamente la caída del “tirano de Damasco”, como condición necesaria de cualquier solución política, envía ahora señales contradictorias. Mevlüt Çavusoglu, jefe de la diplomacia turca, declaró el pasado miércoles que considera “imposible” que Asad esté implicado en un proceso de transición pacífica. Sin embargo, un responsable turco citado por la agencia Reuters, ha afirmado en privado que “nuestra prioridad no es que Asad se vaya, sino vencer al terrorismo” y que piensan contar incluso con la ayuda de Moscú para “acabar con el PKK en Siria”. Todo un ejemplo de realpolitik.

No obstante, el investigador Ahmet Kasim Han advierte contra todo triunfalismo, en un momento en que Rusia hace valer sus ambiciones de potencia regional y los reflejos antioccidentales de Ankara. “¿Qué pasará si Moscú logra su propósito y los occidentales, es decir, sobre todo EE UU, se retiran efectivamente del terreno sirio? Turquía tendrá entonces que tratar a solas con Rusia. Ahora bien, sin esta fuerza de equilibrio occidental, las maniobras diplomáticas de Ankara podrían complicarse muy rápidamente.”

30/12/2016

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