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Corea del Sur
El movimiento de las velas y los retos del futuro
29/12/2016 | Pierre Rousset

Bajo la presión de una masiva movilización cívica, el Parlamento votó el impeachment, es decir, la apertura de un procedimiento de destitución de la presidenta Park Geun-hye. Una victoria celebrada con alegría por el Movimiento de las Velas que empieza ahora una nueva etapa en su combate ciudadano.

La decisión del Parlamento del 9 de diciembre fue inapelable: el impeachement (procedimiento de destitución) fue adoptado por 234 votos contra 56, con 7 votos nulos y 2 abstenciones. Hasta el último minuto, Park Geun-hye rechazó dimitir e intentó evitar el inicio del proceso a pesar de la amplitud de los escándalos que le implican y del rechazo suscitado en la población. Ahora corresponde al Tribunal Constitucional validar o no la destitución de la presidenta. Cuenta con seis meses para hacerlo pero promete no tardar para evitar que la crisis política se haga todavía más profunda.

A la espera de la decisión del Tribunal Constitucional, la presidenta ha perdido algunos de sus poderes, por ejemplo, el de jefa de los ejércitos, que a partir de ahora están encomendados al Primer Ministro Hwang Kyo-ahn.

Si el Parlamento tomó semejante decisión contra la Presidenta, es que no existía otra posibilidad. Según los sondeos, la población era en un 81% favorable al impeachment (incluso el 60% a favor de su dimisión inmediata). Desde hace semanas, las manifestaciones en la calle y la ocupación de las plazas no dejaban de crecer hasta alcanzar cerca de 2,3 millones el 3 de diciembre según la evaluación de organizadores. El Movimiento de las Velas verdaderamente alcanzó una envergadura nacional. Una coalición de 1500 asociaciones llamada Emergency People’s Action (Acción Urgente del Pueblo) se constituyó entre la multitud de esta megamovilización; pero la dinámica en gran medida es espontánea.

El 30 de noviembre, la central sindical militante KCTU convocó una huelga general amplia en la que participaron 200 000 trabajadoras y trabajadores, las asambleas y las manifestaciones movilizaron unas 100 000 personas en el conjunto del país. En época normal, semejante jornada de lucha se hubiera considerado un gran éxito pero en el marco del Movimiento de las Velas, mucho más extenso, el impacto del movimiento obrero organizado apareció como relativamente débil /1.

El 10 de diciembre, al día siguiente del voto sobre la apertura del procedimiento de destitución, un millón de personas manifestaron su alegría en una atmósfera de fiesta, de las cuales 800 000 se reunieron en Seúl en la Plaza de Gwanghwamoon, antes de marchar hacia la Casa azul (Palacio presidencial), exigiendo la dimisión inmediata y el arresto de Park Geun-hye. Para un gran número de participantes, el impeachment solo debe ser el inicio. En realidad, en su opinión, debe ser la ocasión para eliminar totalmente un sistema político intrínsecamente corrupto. El escándalo comenzó cuando se conocieron las relaciones entre la Presidenta y su íntima amiga, su confidente, Choi Soon-sil, supuestamente poseedora de poderes chamánicos. Aunque oculto, el rol político de esta última se reveló considerable -y anticonstitucional-/2. Después se desveló un auténtico sistema de corrupción. Park usaba su poder presidencial para abusar de las finanzas públicas y “convencer” a las grandes empresas de financiar generosamente dos fundaciones controladas por Choi que servían para blanquear dinero. La hija de Choi -Jung Yura- especialmente, se benefició de este tráfico de influencias. Finalmente, la verdadera naturaleza del régimen se puso en cuestión.

Después de la guerra de Corea (1950-53) y de la partición sine die del país, Washington favoreció en el Sur la consolidación de un régimen anticomunista, militar y dictatorial. Por razones estratégicas, Estados Unidos permitió el desarrollo de un capital coreano (hizo lo mismo en Taiwan). Este desarrollo fue pilotado por el estado, con la formación de grandes conglomerados familiares, los chaebols. La democratización política del país solo se produjo, bajo la presión de luchas cívicas y sociales, en la década de 1980. Después, el dirigismo del estado fue abandonado en provecho de la ideología neoliberal. Un decenio después de la caída del régimen de Chun Doohwan (1980-1987), los conservadores volvieron al poder con Lee Myeongbak (2008-2012), después con Park Geunhye (2013...).

Los lazos incestuosos entre el estado, políticos conservadores y chaebols, no han desaparecido. La elección de Park Geun-hye en 2012-2013 es desde este punto de vista muy simbólico. Su padre, el general Park Chung-hee, detentó el poder entre 1961-1979, en la época de la dictadura. Por su parte, su hija intentó rehabilitar el régimen militar de antaño, desarrollando una verdadera iniciativa de revisionismo histórico. Los manuales escolares publicados actualmente por ocho editoriales deberían estar reemplazados en 2017 por manuales del estado que imponían una visión oficial de la historia de la península. Ella contribuyó a avivar las tensiones con Corea del Norte invirtiendo la política de su antecesor al promover un nacionalismo agresivo y militarista. En julio de 2016, se anunció el despliegue de un sistema de misiles antiaéreos del ejército de USA/4 en el sudeste del país, en Seongiu.

En la época de la globalización neoliberal, evidentemente, los tiempos han cambiado. Sin embargo, Park Geun-hye encarna la vuelta a un régimen antiguo. Es en este marco, donde ella ha podido jugar, con su amiga Choi Soon-sil como eminencia gris, el papel de Rasputín coreano. El lugar de los chaebols en el sistema presidencial de extorsión de fondos y de corrupción ha aparecido a plena luz cuando el Parlamento escuchó a los principales empresarios el país en su condición de acusados y obligados a presentar sus excusas a la población: Samsung, Hyundai, SK, Lotte, Posco, Hanwha... Se han abierto investigaciones judiciales contra algunos de ellos.

La Asamblea Nacional se ha desacreditado ella misma, por haber sido incapaz de tomar la iniciativa para responder a la crisis política tanto por estar a la cola de las movilizaciones como porque una parte de los diputados y diputadas aparecieron comprometidos con este “sistema” desacreditado. En las elecciones de abril de 2016, el partido gubernamental Sanuri/5 había sufrido una dura derrota perdiendo la mayoría absoluta (con 122 escaños de 300) y retrocediendo a la segunda posición detrás de Minju/6 (123 escaños). La crisis política era entonces patente, antes del “Choigate”. La presidenta y los conservadores gobernaban por decreto en situación minoritaria y los otros partidos, divididos, eran impotentes esperando la próxima convocatoria electoral.

Park Geun-hye paga hoy sus falsas promesas electorales de ayer. Cuando en 2012 estaba en campaña, y después, cuando estaba en ejercicio el año siguiente, se había comprometido a tomar medidas para luchar contra las desigualdades sociales, a reducir el paro, a poner freno a la avidez de los chaebols. Anunciaba un nuevo “Milagro a las orillas del Han” refiriéndose con esta fórmula a un periodo de crecimiento rápido bajo la presidencia de su padre. Una “economía del conocimiento” en el ámbito de la ciencia y de la tecnología debía reducir la dependencia de las grandes empresas coreanas y asegurar el crecimiento del empleo.

Como reforma, Park Geun-hye en realidad, introdujo una revisión regresiva del trabajo y una sistema de retribución basado en los resultados, medidas de privatización de la salud y los ferrocarriles. Los huelguistas fueron brutalmente reprimidos. Dirigentes y militantes sindicales fueron encarcelados. El presidente de la KCTU, Han Sang-gyun, fue condenado a cinco años de prisión. En verdad, asistimos a un ataque en toda regla contra el derecho de organización sindical/7.

En todos los ámbitos, el poder de Park Geun-hye se volvió cada vez más autoritario. Acusados de atentar contra la seguridad nacional, varios dirigentes del Partido Progresista Unificado (PPU) fueron encarcelados y el partido mismo fue disuelto por el Tribunal Constitucional, a petición del gobierno, en diciembre de 2014. Había obtenido el 10,3% de los sufragios en la legislativas de 2011, esto es, 6 escaños por circunscripción y trece proporcionales, convirtiéndose en la tercera fuerza parlamentaria del país. Esta disolución especialmente antidemocrática dio un golpe muy duro al movimiento obrero y popular que durante una quincena de años había desplegado intensos esfuerzos para asegurarse una representación parlamentaria. A través la confederación KCTU, el sindicalismo militante coreano había creado en enero de 2000 el Partido Democrático del Trabajo (PDT). Este último conoció cuatro años más tarde unos resultados electorales notables al obtener el 13% de los sufragios en las elecciones legislativas de 2004 y 10 escaños, convirtiéndose en el primer partido de izquierdas en obtener una influencia parlamentaria desde la fundación de la República de Corea. El PDT atravesó una crisis de orientación entre 2007-2008 al oponerse dos corrientes: “liberación nacional” (planteando como prioritaria la reunificación) y “democracia del pueblo” (que planteaba como prioridad la cuestión de la lucha de clases). Miembros de “democracia del pueblo” crearon entonces el Nuevo Partido Progresista (NPP).

El PDT logró 5 escaños en las legislativas en 2008 y el NPP cero. En diciembre de 2011, el PDT se fusionó con el joven Partido de la Participación del Pueblo (PPP) y una fracción del NPP para formar el Partido Progresista Unificado (PPU). La disolución de este último en 2014, a pesar de (o a causa de) su éxito electoral cerró temporalmente un ciclo de luchas institucionales del movimiento obrero -el pequeño Partido de la Justicia ha quedado como la única formación parlamentaria considerada progresista.

Los pilares de las luchas populares de los años 1980-90 (obrero, estudiantil, campesino) han sido muy debilitados. Un vasto movimiento cívico ha tomado el relevo de alguna forma. Las vigilias con velas aparecieron en 2002, después de que dos estudiantes de instituto fueran aplastados por un tanque del ejército estadounidense. En 2008 apareció un primer Movimiento de las Velas contra los acuerdos regionales de libre intercambio e importación de carne de buey sin control sanitario adecuado y como reacción a la crisis del campesinado. Utilizaba internet para crear espacios virtuales de debate y de colectivización. Integraba comunidades locales, amas de casa, una gran variedad de grupos sociales. Daba nacimiento a formas de expresión y de luchas innovadoras -también se reveló capaz de hacer frente a la policía-. Duró cuatro meses movilizándose casi a diario. Una millón de personas se reunió el 10 de junio, aniversario del levantamiento de 1987. Después declinó bajo los golpes represivos pero no sin haber planteado de forma concreta la cuestión de la democracia frente a un régimen cada vez más autoritario./8

En 2008, los movimientos sociales tradicionales se quedaron bastante perplejos delante de la aparición de nuevas formas de lucha y de organización. En 2016, las relaciones han sido mucha más armoniosas. De cualquier forma, el Movimiento de las Velas era demasiado extenso para poder ser controlado por ninguna organización. ¿Sabrá encontrar ahora un nuevo aliento? ¿Cómo proseguir el combate en el momento en que se desencadene el proceso de destitución de la presidenta? ¿Cómo evitar la institucionalización? ¿Se va a entrar en un proceso de espera? ¿La izquierda política va recuperar su forma? Las cuestiones pendientes son numerosas.

En cualquier caso, la experiencia del gigantesco levantamiento democrático del Movimiento de las Velas dejará profundas huellas.

Pierre Rousset forma parte de la dirección de la Cuarta Internacional, en la que se ocupa especialmente de Asia. Es fundador y editor de la web Europe solidaire sans frontières.

21/12/2016

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article39808

Traducción: VIENTO SUR

Notas

1/ Won Yougnsu, ESSF (artículo 39695),South Korean Candle Light Protest 2016, President Park’s Impeachment and the Future of Democracy-

2/Ver ESSF (artículo 39512),Crise de régime et mobilisations massives en Corée du Sud – «Park Geun-hye, dehors!».

3/ Elegida en diciembre de 2012, tomó posesión en febrero de 2013, convirtiéndose en la primera mujer presidenta de Corea del Sur y de Asia del Noreste.

4/Terminal High Altitude Area Defense (THAAD)

5/ Partido de la Nueva Frontera.

6/ Nueva alianza política por la democracia-

7/ Pierre Rousset, ESSF (artículo 39251),Répression accrue du mouvement syndical en Corée du Sud.

8/ Won Yougnsu, op. Cit.





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