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Líbano. Entrevista a Nicolas Dot-Pouillard
Crisis política y crisis de las personas refugiadas
13/12/2016 | Alain Pojolat

La situación en Líbano pasa a menudo al segundo plano de una actualidad polarizada por Siria. ¿Podrías hablarnos sobre la situación abierta por la elección de Michel Aoun y los nuevos equilibrios políticos que se derivan de ella?

La elección de Michel Aoun, que es el principal representante de las fuerzas maronitas en Líbano y en particular de lo que se llama la Corriente Patriótica Libre (CPL), es el fruto de un compromiso entre todas las fuerzas confesionales, puesto que Líbano funciona con un sistema confesional y que las fuerzas políticas representadas en el Parlamento son todas confesionales, representando a las comunidades chiita, sunita, cristiana, maronita, drusa, etc. Por tanto, la elección a esta presidencia es fruto de un compromiso entre las diferentes confesiones, pero un compromiso de nuevo tipo, puesto que Michel Aoun era desde febrero de 2006 el aliado histórico de Hezbollah. Formaba por tanto parte de lo que se llama la Coalición del 8 de marzo.

Para esta elección presidencial se trataba de un nuevo marco, puesto que Aoun ha sido apoyado por un lado por el Hezbollah chiita, y del otro por la corriente sunita de Rafik Hariri, que está opuesta a Hezbollah, defendiendo más bien la orientación, digamos, saudí… Esta elección es por tanto el fruto de un compromiso, pero un compromiso cojo puesto que la elección de un presidente no resuelve todo. Así, ¡no hay gobierno! Hace un mes, había un gobierno transitorio sin presidencia y hoy se está en la situación inversa, puesto que el gobierno debe tomar en cuenta todas las fuerzas confesionales… De ahí el lado problemático del sistema confesional institucional de Líbano.

En relación a la dramática situación en Siria que debe influir de forma importante en Líbano, mucha gente se plantea la cuestión de la acogida de las personas refugiadas. ¿Tienen una intervención política, están divididas? ¿Hay rechazo por parte de la gente de Líbano?

Desde el punto de vista del derecho, las personas refugiadas sirias en Líbano no tienen el estatus de refugiadas por parte del Estado libanés. Están consideradas como “desplazadas”… El gran miedo del Estado libanés, o al menos de una parte de la fuerzas confesionales, es que se repita lo que ocurrió con las personas refugiadas palestinas, lo que llaman “el peligro de la implantación”. Si se emplea el término de “personas desplazadas” es porque se quiere expresar que sería necesario que volvieran lo más rápidamente posible a Siria.

Además, ha habido comportamientos discriminatorios de las autoridades libanesas, incluso por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores. Está la negativa de las autoridades a construir verdaderos campos de refugiados: el rechazo a reconocerles como personas refugiadas hace que haya campos gestionados por el HCR (Alto Comisariado para las personas refugiadas de la ONU). Muchas personas refugiadas están en la calle, eso es algo cada vez más palpable en las calles de Beirut y de las grandes ciudades y habitan en condiciones verdaderamente precarias. Una parte de las empresas de la construcción juegan hoy con la competencia a nivel salarial entre pobres, entre las personas refugiadas palestinas, entre las refugiadas palestinas de Siria y las refugiadas sirias. Es decir que a veces van a utilizar el reparto del trabajo entre ellas para reducir los salarios… Así pues, hay una competencia entre trabajadores y trabajadoras precarios y personas refugiadas entre si…¡Es el lado horrible de la situación!

También hay fenómenos de solidaridad de la población libanesa con las personas refugiadas sirias, al margen de toda diferenciación política sobre la naturaleza de la crisis siria… Hay quien va a ayudar a las personas refugiadas en nombre de la solidaridad islámica, otras les ayudarán en nombre de la solidaridad árabe… Para establecer una comparación con Francia, habría que tener presente que Líbano acoge a 1,5 millones de personas refugiadas en un país de 4,5 millones de habitantes, lo que es algo enorme. Pero hay que ver la situación tal como es, y hay muchas leyes discriminatorias.

El comportamiento de las personas refugiadas sirias es más bien de no querer hablar de política, de no plantear sus posiciones, pues saben que la cuestión siria es muy sensible en Líbano. Antes de la crisis siria de 2011, el espectro político libanés estaba dividido en dos: el 14 de marzo, anti régimen sirio y anti Irán de un lado, y el 8 de marzo más bien pro-régimen y pro-Irán del otro. Las personas refugiadas saben que hay una situación política complicada en Líbano y por ello no hay tentativas de autoorganización y de movilización; porque la opinión general es más bien que hay que atravesar este período, tener qué comer, trabajo y un techo; esa es la prioridad. Lo mismo ocurre con las personas refugiadas palestinas de Siria. Estas últimas no hablan de las razones por las que han abandonado Siria; se está en la lógica de la vida del día a día. Otra razón de que no hablen de política es que dependen de la ONU que es considerada como neutral en tanto que organización internacional.

¿La pertenencia a una misma comunidad lleva a solidaridades específicas entre personas refugiadas palestinas de Siria y de Líbano?

Ha habido solidaridades reales: las personas refugiadas palestinas de Líbano han acogido masivamente a las personas palestinas refugiadas de Siria. Había 42 000 de las que una parte ha vuelto a Siria y otras han atravesado el mar con las personas refugiadas sirias hacia Europa, pero al comienzo, toda la gente palestina de Siria fue acogida en los campos de refugiados de Líbano. Así pues hay una solidaridad de hecho, y está también la solidaridad de lo que se llaman los comités populares que gestionan la vida cotidiana de los campos, comités que dependen de la OLP, pero no solo. Pero con el tiempo, hay realidades que pesan. Así, la promiscuidad de las familias, en particular en Chatila. Hay también problemas entre familias palestinas y sirias. Sobre la cuestión del trabajo a veces se sienten tensiones.

¿Cuál es la situación de la gente palestina en Líbano? ¿La crisis siria ha puesto en cuestión su estatus, sus condiciones de residencia, sus derechos?

Los campos palestinos de Líbano viven una situación extremadamente dura, y esto bastante antes de la crisis siria de 2011. Los grandes problemas son las discriminaciones en el trabajo: les están prohibidos un cierto número de trabajos a pesar de las reformas de 2005 y 2008. No pueden acceder a ciertos puestos de trabajo: médicos, ingenieros, etc.

La falta de trabajo lleva a una situación de abandono de la juventud. Muchos niños y niñas abandonan la escuela muy pronto, incluso a la edad de 7 años. Hay un problema cada vez más inquietante, el de la droga, que es masivo. Todas las drogas, desde los medicamentos psicotrópicos hasta la cola. Otro problema es el de la entrada masiva de la juventud en los grupos armados salafistas o yihadistas. Mucha gente joven ha ido a luchar a Siria.

Es también la realidad actual en los campos lo que hace la situación más difícil, en particular en las relaciones con las autoridades libanesas, que en lugar de desarrollar una política social respecto a la gente palestina prefiere construir un muro de separación en Ain al-Hilweh, el mayor campo de Líbano. Dado que ha habido manifestaciones palestinas, quejas oficiales de la OLP y de otras fuerzas, las autoridades libanesas se han visto obligadas a parar los trabajos, ¡porque el símbolo era extremadamente problemático! Significaba que se encierra a la gente palestina como en los territorios ocupados: mismos muros de cemento, mismos puestos militares, etc. La movilización ha funcionado: tiene contrapartes en la sociedad libanesa, y el Estado ha tenido que detener su acción al cabo de una semana. Existen otras soluciones para arreglar los problemas.

¿Cómo interviene el movimiento social en los asuntos del país? ¿En qué situación se encuentran las movilizaciones y el movimiento sindical?

Líbano, como Túnez, es en el mundo árabe un país en el que hay muchas luchas sociales. Ha habido dos grandes huelgas estos últimos años: la de 2012, 2013. Huelgas extremadamente masivas en el sector público y manifestaciones interprofesionales masivas de varias decenas de miles de personas. Luego ha habido una segunda ola en el verano de 2015 contra la “crisis de las basuras”: los movimientos juveniles se implicaron en ella, pero también contra el confesionalismo, así como movimientos sindicales independientes, movimientos ecologistas… Este movimiento marcó las conciencias porque pasó de la temática del no tratamiento de las basuras a una temática ecológica y social más amplia, con temas como “no tenemos seguridad social, no tenemos electricidad, no tenemos agua potable en algunas regiones”.

En realidad, se pasó de la ecología a lo social y a lo político, puesto que esas manifestaciones también ponían en cuestión el sistema confesional. Así pues, se ha producido una situación que va a marcar el futuro. Este movimiento ha decaído un poco, pero asistimos a movilizaciones puntuales todo el año: sobre la cuestión de los derechos de las mujeres hay manifestaciones contra la violencia contra a las mujeres de forma regular … Antes, en Líbano, no se hablaba de ello. Era un sujeto tabú. Ahora cuando una mujer muere por los golpes de su marido, los medios hablan de ello, los periódicos hablan, se llevan a cabo manifestaciones… Es algo nuevo y positivo. También hay manifestaciones de trabajadoras migrantes que trabajan en los domicilios, que están muy movilizadas y organizadas en un sindicato que ha sido legalizado por el Estado. Eso es nuevo y positivo.

Hay muchas movilizaciones sobre la cuestión ecológica en la costa libanesa, siempre contra la voluntad de apropiación del espacio público por promotores inmobiliarios, por las cadenas de hoteles. En ciertas regiones del norte, querían destruir una reserva natural y una movilización de pescadores y de la población local han impedido este proyecto. Actualmente, en Beirut, quieren destruir una parte de la playa pública y existen movilizaciones. Todo esto, son pequeñas movilizaciones pero ya veremos lo que da de sí. No son conocidas en Europa y en occidente, pero cuando se vive en Beirut u otra parte de Líbano, hay un calendario de movilizaciones y de manifestaciones interesantes…

¿Cómo integra estos nuevos parámetros la izquierda libanesa, el PCL y los movimientos revolucionarios libaneses? ¿Se han adaptado a estos nuevos temas de lucha?

El Partido Comunista Libanés estaba un poco fuera de estas nuevas formas de lucha hasta hace poco, porque estaba, sobre todo, sumergido en una crisis de dirección. Fue muy criticado y, hasta abril pasado, sus militantes lo iban abandonando. Pero luego celebró su XI Congreso y renovó su dirección, al haber quedado la antigua en minoría.

En esta nueva dirección ha sido elegido como secretario general un sindicalista que había animado grandes huelgas, lo que ha permitido que el PCL volviera a ocupar un lugar en los movimientos sociales: así, estaba presente en las movilizaciones ecologistas de estas últimas semanas así como en las huelgas. Y luego, hay otras pequeñas organizaciones de izquierdas como el Foro Socialista en el que hay militantes afiliados a la IV Internacional, que son muy activos en la cuestión de la solidaridad con las personas migrantes o sobre la cuestión de los derechos de las mujeres. Tienen una actividad bastante continuada.

El último aspecto positivo, es la renovación del movimiento sindical. Hasta 2012, estaba bajo la dirección de la CGTL (Confederación General de los Trabajadores Libaneses) totalmente fagocitada, al 100 %, por los partidos confesionales, hasta el punto de que en 2012, cuando el Ministro de Trabajo que era alguien bastante progresista quiso hacer una reforma del trabajo para aumentar los salarios, para perfeccionar el sistema de protección social, la CGTL se opuso ...¡y se sumó a la posición de la patronal libanesa!

Desde 2012 varias federaciones han ido abandonando la confederación, entre ellas la FENASOL ligada históricamente al PCL. Hoy tenemos la Reagrupación Consultiva Sindical que reagrupa a la FENASOL -y a sus trabajadores del sector privado tanto de las marmolerías, campesinos, como del sector público (trabajadores recaudadores de impuestos por ejemplo)- así como otros sectores sociales que están al margen de la CGTL y que intentan coordinarse para relanzar un sector sindical independiente. No sabemos lo que va a resultar de esto, pero es un marco nuevo, al margen de la CGTL que desde 2012 no es ya un sindicato sino un apéndice de los partidos confesionales.

Otra especificidad libanesa: los asalariados y asalariadas del sector público tienen prohibido sindicarse. Por ello hay asociaciones de trabajadores de impuestos, etc. Su reivindicación es el derecho a sindicarse en el sector público, una vieja demanda que sigue siendo actual. Por otra parte, cuando la asociación de profesores se ha unido a la Reagrupación Consultiva Sindical, sus afiliados y afiliadas han expresado que se consideraban sindicalistas. Es también una experiencia interesante.

Para concluir, volvamos a la paradoja inicial: de nuevo hay un Presidente… pero ya no hay gobierno. ¿Cómo piensas que pueda resolverse esta situación?

Seguramente se nombrará otro gobierno, pero una vez más, el problema es que quieren hacer un gobierno de 30 ministros y que ahora no se está en la situación de que un campo quiera una victoria contra otro, del 8 de marzo contra el 14 de marzo, o del Hezbollah chiita contra los sunitas del campo del futuro…Hay un acuerdo entre todo el mundo. Cada partido exige su lugar en el gobierno, en los ministerios de soberanía. Es una cuestión extremadamente compleja, que pone en cuestión el problema fundamental que representa el sistema confesional.

Se debe dar una parte proporcional a cada confesión pero también a cada partido en el interior de esas confesiones. No hay un solo partido que dirija una confesión, ¡eso no existe! Así, en la comunidad chiita, donde por supuesto está Hezbollah, también está el movimiento Amal, el otro gran partido chiita, que bloquea la composición del gobierno reclamando una parte importante en los ministerios. Entre los cristianos, las fuerzas libanesas que han apoyado a Michel Aoun dicen que “es presidente gracias a nosotros y por tanto reclamamos ministerios de soberanía” que tengan que ver con la seguridad. Las fuerzas libanesas, tradicionalmente ligadas a los americanos quieren el Ministerio de defensa…¡lo que evidentemente Hezbollah no quiere! Se pelean por los ministerios, y lo que ha aparecido claramente tanto en la campaña presidencial como hoy en la composición del nuevo gobierno es que hay muy pocos debates políticos. No ha habido ninguna verdadera discusión sobre un programa económico para Líbano, ni en los medios ni en los periódicos. ¡Y esa es la gran paradoja!

El único debate que tiene lugar es sobre las opciones de la política exterior…

8/12/2016

Anticapitaliste 362

https://npa2009.org/idees/international/les-refugies-syriens-au-liban-nont-pas-le-statut-de-refugies-de-la-part-de-letat

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR





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