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Siria, entrevista a Joseph Daher
El movimiento nacional kurdo en Siria: objetivos políticos, controversias y dinámicas
09/12/2016 | ESSF

¿Cuáles son los objetivos del PYD (siglas en kurdo del Partiya Yekîtiya Demokrat -Partido de Unión Democrática en español- ndr) y cuál es el objetivo de sus alianzas?

Existe un consenso entre todos los partidos políticos kurdos, incluyendo el PYD, para poner en pie en una futura Siria liberada de Assad una forma de descentralización, manteniendo la integridad total de territorio sirio en el marco de un sistema federal.

Los medios para lograrlo son sin embargo diferentes por numerosas razones:

· El PYD ha proseguido una política de reforzamiento de su influencia política a través de sus propias fuerzas armadas para controlar territorios habitados mayoritariamente por kurdos, incluso más allá. Ha intentado establecer una continuidad territorial entre los cantones de Rojava (en kurdo Rojavayê Kurdistan, es el Kurdistán occidental en Siria, ndr), pero sin la menor cooperación con las fuerzas árabes de la oposición siria, e incluso a veces en oposición a ellas.

· El CNK (Consejo Nacional Kurdo apoyado por el líder kurdo iraquí Barzani) ha explicado, por su parte, que un sistema federal no podrá ser establecido más que tras haber discutido y proporcionado explicaciones a las fuerzas de la oposición árabe siria, que en su mayoría ven el federalismo como un paso hacia el separatismo y la fragmentación del país.

En lo que se refiere a las alianzas, los responsables del PYD han reconocido oficialmente haber tomado la decisión estratégica de no enfrentarse militarmente a las fuerzas del régimen sirio, cuando ello sea posible. Rechazan sin embargo las acusaciones de connivencia con él, presentándose como una “tercera vía” entre el “régimen opresivo y los militantes rebeldes extremistas”. Simultáneamente, es indudable que la actitud del PYD hacia el régimen ha estado más marcada por la búsqueda de la conciliación que de la confrontación. Ha proseguido la búsqueda de un modus vivendi que ha beneficiado a las dos partes, al menos a corto plazo:

· El PYD ha podido construirse libremente en Siria. Pudo, en particular, hacer venir a unos miles de combatientes armados desde el enclave de Qandil en Irak en 2011 en el primer año del levantamiento, lo que le permitió reinstalarse en Siria y actuar de forma abierta. Según ciertas fuentes, esto se ha realizado a cambio de una cooperación con las fuerzas de seguridad del régimen sirio. Éstas han podido aplastar las movilizaciones contra el régimen sirio en los espacios mayoritariamente poblados por kurdos. Ocurrió en particular en Afrin y en algunas barriadas kurdas de Alepo.

· Esto no impidió durante el mismo período confrontaciones entre los miembros del PYD y las fuerzas del régimen. Simultáneamente, el PYD impulsaba la propaganda antirégimen en las redes sociales.

La autoadministración por el PYD de los espacios habitados mayoritariamente por kurdos - Rojava- fue una consecuencia directa del movimiento de masas del pueblo de Siria (que reagrupa árabes, kurdos y asirios) contra el régimen de Assad.

El levantamiento popular empujó al régimen a concluir un acuerdo con el PYD en julio de 2012, por el que se retiraba de varias regiones del Norte mayoritariamente pobladas por kurdos. Esto le permitió reorganizar sus fuerzas armadas y reprimir el levantamiento en otros lugares, a la vez que mantenía una presencia limitada en algunos lugares como Qamichli y Hassaka.

Más que considerar al PYD como un peón (o proxy) de Assad, podemos considerar que el PYD ha jugado un papel que le beneficia a la vez a él mismo y al régimen de Assad. Ha intentado sacar ventajas de la falta de seguridad y ha extendido el territorio que controlaba. No existe propiamente hablando alianza entre el régimen de Assad y el PYD, al contrario de lo que dicen algunos. Se trata de un acuerdo pragmático de no agresión, que incluye períodos de conflicto. Pero esta situación no podía existir duraderamente. La mejor prueba de ello es que, aunque existiera una especia de pacto de no agresión entre el PYD y el régimen, Assad ha declarado de forma repetida que rechazaba toda forma de autonomía de los kurdos de Siria.

En el mes de agosto de 2016, la aviación del régimen sirio bombardeó las barriadas kurdas de Hassaka, mientras Assad aceptaba tácitamente de forma temporal la intervención militar del régimen turco y su apoyo a los grupos del ESL y los movimientos islámicos fundamentalistas en conflicto con el PYD en el norte de Siria. Esto no significa sin embargo que en el futuro, y en un contexto político dado, no podría tener lugar una nueva colaboración táctica temporal entre el PYD y el régimen.

Las relaciones entre el PYD y la corriente dominante de la oposición en el exilio (Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y de la Revolución) son muy malas. Esto se explica en particular por el chauvinismo de muchos de los grupos y de las personalidades árabes de la oposición siria, en particular en el seno del CNS (Coalición Nacional Siria) que está dominada por los Hermanos Musulmanes y personalidades de derechas, y que está aliada al gobierno turco del AKP. Las contradicciones políticas del PYD con las fuerzas de la oposición, como he explicado antes, plantean también problemas. Las relaciones de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y de la Revolución son relativamente un poco mejores con el CNK (Consejo Nacional Kurdo en Siria, ndr) sin ser buenas.

La mayoría de la oposición árabe siria piensa que los kurdos son ciudadanos sirios como los demás que han sido privados de algunos de sus derechos. En el referéndum de 1962 alrededor de 120 000 personas kurdas habían sido privados de la nacionalidad siria. Declarados como extranjeras, ellas y sus hijos fueron privadas de los derechos civiles elementales y condenados a la pobreza y a las discriminaciones. Entre 250 000 y 300 000 personas kurdas eran apátridas cuando comenzó la revolución en marzo de 2011, es decir, alrededor del 15% del total estimado en 2 millones en Siria.

La gran mayoría de los partidos políticos de oposición no están de forma alguna dispuestos a reconocer al pueblo kurdo como un pueblo distinto o una nación. No están dispuestos a querer oír las reivindicaciones de federalismo y de descentralización administrativa. Como he mencionado anteriormente, la reivindicación de un sistema federal en Siria es compartida por la casi mayoría de los partidos kurdos del país, a pesar de sus divergencias políticas y de sus rivalidades. Debemos comprender que la reivindicación de un sistema federal por los partidos kurdos de Siria toma sus raíces en decenios de opresión estatal desde la independencia del país en 1946.

Esta opresión tiene lugar sobre una base étnica: una política de discriminación casi sistemática contra la gente kurda, una política de colonización en el marco del “cinturón árabe”, una represión cultural a todos los niveles. Pero tiene también consecuencias socioeconómicas: las partes más pobres del país eran las que estaban pobladas principalmente por kurdos, como por ejemplo en el noreste de Siria a lo largo de las fronteras con Turquía e Irak. En esta perspectiva, la mayoría de la oposición área siria no ha abordado, ni siquiera reconocido, esta realidad, con una posición que es como una imagen en un espejo de la del régimen.

Últimamente, la gran mayoría de los movimientos políticos kurdos de Siria, incluyendo el PYD y el Consejo Nacional Kurdo, estaban enfrentados contra el reciente plan de transición propuesto por el “Alto Comité de Negociación de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y de la Oposición” pues este plan no contemplaba ninguna forma de federalismo en la Siria de la posguerra. Este Alto Comité defendía el principio de una descentralización administrativa para la gestión de los asuntos del país. El Consejo Nacional Kurdo (apoyado por Barzani), que es una de las componentes de la “Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y de la Revolución” (CNFOR o en inglés ETILAF), ha fracaso de forma repetida en hacer reconocer los derechos de los kurdos por este último. Lo mismo había ocurrido con el precedente Consejo Nacional Sirio en la Conferencia de Túnez, así como en las conferencias ulteriores en Ginebra y Riad.

En lo que concierne al plan de transición del Alto Comité de Negociación de la oposición siria presidida por Riyad Hijaba presentado en Octubre, el CNK ha dicho claramente que “este documento no forma parte de la solución, sino que representa más bien un peligro para una solución democrática en una Siria plural y unificada, que garantice los derechos culturales, sociales y políticos de todos los grupos étnicos, religiosos y lingüísticos”. Cualquiera que lea el documento puede constatar inmediatamente que el punto 1 de los “Principios generales” menciona exclusivamente la cultura árabe y el islam como fuentes de la “producción intelectual y de las relaciones sociales”.Esta definición excluye claramente otras culturas -sean étnicas, lingüísticas o religiosas- y hace de la cultura mayoritaria la cultura dominante. Como kurdos de Siria, nos sentimos rechazados por esta concepción estrecha del pueblo sirio. Las similitudes entre esta definición y las políticas chauvinistas del régimen de Assad son innegables.

El 25 de octubre de 2016, el Consejo Nacional Kurdo de Siria ha condenado los bombardeos turcos de los distritos de población kurda de la provincia de Alepo. Ha reivindicado también explícitamente que el ejército turco pare de matar civiles, y que retire sus fuerzas de los alrededores de Alepo. En efecto, Turquía continúa bombardeando regiones de mayoría kurda en Siria. Prosigue su intervención militar directa y su apoyo a grupos armados de la oposicion siria para desalojar a los combatientes del Estado Islámico y del Partido del PYD, la organización hermana del PKK en Siria. La prioridad sobre el terreno se da, sin embargo, a la lucha contra la autonomía y a la prevención de toda expansión de las fuerzas kurdas del PYD en el noreste de Siria. Turquía, además, ha emitido una orden de detención contra el dirigente del partido kurdo sirio PYD, SalehMuslim.

Simultáneamente, como ya hemos señalado, la política del PYD plantea una serie de problemas como, por ejemplo, su orientación no conflictiva con el régimen de Assad, su apoyo a la intervención rusa en Siria, el haberse aprovechado desde comienzos de 2016 de los bombardeos rusos sobre los alrededores de Alepo para conquistar nuevos territorios en detrimento del ESL y de las fuerzas de oposición islámica a Bachar al-Assad.

Según las últimas noticias han tenido lugar, desgraciadamente, numerosos enfrentamientos militares entre por una parte el PYD y de otra el ASL y fuerzas islámicas en el norte de la región de Alepo. Hay igualmente contra el PYD acusaciones de violación de derechos humanos contra las poblaciones árabes. Además, el PYD ha tenido prácticas autoritarias y ha tomado medidas represivas contra otros grupos y militantes kurdos.

De forma general, no puede encontrarse ninguna solución de la cuestión kurda y favorable a una Siria inclusiva sin reconocer al pueblo kurdo como un “pueblo” a parte entera o una “nación”, y aportando un apoyo incondicional a la autodeterminación del pueblo kurdo en Siria y otras partes. Esto no significa, sin embargo, ser acrítico hacia la política de la dirección del PYD o cualquier otro partido político kurdo. Debemos reafirmar que la derrota de la revolución siria y del movimiento popular marcaría probablemente el fin de la experiencia de Rojava, y una vuelta a una era de represión de los kurdos de Siria. El régimen de Assad y las fuerzas islámicas reaccionarias constituyen un obstáculo al desarrollo de toda experiencia política que no figure en su programa autoritario. Por esta razón, no debemos separar la lucha por la autodeterminación del pueblo kurdo de la dinámica de la revolución siria.

Esto es importante para comprender por qué existe un cuasi-consenso entre todos los poderes internacionales y locales, sobre ciertos puntos: liquidar el movimiento revolucionario popular iniciado en marzo de 2011, estabilizar el régimen de Damasco y mantener a su cabeza al dictador Bachar Al-Assad a corto y medio plazo, oponerse a toda forma de autonomía kurda, vencer y liquidar militarmente a los grupos yihadistas como el Estado Islámico.

¿Cuáles son las relaciones entre el PYD y las fuerzas de la oposición siria democrática?

Desgraciadamente, han aparecido un corte y una división crecientes entre, por un lado los movimientos árabes y por el otro los movimientos kurdos, y más en particular el PYD. La mayoría de las fuerzas árabes sirias opuestas al régimen de Assad ven en el federalismo un paso hacia el separatismo y el desmembramiento del país.

Esto se ha reforzado, como he mencionado antes, por la política de no confrontación del PYD con el régimen de Assad, que ha incluido en particular el mantenimiento de canales de comunicación establecidos desde el comienzo del levantamiento de 2011, la cohabitación con fuerzas del régimen en las ciudades de Qamichli y de Hassaka (a pesar de ocasionales enfrentamientos violentos), abusos y violaciones de derechos humanos contra los civiles árabes sirios en las zonas dominadas por las fuerzas armadas del PYD, el aumento de las sospechas y de la oposición por parte de las poblaciones árabes de Siria.

Según un estudio realizado entre noviembre de 2015 y enero de 2016 por la asociación siria independiente “Después de mañana” (The Day AfterTomorrow), el 86,7% de las personas interrogadas en los territorios controlados por la oposición rechazan el federalismo, mientras que hay un consenso con el federalismo en las zonas kurdas autoadministradas, con el 79,6% de opiniones favorables. Estas cifras muestran que existe un corte entre kurdos y árabes y que el primer imperativo en lo que se refiere a todo el sistema político futuro en Siria es tomar en cuenta la “cuestión kurda”. Además, en las regiones mayoritariamente de población kurda, las fuerzas kurdas democráticas tienen relaciones tensas con el PYD a causa de las campañas de represión de éste y de su política autoritaria.

¿Existen otras fuerzas políticas kurdas? ¿Cuáles de ellas son de izquierdas o toman parte en el movimiento? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Cuáles son sus relaciones con el PYD?

En primer lugar es importante señalar que al comienzo del levantamiento de marzo de 2011, prácticamente todos los partidos políticos kurdos existentes adoptaron una actitud prudente. Estaban o bien ausentes de las movilizaciones de calle de los kurdos sirios, o bien no jugaban en ellas mas que un papel de segundo plano, con excepción de dos organizaciones: el movimiento “Futuro”, dirigido por MishaalTammo antes de su asesinato en octubre de 2011, y el partido Yekiti, que era importante desde el comienzo de los años 1990 y movilizaba a la juventud kurda contra el régimen.

Las movilizaciones emergieron alrededor de grupos preexistentes de jóvenes, o de Comités de Coordinación locales que surgieron entonces. Estas estructuras se consideraban como parte del movimiento nacional contra el régimen y llamaban a su derrocamiento. Los jóvenes militantes se autoorganizaban utilizando las redes sociales, entre ellas Facebook. Loa Comités de Coordinación locales existentes en las zonas árabes del país sirvieron de modelos para el desarrollo de grupos similares en las regiones kurdas. La colaboración entre, de un lado ciertos grupos de jóvenes árabes y kurdos, y del otro los Comités de Coordinación locales continuó de forma significativa hasta alrededor de marzo de 2012. Se ralentizó luego para volverse más localizada, particularmente después de que los principales partidos árabes sirios de oposición en el exilio hubieran rechazado las reivindicaciones de los partidos kurdos.

Simultáneamente, los partidos políticos kurdos tradicionales, aunque apoyando de forma retórica las reivindicaciones de las manifestaciones, intentaron por diferentes medios dividir o debilitar el movimiento de la juventud kurda. En particular, organizaron sus propias manifestaciones para desarrollar su propio poder, más que las del movimiento nacional contra el régimen. En lo que le concierne, el PYD ha recurrido también a la represión.

Esta situación no impidió, sin embargo, la organización en octubre de 2011 de una conferencia que reunió a la mayoría de los partidos políticos kurdos, dejando de lado las divergencias entre independientes, organizaciones de juventud kurdas, organizaciones de mujeres kurdas, militantes de derechos humanos, etc…. El objetivo era unir a la oposición kurda y lograr que el pueblo kurdo hablara con una sola voz en Siria. Y esto tanto más en la medida que el movimiento kurdo tenía temores sobre el programa político y la agenda de varias componentes del Consejo Nacional Sirio (CNS), y en particular de los Hermanos Musulmanes que tienen relaciones estrechas con el gobierno turco del AKP.

Este fue el contexto en el que se creó el Consejo Nacional Kurdo. Desgraciadamente, con el tiempo, la expresión de la juventud kurda y de los Comités de Coordinación locales en el interior del Consejo Nacional Kurdo ha sido marginada, una vez más, por los partidos kurdos tradicionales. Lo lograron a través de su control del proceso de decisión, así como gracias al apoyo político llegado del exterior y en particular de Barzani.

El Consejo Nacional Kurdo fue fundado en Erbil (Irak) bajo la tutela de Massud Barzani, el presidente del gobierno regional del Kurdistán de Irak. La misión fijada al Consejo Nacional Kurdo (CNK) era encontrar una “solución democrática a la cuestión siria” a la vez que planteaba que formaba parte de la revolución. En junio de 2016, el CNK estaba compuesto por 12 partidos, pero la mayor parte de ellos actuaba desde el exterior de Siria. Además, la dirección del CNK se desplazó a Erbil, la capital de la región kurda de Irak, porque era incapaz de construirse en Siria.

A pesar de varias tentativas de reconciliación entre el PYD y el CNK estos últimos años, las relaciones entre ellos son muy malas con ataques provenientes de los dos lados: miembros y dirigentes del CNK han sido detenidos en numerosas ocasiones en los territorios controlados por el PYD, las fronteras de las zonas kurdas de Irak controladas por Barzani eran a menudo cerradas por este último a fin de presionar al PYD privándole de bienes de primera necesidad y de suministros sanitarios.

De la dominación del PYD sobre las zonas mayoritariamente depoblación kurda no ha resultado el final de las actividades de los grupos de jóvenes independientes del PYD y del CNK. En ciudades como Qamichli, Amudah, Ayn al-Araba, Kobane y ad-Darbasiyah, ha habido jóvenes que han unido sus fuerzas en grupos reagrupados alrededor de intereses y objetivos comunes y no partiendo de afiliaciones partidarias. Sobre la base del voluntariado, jóvenes y asociaciones locales centradas en la educación, la cultura, la política y los derechos humanos, han conocido un crecimiento considerable, y gozan hasta hoy, de una gran popularidad.

¿Qué condiciones prevalecen en las zonas controladas por el PYD (libertades civiles, derechos humanos, etc.)?

Las instituciones levantadas en las zonas controladas por el PYD están dominadas por las organizaciones afiliadas al PYD, con la presencia en ellas de personalidades kurdas, siriacas y asirias. Éstas no tienen gran cosa que perder participando en este proyecto y tampoco tienen bases populares amplias. Para una gran mayoría de partidos políticos kurdos y de militantes, Rojava no es sino una nueva forma de autoritarismo, no el federalismo democrático en acción. Como prueba de esto, muchos ponen el acento en la exclusión de los partidos de oposición y de militantes de los grupos de jóvenes.

Los miembros y los dirigentes de los consejos populares puestos en pie por las autoridades de Rojava, son teóricamente responsables de la gobernanza local. Estos consejos incluyen representantes de todos los partidos políticos kurdos, así como de los habitantes no kurdos designados por el PYD en las zonas pluriétnicas. Pero el PYD sigue siendo la autoridad suprema a la hora de las decisiones, reduciendo los consejos a un papel en gran medida simbólico para todo lo que no es la distribución del gas y la ayuda humanitaria. La institución comunal, uno de los elementos claves del sistema del nuevo Rojava cuyo papel es procurar la ayuda humanitaria a los habitantes de los alrededores, ha sido acusada de servir para reforzar el control de las organizaciones ligadas al PYD.

Al mismo tiempo, estas nuevas instituciones carecen de legitimidad entre una gran parte de los árabes sirios de esos territorios. Y ello aunque se haya decidido elegir un copresidente árabe en los consejos comunales, además del copresidente y de la copresidenta ya existentes. Por ejemplo, Shaykh Humaydi Daham al-Jarba, jefe de una milicia tribal árabe, reconocido partidario del régimen de Assad, fue nombrado en 2014 gobernador del cantón de Jazira en Rojava. Su hijo se ha convertido en el comandante de las fuerzas al-Sanadid, una de las principales milicias árabes que combaten al lado de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). La preminencia de los líderes tribales en las instituciones de Rojava ha sido más preservada que puesta en cuestión.

El autoritarismo del PYD se ha mostrado con la represión y el encarcelameinto de militantes, opositores políticos y la prohibición de organizaciones o de instituciones como la radio independiente Arta en febrero de 2014 y en abril de 2016. Miembros de los partidos kurdos sirios de oposición rivales, como el Partido Yekîtî, el Partido Democrático Kurdo de Siria y el Partido Azidi han sido particularmente reprimidos por las autoridades de las regiones autónomas de Rojava por su militantismo pacifista y su crítica del PYD. Ibrahim Berro, el presidente del Consejo Nacional Sirio (CNK) fue detenido en agosto de 2016 en un control situado en Qamichli, y exiliado al día siguiente al Kurdistán iraquí. En reacción, a mediados de septiembre, los consejos locales del CNK de las regiones de Hassaka, Maabdeh, Amoudah, Qamishli, al-Jawadiyeh, et Malakiyeh organizaron una concentración contra las prácticas del PYD y las detenciones arbitrarias. Los y las participantes demandaban la liberación de las personas encarceladas por el PYD por razones políticas, cuyo número es de alrededor de un centenar. Nuevas movilizaciones han tenido lugar igualmente en octubre.

En noviembre de 2016, el PYD lanzó nuevas campañas de represión contra movimientos políticos kurdos y otros grupos. El miércoles 16 de noviembre, las fuerzas de seguridad del PYD (Asayish), irrumpieron en los locales de la estación de radio Amûdah FM y detuvieron a cuatro miembros del personal. Éstos fueron liberados cuatro horas más tarde, pero el equipo técnico de la radio fue requisado, los locales cerrados y la difusión suspendida. Un día más tarde, el jueves 17 de noviembre, las fuerzas de seguridad del PYD intervinieron por la fuerza en la oficina del Partido de la Unión Kurda en Siria (Yekîtî) en la ciudad de Amudah. Nueve miembros de Yekîtî fueron detenidos, entre ellos Hasan Salih, Secretario General adjunto del partido, Sulayman Oso, Anwar Naso, Sabri Mirza, Maroof Mula Ahmad y Abddussamad Khalaf Biro, todos miembros del Buró Político de Yekîtî, así como Husayn Shahadah, Mahmud Haso y AbdiIjo. Los ordenadores y los documentos fueron, también ilegalmente, confiscados.

La política autoritaria del PYD ha encontrado una oposición creciente en el seno de la población kurda de Siria y de militantes revolucionarios kurdos. La creciente hegemonía política y militar del PYD y la incapacidad del CNK para extender su influencia en el interior de Siria ha debilitado más aún al CNK debido a sus divisiones internas.

Simultáneamente, en las zonas controladas por el PYD, hay que tomar en consideración avances sobre ciertos puntos como, por ejemplo, la promoción de los derechos de las mujeres y de la igualdad de sexos, la secularización de las leyes y de las instituciones y, con ciertos límites, formas de coexistencia entre las diversas etnias y confesiones religiosas, a pesar de la existencia de ciertas tensiones. Algunos partidos en el seno del CNK ven también en la cooperación con el PYD el único medio de mantener su implantación en Siria, cuando amplios sectores de la población ven en ello un mal necesario para defenderse contra ciertas fuerzas del ESL de orientaciones islamistas y yihadistas que atacan las regiones kurdas desde el verano de 2012.

El PYD lanzó, por ejemplo, en 2012 la campaña “Kurdistán del Oeste debe pertenecer a sus hijos”. Ésta estaba dirigida contra los ataques, por grupos islamistas fundamentalistas, a ciudades habitadas principalmente por población kurda. Las críticas hacia el PYD han sido entonces menores y otros grupos kurdos han apoyado esta campaña. Se ha producido un reagrupamiento temporal en la escena política kurda reiterando la necesidad de una colaboración y de un trabajo en común entre el PYD, los demás grupos kurdos democráticos y el CNK.

El PYD, y su rama militar YPG aparecen como el único protector viable de los kurdos de Siria y por esta razón se han reforzado. Un sentimiento así se produce cada vez que la oposición siria árabe, reagrupada alrededor del no reconocimiento de los derechos del pueblo kurdo por la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y de la Revolución, profiere declaraciones racistas y discursos contra el pueblo kurdo. Lo mismo ocurre cuando diferentes fuerzas armadas, pertenecientes al ESL o a fuerzas islámicas fundamentalistas, apoyadas o no por Turquía, atacan al PYD y a las regiones kurdas.

25/10/2016 (puesto al día el 25/11/2016)

Traducido de la versión publicada en francés corregida por Joseph Daher en

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article39575. Joseph Daher es miembro de la Izquierda Revolucionaria Siria

Publicado inicialmente en griego en la página Ela Liberta:

http://www.elaliberta.gr/διεθνή/μέση-ανατολή/2247-το-κουρδικό-εθνικό-κίνημα-στη-συρία-πολιτικοί-στόχοι,-αντιπαραθέσεις-και-δυναμικές

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR





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