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Italia
Gana el No… ¡la lucha continúa!
07/12/2016 | Stéfanie Prezioso

El domingo a la noche, la población italiana inflingió un sonoro revés a las veleidades plebiscitarias de Mateo Renzi y su gobierno. El 59,1 % de las y los votantes rechazaron modificar la Constitución. A media noche, es decir apenas una hora después del cierre de los colegios electorales, Mateo Renzi anunció su dimisión.

El referendum contó con una participación récord. En esta ocasión acudió a votar un poco menos del 70 % del electorado (65,5 % si se tiene en cuenta a las y los votantes en el extranjero), contra el 34 % en 2001 y el 53,8 % en 2006. Algo jamás visto para este tipo de consultas desde hace más de veinte años. El No ha ganado practicamente en toda Italia con porcentajes particulamente altos en el Sur: Sicilia: 71,2 %, Cerdeña: 72,5 %, Campania: 68,4 % o en Apulia: 67,2 %. En el Norte, es en Venecia, feudo de la Lega Nord de Mateo Salvini, donde el No ha sido el más elevado: 61,8 %. Solo en tres regiones ha ganado el Si: la Toscana de Mateo Renzi: 52,4 %, Emilia Romaña: 50,5 % y Trenti: 57 %. Sin sorpresas, las y los italianos en el extranjero han apoyado también la reforma de la Constitución con un 60,24 % (Repubblica, 6 dic 2016)

"Asumo toda la responsabilidad de la derrota…"

En definitiva, 6 sobre 10 personas en Italia han dicho No a Mateo Renzi rechazando masivamente la reforma que constituía el núcleo duro de su programa político y de las alianzas que había construido tras su llegada al poder en febrero de 2014, especialmente con Silvio Berlusconi.

Se ha insistido mucho sobre el "error" del presidente del Consejo por hacer del referendum su batalla política más importante y poniendo en juego su puesto. Y es cierto que la campaña se ha desarrollado a todo tren, con gran despliegue publicitario en las calles italianas, con mítimes, entrevistas y debates televisados… Pero pocos han señalado que las y los italianos no solo han rechazado con claridad a Mateo Renzi sino también las políticas que ha impulsado durante los 1000 días de su gobierno.

Su dimisión es la conclusión lógica de la desafección creciente de una población que empobrece de forma masiva. Una desafección que se expresó recientemente en las urnas durante las elecciones municipales en junio pasado. En ellas el Partido Democrático [PD,de Mateo Renzi] perdió 12 capitales. Virginia Raggi y Chiara Appendino, dos mujeres jóvenes del Movimiento 5 Estrellas (M5S) fueron elegidas, respectivamente, a la alcaldía de Roma y Turín. Recordemos que en ese momento Mateo Renzi subrayó el carácter "local" de las elecciones y anunció que no modificaria su política al tiempo que procamaba que estaba dispuesto a continuar con ella hasta el 2023.

Una bravata ante un PD en capacaida y cuyo programa político entraba, día tras día, en contradicción radical con la gran mayoría de población italiana y, en particular, con las clases populares. En Roma, por ejemplo, Virginia Raggi obtuvo un amplio respaldo en los barrios populares frente a la candida del PD electa en los barrios ricos de la ciudad.

El No de la revuelta

Al cierre de las urnas, todas y todos los periodistas plantearon, cado cual a su manera, el sentido fuertmente político del voto: un voto de castigo. Ahora bien ¿quién es ese "pueblo revuelto" al que se refería el director del periódico patronal La Stampa al cierre de las urnas? Según los últimos datos, la gente en paro se pronunció en más de un 70 % por el NO; es decir, una fracción significativa en un país en el que la tasa de paro es particularmente alta (11,6 %). También rechazaron la reforma constitucional los independientes (76 %), una categoría poco precisa (comerciantes, conductores de taxi, pequeño campeino, pequeño empresario…) con dificultades para llegar a fin de mes y entre ello un amplio sector de los que "van tirando".

A estos sectores se añaden las amas de casa (66 %); es decir, las que mejor conocen los efectos del food social gap: la brecha social que pone de relieve la reducción, cada vez mayor, de la parte del presupuesto familiar destinada a la alimentación (por otra parte, aquí como en otras partes, las mujeres son las que más sufren el paro). Según Caterina Pasolini, en los últimos 7 años este gasto ha disminuido una media del 12 %, pero este porcentaje aumenta al 19 % en las familias obreras y a más del 28 % entre la gente en paro (La Repubblica, 5 dic 2016). Es lo que ocurre en el Sur de la Península (menos 16,6 %) que conoce también una fuerte tasa de paro.

El No también ha ganado entre los sectores más jóvenes golpeados con fuerza por la crisis. Italia es uno de los Estados de la Unión Europea con el íncide de paro más alto entre la juventud. Más del 61 % de la gente jóven entre 18 a 29 años se pronunció contra la reforma de la Constitución; entre ella, el 58 % es estudiante. Un porcentaje que sube al 69 % para la franja de 30 a 44 años. Por último, el único sector que se pronunció a favor de la reforma fue el de las personas jubiladas (55 %) y entre ellas, claro está, las que viven en el extrenajero, sin duda muy influenciadas por su prensa local.

¿El fin del "mal menor"?

El referendum sobre la reforma de la Constitución se habría reducido, por tanto, a un plebiscito sobre Mateo Renzi. Sin embargo, quienes promovieron el Si ¿no defendieron en todo momento la necesidad de un voto positivo para evitar una inestabilidad política "fatal" para Italia (http://www.vientosur.info/spip.php?article11864) ? Si el "miedo" fue inculcado por el PD, su líder, los mercados y la UE, esta vez no asutó a las electoras y electores. No obstante, Mateo Renzi intentó dramatizar la consulta popular situándola en el 4 de diciembre; es decir, el mismo día de las elecciones presidenciales en Austria en las que el candidato de extrema derecha estaba bien situado.

La cuestión es que la gran mayoría de los partidos políticos se pronunciaron contra la reforma constitucional y que el electorado les ha seguido. El 88 % de la base electoral de Lega Nord y del M5S votaron No. A la izquierda del tablero político el 68 % del electorado de Sinistra Italiana (SI), de Sinistra Ecologia e Libertà (SEL) y de la izquiereda radical se posicionaron contra la reforma. La gente indecisa también jugó un papel importante: el 60 % se pronunció contra la reforma. Y el No también atrajo a un sector del PD (alrededor de un 15 %). Signo de los tiempos y fin de lo que Alberto Meloni denomina "la cultura política de la larga y pacífica post-guerra", la cólera de las italianas e italianos se expresó a través de este voto. Sin duda es por eso que los políticos temen los referéndum y los consideran como "un instrumento que disuelve la autoridad" establecida (Le Monde, 5 dic 2016).

Y ahora…

Rossana Rossanda, fundadora del Manifesto, y que llamó a oponerse a la reforma constitucional, confesó que "el No no resulta muy emocionante porque nos encontramos en extraña compañia". Es evidente que la amplia constelación del No va a tener dificultades para aprovechar la oportunidad política que abre la caida del gobierno.

En la derecha, las fuerzas están divididas: la Lega Nord, que sin duda pronto será rebautizada "Leda degli Italiani" para responder a las veleidades nacionales del partido de Mateo Salvani, ya está llamando a la puerta. A medidados de noviembre los sondeos le otorgaban el 10 % en la intención de voto, es decir 5 puntos menos en relación a las estimaciones de junio 2015, pero la victoria del No puede darle alas. El partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, también se sitúa en torno al 12 %.

Pero, sobre todo, es el M5S el que se beneficiaría en las próximas elecciones. Este movimiento se ha convertido actualmente en el abanderado de la oposición a Mateo Renzi. Arrastra a un espectro amplio de la población italiana, llegando a captar electorado de la derecha, el centro y la izquierda. Definido hasta ahora como el partido de la juventud, el M5S ha ampliado su base electorasl a los 35-55 años. Habiendo ganado las alcaldías de Roma y Turín, se ha consolidado como un partido "capaz de gobernar" según Beppe Grillo (http://beppegrillo.it), quien no ha cesado de tratar de tranquilizar a las fuerzas políticas y económicas del stablishment: "Si el M5S llega al poder, no pasará nada (…) que los mercados estén tranquilos". Es este movimiento al que quieren contrarrestar el PD, la Lega y FI.

Pero el M5S constituye también una dificultad suplementaria a una tarea tan necesaria como la recomposición de una izquierda de la izquierda en Italia, un poco a la imagen de la "confiscación" por parte del movimiento de Beppe Grillo del lugar destacado de las luchas turinesas durante el último mitin del No.

¿Cómo va a recoger los frutos de esta victoria la izquierda de la izquierda? Ahí está el nudo de la cuestión. Es evidente que hay que hacer caso a la voluntad popular; es decir, llamar a la disolución rápida del Parlamento y a las elecciones. Pero también se trata, a pesar de lo que dicen los media, de valorar bien la votación que acaba de darse. En los debates ha estado presente la discusión sobre la Constitución, el voto de castigo también se dio en relación a las modificaciones al contenido del marco legal de la República italiana.

Así pues, la población no solo votó con el "vientre" como proclamaba el líder del M5S, Beppe Grillo, sino también con la cabeza. Por ello no se puede excluir de un plumazo que el voto del domingo sea también expresión de una voluntad política proyectada hacia el porvenir. Una voluntad que puede ofrecer la ocasión, como dice en su último comunicado Siniestra anticapitalista, "de recuperar la movilización social y las luchas en las empresas, en las escuelas, las universidades, en defensa de los derechos, del medioambiente y de la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la gran mayoría".

7/12/2016

Stéfanie Prezioso es profesora, activista anticapitalista



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