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Austria
Tras el alivio, ¿qué?
07/12/2016 | Benjamin Birnbaum

El 4 de diciembre el candidato independiente y antiguo jefe del partido Verde Alexander Van der Bellen ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Austria con más del 53% de los votos. Esta victoria constituye ciertamente un alivio para la izquierda y las personas demócratas en Austria, pero no pude ocultar el hecho de que el peligro de la llegada al poder de la extrema derecha está más que nunca de actualidad. También a causa de la campaña electoral de Van der Bellen.

¿Porqué unas nuevas elecciones?

El 22 de mayo de 2016 el antiguo jefe del Partido Verde, que se presentó sin marca de partido, Alexander Van der Bellen ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Austria. Tras haber reconocido inicialmente su derrota, el candidato del FPÖ (extrema derecha) Norbert Hofer puso en cuestión el resultado alegando irregularidades. El Tribunal Constitucional, a demanda del FPÖ, había abierto una investigación que llevó a la anulación del escrutinio del 22 de mayo.

El Tribunal anuló las elecciones por cuestiones formales a la vez que subrayaba que no se había constatado ninguna manipulación del resultado del voto. Dicho de otra forma, el Tribunal Constitucional ha dado una segunda oportunidad a la extrema derecha, lo que no es solo políticamente problemático sino también contrario a la constitución austríaca. El nuevo escrutinio habría tenido que celebrarse el 2 de octubre, pero a causa de un error de impresión las papeletas de voto no han podido ser utilizadas. En efecto, en 2002 la sociedad Impresiones del Estado fue privatizada bajo el gobierno de coalición entre los conservadores (ÖVP) y la extrema derecha (FPÖ), y desde entonces, esta empresa ha dado que hablar a causa de los despidos y del aumento de la presión sobre los y las asalariadas que permanecían en sus puestos. Finalmente, la repetición de la segunda vuelta de las elecciones ha tenido lugar el 4 de diciembre.

La apariencia de la polarización

Dado que el escrutinio del 22 de mayo estaba fuertemente polarizado, la nueva campaña electoral ha estado marcada por el objetivo principal para los dos candidatos de movilizar de nuevo a su electorado. Teniendo en cuenta el margen de error de las encuestas, los dos candidatos han ido teniendo resultados parejos a lo largo de la campaña electoral.

En el contexto de la crisis de las políticas de acogida de las personas migrantes y refugiadas, la elección presidencial parece por tanto constituir un momento de polarización política incluso a pesar del poco poder real del presidente austríaco, que está muy encuadrado por el régimen parlamentario austríaco. Mientras que Van der Bellen se ha pronunciado claramente a favor de la acogida de las personas refugiadas, Hofer ha basado su campaña en la protección de Austria del “islamismo y de la violencia”.

Completamente coherente con estas posiciones, el FPÖ ha organizado recientemente en el muy elegante hotel Hilton de Viena su tercer “Baile del aciano”. Desde el siglo XIX, el aciano es el símbolo de los nacionalistas germánicos que se distinguen en particular por un antisemitismo virulento. En la misma onda, el aciano fue el símbolo del partido nazi en Austria durante los años de clandestinidad entre 1933 y 1938, Estos ataques islamofobos y antisemitas son perfectamente coherentes con la línea ideológica del FPÖ, cuyo responsable no es otro que Norbert Hofer. En un manual dirigido a los cuadros del partido de extrema derecha, Hofer ha escrito que el pueblo austriaco se basa en una “comunidad de origen” que está compuesta de familias “indígenas”.

El otro factor de polarización de la campaña ha constituido en una muy probable victoria de la extrema derecha en las próximas elecciones legislativas. Si se diera el caso, Van der Bellen ha anunciado su rechazo a nombrar un canciller del FPÖ.

La realidad del reajuste

Sin embargo, esta polarización oculta la atracción de los dos candidatos por políticas liberales. Ciertamente, el candidato de extrema derecha Nobert Hofer pretende aprovechar la victoria de Donald Trump y los resultados elevados de la extrema derecha alemana del AFD para “impugnar” el poder de las “élites”. En realidad, la extrema derecha austríaca vota sistemáticamente contra la menor tentativa de regular el sector bancario, por la bajada de las cotizaciones sociales de las empresas y a favor de los ataques contra los derechos laborales. No fue ninguna sorpresa que su participación en el gobierno entre 2000 y 2007 fuera un período de privatizaciones de gran amplitud y de escándalos de corrupción. La estrategia del FPÖ se parece mucho en este sentido a la “razón populista” que pretende oponerse a las “élites” en las “instituciones” a la vez que ignoran los intereses de clase en la sociedad. En lo que concierne a la Unión Europea (UE), se está observando un efecto de domesticación del FPÖ. Así, ya no reivindica la salida de Austria de la UE sino que se pronuncia por una exclusión de las “economías débiles” de la zona euro. Además, Hofer apoya las recientes propuestas de la Comisión Europea de ir hacia una militarización creciente de Europa.

En una dinámica similar hacia posiciones liberales, Van der Bellen ha abandonado las posiciones sociales moderadas que defendía cuando era el jefe del Partido Verde. Y ese es el motivo de que entre los apoyos oficiales más importantes del candidato verde se encuentre una parte importante de la burguesía austríaca y sus representantes políticos del partido socialdemócrata y del partido conservador. Durante esta campaña presidencial, la cuestión social ha sido abordada solo a través del prisma del CETA. Mientras que Van der Bellen parecía no tener una posición clara, Hofer no ha ocultado su rechazo a ese tratado de librecambio para favorecer a ciertas empresas austriacas.

Así, ninguno de los dos candidatos se dirige a las clases populares para hacer frente a la bajada de los salarios y a las crecientes desigualdades sociales en Austria. Por consiguiente, la opción en estas elecciones presidenciales se ha resumido en la oposición entre la cara liberal de la clase dominante y la cara nacionalista de la clase dominante, lo que, desde luego, no es indiferente para las libertades fundamentales y los derechos de las minorías en Austria.

Un presidente verde pálido, una urgencia roja fuerte

Desde la votación anulada del 22 de mayo, el paisaje político austríaco ha evolucionado de forma inquietante. Así, tras la derrota del Partido Social Demócrata en las presidenciales de mayo, el canciller Faymann (SPÖ, socialdemócrata) ha dimitido para dejar su puesto al manager Christian Kern (SPÖ). Este cambio de canciller ha ido de par con un cambio de actitud de los socialdemócratas respecto a la extrema derecha. En noviembre de 2016, un canciller socialdemócrata ha aceptado por primera vez debatir públicamente con el líder de la extrema derecha Heniz-Christian Strache. Durante este debate televisivo, el canciller Kern ha afirmado ver similitudes entre el SPÖ y el FPÖ, pues los dos trabajan para “hacer avanzar al país”.

Al mismo tiempo, el partido conservador (ÖVP) está sacudido por una pérdida de votos en beneficio de la extrema derecha y las afinidades crecientes de responsables del partido con el FPÖ.

En este contexto, la victoria de Alexander Van der Bellen en las presidenciales habrá, por supuesto, permitido evitar un avance hegemónico importante para la extrema derecha. Ahora bien, como decía Brecht, “el vientre del que ha surgido la bestia inmunda sigue siendo fecundo” pues la dinámica política en Austria indica claramente un apoyo creciente a la extrema derecha.

Sin embargo, la secuencia de las presidenciales habrá contribuido también a despertar a las pequeñas organizaciones dispersas de la izquierda radical, que han organizado una primera gran conferencia de reagrupamiento en junio de 2016 -un verdadero éxito- que ha permitido lanzar una campaña de acción por todo el país con la consigna de “los ricos nos cuestan muy caro”. Según ciertos sondeos, tendrían hasta un 25% del electorado -un resultado totalmente inédito desde la introducción de la democracia liberal en 1918.

https://www.ensemble-fdg.org/content/autriche-le-soulagement-et-apres

4/12/2016

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR





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