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Tres años después del tifón Yolanda
Experiencias de reconstrucción social de comunidades siniestradas
06/12/2016 | Pierre Rousset

Yolanda (Haiyan en su nombre internacional), el más poderoso tifón nunca registrado que haya tocado tierra /1 devastó el centro del archipiélago filipino en noviembre de 2013. Dos años y ocho meses más tarde, en julio de 2016, cuando desembarco en el aeropuerto de Tacloban, la vida ha vuelto a su curso. Nos sorprenden las iglesias, completamente nuevas –han sido reconstruídas como prioridad, antes que los hospitales, aunque sea posible comulgar bajo un chamizo, mientras que una sala de operaciones resulta bastante útil para un cirujano. Sigue habiendo todavía armazones de edificios no reconstruídos, y todo lo que no se ve: "refugiados internos", "personas desplazadas", todavía sin vivienda, empujados a barrios de la periferia o más recientemente expulsados a laderas de montaña.

El campo está de nuevo verde, incluso donde Yolanda sólo había dejado tras de sí montones de lodo gris. El hábitat urbano aquí es lineal, estirándose a lo largo de las carreteras. Los barangay /2 se suceden sin discontinuidad, cada cual con su escuela elemental y sus niños en uniformes escolares. Algunos boquetes dejan ver arrozales, campos de caña de azúcar o muchos cocoteros de aspecto hirsuto, desbrozado, y troncos quebrados que nos recuerdan que allí había plantaciones, derribadas por la violencia de los vientos. Donde éstas han sido ya reconstituídas, los cocoteros son aún jóvenes, al igual que cerca de las casas. Por suerte, el crecimiento de los árboles frutales es más rápido; es la estación de los mangos.

Las plantaciones de cocoteros cubren más del 30% de la superficie cultivada de Leyte y la copra /3 es su primer producto de exportación. La amplitud del desastre socio-económico provocado por Yolanda se explica en parte por esta dependencia de un cultivo industrial incapaz de resistir vientos demasiado violentos. A través del puerto de Tacloban (y sin tener que pasar por Manila), la isla exporta también arroz, maíz, caña de azúcar.

Avanzamos hacia el noroeste y los trabajos de reparación en la carretera se suceden. Nada que ver con Yolanda, me precisan. Estamos en una línea de falla geológica y el terreno se mueve.

Tras una cadena montañosa, encontramos una llanura costera. La región tiene fama de tranquila. Al contrario que en Mindanao, no hay "check point", esos pasos que permiten a la policía o al ejército controlar los vehículos. Los perros ocupan la vía sin ninguna vergüenza y se apartan de mala gana a la llegada de nuestro vehículo. Cabras, gallos de magníficos colores y gallinas que merodean o picotean en el arcén, atadas con una correa. Las motos son omnipresentes –constituyen el principal modo de transporte colectivo.

Llegamos a destino: la ciudad portuaria de Ormoc donde actúa la coalición MiHands /4.

Nuestra asociación, ESSF /5, colabora desde su fundación con esta coalición que actúa habitualmente en la gran isla meridional de Mindanao. Hemos podido apreciar su eficacia y lo adecuado de su concepción de la ayuda. Así, desde que supimos que organizaba auxilios para las víctimas del super tifón Haiyan, comenzamos a apoyarla, también financieramente, en la medida limitada de nuestras posibilidades.

La intervención de MiHands se sitúa en el largo plazo y cada fase de sus proyectos es crucial –auxilios de urgencia a la rehabilitación y a una reconstrucción social que sea duradera gracias a la capacidad de autoorganización de las poblaciones siniestradas. Mi visita (cinco días), efectuada en julio de 2016, era demasiado corta para compartir (un poco) la vida cotidiana de las personas entrevistadas, pero me permitió sin embargo valorar el camino recorrido; así como las dificultades y desafíos encontrados.

Asegurar la autoorganización

MiHands tiene como objetivo ayudar a constituir lo más pronto posible las condiciones de su retirada. No sólo sus proyectos son elaborados en diálogo con las comunidades afectadas, sino que estas últimas deben poder apropiárselos, volverse ellas mismas sus artífices. Cuando esto ocurre, ya no necesitan más la presencia de MiHands en el lugar.

Esta concepción es fundamental en tiempos en que lo humanitario se ha convertido en un "sector económico internacional competitivo". Demasiadas ONG buscan aprovecharse imponiéndose como intermediarias forzosas, construyéndose como empresas con un abanico salarial demasiado abierto y con dirigentes sobrepagados. MiHands mantiene, por el contrario, una concepción militante de la ayuda, apoyándose en la movilización de la red de asociaciones miembros de la coalición, reduciendo al mínimo el número de asalariados (modestamente pagados) y los gastos de funcionamiento.

En el caso del super tifón Yolanda, MiHands tuvo que hacer frente a tres dificultades particulares.

En primer lugar, la amplitud de las devastaciones. El trauma estuvo a la altura de la violencia de los vientos. Todavía hoy, la llegada de una tormenta tropical despierta recuerdos terroríficos –una casa de bambú que se levanta por los aires, arrojando a sus habitantes. El trauma de descubrir que todo está destruído en kilómetros y kilómetros: no hay retirada posible a una zona vecina que se haya librado. Los pobres no tienen entonces otra opción que quedarse en el lugar, siniestrados, o ir a engrosar las filas de los bidonvilles de Manila, de Cebu, de Mindanao…

Vista la profundidad del trauma y la amplitud de las destrucciones, las primeras etapas de la intervención de MiHands –de la urgencia a la rehabilitación– han sido particularmente largas y delicadas /6. No bastaba con asegurar la supervivencia alimenticia y material de los habitantes. La ayuda médica y psicológica, iniciativas especiales hacia los niños, no fueron menos importantes. Hace falta (¿se puede decir: sobre todo?) manifestar un respeto muy grande a las víctimas. Estas se encuentran en situación de total dependencia, han perdido el control de su vida y son muy fácilmente manipulables. Hay que darles tiempo y medios para que decidan de nuevo por sí mismas.

Proyectarse fuera de sus “fronteras”. Además, MiHands es una coalición fundada en Mindanao. La decisión de dar auxilio a las víctimas de Yolanda fue importante, manifestando una solidaridad interregional. Sin embargo, no podía apoyarse, como de ordinario, en su red de organizaciones ya arraigadas en las comunidades populares. Tuvo que informarse, para definir o intervenir (en localidades dejadas de su cuenta, que no se beneficiaban de ninguna otra ayuda); después enviar a decenas de voluntarios a encaminar y distribuir los paquetes de urgencia, asegurar atenciones médicas y psicológicas. Hoy día hay tres, residiendo en Ormoc, para asegurar la permanencia de las actividades de solidaridad de MiHands.

Sin tradición organizativa en que apoyarse. En las comunidades en que interviene MiHands no había ninguna tradición de organizaciones populares (ni siquiera religiosas). Por eso resulta todavía más asombroso que la influencia del Partido Comunista de Filipinas (PCP, mao-estalinista , CPP en su sigla inglesa) se considere importante en esta región. La explicación puede tener que ver con el hecho de que Leyte se encuentre políticamente bajo la autoridad de la vecina isla de Samar, que ocupa un lugar particular en el dispositivo nacional del PCP. Tiene la vocación de ser la base central de la guerrilla, el Nuevo Ejército del Pueblo (NPA en sigla inglesa). La prioridad, más aún que en otros sitios, ha sido el reforzamiento directo de las unidades combatientes, una lógica militar que deja poco espacio al desarrollo de movimientos sociales.

Lo cierto es que no se conocía el abc del funcionamiento de una organización. Una gran catástrofe humanitaria destruye todo, incluídos los movimientos sociales que se desintegran durante un tiempo; pero las experiencias quedan y pueden ser reactivadas. En las comunidades abandonadas donde interviene MiHands, estas tradiciones no existían. En consecuencia, los reflejos de supervivencia eran individualizados, cuando ninguna solución individual podía permitir a los pobres salir de la miseria. Por clientelismo, un electo puede hacer la ronda de los siniestrados, distribuyendo dinero “para reconstruir las casas” –después se va, dejando impotentes a los beneficiarios: ¿cómo reconstruir en un entorno devastado? Entonces el dinero sirve para mejorar la vida cotidiana, para comprar una televisión o un karaoke; y todo queda en la misma situación. El electo considerará que la culpa es de los pobres.

El individualismo ambiente hace que familias vecinas puedan ni conocerse, o no cooperar regularmente en los pueblos. MiHands ha tenido por tanto que dedicar mucho tiempo a convencer de la utilidad de una organización colectiva; después a transmitir una experiencia (convocatoria y comportamiento en una reunión, toma de decisiones, gestión de los conflictos, elecciones de responsables, reparto de tareas, contabilidad elemental, apertura de una cuenta bancaria, auditoría…); facilitar las relaciones con las autoridades locales y el registro legal de las asociaciones sin el que no se pueden beneficiar de muchos derechos, entre ellos la financiación oficial.

He podido comprobar el camino andado. Se han creado nueve organizaciones populares (People’s Organisations o "POs"), claramente diferenciadas de las ONG (NGOs), en las cuatro localidades donde interviene MiHands: tres asociaciones de campesinos ("farmers"), dos de pequeños pescadores ("fisherfolks") y cuatro de mujeres (una por localidad).

Las calurosas reuniones en que he participado tenían un aspecto "formal" muy aplicado: libro de presencia firmado, precisas indicaciones del número de miembros, intercambios organizados… Fue preciso combatir la tan extendida idea de que una asociación "pertenece" a su presidente y definir el lugar eventual de los miembros de consejos locales (al nivel de barangay): pueden adherirse a la organización, pero no ocupar responsabilidades, porque ésta no debe ser instrumentalizada durante las elecciones.

Comunidades populares en situación frágil

La gravedad de la situación tras el paso del tifón ha obligado a MiHands a comprometerse en una intervención de rehabilitación de conjunto, durante un período de tiempo más prolongado que los tres años inicialmente previstos. Ha continuado con esta intervención teniendo en cuenta la marginalidad de las comunidades siniestradas (que sólo han recibido muy poca ayuda de parte de las autoridades o de las ONG) y de la posibilidad de impulsar un proceso de auto-organización popular.

Ormoc. La ciudad portuaria de Ormoc tiene más de 200.000 habitantes. Constituye el centro económico, comercial y cultural de Leyte occidental. Vive de la agricultura, la aquacultura, la energía (producción de electricidad geotérmica), la industria, los transportes y el turismo. Une ceercana zona industrial cercana a una gran empresa de fosfatos (para abonos) y una importante refinería de cobre.

Ormoc ya había sufrido una catástrofe humanitaria en 1991, como consecuencia de las inundaciones torrenciales provocadas por la tempestad tropical Uring. En esta ocasión ha recibido la mayor parte de la ayuda internacional distribuída en la región. Los barrios que se han beneficiado están peripuestos, las paredes pintadas de nuevo en colores ocre, rojo, azul, verde… Desde luego, no todo está reconstruído; no obstante, MiHands se ha volcado hacia otras localidades situadas algunas decenas de kilómetros más lejos, al este o al norte, que no se han beneficiado del mismo maná.

Para contribuir, sin embargo, a superar el aislamiento en que se encuentran muchos centros urbanos, ha mantenido también una intervención dirigida a constituir una organización de mujeres de barrio. También había previsto inicialmente apoyar a una comunidad musulmana. Esto tenía un sentido particular para la coalición MiHands, que favorece la cooperación activa entre los "tres pueblos" de Mindanao, entre ellos los Moros /7. Sin embargo, se ha comprobado que las condiciones prácticas de acción eran demasiado difíciles: las mujeres partían temprano a poner el tenderete en el mercado, pasaban ahí la jornada y ya no tenían tiempo a la tarde para reunirse y colectivizarse.

La Organización de mujeres de Tambulilid (TaWO) /8 fue creada en octubre de 2014. Sus miembros (56 actualmente) no habían participado nunca en una actividad asociativa regular. "Antes no nos conocíamos" señala la presidenta. "Gracias sobre todo a los seminarios iniciados por MiHands, nos hemos conocido y apreciado." Se suceden los testimonios y de pronto, con gran sorpresa de la asamblea, una de ellas comienza a hablarme en mi lengua: inmigrada, ha vivido tres años en Francia. El mundo es muy pequeño.

Los miembros de TaWO se reunen una vez al mes. Han puesto en marcha un programa de microfinanciación autogestionada que contribuye, sobre todo, al desarrollo de pequeños proyectos económicos para asegurar un ingreso a las familias. Curiosamente, estos proyectos se parecen a los que me han presentado en comunidades aldeanas: criar cerdos para la matanza, cultivar arroz, producir hierbas medicinales… La explicación es sencilla. La aglomeración de Ormoc se extiende en una amplia superficie donde lo urbano y lo rural se interpenetran –además es difícil localizar un "centro ciudad".

Mujeres. En todos los barangay en que he estado, las mujeres juegan un papel importante en el proceso de rehabilitación y reconstrucción de las comunidades iniciado con el apoyo de MiHands –así como en la animación de las reuniones y de las asociaciones.

Se han formado cuatro asociaciones específicas de mujeres:

• La Organización de mujeres de Tambulilid (Tambulilid Women’s Organization –TaWO), brgy Tambulilid (Ormoc), que ya ha sido mencionada.

• La Asociación de mujeres de Bangkal (Bangkal Women’s Association –BAWA) del brgy. Bangkal (municipio de Villaba).

• Mujeres unidas para el Desarrollo (Nagkahiusang Kababaehan Tuboran sa Kalamboan –NATUKA) del brgy. Don Potenciano Larrazabal (Ormoc City).

• La Asociación Progreso de las Mujeres (Uswag Kababaehan Association –UKA) del brgy. Lat-osan (municipio de Palompon).

A excepción de TaWO, todas estas asociaciones se coordinan con organizaciones populares (pescadores, campesinos) locales mixtas. Sin tener el "monopolio", las mujeres se implican activamente en proyectos económicos específicos que no sólo aseguran ingresos a sus familias, sino que acaban por mejorar la situación de toda la comunidad, que se hace más autosuficiente. Se producen en el terreno bienes de primera necesidad. Pueden ser comprados en pequeñas cantidades para las necesidades cotidianas, sin endeudarse, y evitan los gastos de transporte que pueden ser grandes cuando el barangay está lejos de los centros comerciales.

Estas producciones conciernen evidentemente al alimento, pero también a la fabricación de vestidos, la oferta de pedicura o manicura, etc. Se han revalorizado los conocimientos y productos típicamente locales, en particular todo lo que se refiere a la panadería (pan, repostería). Me he aprovechado de estas tradiciones culinarias en cada una de mis visitas –con gran placer goloso.

Se ha constituido, o reconstituido, un tejido de micro actividades socio-económicas. Lo importante –y es lo que hace la originalidad de estos proyectos– es la sinergia iniciada entre las iniciativas individuales o familiares, la microfinanciación solidaria y autogestionada que ayuda a llevarlos a cabo, los proyectos más colectivos, la solidaridad alcanzada por las asociaciones locales, el reforzamiento de la relación social y de la autonomía en toda la comunidad. La política de ayuda tiene un alcance democrático (auto-organización de capas populares) y no sólo económica (asegurar ingresos). De hecho, el éxito duradero de los proyectos económicos sólo estará garantizado por la perpetuación del "poder democrático" alcanzado por las asociaciones y por los mecanismos de solidaridad que éstas aseguran. Si no, cada golpe duro (enfermedad, endeudamiento a causa de una muerte o un matrimonio…) se saldará con la quiebra de una microempresa, el empobrecimiento brutal de una familia y la agravación de las desigualdades sociales.

Muchos centros tienen una actividad principal (pesca, cultivo de arroz…) y una o varias actividades secundarias –aunque esta última puede convertirse de hecho en la primera fuente de ingresos. Así, una pareja ha utilizado su derecho de acceso a la microfinanciación para abrir un taller de costura, fabricando uniformes escolares para los niños. La esposa se ocupa de los acabados (botones, ojales, enganches…). El esposo está en la máquina de coser cuando yo llego –una máquina manual. Sueñan con conseguir una máquina eléctrica que les permita coser tejidos más gruesos, bluejeans

La sombra de los posedores

Cuestión importante: la pervivencia de la reconstrucción en beneficio de los más desfavorecidos está constantemente amenazada por el poder de los poseedores.

El amable hacendero. Mi primera visita fue al pueblo de Don Potenciano Larrazabal, en las tierras del interior pero dentro del perímetro del municipio de Ormoc City. Me reuní con las asociaciones de campesinos y de mujeres a la sombra de un bosquecillo de árboles. En la parte de atrás, un pequeño edificio que debería ofrecer protección en caso de tempestad –la población se refugió allí en noviembre de 2013, pero el super tifón lo destruyó. Ha sido reconstruído, más sólido.

La falta de riego es aquí un gran problema, porque las organizaciones quieren desarrollar el cultivo de arroz y la aquacultura de agua dulce. Mis anfitriones me lo están explicando cuando aparece un hombre esbelto, con aspecto de mestizo español, y viene a sentarse con nosotros, sin pedir permiso a nadie. Se trata del hacendero, que posee la mayor plantación de caña de azúcar de la localidad –emplea además como cortadores de caña a muchos hombres de la comunidad. El patrón se invita a nuestra reunión. Amable, él insiste: los campesinos deben efectivamente constituir una asociación legal para reclamar al municipio la construcción de un sistema de riego, él les apoyará. Por lo demás, hace mucho tiempo que él mismo lo exige, pero es complicado y costoso. Antes de que se vaya, se relanza la discusión, un poco forzada. Una militante de MiHands hace notar, con acidez, que este gran propietario rural es muy favorable al proyecto porque, una vez establecido en sus tierras, el sistema de riego le pertenecerá.

La condición de los cortadores de caña en las haciendas tradicionales no parece haber cambiado mucho desde mi primera estancia en Filipinas, en 1977, que me permitió visitar una plantación en la provincia de Negros occidental, más al oeste. En cambio, el control social ejercido por la élite tradicional parece –a primera vista– menos "cerrado", menos total. Por desgracia no he tenido la posibilidad de discutirlo.

Un terrateniente agresivo. Estamos en esta ocasión en el municipio costero de Palompon, brgy. Lat-osan. Donde actúa MiHands, las casas que no se habían hundido han sido reparadas. La reconstrucción de las completamente destruídas –una operación que cuesta caro (compra de materiales)– ha comenzado. MiHands ha proporcionado la materia prima.

Están los habitantes levantando armazones de madera, cuando se aproxima un hombre. Es el antiguo propietario de los terrenos que fueron distribuidos a los residentes cuando la reforma agraria posterior a 1986. Está muy decidido a recuperar "sus" bienes. Declara sin ambages que no merece la pena meterse en trabajos importantes, ya que en unos meses expulsará a quien no le compre la tierra –a un precio exorbitante. Boboy, de MiHands, le contesta con sequedad que sólo una decisión de la justicia puede decidir dicha expulsión.

La legislación sobre la reforma agraria es compleja. MiHands se ha podido beneficiar de formación proporcionada por expertos relativa a los derechos de los pequeños pescadores –pero no todavía sobre los beneficiarios de las distribuciones de tierra post-1986. Las relaciones con asociaciones y ONG que intervienen en la ciudad de Ormoc podrían ser preciosas, porque esta cuestión ya ha sido llevada ante los tribunales, con una jurisprudencia favorable a los residentes.

Cuando falta el espacio vital. Estamos en una estrecha franja costera, en el brgy. Bangkal (municipio de Villaba). Se suceden las casas, en fila india, la puerta hacia la carretera y las ventanas traseras hacia el agua. A intervalos regulares, unos postes anuncian que esta zona ha sido declarada inconstruible. Pero resulta imposible, sin embargo, reconstruir el pueblo un poco más lejos, en el interior de la tierra. No hay en este lugar ninguna llanura y, como muchas veces en este archipiélago, tampoco contrafuertes: la ladera de montaña se eleva bruscamente, en fuerte pendiente..

Las familias de pescadores están condenadas a vivir entre la carretera y el mar. Se entiende el interés que tienen en la reconstitución del manglar: este bosque palustre, denso, ofrece un medio muy favorable a los peces, cangrejos y gambas; y también una protección frente a los cambios de humor de vientos y océanos. Una guardería en el manglar y la plantación de brotes en los altos fondos costeros son uno de los principales proyectos MiHands en esta localidad.

La inseguridad viene de los riesgos naturales; pero también de la destrucción de la vida marina por la pesca industrial (en cambio hay poco riesgo de que la industria turística se interese nunca por este extremo de costa). MiHands, con la ayuda sobre todo de la Federación de Paris del Secours populaire, asegura la sustitución de piraguas destruídas por el tifón y la compra de motores, así como la fabricación de dispositivos ligeros para facilitar la densificación de la población de peces.

Asegurar el apoyo a las comunidades populares

La rehabilitación y la reconstrucción de las zonas siniestradas son, como se ve, lentas, difíciles y complejas, porque exigen conocimientos y experiencias múltiples –y porque se topan con poderosos intereses establecidos. Esto no se aprecia siempre en el extranjero, cuando se financia un proyecto específico (construir un pozo…), pero se vuelve claro si se sigue el conjunto del proceso. Este proceso tiene una vertiente "institucional" cuya importancia no hay que subestimar.

MiHands establece sistemáticamente relaciones con las autoridades locales, a nivel del barangay, y municipales, o con la representación de los departamentos gubernamentales encargados de la ayuda a los siniestrados o de la lucha contra la pobreza. Las formaciones preparadas para las organizaciones populares son ofrecidas también a los consejeros municipales o de barangay. Yo mismo me he reunido con electos locales y me he dado cuenta de que muchas veces estaban efectivamente interesados por los temas tratados como, en el caso del bgy. Captain de Tambulilid (Ormoc), por la concepción de la ayuda mutua experimentada por la asociación de mujeres TaWO. Mi presencia le había sorprendido: "es el primer donante en dialogar directamente con las personas y asociaciones afectadas. Los otros se contentan con reunirse con las autoridades".

La brgy. Captain de Bangkal (Villaba) se ha convertido en una verdadera fan. Participa muy activamente en las actividades asociativas, ha seguido con pasión las formaciones locales, después se ha mostrado como la mejor alumna a nivel municipal. Se nota que tiene el placer de aprender y –ya que vive en el terreno– de encontrar soluciones concretas a los problemas de sus vecinos.

La certificación de las asociaciones (un proceso laborioso) y los lazos tejidos con las autoridades locales o administrativas han permitido aspirar a fondos de rehabilitación o de lucha contra la pobreza (y efectivamente recibidos, por ejemplo en Ormoc) y a solicitar que se adopten medidas protectoras. El alcalde de Villaba se ha comprometido a promulgar un decreto protegiendo las aguas marinas, para que conserven la buena calidad allí donde se implanten dispositivos para favorecer la reproducción de peces. Importa también que la auditoría financiera de las asociaciones sea efectuada regularmente por una autoridad independiente y esta tarea compete al consejo de barangay.

La búsqueda de conocimiento toma a veces caminos inesperados. Se han tejido relaciones personales con el responsable de "aquacultura" de la USAID /9 residente en Ormoc. Se ha establecido contacto con la Asociación de pescadores del brgy. Bangkal (Barangay Bangkal Fishermen’s Association, BBFA), consejos locales y el municipio de Villaba. Así se ha desarrollado un proyecto, que afecta al bgy. Bangkal, aunque también al brgy. Silad– y se ha creado una cooperación directa entre los pequeños pescadores de las dos localidades.

Las organizaciones populares luchan para que los derechos del "pueblo llano" sean reconocidos por las autoridades y protegidos legalmente. El nivel de politización de la población, en esta parte de la isla de Leyte, sigue siendo muy débil. La política es percibida como asunto de las élites, de los clanes familiares. Las organizaciones de izquierda no están implantadas aquí. El Partido Comunista tal vez tenga una estructura durmiente en alguna parte, pero de ser así no se manifiesta. Hay que decir que la opción de construcción de asociaciones puesta en marcha por MiHands le es bastante ajena. Promueve la auto-organización y la capacidad de autodecisión del movimiento social (en lugar de colocarla bajo el mando del partido). Pretende mejorar efectivamente las condiciones de existencia de sus miembros y de sus comunidades (que el PC rechaza a priori como reformista).

Se trata por tanto de reforzar la representatividad y el poder de las organizaciones populares locales, a partir de objetivos cuya legitimidad es claramente comprendida porque afecta a la vida cotidiana. El horizonte no se limita sin embargo a la localidad. Las asociaciones de los cuatro barangay donde interviene MiHands se comunican regularmente y se benefician de la experiencia acumulada en Mindanao por las componentes de la coalición. Y se integran también por este medio en iniciativas regionales y redes nacionales militantes (justicia climática, lucha contra la pobreza…).

Al cabo de tres años, se ha superado una etapa. Existen organizaciones, funcionan, ha aumentado el número de sus miembros. Se han iniciado numerosos proyectos concretos, o están en preparación. La utilidad del colectivo está reconocida.Se abre una segunda etapa, no desprovista de trampas. Los tres próximos años no serán menos decisivos que los precedentes.

Aprender y solidarizarse

La política de reconstrucción pretende un conjunto de objetivos. El recurso a una agricultura campesina orgánica permite, por ejemplo, diversificar las producciones (arroz, nuez de coco, legumbres, cacahuetes, maiz…) y escapar al monocultivo de plantación (cocoteros, caña de azúcar) –y reforzar por tanto el control de los pequeños productores sobre su economía. Es más resistente a los riesgos climáticos, o más fácil de rehabilitar después de una catástrofe. Es más sana y reduce la dependencia del mercado –evidente en el recurso a las hierbas medicinales o la acupuntura (cuando estos métodos son apropiados).

Bangkas, sakayan (barcos de pesca encuadrados de flotadores) o carabaos (búfalo de agua, principal animal de tiro) son muchas veces de uso colectivo, cedidos por turnos a los pescadores y campesinos.

La microfinanciación autogestionada (las mutuas) permite evitar caer bajo la férula de los prestamistas. Los fondos de partida son por lo general proporcionados por MiHand. Los miembros de la asociación piden prestado para iniciar su proyecto individual (cría de cerdos o de aves, por ejemplo), después devuelven el préstamo tras la venta para recomponer la integridad del fondo en circulación, preservando los beneficios realizados.

También se han establecidos sistemas de ayuda mutua: se efectúan colectas de dinero entre miembros para evitar los riesgos de endeudamiento de un hogar. Los funerales, sobre todo, pueden ser ruinosos. Hay que acoger y mantener a toda la familia amplia (y esperar la llegada de quienes trabajan en el extranjero). El período de vigilia mortuaria dura nueve días, antes de la inhumación.

Para gestionar este mecanismo solidario, hay que definir de antemano reglas muy precisas: a partir de cuándo puede tener derecho un nuevo miembro, cuántas veces por hogar se puede ayudar en caso de enfermedad –y hasta qué montante. Pobres ayudando a pobres no pueden sustituir a un sistema público de seguridad social. No pueden desgraciadamente ayudarse entre ellos más que en cierta medida.

Aún sin ser revolucionarias, emergen relaciones sociales nuevas: un papel más extendido y más reconocido de las mujeres; la modificación de la relación entre lo individual y lo colectivo…

Hace ya una decena de años que ESSF está comprometida en la solidaridad hacia las víctimas de catástrofes humanitarias. Sin embargo, cada día que ha durado mi visita, he tenido el sentimiento de aprender de nuevo. El sentimiento también de la calidad del trabajo realizado, porque nada, verdaderamente nada, es sencillo. ¿Cómo evitar –cuando las necesidades son tan grandes, las esperanzas tan apremiantes y los medios tan limitados– que conflictos individuales pongan en peligro las solidaridades y el funcionamiento colectivo?

¿Cómo progresar localmente cuando la situación nacional es tan aleatoria que nadie sabe a dónde va realmente el presidente Duterte?

La acción gubernamental (bajo la anterior administración Aquino) después del super tifón Yolanda está sembrada de escándalos. Financiaciones que han desaparecido misteriosamente. Prebendas clientelistas a todos los niveles. Inmuebles erigidos que son inhabitables. Casas construídas a la ligera, con grietas en las paredes, lejos de cualquier sitio, sin electricidad, sin agua corriente, sin alcantarillado…

Los pasados 6 y 7 de noviembre se ha reunido en Leyte una gran conferencia, a iniciativa de la Comunidad de Supervivientes de Yolanda y sus asociados /10. En ella se ha pedido a la nueva administración del presidente Roberto Duterte una revisión general de la política de ayuda –comenzando por la suspensión inmediata de un gran proyecto de reordenación costera alrededor de Tacloban que conduciría a la expulsión de poblaciones sin ninguna garantía de recolocación en condiciones aceptables para ellas.

En Ormoc, en Leyte y en otros sitios, el combate de los supervivientes continúa. En este momento crucial, tenemos que reafirmar nuestra solidaridad política con las víctimas del super tifón Yolanda, y relanzar nuestra solidaridad financiera.

Pierre Rousset es miembro de la dirección de la Cuarta Internacional, en la que se ocupa especialmente de Asia. Es fundador y editor de la web Europe solidaire sans frontières.

15/11/2016

Traducción: VIENTO SUR

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article39505

Notas

1/ Los vientos sostenidos fueron estimados en 230 km/h durante 10 minutos y hasta los 315 km/h en un minuto.

2/ El barangay (abreviado: Brgy.) es la más pequeña unidad administrativa –Governmental Unit (GU)– en Filipinas.

3/ Almendra de coco descascarillada, desecada, de la que se extraen diversas materias grasas.

4/ Mindanao Humanitarian Action Network Against Disasters, convertida poco después en Multi-Stakeholders Initiatives for Humanitarian Action against Disasters.

5/ Europe solidaire sans frontières [Europa solidaria sin fronteras]. Hemos publicado en nuestra web muchos artículos sobre este tema. Ver en particular la rúbrica: Philippines.

6/ Ver sobre todo en ESSF (artículo 30543), Solidarité Philippines : Ormoc, Palompon, Villaba – La phase initiale des opérations de secours est achevée. La campagne financière se poursuit :
http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article30543

7/ En esta isla reside la mayor parte de los Moros –musulmanes filipinos.

8/ Tambulilid Women’s Organization. Tambulilid es un barrio de Ormoc cuyos habitantes son, en buena parte, refugiados desplazados tras la catástrofe de 1991.

9/ United States Assistance for Internal Development

10/ The Community of Yolanda Survivors and Partners (CYSP). Una nueva alianza formada por 163 organizaciones locales y 9 ONG.



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