aA+
aA-
Grabar en formato PDF

Diálogo con Jose Luis Moreno Pestaña
El poder oculto del capital erótico o por qué te obligan a estar delgado
30/11/2016 | Maria Palmero

Hablamos con José Luis Moreno Pestaña¨ autor de "La cara oscura del capital erótico" sobre la importancia del físico en diversos aspectos de la vida.

El aspecto físico cada día tiene más importancia en el entorno laboral. José Luis Moreno Pestaña, profesor de Filosofía en la Universidad de Cádiz, pone de relieve este aspecto en su libro "La cara oscura del capital erótico: capitalización del cuerpo y trastornos alimentarios" (Ed. Akal). En el ensayo, el autor estudia la relevancia que ha cobrado la delgadez de las personas desde el siglo XIX, y como esta se ha convertido en moneda de cambio en entornos profesionales, llegando incluso a generar trastornos alimentarios en personas con determinados trabajos de cara al público.

El capital erótico es del valor de los recursos corporales presentes en la actividad cotidiana (o de cómo ser atractivo físicamente puede granjear ciertos beneficios). "Se trata de un capital que depende en buena media del azar biológico, desafía las jerarquías sociales y pueden poseerlo personas con escasísimos recursos económicos, sociales y culturales. Además, es un tipo de capital que permite el acceso al resto de capitales (económicos, culturales y sociales) y, unido a cada uno de ellos, los potencia y se potencia", apunta el autor en el texto.

El capital erótico es el valor de los recursos corporales en la actividad cotidiana, o de cómo ser atractivo físicamente puede granjearte ciertos beneficios.

El capital erótico consta de seis elementos: la belleza física, el atractivo sexual, la capacidad para atraer a los demás con nuestro comportamiento por medio del don de gentes, la vitalidad (y el tono corporal y la buena forma física), la inversión en ropa y abalorios, y la habilidad sexual propiamente dicha.

Dependiendo de las culturas, de los contextos laborales, el capital erótico desempeña un papel mayor o menor aunque en conjunto potencia el resto de capitales. En nuestras sociedades, resulta central en todos aquellos espacios donde se funden la vida pública y privada, y donde el cuerpo se convierte en el centro de la interacción profesional. Es el caso de las camareras, vendedores de ropa, profesoras o artistas. "Muchas mujeres (y muchos hombres) progresan tanto por sus recursos eróticos como por sus competencias técnicas".

Cuanto más definido sea el trabajo, menor será la importancia de la apariencia física como un aspecto a considerar a la hora de contratar

La creciente importancia de este capital erótico (y estético) en determinados sectores del mercado laboral se ha impuesto a la cualificación o la experiencia de los individuos. Actualmente, no es tan importante cómo nos vestimos o cómo nos arreglamos, sino la estilización de los cuerpos. No obstante, la importancia de la delgadez no es igual en todos los trabajos. "Hay muchos en los que se exige la apariencia física y otros en los que no, y hay otros en los que puede un bajo IMC puede jugar un papel real pero no implícito", nos cuenta.

"Hay una creciente exigencia de belleza física de acuerdo a un nivel corporal. No obstante, cuanto más definido sea el trabajo, menos importante será la apariencia física como un aspecto a considerar a la hora de contratar. El cuerpo se convierte en un recurso dentro de un mercado, pero es muy plural, donde hay diferentes valores y formas de considerar el valor del cuerpo", añade.

La delgadez, clave en el entorno profesional

Aunque la delgadez actúe como un factor determinante a la hora de contratar en diferentes trabajos, no es factor que lleve implícito el éxito social, amoroso ni laboral de forma determinante, pues "dependerá de la clase y entorno social del que sea esa persona". Así, vemos que por mucho que alguien de clase obrera cultive su imagen "no podrá transformarla en capital estético o erótico, es decir, como moneda de cambio para conseguir otros beneficios". De hecho, detalla Moreno, la persecución de la delgadez puede incluso desembocar en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

Una persona que hace una dieta estricta y ejercicio, y no tiene ni tiempo ni dinero, es muy posible que caiga dentro de un círculo vicioso que conduzca a un TCA

Desarrollar o no esta patología dependerá de la fluctuación de diferentes factores externos, "independientemente de los factores genéticos o familiares del individuo". El autor explica que una persona que no esté predispuesta a sufrir esta enfermedad mental podría desarrollarla si es expuesta a un determinado trabajo. "Hay formas de organización del trabajo que producen TCA, y pueden ser considerados dentro de las enfermedades profesionales". Un buen ejemplo sería el caso de las dependientas, periodistas, profesionales del mundo artístico o camareras. Utilizamos el femenino porque estos casos son más habituales en ellas que en ellos.

El trabajo es determinante a la hora de sufrir un TCA: "Una persona que hace una dieta estricta y ejercicio, y tiene dinero para corregir su cuerpo, no tendría por qué caer en esta enfermedad, pero si no se tiene tiempo ni dinero es muy posible que caiga dentro de un círculo vicioso que conduzca a un trastorno".

El autor realiza un estudio cualitativo sobre trabajadoras, cualificadas y de oficios obreros, que ayuda a tener un mapa contemporáneo de cómo se conecta el capital erótico (capital ligado al cuerpo) con los trastornos alimentarios. Moreno Pestaña presenta en el libro casos concretos de chicas que han sufrido cierta presión por estar delgadas y que eso, en ocasiones, ha desembocado en una enfermedad. Recogemos algunos testimonios:

E39: mide 1,78m y pesa 70 kilos. Trabaja en un supermercado presentando productos (desde champán a queso, modo azafata). Esto es lo que cuenta:

"El trabajo consistía en promocionar un producto. Ya empiezan porque tienes que ponerte faldita, los tacones, ir pintada: trabajo de jarrón. Te dicen que tienes que convencer del producto y abordar a la gente por los pasillos... Pero lo que quieren es una niña mona y que sobre todo se acerquen los tíos y que prueben las galletas, el pan, los zumos, o lo que toque. No te lo dicen así (de claro), pero tú no eres tonta y te das cuenta. Pero tú vas a trabajar y te dicen: píntate el doble de lo que vienes pintada ahora mismo, ponte una falda por encima de la rodilla, ponte tacones. Lo primero, la imagen".

E7 tiene 25 años, ha trabajado como camarera y tiene una titulación superior de Bellas Artes con la que prepara oposiciones mientras prepara su tesis doctoral.

"Mi madre siempre ha tenido muchos problemas y conflicto con su cuerpo (...), siempre ha estado con dietas, desde que yo tengo uso de razón (...) La primera vez que yo tomé conciencia de restringir alimentos fue a los 11 años de edad. Me lo dijo mi amiga. Yo siempre la veía muy delgadita porque ella era rubia, con ojos claros, monísima".

"El trabajo consistía en promocionar un producto. Pero te dicen que tienes que ponerte faldita, los tacones, ir pintada.... Vamos, trabajo de jarrón."

"Las chicas en Bellas Artes eran niñas delgadas, bastante hippies o punks y demás, pero sí, bastante delgaditas. Yo me sentía superfea, poco interesante. Vamos, minucia, que yo no destacaba y ellas sí. Eran chicas sin pecho ni cintura, con el culo escurrido, cualquier cosa les quedaba bien. Con el pelo largo, liso (...) Cuando ahora voy a la psicóloga, esta me dice que hay otras cinco chicas como yo, todas de Bellas Artes. Como que en esta carrera o en esta profesión es un problema bastante habitual. No sé por qué es así, supongo que es un trabajo que te exige mucho de ti. No es algo que tú hagas mecánico (...) Creo que casi todos los oficios que se exponen al público o que están valorados por la gente de fuera te hacen tener una exigencia en ti misma muy grande, fuera de lo normal, ¿no?, o sea, que traspasa ahí los límites normales. Como que tienes que ser la mejor (...) yo al menos quería serlo".

E38, procedente de una familia de clase trabajadora no pudo acceder a trabajar a una tienda por estar gorda; ahora trabaja como limpiadora.

"Para entrar en una tienda tienes que ser delgada. Yo siempre he estado gordita y me acuerdo que una época se pusieron de moda los pantalones de cuadros. Entonces fui (con mi madre) a una de estas tiendas muy pija (...), y le dije al chico que vendía que quería ver unos pantalones de cuadros. Entonces, el chico me miró de arriba a abajo y me dijo

"Bueno, están ahí, no sé si habrá algo para ti", y ya está, no me enseñó nada. Tendría 17 años (...) (Pero cuando) entras en Mango a comprar ropa estás entrando en el mismo juego porque son tallas muy pequeñas, porque es ropa superinfantil (...)".

"En el trabajo de camarera, al menos en el mío, el físico no jugaba ningún papel. Aunque más de una vez me han dicho cosas y me han cogido el culo".

♦ E29, vendedora en una tienda de moda desde hace 31 años.

"Una cosa es que por gusto creas que determinada ropa no te favorece y otra es que decidas ponerte prendas de adulta porque en la tienda no tienen moda de tu talla. Eso conlleva muchos problemas. Mi sobrina pequeña me dice "es que estoy muy gorda, no puedo comer", y se está obsesionando sin comer porque es una niña grande, no está ni

gorda. Pero, ¿cómo le explicas eso a un niño?".

E7, de clase media y con estudios universitarios. Tuvo anorexia de los 11 a los 23 años.

"En el trabajo de camarera, al menos en el que estaba yo, el físico no jugaba ningún papel. Aunque más de una vez me han dicho cosas y me han cogido el culo. Me han dicho "Qué buena estás", "qué culo tienes". Y yo decirles: "¡Caballero, por Dios!". Lo del culo fue en una comida de empresa que hubo, que era un salón y estaban ya a gusto todos y ¡plas!, me dieron en el culo. Me voy a callar porque si no la liamos".

El capital erótico en la política

La reconstrucción histórica que hace Moreno Pestaña en su libro permite ver que los cuerpos no se valoraron siempre igual, pero que hay una corriente que comenzó en el siglo XIX y que sigue vigente en nuestros días. Es el caso del capital erótico en la política. Sin saber de qué partido es un político, solo con su apariencia podemos identificar a la perfección si es de derechas o de izquierdas, del Partido Popular o de Podemos. También vemos que los líderes relativamente nuevos (Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Alberto Garzón) son delgados y guardan cierto decoro con su aspecto físico. ¿Acaso un grupo político da más importancia a este capital que otro? ¿Por qué los conservadores suelen ir impolutos y los liberales más desaliñados? ¿Y por qué todos son ahora delgados y los veteranos no lo son y nunca lo han sido?

En el campo de la política, la exigencia de la delgadez es muy potente, y se ha intensificado con los medios de comunicación y el marketing

El autor lo tiene claro: "La vestimenta no es crucial, ya que actualmente las élites (sociales o políticas) van muy desaliñadas. La clave reside en la delgadez, que se ha convertido en un símbolo. Hay muchas élites que hacen del estilo transgresivo su norma, así pues la vestimenta depende del trabajo. Lo que es una constante es el fetiche de la delgadez, que es considerada como sinónimo de salud, belleza física y responsabilidad con uno mismo. Es el factor que juega como moneda de signo fundamental de belleza".

En el campo de la política "desde hace ya más de 200 años que la exigencia de la delgadez es muy potente, y se ha intensificado con los medios de comunicación y el marketing. Hay una especie de colonización de la exigencia estética sobre los aspectos políticos", nos cuenta Moreno Pestaña, que cree la delgadez impera en los políticos debido a la "importante conexión constante entre políticos y periodistas". Para comprender la transformación del mundo político, detalla el autor, hay que entender la de la prensa, donde las exigencias estéticas cada vez son mayores.

Delgadez como signo de clase social alta

El libro recoge numerosos datos que demuestran que en las clases sociales más altas, el IMC de las mujeres es más bajo que en las clases populares. ¿Por qué sucede esto? "Desde el s.XIX se produce una unificación de estilos, sobre todo en clases altas y culturales, en las que delgadez se convierte en una nueva forma de distinción de la élite. Aunque hay que ser prudente con los porcentajes, veo que hay una tendencia por la cual los grupos de personas jóvenes y con mejores recursos son mas delgadas". Se trata de una "imposición del entorno, la imposición no implícita de la delgadez como exigencia social".

Desde el s.XIX se produce una unificación de estilos, sobre todo en clases altas y culturales, en las que delgadez es una nueva forma de distinción de la élite.

Moreno Pestaña incide en la importancia de la imposición de un modelo estético como símbolo de lucha contra la dictadura de la delgadez en ámbitos sociales y laborales. "En el campo de la salud hay que discutir muchas afirmaciones que son falsas pero que se dan por buenas, como la que relaciona la delgadez con salud y el sobrepeso con la enfermedad; también hay que luchar contra el ideal de belleza; y en el campo político hay que hacer ver que no es mejor invertir mucho trabajo en el cuerpo que en otras áreas que potencien cualidades individuales".

19/11/2016

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-11-17/el-poder-oculto-del-capital-erotico-en-el-trabajo-o-por-que-hay-que-llevar-minifalda-trastornos-ali%E2%80%A6





Boletín semanal
Recibe en tu correo electrónico los últimos artículos de nuestra revista digital, así como las novedades y eventos
Agenda
foro viento sur
Madrid. 18 de octubre de 2017, 19:00h
Madrid. Miércoles, 18 de octubre de 2017. 19h La cuestión catalana y el problema español Sandra Ezquerra, Jaime Pastor, Maria E. Rodríguez Palop, Antonio Maestre
Librería Traficantes de Sueños c/Duque de Alba 13 Metros: Tirso de Molina y La Latina







Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons