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Guerra en Siria. Entrevista a Ziad Majed
¿Quienes son los responsables de la tragedia?
07/11/2016 | Alexis Feertchak

Figarovox.- En una entrevista al diario Le Monde, evocas "casi crímenes contra la humanidad" para hablar de la situación en Alepo. ¿Quienes son los responsables de tales crímenes?

Ziad Majed.- Hay con toda seguridad crímenes de guerra en Alepo. Las Naciones Unidas lo reconocen, igual que la mayor parte de las capitales y de las organizaciones de derechos humanos (Amnistía Internacional o Human Rights Watch). He hablado de "casi crímenes contra la humanidad" sabiendo precisamente que la definición es diferente entre estas dos categorías jurídicas. Lo que ocurre en Alepo desde hace más de dos años es un genocidio lento. Tenemos una situación de bloqueo de los convoyes humanitarios, de bombardeo sistemático de los hospitales, de los centros médicos, de las panaderías, las escuelas y las unidades residenciales. A todo esto se añade hoy el asedio. No son "daños colaterales" o "hechos de guerra", sino claramente el fruto de una voluntad sistemática de la aviación rusa y de la de Damasco que bombardean los barrios Este de la ciudad. Los soldados del régimen escribían en las paredes en las localidades de alrededor de Alepo (como en los suburbios de Damasco): "El hambre o la sumisión". Es la política del hambre, del estrangulamiento, de la tierra quemada a fin de someter a la población y los rebeldes.

Según la ONU, la población de Alepo-Este controlada por los rebeldes ha pasado de más de un millón de habitantes en 2011 a 200 000 hoy. ¿Pueden abandonar los civiles esta porción del territorio de Alepo e ir a la parte Oeste de la ciudad controlada por el régimen, donde viven 800 000 personas?

En el Este Hay de Alepo y en sus periferias hay entre 250 000 y 300 000 personas. No se puede conocer exactamente la cifra pues ha habido muchos movimientos en los dos sentidos antes del asedio. Ciertas personas partían hacia el campo, pero como también eran bombardeados allí, a veces, volvían hacia la ciudad. Otros se desplazan al interior mismo de los barrios Este. El año pasado se conoció un movimiento hacia las líneas de demarcación porque éstas eran menos bombardeadas por la aviación. Los cazabombarderos no quieren correr el riesgo de alcanzar a las tropas del régimen y sus aliados... En cambio, en las líneas de demarcación, el gran peligro para los civiles viene de los francotiradores y de los disparos directos.

¿Pueden desplazarse a los territorios controlados por el régimen?

¡Pero no deben abandonar sus casas y sus barrios! Deben poder permanecer en su casa. La idea elemental, es que la gente tiene el derecho humano a no ser bombardeada. No deben ser obligadas a abandonar sus casas para convertirse en refugiada. Toda la política del régimen y de los rusos consiste precisamente en agravar la crisis migratoria. Hay que detener los bombardeos y no crear 250 000 o 300 000 nuevos personas desplazadas y refugiadas.

Por otra parte, aunque lo desearan, no podrían pasar al Oeste de Alepo. En primer lugar, los accesos entre las dos partes de la ciudad están cerrados. En segundo lugar, la mayoría de la población civil tiene miedo a pasar: no quieren arriesgarse a correr la suerte de los 17 000 presos ya torturados hasta la muertes en los calabozos del régimen. Los hombres, en particular, no quieren pasar porque son detenidos, humillados, a veces encarcelados o incluso enviados a un servicio militar obligatorio.

En diciembre de 2015, en una declaración en el Senado (francés ndt), el general Didier Castres se expresó así: "Las fuerzas combatientes del Estado Islámico son estimadas en un efectivo de 30 000 en Siria y en Irak (...) Además existe en Siria una constelación de combatientes muy diversos del orden de 100 000 personas, de los que Francia estima que 80 000 de ellos pertenecen bien a grupos terroristas designados como tales por las Naciones Unidas, bien a grupos salafistas extremistas”. ¿Quienes son los rebeldes que luchan hoy en Siria?

La visión del escenario militar sirio en este tipo de discursos es muy parcial. En concreto, no señala otro caso de yihadismo. En efecto, en materia de grupos yihadistas en Siria, se evoca siempre al Estado Islámico y al Frente al-Nusra, pero se olvida que del lado del régimen de al-Assad hay una cifra muy superior de combatientes que son yihadistas chiitas extranjeros y formaciones locales paramilitares. Actualmente hay entre 8 000 y 10 000 combatientes del Hezbollah libanés, el mismo número de combatientes chiitas iraquíes de los movimientos "Al-Noujaba" y "Asaeb Ahl Al-Haq" y otros. Está también la brigada hazara afgana "Fatemiyoun" directamente controlada por los Guardianes de la Revolución iraníes. Todos esos yihadistas no están concernidos por la territorialidad y la temporalidad del conflicto. Como los yihadistas sunitas, están animados por una causa regional, incluso confesional e histórica. El hecho de no mencionarlos como verdaderos salvadores del régimen de Bachar al-Assad sobre el terreno es ya un problema de análisis.

¿Qué hay de los islamistas sunitas?

En relación a las cifras que citas, diré que hay muchos atajos. Es un sistema muy occidental que no tiene en cuenta las mutaciones de la sociedad en cuestión. En las guerras con características civiles que duran, no se puede contar siempre con milicias disciplinadas que disponen de posiciones ideológicas claras. Hay metamorfosis y las milicias son a menudo heterogéneas. Así, hay en sus filas gentes que son conservadoras y piadosas, pero que no son ideológicamente islamistas; hay algunas que vienen para obtener un buen salario; hay evidentemente quienes están en una lucha ideológica, ya sean salafistas o hermanos musulmanes, y las hay que no desean más que pasar la página del régimen Al-Assad y su represión. Calificar a un grupo de “moderado” o de “extremista” sin decir en relación a qué no tiene verdaderamente sentido a la luz de la realidad siria.

Concretamente, se puede ser más claro en relación al Frente al-Nusra o al Estado Islámico, y esto aunque hoy Al-Nusra sea mucho más heterogéneo ideológica y políticamente que el Estado Islámico. Pero es más complejo para los grupos rebeldes, en particular para las grandes formaciones que los rusos califican también de terroristas, como Ahrar al-Sham y Jaich al-Islam por ejemplo. Jaich al-Islam es una formación salafista que puede llegar a un extremismo de cara al control social, hacia las mujeres, hasta un cierto oportunismo utilitario, en particular hacia el régimen, la burguesía de Damasco y Occidente. El segundo grupo que citaba, Ahrar al-Sham, es muy heterogéneo: hay en él salafistas y hermanos musulmanes, hay también jóvenes del campo no ideologizados, muy atraídos por la causa exclusiva de la lucha contra el régimen. El grupo tiene medios, está bien armado y ha atraído a muchos jóvenes que combatían al comienzo en el seno del Ejército Sirio Libre (ESL). Una vez más, ¿cómo calificarles de extremistas o de moderados; en relación a qué?

¿Y sobre las cifras propiamente dichas?

No es cierto que no haya más de 20 000 combatientes que no pertenezcan a las grandes formaciones islamistas. Por ejemplo, hoy el “Frente del Sur” comprende a 20 000 combatientes que están todos bajo la bandera y el mando del ESL y que no son “islamistas”. También en Alepo y Hama y en Homs miles de combatientes en brigadas locales siguen perteneciendo al ESL. Recientemente, en la región de Idlib, una nueva formación reagrupa a tres grandes brigadas, una vez más bajo la bandera del ESL. Se habla de 5 000 combatientes. En total, en Siria, se puede hablar de entre 30 000 y 35 000 combatientes que no están en formaciones “islamistas”.

Por otra parte, hay que decir que, en el contexto sirio, ser islamista no tiene nada de “chocante”. La sociología política es más importante que las categorizaciones artificiales entre extremistas y moderados. Hay que tener presente como han evolucionado los combatientes en su discurso, en los nombres de sus brigadas, en su relación con la muerte, el sentimiento de las poblaciones civiles de ser abandonadas. ¡Para ellos solo queda Dios como salvación! Cuantas más muertes cotidianas haya, cuanto más sean bombardeados por los rusos y por el régimen y sus aliados (iraníes y yihadistas chiitas) más signos religiosos se verán. Signos que pueden ir de un islam social (tradicional) a un discurso ideológico, incluso nihilista en ciertos casos extremos.

Has distinguido bien los posicionamientos ideológicos muy diversos de los diferentes rebeldes, pero hay coaliciones regionales en las diferentes provincias sirias. Cuando se observan estas coaliciones regionales, se encuentra en ellas casi sistemáticamente, y en particular en Alepo, al ex-Frente al-Nusra, antigua rama siria del Al Qaeda. Es una alianza objetiva entre grupos que no son forzosamente islamistas y los yihadistas ¿Cómo explicas esto?

En el caso de las coaliciones regionales, en el Sur, no ocurre así. Hay incluso fuertes tensiones entre el Frente del Sur y Al-Nusra. Los dos grupos luchan juntos únicamente en dos localidades contra dos movimientos que se han fusionado recientemente y que son leales al Estado Islámico.

Efectivamente, en la región de Idlib, la coalición Jaich al-Fatah (Ejército de la Conquista) es una alianza entre Ahrar al-Sham, los grupos salidos del ESL y el Frente al-Nusra. La razón es de orden pragmática. Al-Nusra es muy poderoso en Idlib. Para protegerse del régimen y de los rusos, los rebeldes no tienen otra opción. Mientras sean abandonados y no les llegue suficiente ayuda, los rebeldes, para sobrevivir, están obligados a llegar a alianzas con Al-Nusra en esta región. Los combatientes son a veces hermanos, primos, vecinos del pueblo, jóvenes que tenían 15 años cuando comenzó la revolución y que tienen hoy 20 años, que no tienen trabajo, que son bombardeados, que sienten que la única solución es coger las armas. Para ellos, mientras no se trate del Estado Islámico, no hay tabú. Ahora se ven aliviados por el hecho de que Al-Nusra ha anunciado oficialmente su ruptura con Al Qaeda.

Es una ruptura oficial pero, ¿en qué medida esta ruptura es verdaderamente efectiva?

Al nivel de la base de Al-Nusra no creo que haya verdaderamente relaciones con Al-Qaeda. Es más bien a nivel de los jefes de Al-Nusra donde existe la relación. Al-Julani, el “emir” de Al-Nusra, mantenía contactos que se hicoeron más fuertes tras la creación del Estado Islámico a fin de evitar el control de Al-Nusra por Al-Bagdadi, el “califa” del Estado Islámico. Fue en ese momento cuando se volvió aún más fiel a Ayman al-Zawahiri, el líder de Al-Qaeda. Pero en lo que se refiere a la base militante de Al-Nusra, es sobre todo una opción política. Se han separado de Al-Qaeda para intentar evitar los posibles ataques americanos evocados en las negociaciones entre Kerry y Lavrov, para tener una movilidad política en el espacio sirio más importante y para disponer más fácilmente de alianzas. La separación de Al-Nusra y de Al-Qaeda ha aliviado también a algunos actores regionales como Arabia Saudita, Turquía y Qatar. Esto les ayuda ahora a justificar su apoyo a las componentes del Ejército de la Conquista sin que se les acuse de cooperar con Al-Qaeda. Volviendo a Alepo, Al-Nusra se ha coaligado con Fatah Halab (La conquista de Alepo) en la ofensiva para romper el asedio a comienzos del pasado agosto. El emisario onusiano Stéphane De Mistura ha reconocido recientemente que entre los miles de rebeldes de Alepo no hay más que 900 miembros de Al-Nusra a los que ha llamado a abandonar la ciudad y a “volver” a Idlib. Esto muestra que su presencia en la ciudad mártir es solo marginal.

¿Comprende Vd. sin embargo que Estados occidentales puedan apoyar a rebeldes que, sobre el terreno, cooperan con yihadistas miembros de una organización como Al-Qaeda? Vienen a la memoria las declaraciones de Laurent Fabius en 2012: “Al-Nusra hace un buen trabajo…”

Una de las razones por las que Al-Nusra se ha vuelto un grupo muy fuerte en Siria es la ausencia de apoyo eficaz y decisivo de los Occidentales al Ejército Sirio Libre cuando éste era casi el único actor de la oposición sobre el terreno entre fines de 2011 y fines de 2012. Después, es cierto que la situación se ha vuelto más delicada: no se puede concebir una ayuda por parte de actores occidentales a Al-Nusra, sea ésta directa o indirecta… Pero el problema está en otra parte: cuanto menos sostengan los Occidentales a las fuerzas que pueden ellos mismo calificar de “moderadas”, más poderosa será Al-Nusra. No olvidemos que las monarquías del Golfo y ciertas redes islamistas no gubernamentales han apoyado a grupos islamistas desde 2012. Esto muestra que este cambio en el campo militar sirio es una responsabilidad tanto occidental como árabe, la de no haber ayudado desde el comienzo a los rebeldes que luchaban por una Siria democrática. ¡Y había, y sigue habiendo! En mi opinión, lo que es importante comprender es que una gran parte de la sociedad siria no quiere un modelo del tipo del propuesto por el Frente al-Nusra, pero que en cambio, no hay que olvidar que ciertos rebeldes islamistas han apoyado al ESL en los combates contra Daech y le han ayudado a expulsar a sus miembros de varias regiones de Siria, en particular de Alepo y de Idlib en diciembre de 2013 y en enero de 2014. Por tanto, para derrotar al Estado Islámico es preciso una “legitimidad islamista sunita”. Hay que comprender también que en Siria, como en todo el Medio Oriente, habrá siempre fuerzas que se reivindiquen políticamente del islam, y que la cuestión “extremistas” y “moderados” debe plantearse de forma “realista” y en relación a cuestiones políticas y de sociedad específicas.

En el marco del proceso de paz de Ginebra, la oposición siria al régimen de Bachar al-Assad está representada por el Alto Comité de las Negociaciones. ¿Quienes son sus miembros?

Dos generaciones de sirios solo tienen experiencia política desde 2011, fecha del comienzo de la revolución. El campo político sirio fue reducido a cenizas tras el golpe de Estado militar del partido Baas el 8 de marzo de 1963, y sobre todo tras la toma del poder por Hafez al-Assad, el padre de Bachar, en 1970. Los opositores estaban en el exilio, en las prisiones o en la clandestinidad. La oposición política es hoy una amplia coalición. Hay personalidades, notables sirios. Se encuentran en ella un antiguo Primer Ministro de Bachar al-Assad que desertó y que es el jefe de la delegación, pero también antiguos generales, tecnócratas, intelectuales, representantes de movimientos políticos islamistas y laicos o de pequeñas formaciones que han emergido estos últimos cinco años.

¿Cuáles son los lazos entre esta oposición política y las fuerzas militares de la rebelión?

Lo que es nuevo desde hace algunos meses, es que hay un comité militar que, teóricamente, debe ser el vínculo con los grupos rebeldes sobre el terreno. Pero todos los grupos combatientes no reconocen la legitimidad de esta coalición. Al-Nusra, por ejemplo, no reconoce su legitimidad. Ahrar al-Sham estaba de acuerdo al comienzo en participar antes de retirarse de ella aún sin romper los lazos. Jaich al-Islam está representado. Por otra parte, uno de los portavoces del Alto Comité de las Negociaciones era Mohammed Allouche, un miembro de este grupo rebelde. En cuanto a las formaciones del Ejército Sirio Libre, están teóricamente bajo la autoridad de esta coalición.

¿Dispone este Alto Comité de un verdadero poder de negociación?

No pienso que esta coalición controle las decisiones sobre el terreno, ni que controle la suerte de las negociaciones. En esto no es en absoluto diferente del régimen de Bachar al-Assad que tiene mucho menos autonomía e independencia en relación a los rusos y los iraníes de lo que dice. Son Moscú y Teherán quienes deciden por el régimen lo que es aceptable y lo que no lo es. Uno de los problemas de las negociaciones (que agonizan) sobre Siria es que se vuelven cada vez más un asunto de las fuerzas regionales e internacionales. Los sirios de los dos campos no son los dueños del juego.

Turquía ha lanzado una operación al Norte de Siria bautizada “Escudo del Eúfrates” y muy ciertamente autorizada por los rusos desde el reciente acercamiento entre Moscú y Ankara. ¿Cuál es el objetivo de Turquía?

Como has dicho, la reconciliación con los rusos ha facilitado la tarea de los turcos para esta operación. Han jugado también sus sentimientos de amargura incluso su cólera frente a la posición ambigua de los Estados Unidos tras el fracasado golpe de Estado de julio. Con esta reconciliación rusa, Ankara puede realizar esta operación con tres objetivos en la cabeza, ligados a los kurdos y al Estado Islámico. Turquía quiere impedir a los kurdos crear una continuidad territorial entre sus tres cantones para formar lo que estos últimos llaman “Rojava”. Sabiendo que, en esos territorios, los kurdos son una mayoría, pero no son los únicos: hay también muchos pueblos árabes cuyas poblaciones han sido desplazadas. A veces, las propiedades y las tierras de algunos han sido confiscadas. La operación turca ha hecho la continuidad territorial kurda entre Afrin y Kobane casi imposible. El segundo objetivo turco consiste en alejar al Estado Islámico de la frontera. Esto es consecuencia de la serie de atentados del Estado Islámico en Turquía. Es también un medio para responder a las presiones internacionales relativas al paso de yihadistas por la frontera turca. Para Turquía, el Estado Islámico es a la vez una amenaza de seguridad y un engorro político. En fin, Ankara quiere crear de facto en el Norte de Siria una zona tampón, protegida por el Ejército turco y los rebeldes del Ejército Sirio Libre. Se habla hoy de 1500 a 2000 combatientes del ESL que acompañan a las fuerzas turcas, pero la cifra puede aumentar con el tiempo. Si esta operación continúa ampliándose, los turcos podrán colocarse en posición de fuerza con los rebeldes del ESL en la carrera a Raqqa (la capital del Estado Islámico en Siria, ndlr). Ankara quiere ganar con el ESL esta futura batalla decisiva. Los americanos comienzan a comprender que los kurdos tendrán muchas dificultades para recuperar Raqqa, que es una ciudad árabe. En la hipótesis de una carrera por Raqqa, los turcos podrían por tanto mostrar que se han convertido en el actor más importante de la lucha contra el Estado Islámico en Siria y que los rebeldes del ESL pueden lograr victorias tanto militares como políticas.

Pero hay otro actor, ¡Moscú! ¿Piensas que Vladimir Putin aceptará que el Ejército turco y los rebeldes lleguen hasta Raqqa?

Puede ocurrir que los rusos creen problemas. Es en parte lo que ralentiza la operación militar turca que permanece por el momento acantonada alrededor del Éufrates. Con los rebeldes del ESL, los turcos están ampliando esta zona tampón más allá de Jarabulus. Pero avanzan lentamente. La carrera a Raqqa, de todas formas, será objeto de negociaciones con los rusos y los americanos. Después, no veo cómo los rusos podrían seguir justificándose si bombardearan con su aviación o la del régimen a los rebeldes del ESL acompañados por los turcos que se dirigirían hacia Raqqa para expulsar al Estado Islámico…

¿Ves hoy un inicio del comienzo de salida al conflicto sirio?

Hay que subrayar ya la sucesión de errores cometidos desde hace cinco años… En 2011, hubo demasiadas dudas en relación a una revolución que era aún pacífica. En 2012, con la militarización del conflicto entró en acción la aviación del régimen. Los americanos prohibieron el suministro de misiles suelo-aire a los rebeldes del ESL. Esto fue un grave error. En 2013, hubo otro error terrible tras la masacre química de Gutta. Los occidentales no mantuvieron su compromiso en relación a la única línea roja que ellos mismos habían establecido. A Bachar Al-Assad le bastó entregar el “arma del crimen” (900 toneladas de gas Sarin cuya posesión negaba anteriormente) ¡como si nada hubiera pasado! En 2014, cuando los americanos intervinieron contra el Estado Islámico, podían haber impuesto una “no fly zone” para impedir el uso de la aviación por el Ejército del Aire del régimen. No lo hicieron. En 2015, la intervención rusa cambió la situación. Hace aún más difícil cualquier solución. Además, durante todo este período, los americanos han dado la prioridad a las negociaciones sobre la cuestión nuclear con los iraníes. Consideraban que no podían enfrentarse a los iraníes en Siria a la vez que negociaban con ellos en Viena. Al final, esto ha dado todos los medios a los iraníes chiitas para sacar adelante las negociaciones nucleares, mantener su control sobre Irak y combatir en Siria. Lo que ha agravado las tensiones confesionales y el malestar árabe sunita.

Por tanto, no ves un comienzo de la solución…

Pienso que no. Aunque los rusos y el régimen llegaran a recuperar más terreno en los próximos meses, esto no llevará al final del conflicto. El régimen de Al-Assad depende cada vez más militar, política y financieramente de la ayuda de Irán y de Rusia. Esta guerra se transforma cada vez más en una ocupación extranjera para mantener a Al-Assad que, hasta ahora, no controla más que el 25 % del territorio sirio. El espacio sirio está fragmentado y el 55 % de los sirios son hoy desplazados internos o refugiados en el exterior de un país que tiene varias regiones destruidas.

El Estado Islámico puede ser derrotado militarmente pero sin una solución política esto no resolverá en absoluto el problema. Podría emerger otro fenómeno parecido (como ocurrió en Iraq donde el Estado Islámico emergió tres años después de la derrota de Al-Qaeda porque no hubo un cambio y una solución política en Bagdad). Sin pensar en una nueva mayoría política siria, sin un consenso político que pasa por la superación de la falsa disyuntiva entre Estado Islámico y Assad, no habrá solución. Hay que lograr hacer comprender que, para combatir al Estado Islámico de forma eficaz, hay que pasar la página de los Assad en Siria. La lucha contra el Estado Islámico y cualquier grupo que se le parezca debe ser una lucha nacional, y esto no será posible mientras Assad esté en el poder. Porque para muchos sirios, es el primer responsable de los crímenes de guerra, de las destrucciones y del pudrimiento de la situación que ha permitido al Estado Islámico y a los yihadistas, tanto sunitas como chiitas, instalarse en el país.

18/10/2016

http://www.lefigaro.fr/vox/monde/2016/10/18/31002-20161018ARTFIG00081-guerre-en-syrie-qui-sont-les-responsables-de-la-tragedie.php

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Ziad Majed es un politologo franco-libanés. Doctor en ciencias políticas, es profesor de Estudios del Medio Oriente y de Relaciones Internacionales en la Universidad Americana de París. Ha publicado Syrie, la révolution orpheline (éd. L’Orient des Livres/Actes Sud, 2014).





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