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Marruecos
Crisis social tras la mascarada electoral y ante la COP 22
07/11/2016 | Ali Ben Lafakir

Desde el 28 de octubre tienen lugar manifestaciones en varias ciudades de Marruecos. Menos de un mes después de la farsa electoral en gran medida boicoteada, el pueblo vuelve a salir a la calle contra la hagra (el desprecio).

El elemento desencadenante ha sido un sencillo “suceso”: la policía confisco su mercancía a un vendedor de pescado, Mouhsine Fikri, de 31 años, al margen de todo procedimiento legal. Intentando recuperarla del camión de la basura, fue triturado en él, por orden, según parece, de los mismos agentes de policía.

Como en Túnez en 2010 con Mohamed Bouazizi, este acontecimiento, ampliamente difundido en Internet, apareció como el símbolo de un sistema que tritura a los pobres a todos los niveles, así como del sentimiento de impunidad que reina en el reino.

Las manifestaciones, en gran medida espontáneas, se extienden como una mancha de aceite por el Rif y todo Marruecos. Las iniciativas del poder (visita del Ministro del Interior a la familia del difunto, comisión de investigación, retraso de la visita del rey Mohamed VI a Etiopía,…) no calman la cólera. La población del Rif, donde se han desarrollado los acontecimientos, guarda la memoria de los jóvenes asesinados en la movilización del Movimiento 20 de febrero en la misma ciudad, para quienes, cinco años después, sigue sin haber justicia.

Desde hace algunos días, los escándalos sobre la monarquía ocupan la portada de la prensa (salvo en Marruecos). WikiLeaks revela, vía el escándalo de los emails de Hillary Clinton, que el rey Mohamed VI hizo un donativo de 12 millones de dólares a la Fundación Clinton, que ofreció su ayuda financiera e incluso aconsejó abogados al cantante Saad Lamjarred, condecorado por él, y detenido por “violación con agravantes” el viernes 28 de octubre en París, mientras el pueblo sufre miseria, paro, corrupción y desprecio de las élites. El pueblo marroquí dice stop a la Hogra, al desprecio, a la injusticia social y a las discriminaciones.

Estas movilizaciones se producen después de las elecciones legislativas que tuvieron lugar el 7 de octubre de 2016. Fueron ganadas por el Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD, islamo-conservador monárquico) que obtuvo 125 diputados, contra 102 su principal rival, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, social liberal monárquico), de un total de 395 escaños.

El rey Mohamed VI acaba de nombrar a Abdelilah Benkirane del PJD como jefe de gobierno por un segundo mandato. Estas elecciones se celebraron bajo la batuta de un poder que ha modelado una Constitución que le concede la totalidad de los poderes y han tenido como papel conferir una legitimidad política a esta monarquía de derecho divino.

Los partidos políticos en liza son todos partidos monárquicos que se dedican a gestionar la política del régimen. El modo de escrutinio es un escrutinio proporcional al mayor resto con un mecanismo de recorte que acentúa la fragmentación de la escena política. La ley orgánica en vigor relativa a los partidos políticos garantiza el carácter sagrado de la monarquía.

La izquierda marroquí estaba dividida de cara a estas elecciones: la Vía Democrática llamaba al boicot de las elecciones, al contrario que la Federación de la Izquierda Democrática (FGD, izquierda que reclama una monarquía constitucional a la española) que ha obtenido 2 escaños. La FDG, alianza de tres partidos de la izquierda llamada radical: el Partido Socialista Unificado (PSU), el Partido de vanguardia Democrática y Socialista (PADS) y el Congreso Nacional Ittihadi así como el movimiento de la sociedad civil Claridad Ambición y Valentía (CAC) , no supieron convencer a los marroquíes. Autora de una muy buena campaña electoral, su portavoz Nabila Mounib ha sufrido las consecuencias de las diferencias de la izquierda radical. La Izquierda Verde (partido salido del PSU y de los Verdes marroquíes) obtiene 1 escaño. No tomamos en cuenta a los comunistas marroquíes en la izquierda radical, pues el PPS (que obtiene 12 escaños contra 16 anteriormente) se ha aliado al islamo-conservador PJD lo que ha debilitado a la izquierda y lleva a una buena parte del pueblo de izquierdas a desdeñar el escrutinio.

La elevada tasa de abstención (55 %) refleja el rechazo de una gran parte de la población a esta mascarada democrática. Estas elecciones se han dado en el contexto de un retroceso de la dinámica de masas iniciada por el Movimiento 20 de febrero que reclamaba la justicia social, la libertad y la dignidad. Mediante algunas concesiones, el poder logró recuperar la iniciativa y contener la cólera popular en un marco de paz social relativa con esta Constitución. A pesar de las luchas sociales que no dejan de crecer, éstas están dispersas y sufren una carencia de centralización para constituir una correlación de fuerzas.

A una semana de la apertura de la COP22, que se desarrolla del 7 al 18 de noviembre de 2016 en Marrakech, que comienza el día en que Marruecos festeja la celebración anual del Sahara Occidental (el 6 de noviembre es fiesta nacional en Marruecos en conmemoración de la “Marcha Verde” ndt), la imagen de un régimen estable vuela en pedazos y muestra su verdadero rostro. El del colonialismo, el del desprecio y el de la corrupción y del capitalismo. En efecto, el pasado 28 de junio, un barco proveniente de Italia se dirigía hacia el puerto de Jorf Lasfar con casi de 2500 toneladas de residuos con destino a una cementera de Casablanca para ser incinerados. ¿Por qué en pleno debate público sobre los residuos plásticos, a unos meses del COP22, se permitió, como si no tuviera importancia, la importación de Europa de residuos que dañan el medio ambiente y la salud en Marruecos? Una vez más, ese mismo desprecio que denuncia el pueblo marroquí.

3/11/2016

https://www.ensemble-fdg.org/content/crise-sociale-au-maroc-apres-la-mascarade-electoral-et-avant-la-cop-22

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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