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Tailandia
Una sucesión muy arriesgada bajo la égida del ejército
26/10/2016 | Pierre Rousset

El rey ha muerto, ¿viva el rey? La realeza tailandesa más que ser dueña del poder, lo legitima. Esta función puede encontrar dificultades con la entronización del príncipe heredero.

La muerte del rey Bhumibol Adluyadej ha sido anunciada oficialmente el 13 de octubre. Desde hacía mucho estaba hospitalizado, mudo, probablemente incapaz de hacer nada, si no es que ya había fallecido. Esto no le ha impedido, también oficialmente, “firmar” todo lo que necesitaba la junta militar en el poder para refrendar sus decisiones políticas.

Bhumibol, llamado Rama IX como rey, tenía 88 años. Ha reinado durante siete decenios y gozado, se dice, de una popularidad y de un respeto sin igual. La historia de las monarquías no es sin embargo nunca una novela rosa. Desde 1932, la realeza en Tailandia no es absoluta sino constitucional; con raros paréntesis, el poder real ha estado en manos del ejército.

Bhumibol sucedió en 1946 a su hermano, que murió de un disparo en la cabeza en circunstancias jamás aclaradas /1. Sin embargo, no fue coronado hasta 1950, siendo dirigido el reino mientras tanto por un regente. La situación era entonces favorable a iniciar su reinado.

Durante la Segunda Guerra Mundial el ocupante japonés fue presentado por las autoridades primero como un aliado. Tras la capitulación de Tokyo, el ejército quiso dar una nueva legitimidad a su régimen, y acabar definitivamente con el ala izquierda del golpe de Estado antimonárquico de 1932 cuya figura principal era Pridi Banomyong, un intelectual influenciado por las ideas socialistas y las concepciones liberales europeas no marxistas. De hecho, en 1935, el nuevo Ministro de Defensa, Field Marshall Phibun, había instaurado una dictadura y la ley marcial. Sin embargo Pridi, en el exilio, había representado, con Seni Pramoj, a los Thais libres (Seri Thai), uno de los dos movimientos de resistencia antijaponesa (siendo el otro el constituido por el Partido Comunista). En 1945, Seni Pramoj se convirtió en Primer Ministro, para negociar con los Aliados. El año siguiente, Pridi propuso una nueva Constitución. En 1947 Phibun dirigió un golpe de Estado. En 1950, Tailandia envió tropas a Corea del Sur en ayuda de las tropas estadounidenses. El reino quedaba a partir de entonces anclado en el “campo americano”.

El movimiento comunista seguía siendo aún muy débil en Tailandia, pero había echado raíces /2. La revolución china acababa de triunfar y el Vietminh estaba en pleno desarrollo en Vietnam. Los estados Unidos se convirtieron en la gran potencia tutelar en Asia del Sudeste. En estas condiciones, el ejército estaba dispuesto a realizar una alianza con el Palacio real, en nombre del anticomunismo.

Aunque impopular en los años 30 y 40, y oficialmente privado de su carácter sagrado en 1932, la dinastía de los Chakry no había sido históricamente desacreditada por una conquista colonial. Tailandia era una zona tapón entre las posesiones inglesas y francesas, ayudada por Alemania, y el país no fue nunca directamente colonizado. Era por tanto posible dar lustre a la monarquía, volverla a santificar: “se reinventan para él rituales y un lenguaje de corte, construyendo el icono renovado de un “Deva -Raj” (Rey-Sol, en la tradición indú) y de un monarca generoso que reina según los principios de la moral budista. Modernidad obliga, no se le despoja sin embargo de sus aires de hombre del siglo XX: se pasea con una máquina de fotos colgada del cuello y toca la trompeta en las fiestas de palacio… Es a la vez más divinizado que sus predecesores y más cercano al pueblo, con el que tiene abundantes encuentros a lo largo de sus giras por el país/3.

Esta santificación del soberano es sistemáticamente cultivada por los regímenes militares que se suceden según se producen los golpes. El general (luego mariscal) Sarit Thanarat es uno de los artífices de la alianza entre el Palacio y el alto mando del ejército. Para algunos historiadores, Bhumibol “no estuvo nunca persuadido de que un sistema de tipo democrático, que calificó un día de ’principio de importación extranjera’, podía aplicarse a su reino. La figura del monarca ilustrado y benevolente coexistía con la del soberano capaz de justificar el golpe de estado permanente como una forma moderna del juego político tailandés /4.

Excepciones que confirman la regla, en 1973 y 1992, la autoridad de la figura real y la intervención política de Bhumibol permitieron resolver crisis que se habían vuelto imposibles de resolver forzando la retirada temporal de los militares con la dimisión de dictadores odiados. Luego la historia recuperó su curso “normal”, volviendo el ejército al poder con la bendición del monarca, como revelan los dramáticos acontecimientos de 1973-1976 /5.

La primera gran crisis del reino, bajo Rama IX, se abrió en el contexto de la escalada militar estadounidense en Vietnam. El país había sido transformado en un inmenso portaaviones terrestre y estaba lleno de burdeles destinados a los soldados norteamericanos. La juventud, en particular la estudiantil, se levantó, gozando de un apoyo muy amplio en el seno de la población. La junta militar fue derrocada en octubre de 1973, con la intervención del rey. Al mismo tiempo, este último dejó desarrollarse milicias de extrema derecha que prepararon la vuelta al orden del país /6. Lo que ocurrió el 6 de octubre de 1976, mediante un sangriento golpe de Estado. El ejército reconquistó el poder con la bendición del Palacio.

La autoridad de la familia real estaba de nuevo por los suelos; para restablecerla, la “tradición cultural” no habría bastado. De nuevo, por tanto, fue impuesto un verdadero culto de la personalidad durante años, con la ayuda de los Estados Unidos y de sus servicios de propaganda. La efigie del monarca se volvió omnipresente, el respeto hacia él una obligación, so pena de severas sanciones penales que no han dejado de agravarse (hoy, la menor ofensa puede provocar una condena de 15 años de prisión).

El crimen de lesa majestad es un arma temible para reprimir a cualquiera que se sale de las normas o para prohibir todo debate sobre el régimen, igual que la acusación de blasfemia o de ataque a la seguridad nacional en otros países. Bhumibol Adulyadej ha jugado su papel perfectamente. Se ha dejado deificar sin poner en cuestión el poder de quienes lo tenían. De aspecto austero, la expresión triste y lejana, encarnaba una “figura protectora” amada por el pueblo, una postura que algunos califican de “paternalismo despótico” /7. Las grandes posesiones de tierras de la familia real -tanto urbanas como rurales- le han permitido también desarrollar una red de clientelismo popular.

Bajo Bhumibol, la familia real tailandesa se convirtió en la más rica del planeta, estando evaluada su fortuna en 35 millardos de dólares (31 700 millones de euros). Pero ¿cuál era su poder efectivo? La cuestión sigue siendo muy controvertida /8. La reina Isabel de Inglaterra es también una gran fortuna, pero sin embargo no gobierna. En principio, también es el caso en Tailandia. ¿Cuál es en concreto la realidad?

Para numerosos analistas, el Reino de Tailandia había cerrado en los años 90 un capítulo de su historia. El final de la ola revolucionaria asiática, la derrota del Partido Comunista de Tailandia, la modernización socioeconómica del país y la aparición de una nueva burguesía hacían obsoleto el tiempo de los militares. El peso de las regiones “periféricas” se reforzaba con los grandes cambios de la economía rural en el noreste (Isan) y el norte /9. Los golpes de Estado eran considerados como residuales, anacrónicos combates de retaguardia. El ejército volvía a los cuarteles para no volver a salir.

La democratización estaba pues al orden del día. En 1992 fue adoptada una Constitución relativamente progresista para el país -pero tras el golpe de 2006, fue reemplazada por otra, redactada bajo la dirección del ejército. Sucesivas elecciones han confirmado que una gran parte de la población aspiraba a cambios estructurales. Han representado un golpe muy duro a la oligarquía que domina la vida política y económica del país desde hace decenios: perdía su control directo del legislativo y del ejecutivo /10. Durante ese período se formaron grandes movimientos sociales como la Asamblea del Pueblo, fundada en 1995. Buen número de estos movimientos resistían contra el modo de desarrollo depredador, que desposeía en particular a las comunidades populares del acceso a sus recursos vitales /11.

Pero ni el Palacio Real ni la oligarquía tradicional, ni el ejercito querían ningún proceso democrático. Cada vez que la familia Shinawatra (Thaksin y su hermana Yingluck), representantes de esa "nueva burguesía", ganaba sin discusión las elecciones democráticas, era derrocada por golpes de Estado más o menos judiciales. La confrontación entre "camisas rojas" (Thaksin y sus apoyos en el mundo de los negocios o populares) y "camisas amarillas" (la reacción realista y conservadora) tenía como uno de sus temas la posibilidad misma de establecer un régimen parlamentario de democracia burguesa. La respuesta de los poderes dominantes fue negativa, sin ambigüedades -un Tribunal constitucional que forma parte del orden tradicional, golpes (2006 y 2014), la masacre de 2010 en Bangkok, la represión sistemática de los camisas rojas.

La lección de todo esto es tanto más clara en la medida en que Thaksin no era un republicano, sino un monárquico. No era tampoco un demócrata; llevó a cabo una "guerra contra la droga" recurriendo a los asesinatos extrajudiciales, realizando jugosos contratos con el ejército y reprimido a los movimientos musulmanes del Sur. Sin embargo, ponía en pie reales programas sociales en favor de los pobres (en materia de salud por ejemplo), soslayaba las redes de poder de la oligarquía tradicional y de la vieja élite militar, hacía sombra a la familia real apareciendo él mismo como el "protector del pueblo".

La crisis financiera asiática de 1997-98 creó las condiciones previas para una vuelta del ejército al poder. Tailandia fue alcanzada de lleno. Las llamadas élites y "clases medias urbanas” se afirmaron como abiertamente antidemocráticas, negando a los irresponsables pobres el derecho a votar. La institución budista se politizó y un monje, Buddha Issara, se puso en 2014 a la cabeza del movimiento contra las camisas rojas. El golpe de Estado de mayo, ese mismo año, permitió al ejército recuperar de forma duradera el poder y preparar así la sucesión real.

El reino tailandés no es una anomalía nacional. Lejos de impulsar una triunfante marcha hacia la democracia, el orden neoliberal mundial favorece el desarrollo de regímenes cada vez más autoritarios, de populismos de derechas, de nuevas extremas derechas.

En Tailandia, en el plano ideológico, los pilares del régimen están constituidos por la monarquía (santificada), el ejército (glorificado) y el Shangha, el clero budista (expresión de la religión del Estado, tiene lazos muy estrechos con el establishment). Si la gravedad del estado de salud de Bhumibol ha sido ocultada durante tanto tiempo es porque la sucesión real constituye un problema.

El monarca solo puede ser un hombre. Las mujeres están descartadas de la sucesión, cuando la princesa Sirindhorn es juzgada como la más fiable por las élites tradicionales. Queda pues el príncipe heredero Maha Vajiralongkorn (64 años). Viviendo en Múnich más que en Tailandia, es considerado como un play-boy, un depravado. Los vídeos de sus extravagancias recorren las cabañas -ha sido incluso fotografiado bajando de un avión en vaqueros de tiro bajo, descubriendo su vientre, con el busto y los brazos cubiertos de tatuajes temporales. Él mismo piloto de caza, elevó a su caniche Foo Foo al rango de oficial superior del ejército del aire -¡Field Marshall Foo Foo!- y decretó cuatro días de duelo nacional cuando murió. Este comportamiento poco protocolario podría ser divertido si el personaje no fuera también inquietante. Rencoroso hasta el extremo, persigue con odio a los allegados a su padre. Ha impuesto el exilio a una precedente esposa y sus hijos. Tiene comportamientos de tirano. Crimen supremo, habría estado ligado a Thaksin.

Debidamente designado por Bhumibol como príncipe heredero, Vajiralongkorn habría debido ascender al trono el día de la muerte de su padre. Ahora bien, como anunció por la televisión el Primer Ministro Prayuth Chan-ocha, la entronización ha quedado retrasada... Corren rumores sobre las razones de este retraso /12. Por el momento, la gerencia del reino está asegurada por Prem Tinsulanonda, 96 años, antiguo comandante en jefe del Ejército (1978), antiguo Primer Mnistro (1980-1988) /13 y antiguo presidente del Consejo privado del rey (1998). Hombre influyente, conservador, ha organizado varios golpes de Estado y tenía a Thaksin como enemigo jurado /14.

El paso del testigo es tanto más delicado porque hoy, según el universitario Pavón Chachavalpongpun, "existe un movimiento republicano, en particular entre los ’camisas rojas’ que intentan exiliarse. Muchos tailandeses tienen aún amor y respeto por el rey. La mayoría de los tailandeses están a favor de la monarquía, pero las intervenciones del Palacio real en la política son muy mal vividas por algunos de ellos. Estamos en un período crítico para Tailandia. La principal causa es la sucesión real, pero las divisiones entre ricos y pobres, urbanos y rurales, juegan también un papel" /15.

Por el momento, el régimen militar cierra el país. Se ha decretado un año de duelo nacional. So pena de sanciones penales, todos los servidores de redes sociales deben vigilar activamente a sus abonados y denunciar toda manifestación ofensiva para la monarquía o la Junta en el poder. El ministro de justicia llama a la formación de grupos de "vigilantes", guardianes del orden moral capaces de intimidar y amenazar a quienes se desvíen /16. Personas acusadas de lesa majestad (o que no estén vestidas de negro) pueden ser agredidas y forzadas a prosternarse ante la efigie del difunto rey -aunque se trate de personas discapacitadas /17. Se crea a propósito un clima de histeria.

Una histeria que no tiene ya fronteras. El ultrarealista Rienthong Nanna /18 ha denunciado el 18 de octubre en Facebook a tailandeses que viven en París, dando nombre y dirección de una de ellas, y llamando a los fieles al monarca a verificar la situación en que se encontraban y a actuar en consecuencia, aunque el crimen de lesa majestad no exista en Francia. Tales declaraciones pueden evidentemente tener consecuencias particularmente graves /19.

Si verdaderamente el Palacio Real fuera idolatrado por la población tailandesa, el poder militar no tendría necesidad de utilizar tales medios para asegurar su orden. La sucesión de Bhumibol hace aún más incierto el futuro de lo que ya era.

19/10/2016

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article39257

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Una comisión de investigación concluyó que no era un accidente, pero que no se podía determinar si era un asesinato o un suicidio.

2/ Pierre Rousset, ESSF (article 14956), People’s struggles in Thailand – I – the CPT era. http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article14956.

3/ Bruno Philip, Le Monde, 13 octobre 2016. Disponible en ESSF (http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article39231), Thaïlande : Bhumibol Adulyadej (Rama IX), setenta años de reinado.

4/ Idem.

5/ Pierre Rousset, op. cit.

6/ Paul Handley, Le Roi qui ne sourit jamais.

7/ Bruno Philip, op. cit.

8/ Ver por ejemplo Gils Ji Ungpakorn que considera que en lo esencial no lo tiene : ESSF (http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article39220), King Pumipon of Thailand – 1946-2016, seven decades on the throne.

9/ Ver Grant Evans, disponible en ESSF (article 32202), The seismic shifts behind the coup in Thailand – « To understand the crisis in Thai politics, it’s important to examine the momentous changes Thai society has undergone in recent decades ».

10/ Ver Danielle Sabai, ESSF (article 22183), Élections en Thaïlande : un désaveu cinglant de l’oligarchie régnante.

11/ Pierre Rousset, ESSF (article 14957), People’s struggles in Thailand – II – Popular movements from the 1980s on.

12/ Ver Andrew MacGregor Marshall. Disponible en ESSF (article 39258), What’s going on in Thailand ? A struggle over royal succession ?.

13/ Negoció en particular con el PCT el alto de la lucha armada.

14/ Ver Andrew MacGregor Marshall, op. cit.

15/ Entrevista de Adrien Le Gal en Le Monde del 13/03/2015. Disponible en ESSF (article 34675), Succession et famille royale : « En Thaïlande, le roi est un personnage qui divise ».

16/ Ver los artículos de Prachatai disponibles en ESSF (article 39247), An order to all Internet Service Providers : Thailand to monitor social media 24/7 in mourning of King’s death.

17/ Prachatai, ESSF (article 39248), Thailand : Lèse majesté purge erupts nationwide after the King’s death.

18/ Presidente del grupo de vigilantes ultrarealista Rubbish Collection Organisation (RCO)

19/ ESSF (article 39247), An order to all Internet Service Providers : Thailand to monitor social media 24/7 in mourning of King’s death et (article 39263), Witch-hunt : Exiled Thai activist in Paris threatened over ’insulting the royal family’.



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