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Mexico. Elecciones presidenciales de 2018
Apuntes sobre la iniciativa del EZLN y el CNI
25/10/2016 | Carlos Hernández López

El objetivo de este trabajo es compartir una reflexión acerca de la propuesta anunciada por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional(EZLN) relacionada a la formación de un concejo indígena de gobierno y nombramiento de una mujer indígena como candidata independiente para las elecciones presidenciales de 2018; entendiendo antes que nada que esta propuesta es mucho más profunda de lo que pareciera ser y que estará sometida a consulta durante 2 meses en las bases del CNI y EZLN. Una cuidadosa lectura de las Palabras de la Comandancia General del EZLN en la apertura del Quinto Congreso Nacional Indígena y del Comunicado conjunto del CNI y EZLN titulado “Que retiemble en su centro la tierra”, da algunas muestras de lo astuto, políticamente minucioso, oportuno y revolucionario que resulta esta nueva iniciativa.

En los últimos días ha salido a relucir el racismo y machismo de parte la intelectualidad institucional que brilla por su desinformación. Este grupo de “saltimbanquis de todo tipo” no logra ver que esta propuesta encabezada por CNI-EZLN hará eco en todos los rincones de este país y llegará a los oídos y corazones de todo la rabia e indignación del pueblo mexicano. No logran percatarse que esta iniciativa puede generar un calambre social que paralice el sistema político mexicano tal y como lo conocemos ahora. Otros todavía no se sorprenden porque no parecen entender las profundas convulsiones que generará la formación de un concejo indígena de gobierno y el lanzamiento de una candidata indígena. A estas alturas puede parecer difícil afirmar y creer que esta propuesta moverá todas las placas tectónicas políticas de México, creando un terremoto social casi sin precedentes en México. Resulta difícil pensarlo así en tan temprana hora, pero todo parece indicar que así será.

II

El contexto mundial de estancamiento económico ha profundizado las tensiones en el seno de la gran burguesía dominante en México. Estas tensiones en la esfera económica se han reflejado mediante aberturas del sistema político mexicano monopolizado hasta hoy por partidos políticos oficiales (PAN, PRI, PRD, Morena, Verde, PT, etc). A las fracciones y sectores de la burguesía afectadas por la reconcentración de la economía en cada vez menos manos, les deja de servir el sistema partidista existente, o por lo menos les sirve cada vez menos, ya que no encuentran ahí la posibilidad de que se diriman sus intereses. Asistimos a una crisis económico-política que si bien inició hace 30 años con la implantación del neoliberalismo, se profundiza en la actualidad por el grado de irreconciliación en el seno de la gran burguesía. Este escenario se diferencia de la gran crisis del “Estado benefactor” que se llevó acabo hace poco más de 30 y que representó una primera gran ruptura económico-política entre sectores medios y altos de la burguesía. Ahora asistimos a una profunda tensión, no sólo entre sectores medios de la burguesía y la gran burguesía, sino que dentro de esta última se vuelve cada vez más difícil la conciliación de intereses. Es decir, las contradicciones ya no son fundamentalmente entre sectores medios y altos de la burguesía, sino que, provocado por una mayor apertura neoliberal y mayor maquilización de la economía mexicana, algunas fracciones de la gran burguesía encuentran crecientes limitaciones para ampliar sus ganancias, provocando así una agudización de las contrariedades en las esferas más altas de las clases dominantes.

En México, la profundización de la concentración y centralización del capital en los últimos 30 años (redoblada con la puesta en marcha del TLCAN), fue acompañada de una creciente monopolización del ejercicio de poder y un agotamiento cada vez más pronunciado de la democracia representativa. Si bien es cierto que dejó de existir el PRI como partido único, la incorporación de otros partidos al sistema político y la llamada “transición democrática” no descentralizó el ejercicio de poder político. Por el contrario, estos partidos “oficiales” se alinearon rápidamente a los intereses de la gran burguesía para formalizarse en un sistema plutocrático. El congreso compuesto por diversos partidos oficiales se convirtió en la representación política de los intereses de la gran burguesía, ya que ahí se aprobaban sus proyectos de clase dominante y ahí mismo dirimían sus tensiones. Como resultado paradójico, en vez de que las diferentes fracciones y sectores de la burguesía quedaran representadas por diferentes partidos políticos, la gran burguesía quedó representada por varios partidos, mientras que las burguesías medias, las burguesías pequeñas y por supuesto la pequeña burguesía quedaron fuera del elenco.

El congreso se convirtió en el espacio de legitimidad por excelencia de las políticas económicas neoliberales. Todas las reformas estructurales aplicadas en México en los últimos años, particularmente aquellas impulsadas durante el gobierno de Peña Nieto, han contado con la aprobación de los partidos en el Congreso. La militarización extensiva del territorio nacional, la entrega de recursos naturales a empresas trasnacionales, la reforma laboral, la reforma educativa, la reforma fiscal, etc., han contado con el aval del conjunto de partidos oficiales en el parlamento. Por eso puede entenderse que México no haya pasado por la misma experiencia de golpes de Estado militares que pasaron los países del cono sur durante los años 70, donde fueron disueltos los congresos nacionales. En México no ha sido necesaria la disolución del Congreso e implantación de una junta militar de gobierno porque el Congreso en su totalidad se encuentra completamente alineado con los intereses del gran capital. Es el aval político y legitimador del gran capital. Puede estar extendida la presencia militar en todos los rincones del país, puede estar operando el terror estatal en cada minuto y rincón del país, puede haber 150 mil muertos y 30 mil desaparecidos en 10 años, puede haber la descomposición más profunda en la historia del país, pero no importa porque “seguimos en democracia y hay congreso elegido democráticamente donde están representados todos los ciudadanos de México”. Por tanto, el congreso se convierte en el sostén del estado mexicano, a pesar de su pudrición. Ahí se legitima y sostiene el proyecto de muerte por el que atraviesa México.

Sin embargo, las cosas no están tan controladas y homogéneas en el ejercicio de la política. Pasados 8 años de la crisis del 2008 que sacudió a la economía mundial en su totalidad, las tensiones dentro de la gran burguesía se han profundizado al grado que los intereses encontrados ya no pueden ser dirimidos por la representación de los partidos “oficiales”. Estos se encuentran completamente alineados con las fracciones del gran capital que salen ganando de esta crisis, mientras que los grupos de la gran burguesía afectos buscan alternativas políticas para llevar adelante sus intereses, sin violentar el sistema político mexicano en sus bases, pero proponiendo transformaciones que refeljan cierto agrietamiento del sistema partidista mexicano. Frente a la cerrazón de los partidos oficiales que no acogen sus reclamos, la burguesía afectada por la crisis busca ampliar la participación política dentro del congreso mediante la formación de los llamados partidos independientes. El caso “Bronco” es paradigmático por representa esta creciente tensión en el seno de la gran burguesía. Con este y otros casos es posible afirmar que la oficialización de partidos independientes representa una pequeña fisura política producida por las tensiones de arriba.

III

Con una sabiduría y lectura política impecable, el CNI-EZLN, antes que nadie, se dan cuenta de esta fisura en el sistema político mexicano para lanzar una candidatura independiente y buscar convertir esa pequeña fisura en una grieta que termine por quebrar el sistema partidista tal y como lo conocemos en la actualidad. Ojo, no se busca aprovechar la fisura para integrarse a la institucionalidad y subsumirse en las reglas del arriba. Esto queda rápidamente desmentido con el último comunicado del CNI-EZLN, donde se reitera que la lucha “no es por el poder”, así como con su práctica política de los últimos 20 años, donde han dejado claro que los curules no son la solución, ni parte de la misma, sino que son el problema, el problema principal. Por el contrario, la apuesta es a aprovechar la fisura que se ha generado en el seno de la clase política mexicana para ampliarla y profundizarla, entendiendo que “la putrefacción del sistema político es también su debilidad”. Así puede entenderse la pregunta el Sub Galeano cuando dice:

"¿Qué tan sólido estará el sistema político mexicano, y qué tan fundamentadas y consistentes son las tácticas y estrategias de los partidos políticos, que basta que alguien diga públicamente que está pensando algo, y que le va a preguntar a sus demás iguales qué piensan de lo que está pensando, para que se pongan histéricos?"

Las fisuras que se generaban arriba han sido siempre zanjadas y suturadas arriba. Las tensiones empresariales y partidistas se han dirimido bajo el común interés de la burguesía y dentro de los muros parlamentarios, siempre y cuando no se involucre al común del pueblo explotado y despojado. Sin embargo, con la propuesta del CNI-EZLN, se entierra un cuchillo en la fisura que se ha generado arriba, no sólo evitando que se suture, sino promoviendo su mayor abertura con el impulso de la organización de abajo y a la izquierda y así llevando al sistema político mexicano a la crisis más grande que habrá de vivir en las últimas décadas. Se trataría de un golpe cruzado desestabilizador que deja al contrincante en un estado de fragilidad del que difícilmente pueda recuperarse. Lo que sigue es el knock out.

Esta iniciativa se parece al llamado de la Otra Campaña en 2006, ya que los objetivos de ambas son esencialmente lo mismo: “construir una nueva nacional por y para todas y todos y fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista”. Sin embargo, la nueva propuesta que hoy se consulta en los pueblos para formar el concejo indígena de gobierno y lanzar una candidatura independiente mujer e indígena, ocurre en un contexto de mucha mayor tensión e inestabilidad arriba. La Otra Campaña se llevó acabo en un escenario nacional de fuerte consenso y rearticulación de la clase dominante, mientras que esta nueva propuesta se lleva acabo, no sólo en un clima de mayor descontento popular provocado por el redoblado despojo, explotación, represión y desprecio a nivel nacional, sino en una situación en la que la clase dominante se encuentra imposibilitada para “mantener la inmutabilidad de su dominación”. En esta crisis que, parafraseando a Lenin, podríamos llamar “crisis de las alturas”, se “abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas”. Esta podría ser, quizás, una de la razón más contundentes detrás del lanzamiento de la candidatura independiente

Colocarse en los poros generados por la propia inestabilidad de la clase dominante servirá, no sólo para dinamitar el sistema político mexicano, sino fundamentalmente como mecanismo para fortalecer el diálogo abajo. La incursión en el campo electoral, profundizará la crisis del arriba, ampliando la posibilidad de fortalecer el poder desde abajo y convertir la crisis política en una situación revolucionaria.

De esta forma el CNI-EZLN se diferencia diametralmente de los partidos políticos (oficiales e independientes) que participen en las elecciones y subsuman su dinámica interna al objetivo del triunfo electoral. Por el contrario, el CNI-EZLN podrían aprovechar los tiempos y geografía electoral para romper el cerco mediático que esconde el despojo, explotación, represión y despreció por el que está atravesando el pueblo mexicano, así como visibilizar las luchas de los pueblos indígenas y la sociedad civil a nivel nacional. En este contexto podrán promover lo que la comandancia en voz del subcomandante insurgente Moisés, notó como necesidad urgente: unir el campo y la ciudad (“hoy más que nunca nos necesitamos de estar unidos, campo y la ciudad”).

organizarnos para detener esta destrucción, fortalecernos en nuestras resistencias y rebeldías, es decir en la defensa de la vida de cada persona, cada familia, colectivo, comunidad o barrio. De construir la paz y la justicia rehilándonos desde abajo, desde donde somos lo que somos (…) Es el tiempo de la dignidad rebelde, de construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor”.

Pase lo que pase, la estrategia es de ganar-ganar porque los pueblos indígenas son los más claros en saber que la resistencia, la lucha y la organización no son coyunturales y van mucho más lejos de lo que ofrece el calendario electoral. Pero es ganar-ganar porque hay una posibilidad y buena oportunidad de que esta gran “moral de lucha” sea transmitida de los pueblos originarios hacia el conjunto de la sociedad civil que dignamente lucha en todas las geografías de México. Familiares de desaparecidos y familiares de mujeres asesinadas que luchan incansablemente por la justicia, trabajadores y desempleados que luchan por un trabajo digno, maestros que luchan contra la reforma educativa, por una educación para y desde el pueblo, estudiantes que luchan por la universidad pública gratuita y laica, campesinos que luchan contra el despojo y la privatización de las tierras, ambientalistas que luchan contra la depredación, migrantes que luchan por una vida digna, contra la represión policial . Todas estas dignas rabias tendrán un lugar certero en este nuevo llamado del CNI-EZLN, y mientras el sistema político mexicano se vaya derrumbando en pedazos, habremos de ver el mundo de abajo resurgiendo.

24/10/16



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