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Brasil. Elecciones municipales
La derecha reforzada, situación inestable
11/10/2016 | João Machado

El domingo 2 de octubre se celebraron las elecciones municipales (elección de alcaldesy concejales) en Brasil. Como era de esperar, el PT fue el gran perdedor. En relación a las anteriores elecciones municipales de 2012, logró obtuvo menos de la mitad de alcaldes y poco más de la mitad de concejales; sus candidatos a la alcaldía obtuvieron mucho menos de la mitad de los votos anteriores. Sin embargo, dado que los partidos también forman coaliciones, hay que relativizar el significado del número de alcaldes y de votos para los candidatos a la alcaldía, dado que votantes identificados con el PT votaron por los candidatos a alcaldes de otros partidos. De hecho, consciente de su desgaste, en estas elecciones el PT presentó menos candidatos propios participó en más coaliciones. Así pues, el resultado que expresa de forma más clara el grado de retroceso del PT es el número de concejales elegidos.

Curiosamente, para el resto de partidos no hubo grandes variaciones. La mayoría de los partidos de derecha creció, pero también lo hicieron partidos que se pueden clasificar como de centro-izquierda, que fueron aliados del PT (PC de B y el PDT), que obtuvieron más alcaldes; en parte por la posibilidad, ya mencionada, de recibir votos de los electores del PT, a través de coaliciones. El partido ideológicamente más a la derecha, el PSDB, fue el que salió más fortalecido, sobre todo por la elección, ya en la primera vuelta, del alcalde de Sao Paulo, la ciudad más grande del país. Aun así, su crecimiento fue limitado: 15 % más de alcaldes, pero sólo el 4 % de más concejales. En cierta medida, las alcaldías perdidas por el PT fueron a parar al resto de los partidos.

Otro dato importante para el análisis de los resultados de las elecciones fue el significativo crecimiento de los "no votos": la suma de la abstención con los votos en blanco y los votos nulos. En Sao Paulo, por ejemplo, este número pasó del 28,9 % al 34,8 %. Parte de los nuevos "no votos" provienen, probablemente, de ex votantes del PT que no quisieron votar por otros partidos; lo que, en parte, también refleja el creciente rechazo al sistema político en su conjunto.

El PSOL, partido más a la izquierda con representación parlamentaria, obtuvo un pequeño crecimiento en el número de concejales elegidos (de 49 a 53, pero con más concejales en grandes ciudades como Sao Paulo y Río de Janeiro). En número de alcaldes elegidos en la primera ronda, el PSOL también logró un pequeño crecimiento: de 1 a 2, en municipios pequeños. Este crecimiento puede ser más grande en la segunda vuelta (30 de octubre), ya que el partido disputará las alcaldías de Río de Janeiro (la segunda ciudad del país), Belém (la ciudad más importante de la Región Norte y capital del Estado de Pará) y Sorocaba, ciudad mediana en el Estado de Sao Paulo. En Brasil la segunda vuelta solo se celebra en ciudades con más de 200 000 electores cuando ninguno de los candidatos supera la suma de los votos del resto de candidatos en la primera vuelta. Los resultados del PSOL son más significativos si se toman en cuenta los cambios drásticos en las reglas de la campaña electoral, que han reducido en gran medida el acceso a la televisión de los partidos que, como el PSOL, tienen menos de 10 diputados.

Las razones de la caída del voto PT son muy claras: el desgaste sufrido por las investigaciones de corrupción, en especial las que se centran en la compañía petrolera semi-pública Petrobras; el fuerte giro a la derecha del gobierno de Dilma poco después de las elecciones de 2014, haciendo exactamente lo contrario de lo que había prometido en la campaña electoral y el desgaste adicional por la destitución de Dilma Rousseff.

También es importante destacar que el comportamiento de los principales medios de comunicación, así como de la Policía Federal, del Ministerio Público (promotores) y de los jueces responsables por las investigaciones sobre corrupción, ha contribuido al crecimiento del desgaste. Aunque hay muchos partidos involucrados, las investigaciones se han centrado cada vez más en el PT.

El Ministerio Público y la justicia han sido cada vez más parciales; dos ex ministros del gobierno Lula fueron detenidos en las últimas semanas, por razones frágiles y parece que, principalmente, con la intención de influir en los resultados de las elecciones. El propio Lula se convirtió oficialmente en acusado (algunas de las acusaciones formuladas contra él fueron aceptadas por un juez); dos semanas antes de las elecciones, los promotores hicieron una extraña presentación de los cargos en su contra, sin pruebas claras, centrada en una presentación en Power Point que se parecía más a un programa de televisión que a una acción de la Justicia; en ella Lula fue llamado el "jefe máximo de la corrupción."

No hay duda de que hubo corrupción en Petrobras y que el PT se benefició de ella. Tampoco hay duda de que Lula tenía, al menos, algún conocimiento de eso e hizo la vista gorda y lo más probable es que también se haya beneficiado de este proceso. Pero hay mucha evidencia de que la corrupción en Petrobras no comenzó con los gobiernos del PT y que durante esos gobiernos, muchos otros partidos, especialmente el PMDB (de Michel Temer), estaban muy involucrados. La parcialidad de las investigaciones ha sido escandalosa. Está claro que, en lugar de buscar la justicia, lo que mueve a gran parte de los investigadores y jueces es el deseo de aprovechar la oportunidad para destruir el PT. Por mucho que los gobiernos del PT no hayan atacado ningún interés burgués fundamental - por el contrario, estos intereses han sido cuidadosamente preservados - este partido no ganó la confianza de la burguesía.

También es importante señalar que, en esta elección, la dirección del PT ha demostrado no haber aprendido nada de la “ingratitud” de la burguesía brasileña. El PT ha continuado haciendo muchas alianzas con partidos de derecha, especialmente con el propio PMDB, que dirigió el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff. Hay muchas críticas dentro del PT a este tipo de política, pero parece que el partido no será capaz de transformarse sustancialmente y, mucho menos, "volver a las orígenes", como quieren algunos críticos.

Por otro lado, el sentimiento de oposición al gobierno Temer sigue siendo muy fuerte. En las grandes ciudades fueron derrotados los candidatos más identificados con el PMDB. Temer tuvo que votar antes de la apertura oficial de la mesa de votación para evitar encontrarse con una protesta en su contra. Una encuesta publicada el 4 de octubre por uno de los principales institutos brasileños (IBOPE) indicó que el gobierno de Temer es ya tan impopular como era el gobierno de Dilma y quizás aún más: el 31 % de considera el gobierno Temer peor que el de Dilma, mientras que el 24 % lo considera mejor. Un número mayor (38 %) cree que los dos gobiernos son iguales, mientras que el 8 % no respondió a la pregunta.

En los días posteriores a la aprobación de la destitución de Dilma hubo cientos de manifestaciones para pedir "Fuera Temer". En parte espontáneas y en su mayoría de gente joven (a diferencia de las movilizaciones contra Rousseff y contra el golpe de los meses anteriores). La manifestación más importante se dio el 4 de septiembre en Sao Paulo, con cerca de 100 000 personas. Por el momento, hay un reflujo de estas movilizaciones, pero la sensación de insatisfacción que las motivó sigue estando presente.

También ha habido y hay aún muchas manifestaciones de estudiantes en contra del proyecto de reforma de la escuela secundaria del gobierno Temer. Con las “malas” medidas/1 que el gobierno Temer está impulsando después de las elecciones, la oposición debe aumentar y nuevas grandes manifestaciones son posibles. El hecho de que la crisis económica continúe, sin que hasta el momento haya indicios de que va a reducirse (este año, la caída del PIB será similar al del año anterior, de más de un 3 %) juega en la misma dirección.

No hay duda de que la derecha brasileña se fortaleció con los resultados de las elecciones (la caída del PT, que sigue siendo, con mucho, el principal partido del campo de izquierda, considerada en un sentido amplio/2) no fue compensada con un crecimiento correspondiente de los partidos de izquierda. Desde el comienzo de 2015, con el espacio abierto por la crisis de gobierno del PT, la derecha es mucho más agresiva; con la destitución del Rousseff pasó a controlar totalmente el gobierno federal, mientras que desde la elección de Lula en 2002 lo compartía con el PT y los demás sectores de centro-izquierda (el PMDB y varios otros partidos que apoyaron el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff fueron parte de la base de los gobiernos del PT). Con las elecciones del 2 de octubre la derecha aumentó su peso en los municipios.

Por otro lado, no se puede decir que la sociedad haya girado globalmente a la derecha como han señalado algunos análisis. Es importante recordar que en octubre de 2014 Dilma Rousseff fue reelegida con una campaña electoral muy a la izquierda y que su popularidad cayó bruscamente cuando, después de las elecciones, anunció un giro a la derecha de su gobierno. Además de este giro, otros factores importantes para su pérdida de popularidad fueron la crisis económica (que también afecta al actual gobierno) y la decepción con los casos de corrupción que iban apareciendo, lo que no es una posición a la derecha, aunque el PT sea el partido más afectado, tanto porque muchas personas esperaban más de él, cuanto porque, como se mencionó anteriormente, los principales medios de comunicación, los promotores y los jueces atacan el PT mucho más que a los otros partidos involucrados.

Sin giro general de la sociedad a la derecha, el refuerzo de la derecha desde el comienzo de 2015 no se ha estabilizado. Hay muchas luchas por delante entre las que se encuadra la segunda vuelta de las elecciones municipales que, como se mencionó anteriormente, el partido más a la izquierda con presencia parlamentaria (el PSOL) estará a la cabeza de algunas de las disputas más importantes.

10/10/2016

Notas:

1/ La principal es el trámite de una enmienda a la Constitución que establece límites sobre el gasto público -durante 20 años no podrá exceder el gasto del año anterior ajustado por la inflación-, aunque la economía crezca y, al mismo tiempo, anula la obligación que tienen los gobiernos de mantener un porcentaje fijo de los ingresos para la salud y la educación (norma establecida por la Constitución de 1988).

2/ En el mejor de los casos, el PT es ahora un partido de centro-izquierda, similar a los actuales partidos socialdemócratas europeos.



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