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Congo
"Kabila akende! " ¡Kabila lárgate !
07/10/2016 | Paul Martial

Los sangrientos disturbios que se desarrollan en la República Democrática del Congo (RDC) están ligados a la voluntad del presidente Joseph Kabila de mantenerse en el poder, a pesar de un balance catastrófico, tanto a nivel social como de seguridad.

La Constitución le prohíbe pretender un tercer mandato. Joseph Kabila no tiene la posibilidad de modificarla, contrariamente a sus pares, debido a su fragilidad política, aunque en su campo algunos se han pronunciado por hacerlo.

La solución encontrada ha sido la de retardar al máximo la fecha electoral mediante numerosas maniobras dilatorias. En primer lugar instaurando un censo obligatorio de la población como prerrequisito a las elecciones, lo que fue rechazado por el Tribunal Constitucional; luego invirtiendo el orden de las elecciones, colocando las locales y provinciales antes que las presidenciales y, para complicarlo todo aún más, iniciando una política de descentralización administrativa.

Ante la imposibilidad de proceder a la elección presidencial, y para evitar el vacío de poder, el Tribunal Constitucional ha estimado que Kabila podía permanecer en su puesto más allá de su mandato que debe finalizar el 19 de diciembre. La oposición ha llamado a la población a salir a la calle de nuevo para exigir la salida de Kabila.

Una oposición dividida

La oposición es heteróclita. Una parte de ella está constituida de opositores históricos: es el caso de Etienne Tshisekedi que en su vuelta a Kinshasa, la capital, ha tenido un recibimiento triunfal. Otros opositores están ligados a la última guerra del Congo, como Jean-Pierre Bemba, condenado por el Tribunal Penal Internacional por crimen de guerra en un país vecino, Centroáfrica. Otros vienen del campo de Kabila, en particular las dos figuras, Vital Kamerhe, antiguo presidente de la Asamblea Nacional, y Moise Katumbi, rico hombre de negocios, antiguo gobernador de Katanga y propietario del club de fútbol del TP Mazembe, muy popular en el país. Inútil de buscar diferencias ideológicas o programáticas, no hay o son mínimas. Por el contrairo, tienen en común su ambición presidencial.

Cuando Kabila propuso la apertura de un diálogo nacional, su objetivo era, por un lado, legitimar el retraso de las elecciones presidenciales y, por el otro, dividir a la oposición entre quienes van a participar en ellas y quienes harán boicot.

Represión importante

Pero las maniobras del clan Kabila no se detienen ahí. Juega también con la represión masiva contra las manifestaciones de calle, como las que se produjeron ya en enero de 2015, y como las que se han desarrollado últimamente, con un balance criminal de varias decenas de muertos. La represión está también dirigida contra los dirigentes de los partidos políticos de la oposición y contra los militantes de la sociedad civil, en particular los de Filimbi y de Lucha que, a imagen de Y´en a marre (Estamos hartos) en Senegal o del Balai citoyen (Escoba ciudadana) en Burkina Faso, intentan movilizar a la juventud para imponer la alternancia política.

Las fechorías del clan Kabila no se detienen con los chanchullos miserables y sangrientos para permanecer en el poder. Las poblaciones, en particular las de las regiones del este del país, continúan sufriendo masacres de las diferentes milicias. Con razón, los focos de la actualidad están sobre la región de Beni donde campesinos, incluyendo niños, han sido masacrados a machetazos. Las autoridades imputan estos crímenes a una milicia islamista que viene de Uganda.

Si efectivamente esta última tiene una gran parte de responsabilidad, investigadores independientes han sacado a la luz que, no solo la jerarquía militar del ejército congoleño, las FARDC, ha ordenado no actuar, sino que, peor aún, algunos elementos de esas FARDC han participado activamente en estas matanzas en relación con arreglos de cuentas entre sectores del ejército congoleño que está profundamente dividido. Estos investigadores han probado también las complicidades entre las FARDC y la milicia de las FDLR, formada por antiguos genocidas de la vecina Ruanda, que recorren la región de Kivu cometiendo numerosos crímenes, en particular violaciones.

La situación social y económica no es muy brillante. El crecimiento se ha ralentizado bajo el efecto de la caída de los precios de las materias primas, en particular el cobre. La corrupción masiva que coloca al país en el puesto 176 (de 188), según el Banco Mundial, la tasa de pobreza que afecta a más del 63% de la población, siguen siendo un escándalo mayor que saca a la luz el balance poco brillante de Kabila y de su gobierno.

L ´Anticapitaliste 27/09/2016

https://npa2009.org/actualite/international/congo-kabila-akende-kabila-degage

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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