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Rusia
Elecciones sin sorpresa
04/10/2016 | Ilya Boudraitskis

Las elecciones celebradas el 18 de septiembre para la Cámara Baja del Parlamento ruso (la Duma) han estado marcadas por la participación electoral más débil (48%) de toda la historia postsoviética.

Ha sido en particular en las grandes ciudades donde el desinterés por las elecciones ha resultado más llamativo, saldándose la participación electoral con un 35% en las circunscripciones de Moscú, y con un 32% en las de San Petersburgo. Como comparación, en 2011, cuando los fraudes electorales habían provocado acciones masivas de protesta, la participación electoral fue del 66% en la capital.

Balance de estas elecciones: Rusia Unida, el partido por el que Vladimir Putin ha llamado abiertamente a votar, obtiene un número récord de diputados (345 de 450). Los otros cuatro partidos que estarán representados en la nueva composición del Parlamento -los xenófobos de derecha del Partido Liberal-demócrata de Rusia (el PDPR de Vladimir Jirinovski), el Partido Comunista (KPRF) y el partido Rusia Justa de centro izquierda- representan el "consenso de Crimea" que apoya al Kremlin en la inmensa mayoría de las cuestiones políticas tanto internas como internacionales. Son totalmente dependientes de la administración presidencial para la determinación de su orientación. Dos partidos de la oposición liberal -Iabloko y el Partido de la Libertad del Pueblo- han totalizado juntos menos del 3% de los votos y por tanto han fracasado en obtener diputados.

Para el régimen de Putin, estas elecciones no tenían importancia más que bajo dos aspectos: el mantenimiento de un bajo nivel de politización de la sociedad y la garantía de una hegemonía total de gobernanza en la Duma, en un contexto en el que la crisis económica se profundiza y en el que el gobierno prepara "reformas impopulares". El trasfondo social sobre cuyo fondo se ha desarrollado la consulta electoral tiene todos los ingredientes para inspirar temor: en agosto, las rentas de la población para el año en curso habían caído un 8,3%, cuando más de 20 millones de personas estaban ya bajo el umbral de pobreza. Uno de los consultores neoliberales más conocidos de Putin, el antiguo Ministro de Finanzas Alexei Koudrine, ha expresado abiertamente la esperanza de que el nuevo Parlamento de pruebas de "responsabilidad" y se convierta lo más rápidamente posible en el "motor" de las reformas, entre las cuales se encuentra el aumento de la edad de jubilación.

Lo más importante, la seguridad

La apatía política, de la que han sido muestra las elecciones, está ligada no sólo al pesimismo en lo que se refiere a las posibilidades de que el sistema cambie y al descrédito general que pesa sobre la institución parlamentaria rusa, sino también a la convicción de que toda alternativa a Putin lleva al caos y a la guerra civil. El miedo al cambio, ese es, desde hace años, el argumento propagandístico privilegiado del poder que con alguna eficacia logra contener la expresión del descontento frente a la caída del nivel de vida y a las brutales diferenciaciones sociales en el seno de la sociedad.

La elección de este Parlamento impotente, totalmente ligado a la voluntad del Kremlin, tiene su importancia como test para las presidenciales del año 2018: Vladimir Putin está seguro de ganarlas con un resultado triunfal. Cuenta para ello con la mayor despolitización de las elecciones, su transformación en un plebiscito en favor del orden existente. El Kremlin intenta asegurarse de que las protestas del año 2011 no se repitan, no solo procurando preservar el nivel de apatía política, sino también reforzando las medidas represivas. Así, a comienzos de este año 2016, se ha fundado una nueva estructura, la Guardia Nacional, cuya función esencial es la represión de una eventual irrupción de las masas. Hoy, la prensa rusa informa de discusiones sobre un eventual plan de refuerzo de las fuerzas especiales, mediante la creación de un nuevo Ministerio de la Seguridad Nacional (el propio nombre remite de forma alarmante a la institución de la época estalinista).

El hecho de que el resultado de estas elecciones fuera previsible no debería engañar a nadie. Lo que se anuncia, es decir la prosecución de la degradación del modelo capitalista post-soviético, tanto en el plano económico como político, no es de buen augurio.

27/09/2016

https://npa2009.org/actualite/international/russie-elections-sans-surprise-offensive-continue

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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