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IVª Internacional / Debate
Sobre las evolución de la clase obrera y de los movimiento sociales
03/10/2016 | Léon Crémieux

El objetivo de las notas que siguen es el de intentar trazar un sucinto cuadro de la situación de las clases populares a escala internacional, especialmente desde 2008, utilizando los elementos disponibles en las diferentes bases de datos de 2015 (OIT, Banco Mundial, Eurostat…). E igualmente dibujar un resumen de las resistencias sociales y de las fuerzas organizadas del movimiento obrero y de los movimientos sociales. Estas notas no pretenden en ningún caso reemplazar un necesario trabajo colectivo a escala internacional, especialmente sobre las evoluciones y las perspectivas de los movimientos sociales. Este informe ha sido presentado en el marco de una reunión de la IVª Internacional de noviembre de 2015, como punto de partida de ese trabajo colectivo sobre la evolución de los movimientos sociales.

I/ La situación de la clase obrera a nivel mundial, tomando evidentemente en cuenta una definición no restrictiva de la clase, que abarca a los trabajadores y trabajadoras asalariadas y as otras capas explotadas (campesinos pobres, sector informal). Así como de la evolución a nivel mundial de los salarios.

La población mundial ha progresado desde los 6,4 mil millones de 2005 a 7,1 mil millones en 2013, mientras que la población activa ha pasado de 3 a 3,4 mil millones. La población rural se ha convertido en minoritaria a finales de los años 2000, 47 % en 2013. El 65 % de la población mundial será urbana en 2025, ya con 23 megalópolis de más de 10 millones de habitantes. Los empleos en la industria y los servicios aumentan: representaban, respectivamente, 22 % y 42,5 % en 2005, 24,5 % y 45 % en 2013. El empleo agrícola retrocede en el mismo período desde el 35 % al 31 %.

Le clase asalariada mundial

Tasa de asalarización en los países “emergentes”

1. La crisis abierta en 2008 ha tenido consecuencias concretas sobre el empleo y los salarios

Informe 2015 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT):“Mientras que la tendencia anterior a nivel mundial era la de crecimiento de las poblaciones asalariadas, las perspectivas mundiales del empleo van a deteriorarse durante los próximos cinco años. En 2014, más de 201 millones de personas estaban desempleadas, 31 millones más que antes de que irrumpiese la crisis global. Se prevé asimismo que el desempleo mundial aumente en 3 millones de personas en 2015 y en 8 millones durante los siguientes cuatro años. La brecha mundial de empleo, que mide el número de puestos de trabajo perdidos desde el inicio de la crisis, se sitúa, hoy, en 61 millones de personas. Si se incluye a las personas que se incorporarán al mercado de trabajo durante los próximos cinco años, para colmar la brecha en el empleo que ha generado la crisis será preciso crear 280 millones de empleos nuevos para 2019. La juventud, en particular las mujeres jóvenes, siguen viéndose afectados por el desempleo de manera desproporcionada. En 2014, cerca de 74 millones de personas (de entre 15 y 24 años) buscaban trabajo. La tasa de desempleo juvenil casi triplica la de los adultos. El aumento del desempleo juvenil es común a todas las regiones y prevalece a pesar de la mejora del nivel de educación, lo que fomenta el malestar social (…).

"En Japón, los Estados Unidos de América y algunos países europeos, el desempleo está disminuyendo y en ocasiones recupera los niveles anteriores a la crisis. En Europa meridional el desempleo decrece lentamente, aunque respecto de tasas excesivamente elevadas. En cambio, tras un período de mejores resultados en comparación con la media global, la situación se está deteriorando en algunas regiones y economías de ingresos medianos y en desarrollo, como América Latina y el Caribe, China, la Federación de Rusia y algunos países árabes. La situación laboral no ha mejorado mucho en el África Subsahariana a pesar de registrar mejores resultados en el crecimiento de la economía hasta fechas recientes. En la mayoría de esos países, se prevé que el subempleo y el empleo informal se mantengan persistentemente altos durante los próximos cinco años.

El porcentaje de empleo vulnerable (trabajadores familiares no remunerados y personas que trabajan por su cuenta) debería permanecer constante en términos generales, en torno al 45 por ciento del empleo total durante los próximos dos años, en marcado contraste con las reducciones observadas durante el período anterior a la crisis. El número de trabajadores con empleos vulnerables en el mundo ha aumentado en 27 millones desde 2012, y actualmente se cifra en 1 440 millones. El África Subsahariana y Asia Meridional registran más de la mitad del empleo vulnerable en el mundo, donde esa situación afecta a tres de cada cuatro trabajadores.

"Asimismo, se han ralentizado los progresos para reducir el número de personas trabajadoras pobres. A finales de esta década, según las previsiones, todavía una de cada catorce personas trabajadoras vivirá en condiciones de extrema pobreza."

El porcentaje de mujeres que tienen empleo se ha parado desde el 48 % al 47,4 % entre 2005 y 2012 y del 74 % al 73 % para los hombres.

2. El crecimiento de los salarios mundiales reales se ha desacelerado netamente durante la crisis en 2008 y 2009, se ha recuperado levemente en 2010 y posteriormente se ha desacelerado de nuevo.

Los salarios medios reales mensuales han aumentado a nivel mundial el 2 % en 2013, bajando en relación a 2012, cuando la tasa de crecimiento de los salarios era del 2,2 %, y no han reencontrado todavía las tasas que han precedido a la crisis, que se situaban alrededor del 3 % en 2006 y 2007.

Estos últimos años, el crecimiento de los salarios a nivel mundial se ha basado en las economías emergentes y las economías en desarrollo, en las que los salarios reales están en alza –a veces rápidamente- desde 2007. Sin embargo, hay grandes variaciones según las regiones. Aunque el crecimiento de los salarios reales en 2013 ha alcanzado el 6 % en Asia y cerca del 6 % en Europa Oriental y en Asia Central, ha sido inferior al 1 % en América Latina y en el Caribe (contra el 2,3 % en 2012). Algunas estimaciones indican que los salarios reales habrían aumentado casi el 4 % en Medio Oriente, debido a su fuerte crecimiento en Arabia Saudí, pero su aumento habría sido inferior al 1% en África. El crecimiento de los salarios reales en las economías emergentes del G20 se ha desacelerado, pasando del 6,7 % en 2012 al 5,9 % en 2013.

Una gran parte del crecimiento de los salarios mundiales se debe a China, por su gran tamaño y el fuerte crecimiento de los salarios reales que registra. Si se excluye a China, el crecimiento de los salarios mundiales reales se reduce casi la mitad, pasando del 2 % al 1,1 % en 2013 y del 2,2 % al 1,3 % en 2012.

En las economías desarrolladas, los salarios reales se han estancado en 2012 y 2013, con crecimientos del 0,1 % y 0,2 % respectivamente. En algunos casos -especialmente España, Grecia, Irlanda, Italia, Japón y el Reino Unido-, los salarios medios reales en 2013 han sido inferiores a su nivel de 2007. Los efectos de composición (el efecto sobre el salario medio de la evolución de la composición de la mano de obra asalariada) han desempeñado un papel importante en los países tocados por la crisis.

Entre 1999 y 2013, el crecimiento de la productividad del trabajo en las economías desarrolladas ha sobrepasado al de los salarios reales y la parte de la renta nacional destinada al trabajo -que refleja también la relación entre los salarios y la productividad- ha disminuido en las grandes economías desarrolladas.

Globalmente, en las economías desarrolladas, en el período que va desde 1999 a 2013 el crecimiento de los salarios reales se ha apartado del de la productividad. La parte de los salarios en el valor agregado se reduce desde hace treinta años según el Informe mundial sobre los salarios 2012/2013 de la OIT: “la parte de los salarios en la renta nacional se ha estrechado en la mayor parte de los países”. En otras palabras “la mayor parte del pastel nacional ha ido a los beneficios y la menor a los salarios”, como constata Michel Husson: “Pruebas recientes muestran que esta tendencia se prolonga desde hace decenios, contrariamente a las hipótesis formuladas precedentemente. En 16 economías desarrolladas, la parte media del salario ha caído desde el 75 % de la renta nacional de mediados de los años 1970 al 65 % en los años que han precedido a la crisis. Ha aumentado ligeramente posteriormente para bajar de nuevo a partir de 2009. En un grupo de 16 países emergentes o en desarrollo, esta parte ha disminuido, pasando del 62 % del PIB a comienzos de los años 1990 al 58 % justo antes de la crisis. Incluso en China, donde los salarios se han triplicado durante el decenio pasado, la parte de los asalariados en la renta nacional ha bajado”. La parte del trabajo en el valor agregado baja desde hace treinta años.

ADV= media no ponderada de 16 países de la OCDE de alta renta (Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Holanda, Reino Unido y Suecia. Esta excluida la República de Corea).

Fuente: Stockammer, 2012, a partir de la base de datos AMECO).

3. Se debe tomar también en cuenta la evolución de la situación de las poblaciones desplazadas y/o refugiadas por las situaciones de guerra y los trastornos climáticos.

240 de millones de migrantes internacionales en 2014, más de 740 millones de migrantes internos (de ellos 240 millones en China).

El número de migrantes internacionales se ha duplicado en quince años. Lo esencial de las migraciones es que son regionales. En África, una persona migrante sobre dos se dirige hacia un país africano. A los factores económicos se añaden las situaciones de guerra (Afganistán: 6 millones de personas refugiadas desde 1979; Siria: 3,9 millones, mayoritariamente en Líbano, Turquía, Jordania y Egipto). El Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (HCR) ha censado 11 millones de demandantes de asilo, 12 millones de personas refugiadas estatutarias y 33 millones de personas desplazadas internas. A ello se añaden 40 millones de por razones climáticas, no reconocidas, y cuyo número no a va cesar de aumentar.

Si la migración es un hecho social evidente, el desarrollo de los medios de transporte y de comunicación en el último siglo ha facilitado este desplazamiento a gran escala de personas y continúa desempeñando un gran papel en el acercamiento geográfico.

La aplastante mayoría de las personas que emigran lo hacen al interior de su propio país.El programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que habría 740 millones de migrantes internos en el mundo. Los migrantes internacionales representan 240 millones de personas, o sea el 3 % de la población mundial.El número total de migrantes internacionales ha aumentado estos 10 últimos años, pasando de aproximadamente 150 millones de personas en 2010 a 214 millones de personas en la actualidad. Por el contrario, el porcentaje del número de migrantes en relación con la población mundial permanece estable los últimos cincuenta años.

Entre los migrantes internacionales, solo un tercio se ha desplazado desde un país en desarrollo hacia un país desarrollado. En efecto, contrariamente a lo que dan a entender los discursos actuales, la mayoría de las migraciones no se efectúan del Sur al Norte. En realidad, solo el 37 % de las migraciones en el mundo tienen lugar desde un país en desarrollo hacia un país desarrollado. La mayor parte de las migraciones se desplazan entre países desarrollados o entre países en desarrollo.

Por otra parte, el 7 % de las personas migrantes en el mundo (es decir, 15 millones de personas) son refugiadas, la mayor parte de las cuales vive en los países vecinos del país que han huido. El HCR demuestra en efecto que las principales regiones de origen de las personas refugiados han sido también regiones que han acogido del 75 % al 93 % de las personas refugiadas. Además, se estima que 50 millones de personas eran refugiadas ambientales en 2010 y que 250 millones lo serán en el 2050 (Fuentes: “Superando barreras: Movilidad y desarrollo humanos”. Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano 2009, PNUD; “Un año de crisis”, HCR Tendencias mundiales 2011).

En conclusión, estos son los elementos esenciales: el crecimiento de la población mundial va acompañado de una urbanización creciente, un desarrollo regular del trabajo asalariado, con el mantenimiento del 45 % de la población activa en situación de empleo vulnerable. Esta lógica, debida a la mundialización, trae consigo un crecimiento del acaparamiento del capital en las riquezas producidas. Esta extensión de la clase asalariada, esta urbanización, va acompañada del mantenimiento e incluso del crecimiento relativo de las desigualdades. En África, la mayor esperanza de vida, la caída de la mortalidad infantil y el mejor acceso a la educación, especialmente, se ven acompañados de una precariedad estructural y un desempleo masivo, especialmente entre la juventud. Asimismo, está en fuerte aumento el nivel de violencia en las megalópolis, violencia de las que las primeras víctimas son las mujeres y los homosexuales.

II/ A partir de esta realidad objetiva se plantea la cuestión de la organización de clase. ¿Cuáles son las capacidades, las realidades del movimiento obrero en relación con esas importantes transformaciones?

Hablar del movimiento obrero es hablar de la organización de los trabajadores y trabajadoras en las organizaciones de defensa inmediata y también en las organizaciones sociales y políticas que se insertan en la lucha de clases planteando un programa anticapitalista. En relación con el primer punto, es cierto que estos últimos años y especialmente en los países en los que la clase asalariada ha conocido una extensión importante, hemos asistido tanto a un desarrollo del sindicalismo como de los movimientos sociales.

Al mismo tiempo, durante los últimos quince años, el desarrollo del movimiento altermundialista ha permitido la convergencia de diversos terrenos de movilización; a partir de la cuestión de la deuda y de las resistencias a los procesos de globalización, temas comunes de movilización que permitían la confluencia de fuerzas sindicales, movimientos sociales y fuerzas políticas (y también de corrientes de organizaciones religiosas que se situaban en este mismo movimiento, con todas las contradicciones que ello supone).

1. La situación del sindicalismo

El desarrollo de movilizaciones sociales está condicionado por varios factores; en especial:

a) Los conflictos laborales en los países emergentes, especialmente en Asia, Turquía y en todos los países en los que la actividad económica se desarrolla en el marco de la globalizaciónen base a dos lógicas: la liberalización económica y la normalización/flexibilización de las relaciones laborales, especialmente en las empresas vinculadas a la economía internacional y a las multinacionales. Se desarrollan huelgas y movilizaciones, como lo muestra la huelga general del 2 de septiembre en India, con 150 millones de huelguistas contra la reforma del derecho laboral y también la huelga de los trabajadores de Renault en Turquía en el año 2015.

Hay que subrayar que el desarrollo económico de los países del Golfo se produce gracias a 23 millones de trabajadores inmigrados que representan un tercio de la población, con menosprecio de los derechos elementales del trabajo y con reglas de semiesclavitud. También reducen los derechos del trabajo otros países en los que progresan la clase obrera y los sindicatos, como Camboya.

El desarrollo económico de Asia va acompañado de un importante movimiento migratorio de trabajadores y trabajadoras, tan numerosas como en Europa (53 millones, de los cuales en 2005 el 53 % eran mujeres). En Filipinas, el número de personas que han marchado a trabajar al extranjero abarca a más de diez millones de personas, en su mayoría mujeres. Ello equivale a más del 10 % de la población activa de este país.

Otro fenómeno es el deslizamiento rápido de los países de producción de grandes grupos hacia los países en los que el costo de la mano de obra es el criterio determinante.

Salario mínimo mensual en el sector de la confección para los 25 principales países exportadores de vestidos en dólares USA el 1 de enero de 2014 (salarios más altos y más bajos aplicables a las y los trabajadores no cualificados)

El salario de la mano de obra no cualificada del textil en China es dos veces superior al salario de India. El salario en Bangladesh o en Sri Lanka es dos veces inferior al salario en India.

b) El desempleo masivo y la falta de perspectivas para el conjunto de la juventud, incluso diplomada.

Este último elemento crea, en especial, una inestabilidad política en numerosos países emergentes, en particular en los países con regímenes dictatoriales. Así, según African Economic Outlook, África registra un crecimiento económico rápido. Entre 2001 y 2010, seis de las diez economías con crecimiento más rápido se encontraban en África subsahariana. África ha resistido bien la crisis financiera de 2008: numerosas economías ya han recuperado su media de crecimiento anterior a la crisis. El crecimiento del producto interior bruto (PIB) se ha fijado en el 5,5 % para 2011, aumentando relación al 4,5 % de 2010.

Con cerca de casi 200 millones de habitantes con una edad entre 15 a 24 años, África posee la población más joven del mundo y que aumenta a un ritmo rápido. De hoy a 2045, en África se duplicará el número de personas jóvenes. De 2000 a 2008, la población en edad de trabajar (15-64 años) pasó de 443 millones a 550 millones, es decir un incremento del 25 %. Equivale a un aumento anual de 13 millones, o sea el 2,7 % (Banco Mundial, 2011). Si continúa esa tendencia, la mano de obra del continente será de mil millones de personas en el 2040. Será la más numerosa del mundo, sobrepasando la de China e India (McKinsey, 2010). La juventud no sólo es cada vez más numerosos en África sino que su nivel de instrucción también progresa. Siguiendo las tendencias actuales, en 2030 el 59 % de quienes se sitúen en la franja de 20-24 años recibirán enseñanza secundaria, frente al 42 % actual. Así pues, para este tramo de edad habrá 137 millones de personas jóvenes diplomadas en secundaria y 12 millones en terciaria. En África, la proporción de jóvenes con estudios crece regularmente.

En millones:

Según las estimaciones de la OIT, entre 2000 y 2008, en África se crearon aproximadamente 73 millones de empleos, pero solo 16 millones para la gente de 15-24 años.En consecuencia, gran parte de la juventud africana se encuentran sin empleo o, más frecuentemente, subempleada en el sector informal, en el que la productividad y la remuneración son pequeñas. Aproximadamente el 60 % de las personas en paro africana es jóven y, en la mayor parte de los países africanos, la tasa de desempleo de la juventud es dos veces más elevada que la de los adultos. El problema es particularmente agudo en países de ingreso intermedio (PII). En 2009, en África del Norte, el desempleo juvenil alcanzaba el 23,4 % y, según las estimaciones, la ratio del paro juvenil en relación con la de las personas adultas era del 3,8. En África del Sur, el paro juvenil se establecía en el 48 % y la ratio en relación al de los adultos en 2,5. En proporción, la juventud es netamente más numerosa que las personas adultas en el trabajo en el sector informal. El coste de la inadecuación del empleo es elevado. La pobreza es su consecuencia más evidente. De media, el 72 % de la juventud africana vive con menos de dos dólares americanos por día. La incidencia de la pobreza entre la juventud en Nigeria, Etiopía, Uganda, Zambia y Burundi, sobrepasa el 80 % (Banco Mundial, 2009).

Las tasas de pobreza más elevadas se observan entre las mujeres jóvenes y los jóvenes que viven en zona rural. Esta situación de la juventud ha sido uno de los principales factores de la radicalización y de la movilización social que han aparecido en África del Norte y en Medio Oriente durante los últimos cinco años. Hay que subrayar el importante papel del movimiento sindical en las luchas sociales en Egipto.

La contradicción entre, por un lado, el desarrollo de la educación de las jóvenes generaciones en África y en Asia y, por otro, la ausencia de perspectivas de empleo y de emancipación social es seguramente uno de los fenómenos más importantes de los próximos años.

Al mismo tiempo, el movimiento sindical y las luchas obreras se desarrollan ampliamente en Asia (India, Indonesia, Corea, Myanmar, Tailandia). En estos países han tenido lugar numerosos e importantes conflictos. En China 650 ”incidentes” desde el inicio de 2015; en Vietnam también se han dado huelgas importantes.

c) La sindicalización

Evolución del porcentaje de sindicación desde 1999:

Porcentaje de sindicados en 2004

País

Valores

País

Valores

Indonesia

3,4

Reino Unido

32,9

Tailandia

4,2

Polonia

33,8

Francia

9,1

Australia

35,2

Corea del Sur

12,7

Canadá

37,4

Malasia

13,4

Filipinas

38,2

Estados Unidos

14,2

Argentina

38,7

Venezuela

17,1

Egipto

38,8

España

18,6

África del Sur

40,9

Suiza

22,5

Austria

41,2

Israel

23

México

42,8

Japón

24

Brasil

43,5

Grecia

24,3

Italia

44,1

Nueva- Zelanda

24,3

Hungría

60

Holanda

25,6

Cuba

70,2

Portugal

25,6

Finlandia

79,3

Alemania

28,9

Suecia

91,1

La Confederación Sindical Internacional (CSI, o International Trade Union Confederation – ITUC) fundada en 2006 por la fusión de la CISL y de la CMT (sindicatos cristianos), se atribuye 176 millones de personas afiliadas en 301 organizaciones de 151 países. Estos últimos años la CSI ha puesto el acento en las cuestiones ambientales, el apoyo a los nuevos sindicatos independientes y la participación en los Foros Sociales. Ha integrado en su seno a los “viejos” secretariados internacionales (ITF, UNI, IE) que a menudo representan el marco de intercambio y de acción más dinámico.

Es necesario señalar que la Federación Sindical Mundial (FSM), después de su derrumbe por el fin del “mundo soviético”, conoce un incremento de atracción con los sindicatos radicales (LAB País Vasco, RMT británico, USB italiano, parte de la COSATU África del Sur). A señalar también los progresos de la “red sindical alternativa” estructurada alrededor de Conlutas-Brasil, Solidaires-Francia, CGT del Estado español, NUMSA…

2. Altermundialismo y foros sociales

Me limitaré aquí a citar una contribución de Gus Massiah del CEDETIM, veterano francés del movimiento altermundialista, al final del FSM de Túnez 2015:“En 1999 Seattle marcó la emergencia de los movimientos altermundialistas en el ámbito internacional. Se dio después del período de las grandes manifestaciones contra las instituciones internacionales (FMI, Banco Mundial, OMC). Desde Seattle, la convergencia de los movimientos, apoyándose sobre las contradicciones entre los Estados, ha puesto en cuestión la institucionalización de la mundialización neoliberal de la que la OMC era entonces una de sus formas avanzadas. En ciertas regiones, particularmente en América Latina, ha habido prolongaciones políticas inspiradas en los movimientos. Los jefes de Estado de cinco países, Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, han participado en un mitin en el FSM de Berlín con los movimientos del FSM. El debate central de los FSM está impulsado por el auge de los movimientos sociales y ciudadanos. Abre la cuestión de la superación del capitalismo a partir del rechazo del neoliberalismo.

"A partir de 2013, parece que la situación ha cambiado de signo. Se han reafirmado las políticas dominantes de austeridad y de ajuste estructural. La desestabilización, las guerras, las represiones violentas y la instrumentalización del terrorismo se imponen en todas las regiones. Las corrientes ideológicas reaccionarias y populismos de extrema derecha son cada vez más activos. Adoptan formas específicas como el neoconservadurismo libertario en Estados Unidos, la extrema derecha en Europa, el extremismo yihadista, las dictaduras y las monarquías petroleras (...). El FSM 2015, marcado por esta situación mundial, ha estado más orientado hacia las resistencias. Los movimientos sociales y ciudadanos han afirmado que la necesidad de las resistencias no anula la importancia de las alternativas. Las contradicciones del sistema son considerables y contribuyen a su endurecimiento; están abiertas todas las posibilidades. Los movimientos son conscientes de la urgencia de definir las orientaciones estratégicas”.

3. En las últimas dos décadas están en marcha varias dinámicas en el movimiento obrero a escala internacional.

A fines de los años 1990, la crisis del capitalismo, las políticas de austeridad y los desastres del desarrollo capitalista han tenido como consecuencia, en primer lugar, una convergencia de los movimientos sociales y el reforzamiento de las pasarelas entre el sindicalismo, el movimiento de mujeres (con la Marcha Mundial de las Mujeres especialmente), el movimiento LGTBI+, el movimiento ecológico y otros movimientos democráticos. Tenía como cemento la emergencia del movimiento altermundialista y, al mismo tiempo, el auge de movimientos políticos progresistas. Pero ello no compensaba la crisis general del movimiento obrero proveniente de la caída de Muro de Berlín y de la pérdida de credibilidad de la alternativa socialista. Si había una convergencia no se hacía en el marco de una reapropiación colectiva de una perspectiva anticapitalista. Por otra parte, se reflejaba en el lugar tomado en el movimiento de los foros sociales por las organizaciones confesionales, portadoras de exigencias de justicia social e igualdad, pero sin proyecto de emancipación social.

Solo América Latina conoció en la primera década de este siglo la llegada de gobiernos que se situaban en la prolongación de esos movimientos sociales, pero sin transformar las condiciones de existencia de las poblaciones a un nivel que permitiera volver a dinamizar las perspectivas de emancipación social. Las políticas económicas extractivistas permitieron una redistribución de las riquezas hacia las clases populares sin poner en cuestión las estructuras y la propiedad capitalista de los medios de producción. Actualmente, la evolución de los gobiernos brasileño, ecuatoriano, boliviano y venezolano llegaal final de una fase. Los movimientos sindicales y sociales se vuelven a encontrar en una situación de resistencia frente a las políticas de esos gobiernos que no han mantenido sus promesas.

De forma diferente, en el Magreb y en Egipto, las movilizaciones populares, basadas en la movilización de la juventud y de las fuerzas sindicales, lograron el derrocamiento de los regímenes dictatoriales. Ahora, también han tenido que pasar al terreno de la resistencia contra los nuevos gobiernos.

En Grecia, el gobierno de Syriza impulsado por el rechazo a las políticas de austeridad ha situado al movimiento social en la responsabilidad de reconstruir una alternativa política con las corrientes políticas de la izquierda radical. En el Estado español, Podemos, surgido de las movilizaciones sociales de los Indignados, coloca al movimiento social en una difícil situación: la estrategia de la dirección de Podemos que rechaza enfrentarse a las políticas de austeridad crea numerosas contradicciones frente a las exigencias planteadas por el movimiento social. En conclusión, en las diversas regiones en las que asistimos a cambios políticos surgidos de las movilizaciones sociales, los movimientos sociales están confrontados a una situación defensiva.

También hay que observar los nuevos movimientos de acción sindical y las movilizaciones campesinas, frecuentemente de las organizaciones miembros de Vía Campesina, especialmente en América Latina y en Asia, que se duplican por el auge de las exigencias ligadas a las consecuencias de los cambios climáticos. En los países más afectados por los trastornos ligados al calentamiento climático, los movimientos sindicales, especialmente los campesinos, están directamente confrontados con la tarea de integrar esta dimensión en su acción.

Cuantitativamente, la clase obrera, la clase asalariada, está en progresión constante y es necesario subrayar que hoy en día los centros de su progresión se han deslizado fuertemente hacia Asia, y que mañana lo harán ,sin duda, hacia África. En estas regiones, fuerzas sindicales en construcción continúan su progresión numérica, si bien en general no disponen de la fuerte estructura política que aglutinaba políticamente al movimiento obrero europeo.

Asimismo, en lo que concierne a las cuestiones clave de las luchas feministas y LGTBI+, la situación ha sido contradictoria estos últimos años. El movimiento de mujeres se enfrenta a una ofensiva reaccionaria en numerosos países, que va ligada al auge de las corrientes neoconservadoras y fundamentalistas. Esta ofensiva pone en cuestión los derechos fundamentales y, en primer lugar, el derecho al aborto. Paralelamente, numerosos países (India, Turquía, Argentina, México, Chile, Uruguay…) han conocido movilizaciones masivas de mujeres contra las violencias y los feminicidios. El movimiento LGTBI+ sufre también una situación de ofensiva reaccionaria, aunque los derechos democráticos (como el matrimonio homosexual) hayan sido reconocidos en varios países y el movimiento se haya desarrollado en todas las regiones del mundo.

El auge de los movimientos contra el cambio climático, poderoso en numerosos países, puede desempeñar en los próximos años un papel motor para el cuestionamiento global del sistema, como ha mostrado la movilización que tuvo lugar con motivo de la COP21.

En la primera década de este siglo, los principales elementos políticos motores eran la polarización en marcha en América Latina, la dinámica del movimiento altermundialista y un nivel importante de confrontación social en Europa del Oeste frente a las políticas de austeridad, con diversas iniciativas de reagrupamiento de la izquierda anticapitalista. Hoy estamos en fase de repliegue sobre el conjunto de estos elementos. El único elemento nuevo aparecido al inicio de la segunda década ha sido el de las “primaveras árabes”, revelador de profundos movimientos sociales pero que se ven confrontados a los objetivos estratégicos del imperialismo y de las fuerzas reaccionarias del Golfo sin disponer de útiles políticos al nivel de las dinámicas sociales puestas en marcha.

Los últimos años han estado marcados por olas de movilizaciones sociales y políticas con perspectivas diferentes. En el Magreb y en Oriente Medio, las olas de la primavera árabe, aunque no se han agotado, se han visto confrontadas con la contrarrevolución. En América Latina llegamos a un punto de inflexión después de la derrota del PSUV en las elecciones venezolanas. En Europa, Syriza y Podemos marcan también las contradicciones a las que están sometidas las fuerzas que cuestionan el dispositivo neoliberal…

La cuestión clave para los próximos años no será solo la de conseguir unos niveles de organización a la altura de los ataques sufridos, sino también la de la capacidad política de construir un movimiento político de emancipación capaz de enfrentarse frontalmente con el capitalismo vinculada a las movilizaciones sociales,.

Julio 2016

Léon Crémieux, sindicalista de la Unión Sindical Solidaires y militante del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA, France), es miembro del Comité Ejecutivo de la IVª International.

http://www.inprecor.fr/article-IV%3Csup%3Ee%20Internationale%20%20%20D%C3%A9bat-Sur%20les%20%C3%A9volutions%20de%20la%20classe%20ouvri%C3%A8re%20et%20des%20mouvements%20sociaux%20%E2%80%93%20Quelques%20%C3%A9l%C3%A9ments%20factuels?id=1927

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