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Gran Bretaña
El laborismo: esperanza tras la victoria de Corbyn
29/09/2016 | Andy Stowe. Thomas Cantaloube

El corazón de la lucha de clases se encuentra hoy en el laborismo

Andy Stowe

[La campaña contra Jeremy Corbyn -diputado laborista desde 1983 por la circunscripción de Islington-Norte, en el Gran Londres- emprendida por los aliados de la derecha del Partido Laborista (laborismo) -es decir, en lo esencial, por la fracción parlamentaria y numerosos cargos electos- tiene una amplitud sin precedentes.]

Pocas veces una campaña de desinformación -llena de mentiras y bien financiada- ha sido rechazada tan completamente por el público al que se dirigía. Corbyn ha aumentado al 62% [61,8%] el porcentaje de votos recogidos; el año pasado había obtenido el 59,5%. Ha ganado el apoyo del 59% de los miembros del partido, del 70 % de los simpatizantes registrados y del 60% de los simpatizantes afiliados. Y esto a pesar de una purga de varias decenas de miles de personas que habrían votado por él…

Más de 183 000 personas pagaron 25 libras esterlinas, en julio de 2016, a fin de poder votar. Unas 120 000 se han sumado a las filas del partido en las dos semanas que han seguido al referéndum sobre la Unión Europea. El partido ha pasado de 200 000 miembros a 515 000 desde las elecciones generales de 2015. Así, cuando Corbyn, en su discurso de victoria, afirma que quiere un partido de 1 millón de miembros para cambiar la vida política británica, se fija un objetivo ambicioso, pero realizable, y no una quimera. Y gente que no se queda con los brazos cruzados [40 000 militantes han apoyado activamente su campaña electoral].

Ha implicado también [por ejemplo en el Congreso que se celebra en Liverpool hasta el 28 de septiembre] a los miembros a llevar a cabo campañas activas contra los planes de los conservadores (Tory) que quieren reforzar un sistema de educación selectivo. Tiene la intención de remodelar el Partido Laborista en un movimiento social que disponga de raíces profundas en el plano local, en los barrios, a fin de cambiar la situación política. Es algo que sus opositores entre los parlamentarios del laborismo, igual que en el seno del aparato del partido y de direcciones sindicales no parecen querer comprender, por mucho que Corbyn se lo haya explicado.

Esta transformación rápida del Partido Laborista se desarrolla en un momento en que las movilizaciones en el sector industrial se sitúan a un nivel históricamente bajo. Ahora bien, asistimos a un aflujo enorme de asalariados y asalariadas, incluyendo varias decenas de miles de jóvenes, a un partido del que muchos de ellos habían comenzado a desesperar. Y el enfrentamiento entre esos centenares de miles de miembros y la derecha del laborismo desmoralizada -sin embargo contenta de si misma- está ahora en el centro de la lucha de clases en Inglaterra (en el País de Gales y particularmente en Escocia, la situación es bastante diferente).

La derecha laborista se aferra aún a sus “vacas sagradas” de los años de Blair. Sin embargo, ha demostrado, durante la campaña electoral, que sabe como pelear con golpes bajos y utilizar su control de la maquinaria del partido. La próxima gran batalla se realizará alrededor de la tentativa de poner trabas a la elección de Corbyn permitiendo a los diputados elegir /1 al futuro gabinete en la sombra [al día siguiente del Brexit 172 diputados de 230 pusieron en cuestión a Jeremy Corbyn]. Esto no debería permitirse. Estamos seguros de que cada paso en este camino encontrará resistencia, en base al mandato rotundo que ha obtenido el nuevo dirigente.

Owen Smith, el rival derrotado, era una cáscara vacía. Ha reagrupado un revoltijo de ideas de izquierdas por las que no había mostrado antes ningún entusiasmo. Su contribución principal en el proceso de designación consistió a que su desafío ostensiblemente mediocre ha hecho mucho más difícil para cualquier otro adversario, antes de las elecciones, entrar en el ring contra Corbyn. Debemos estarle agradecidos, aunque solo sea por eso.

Socialist Resistance acoge con entusiasmo la reelección de Jeremy Corbyn. Es una victoria masiva para una orientación política socialista y progresista. Esto demuestra que un verdadero movimiento de masas puede vencer incluso a los adversarios más firmes, con mejores contactos y mejores recursos financieros. Toda la gente que apoya a Corbyn debe responder a su llamamiento de salir a la calle el próximo fin de semana para hacer campaña con el laborismo contra el sistema de educación selectivo. Animamos a nuestros lectores y lectoras a participar en las actividades de la campaña Momentum [plataforma de apoyo a Corbyn].

Andy Stowe es miembro del consejo editorial de Socialist Resistance

24/09/2016.

http://socialistresistance.org/inside-labour-is-the-heart-of-the-class-struggle/9002

Nota

1/ Jeremy Corbin se ha opuesto a una proposición de Tom Watson hecha a los diputados laboristas de votar a favor de decidir la composición del “gabinete fantasma”. Para Corbyn, la militancia tendría algo que decir en la composición del “shadow cabinet” (red. A l´Encontre).


¿Puede un aflujo de militantes cambiar al Partido Laborista británico?

Thomas Cantaloube

Si se pudiera aún fumar en los lugares públicos sería facil imaginar la atmósfera que reinaría en esta trasera del local de Unite, la poderosa confederación sindical británica. Una media docena de partidarios de Jeremy Corbyn está sentada ante los ordenadores y con sus cascos telefónicos ya un poco antiguos: hacen campaña telefónica para la elección del dirigente laborista, que se realiza desde mediados de agosto hasta mediados de septiembre de 2016 y que ha acabado el sábado 24 de septiembre con la reelección de Jeremy Corbyn a la cabeza del partido laborista con cerca del 62% de los votos. Entre dos llamadas telefónicas, los militantes bromean, se lanzan pullas y hablan de política.

Este miércoles de comienzos de septiembre, cuatro de ellos son nuevos afiliados a la sección laborista de Hackney, un barrio del Este londinense. Todos se han sumado al partido a partir de que Jeremy Corbyn anunciara su candidatura y luego se convirtiera en su dirigente en el verano de 2015. Forman parte de la ola que ha revigorizado el partido laborista, que lleva ya a más de 500 000 afiliados, de los que al menos 100 000 son nuevos que se le han sumado desde comienzos de 2016 y poco más o menos el mismo número en 2015. En el lenguaje corriente, son “corbynistas”, venidos o vueltos a las filas del laborismo gracias a Corbyn y su voluntad de poner a la izquierda en el timón. Pero la verdadera cuestión es la de su compromiso. ¿Son simples afiliados que se han limitado a coger su carné para votar a Corbyn, o una nueva generación de militantes destinados a renovar la izquierda británica en los próximos años?

Matt y Annie, cerca de la treintena, militantes de Hackney que militan haciendo llamadas telefónicas, por más que vivan en pareja, no comparten en absoluto la misma implicación. Annie ha formado parte de diferentes organizaciones sindicales estudiantiles, luego se afilió al laborismo a los 20 años antes de devolver su carné unos años más tarde “decepcionada por el centrismo y el inmovilismo del partido frente a los movimientos en la sociedad”. Recuperó su carné cuando Corbyn se presentó, y se ha implicado localmente en su barrio y en el movimiento Momentum, que intenta federar a la “izquierda de la izquierda” y apoyar a Jeremy Corbyn frente a las dificultades que este encuentra en el interior. “Veo hoy al laborismo como un portador de esperanza, lo que no era ya desde hace mucho”, estima Annie que desea presentarse a elecciones comunales en un próximo futuro.

El sistema electoral británico, que impide casi matemáticamente la emergencia de un tercer partido poderoso en el tablero político, está ciertamente siendo muy puesto en cuestión con los independentistas escoceses y los nacionalistas de UKIP, pero no deja de ser muy restrictivo. Por ello, no hay casi salvación para los progresistas fuera del laborismo. “Es nuestro dilema desde hace decenios”, se lamenta Jim Hammond, fundador de una asociación de ayuda a los sin techo muy activa en los debates políticos sobre los problemas de la vivienda en el gran Londres. “Desde el final de los años 1980 y la emergencia del New laborismo bajo Tony Blair, hemos tenido ante nosotros la opción de callarnos o gritar en el vacío en el seno del partido, o militar en el seno de la sociedad civil, sin tener los necesarios referentes políticos. Hoy, la victoria de Corbyn nos deja entrever un nuevo espacio de influencia en el seno del laborismo y por tanto, quizás, en el Parlamento”.

Matt, el compañero de Annie, se ha dejado arrastrar por el entusiasmo de sus amigos “corbynistas”, ha sacado su carné del partido, pero ha habido que arrastrarle para venir al centro de llamadas de Unite. “Por supuesto que tengo ganas de apoyar a Jeremy y librarnos por fin de los blairistas, pero sigo estando profundamente desconfiado. Quizás sea una cuestión generacional, o el miedo de ser decepcionado por la maquinaria política, pero prefiero mantenerme al margen”, se defiende.

David Benett, consejero político del sindicato Unite y veterano del laborismo, aprecia este aflujo de nuevos afiliados (que no son tan jóvenes como se dice, puesto que su media de edad está en 51 años, según un sondeo), pero sigue escéptico sobre la naturaleza de su compromiso. “Me gustaría ver aún más gente en las reuniones de sección o en los repartos de panfletos los fines de semana. Ser militante en un partido político, es algo que consiste no solo en retuitear las buenas ocurrencias de los compañeros” La encuesta mencionada indica que el 61% de las recientes afiliaciones no ha participado nunca en un mitin del partido laborista y el 63% no ha participado en ninguna actividad del partido durante las recientes elecciones locales. En cambio, los dos tercios han compartido un mensaje del partido en las redes sociales y el 88% han firmado una petición en favor del laborismo. Estos nuevos inscritos en el partido laborista serían pues más “clickactivistas” que activistas”, según David Benett.

Un allegado a la nueva dirección laborista alrededor de Corbyn tiende a relativizar el fenómeno: “En todos los partidos, no hay más que una pequeña proporción de personas que se implican en la vida del movimiento. El resto no hace nada al margen de votar el día D. Pero cuando se aumenta el número de militantes, como se produce desde hace un año y medio, la proporción de gente activa crece igualmente. Así pues, no estoy verdaderamente inquieto y no estigmatizaré particularmente a los nuevos afiliados sobre su pretendida falta de implicación”.

El laborismo no ha sido jamás ’una gran familia’ sino más bien una ’gran tienda’…”

Sin embargo, según la misma encuesta, la sociología de estos recién llegados subraya que pertenecen claramente a la clase media (el 78%, contra el 70% para los más antiguos), lo que contribuye a reforzar el partido laborista en esta categoría [una categoría social cuyo contenido debería ser precisado, en la medida en que la “medianización” se ha convertido en una moda en una cierta sociología y remite, muy a menudo, al estatus de asalariados más o menos estables. Red. A l´Encontre], a la vez que se alejan un poco más de sus raices populares. Ahora bien, el voto del Brexit, igual que el poder de atracción de partidos como UKIP o el Scottish National Party, han mostrado claramente que el laborismo tenía dificultades para movilizar a un electorado popular.

Un reciente estudio universitario recuerda que los esfuerzos combinados de Neil Kinnock y Tony Blair en los años 1980 y 1990 de presentar candidatos laboristas a las elecciones que venían de las clases medias han alejado al electorado obrero. “Los electores populares tienen más tendencia que los electores de las clases medias a votar laborista cuando el partido incluye candidatos salidos de las capas populares”, subraya Oliver Heath, el autor de la encuesta. “Desde hace 20 o 30 años asistimos a una abstención creciente de la clase obrera, que no se siente ya representada. El Partido Laborista debe hoy reflexionar en su identidad social: ¿a quién desea representar? Las clases populares desafectas del Norte o las clases medias urbanas y liberales?”.

Jeremy Corbyn se encuentra en la intersección de este cuestionamiento. Su discurso de siempre sobre la igualdad de oportunidades, la preservación de los servicios públicos, la enseñanza gratuita de calidad y más en general la preservación delestado de bienestar frente a los asaltos de la derecha y del centro, igual que su manera de hacer política, mitin tras mitin, visita a mercado tras visita a fábrica, se dirige claramente al electorado histórico del partido laborista, ignorado desde hace decenios en beneficio de la comunicación vía los medios londinenses. Al mismo tiempo, los “corbynistas” pertenecen en lo esencial a la clase media urbana, intelectual y conectada, que pone en primer plano cuestiones como la apertura de las fronteras (juzgada enriquecedora) o la ecología.

Hasta ahora, “Jeremy”, como todo el mundo le llama en el laborismo, ha logrado reunir a estas diferentes tendencias y actitudes, en particular debido a su personalidad íntegra, a su equipo que controla las redes sociales, y porque goza de rivales muy cómodos: el “blairismo” y el noliberalismo feroz de los conservadores. Pero el voto sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea ha mostrado los límites de esta “unidad”: el electorado popular ha respondido a la retórica del cierre de las fronteras y de la preservación del “modo de vida británico” planteado por los nacionalistas, mientras los jóvenes londinenses no han comprendido las reticencias de Corbyn a hacer abiertamente campaña a favor del mantenimiento en la UE.

“El laborismo no ha sido jamás una ’gran familia’, sino más bien una ’gran tienda’ bajo la cual todo el mundo se agrupa”, estima el allegado al equipo de Corbyn. “Solo que, durante años, los dirigentes laboristas no han escuchado a los militantes reagrupados. Jeremy desea invertir esta tendencia, abrir las puertas del partido y devolver la palabra a los afiliados. Es forzosamente conflictivo pues cada uno defiende sus posiciones, pero tengo la esperanza de que nos unamos alrededor de un cierto número de ideas comunes y que luego sean llevadas a la sociedad gracias a estos nuevos militantes y a su comprensión de las redes sociales”.

La conferencia laborista, que se celebra del 25 al 28 de septiembre, ha sido la ocasión de presentar este nuevo planteamiento y de iniciar nuevas ideas, gracias a las mociones debatidas y sometidas a votación. Y de ver cómo Jeremy Corbyn logra librarse del conflicto que le opone a los electos en el parlamentos, que permanecen fijos en una visión centralizada (y centrista) del partido.

26/09/2016

https://www.mediapart.fr/journal/international/250916/un-afflux-de-militants-peut-il-changer-le-parti-travailliste-britannique

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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