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Tribuna VIENTO SUR
Buen resultado electoral en Euskadi para movimientos de resistencia y pequeñas nuevas condiciones para movimientos proactivos
29/09/2016 | Petxo Idoiaga

Para entender lo que se irá argumentando en este artículo es útil tener presente este cuadro de resultados/1 de las elecciones al parlamento vasco el pasado domingo 25S, que incluye los resultados de las últimas elecciones en junio de este mismo año (Elecciones Generales) y las Autonómicas de hace cuatro años/2.

AÑO

Elección

TOTAL

Votos

% Abst.

PNV

Votos

% Votos

Escaños

EHBildu

Votos

% Votos

Escaños

Podemos

Votos

% Votos

Escaños

PSOE

Votos

% Votos

Escaños

PP

Votos

% Votos

Escaños

2012

Autonóm

1.135.568

36’04%

384.766

34’61%

27Esc.

277.923

25%

21Esc.

212.809

19´14%

16Esc

130.582

11´75%

10Esc

2016

Generales

1.146.656

34´83

287.014

25´03

153.339

13.37

335.740

29’28

164.255

14´32

148´533

12`96%

2016

Autonm

1.067.354

37´47

397.664

37`65%

29Esc.

224.254

21´23%

17Esc.

156.671

14´85%

11Esc

126.139

11´94%

9Esc.

107.357

10´16%

9Esc

Se ha tratado de un campaña blanda y, como ha dicho en portada un semanario vasco –Argia- “En una campaña templada, el poder a gusto”. Sin embargo creo que lo escrito en el titular de este artículo se corresponde al estado de la cuestión al finalizar la misma, aunque no todo, ni mucho menos, se deba expresamente a ella.

En algunos puntos, estos resultados electorales refuerzan tendencias manifestadas ya y que hemos señalado en artículos anteriores de VIENTO SUR/3 y, en otros, abren nuevos caminos esperados y deseados. Todo ello da un potencial mayor de resistencia a quienes se oponen al centralismo estatal, a la degradación de derechos y del aumento de recortes sociales, a la desigualdad patriarcal y, en fin, a la irresponsabilidad frente a un deterioro medioambiental que amenaza con un auténtico colapso civilizatorio. Obviamente hay contradicciones en esos movimientos; incluso resistentes en algún campo son activos degradadores en otros. Y hay que poner interrogantes concretos, por ejemplo, a la perspectiva de que el PNV utilice la legitimidad reforzada que le han dado las urnas para hacer de esto un argumento para una resistencia que movilice apoyo social contra las más de 30 invasiones competenciales y numerosos recursos bajo argumento de inconstitucionalidad realizadas por el Gobierno de Madrid contra leyes aprobadas por el parlamento vasco y no para una mera, repetitiva y muy institucional tramitación de contrarréplicas al Tribunal Constitucional. Pero es bueno, en general, que los movimientos de resistencia puedan ampliar sus campos y que los resultados electorales les muestren que deben hacerlo.

Pero el advenimiento de un tiempo de movimientos proactivos, capaces de pasar de resistir a construir procesos que lleguen a ser hegemónicos y consigan consolidar social e institucionalmente el derecho a decidir, el acceso a unos recursos suficientes y dignos, la cobertura plena de los derechos humanos, sociales y civiles, la igualdad de género, la inclusión real de manera cohesionada de todas las personas que deseen vivir aquí, el ejercicio de una justicia que repare definitivamente todas las injusticias cometidas en el largo conflicto armado vasco y las que aún penden colgadas a él, el equilibrio no devastador pactado con la naturaleza… el advenimiento como socialmente hegemónico de todo eso que define la sociedad libre que deseamos, apenas alborea. Sin embargo en estos mismos resultados electorales hay algunos elementos que podrían acercarnos ese amanecer, ese alborear en algunas cuestiones.

Crisis total del constitucionalismo español

El mapa político/electoral de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) está en las antípodas del global de España. Esto se acentúa si se compara el mapa de resultados de las elecciones autonómicas con el de las generales. Pero incluso si la referencia son estas últimas, la brecha es enorme: entre los partidos con representación electoral, los dos primeros de España son los dos últimos en la CAV tanto si las elecciones son autonómicas como si son generales. Y esto es lo mismo que decir que el constitucionalismo (esos dos son los partidos que lo representan) se está convirtiendo en fuerza política marginal en la CAV. De hecho van hacia abajo sin parar. Atendiendo a las elecciones Autonómicas y Generales desde 2009, los picos más altos los obtuvo el PSOE en las Autonómicas de 2009 (30’7%) y en las Generales de 2001 (21’8%); los picos más altos del PP coinciden en esos mismos años con un 14’1% y 18’2% respectivamente. Ahora dichos partidos han quedado con el 11’94% y el 10’16%. En esta cuestión es más importante entender esta dinámica de caída progresiva en el tiempo, que ver sólo la foto de las elecciones del 25S por clara que esta sea. El constitucionalismo surgido del régimen de la Transición se hunde en la CAV. En España, pese a la brecha que el 15M, las “mareas”, la PAH y luego Podemos (el primer Podemos) o “En Común” abrieron en el mismo –y lo que continúa de todo ello, que no es moco de pavo-, los posteriores procesos políticos y electorales han demostrado su hegemonía, incluida la continuidad del bipartidismo

Aunque sea de una manera más o menos deformada, las elecciones son un reflejo de las identidades políticas, del sentido de pertenencia a comunidades políticas. El arraigo del sentido de pertenencia no sólo a la Constitución sino a la propia España como comunidad política o sociopolítica es muy débil en la CAV (al menos el modelo de pertenencia actual), aunque hasta el momento eso no se refleje en movimientos sociales e institucionales suficientemente unitarios, mayoritarios y, sobre todo, proactivos que hayan puesto en su agenda la constitución como Estado-nación o, en cualquier caso, un modelo de relación administrativa que no sea el de la pertenencia a España (aunque, por supuesto, en esa línea ha habido y hay movimientos de resistencia de mucho interés, el terreno proactivo es pequeño, sólo institucional y lejano –Plan Ibarretxe, pre-acuerdos de Loyola limitadamente y poco más- nos perdemos en el palabrerío)

Por estas razones es preciso ahondar en un proceso de ruptura resistente con el régimen de la Transición al tiempo que se desarrolla un proactivo proyecto reconstituyente de un marco constitucional democrático que integre tanto los derechos nacionales en su plenitud, como todos los derechos humanos y sociales. Un factor nada secundario a relacionar con ello: las tres primeras fuerzas políticas de estas elecciones, están integradas en Nafarroa en un mismo “gobierno de cambio”, por lo que la posibilidad de articular acuerdos y redes institucionales en común para toda Euskal Herria son mayores y, además, cuentan con redes y realidad social de activismo emancipador enredado en todo ese espacio.

No hay que pensar que en la ruptura con la devaluada Constitución y la apertura de un proceso reconstituyente la cuestión nacional vaya a ser el único eje, aunque tendrá una grandísima importancia o no habrá tal ruptura. Pero desde las perspectivas de un ecosocialismo que se enfoca a evitar el colapso energético y civilizatorio a medio plazo (fraking, TAV, Garoña…), de un feminismo cuya estrategia pone en cuestión de manera radical la organización patriarcal de la sociedad, desde esos y otros puntos el choque literal, judicial y político con la vigente Constitución es ineludible y podría llegar a ser fuerte. Como lo es el modelo de relaciones laborales vigente, contestado desde una parte significativa del sindicalismo vasco. En todos esos campos pueden producirse enfrentamientos con lo constituido y que al crecer como resistencias lleguen a la confrontación absolutamente política con esta Constitución y convertirse en un proactivo movimiento reconstituyente democrático. Lo importante es generar red entre todo ello y establecer la mejor relación con quienes desde el sistema político procedan en el mismo camino. La Carta Social de Euskal Herria/4 es una experiencia de gran interés en ese sentido y lo sería más si recuperara nueva iniciativa propia en nuestra tierra.

La ruptura con el régimen del 78 y la apertura de un nuevo proceso constituyente no tiene por qué ser un proceso común, ni homogéneo en todo el Estado español. Puede venir de procesos de Catalunya, de Euskal Herria o Galicia, o puede venir de confrontaciones, mareas y movimientos sociales con la cobertura (¡ojalá sea la mejor posible!) de partidos y procesos electorales. Cada cual tiene que seguir sus procesos y jamás supeditarse, porque nada es superior. Pero, en todo lo posible, es necesario articularse y convenir dinámicas participativas conjuntas. La unilateralidad frente al Estado es imprescindible; entre los movimientos y corrientes defensoras de un reconstitucionalismo democrático y social debe acompañarse de la mejor coordinación posible.

Razones, importancia y límites de la victoria del PNV

El PNV ha reforzado la hegemonía institucional que ya tenía. Ha ganado en votos netos, porcentaje y escaños, pese a la entrada del 14’85 % de votos y los 11 escaños en el Parlamento Vasco para Podemos. La idea de que en la CAV se está en mucho mejores condiciones de vida que en el resto del Estado está arraigada en la sociedad vasca y es una exagerada idea-fuerza difundida principalmente por el PNV. Desde luego tiene bases reales. Si atendemos a datos del INE, el año 2015 la renta media anual por hogar en España era 26.092 € y en la CAV 33.053; el riesgo de pobreza alcanzaba, respectivamente, un porcentaje del 22,1/10,9; la insuficiencia en condiciones materiales un 41’5/ 20’3; la vivienda en propiedad un 77,3/83,7; y el paro (según el último dato de 2016) un 20% en España y un 12’5% en la CAV. Además en cuestiones como la cobertura de necesidades ha introducido una Renta de Garantía de Ingresos –que aunque ya sido en estas misma página de VIENTO SUR objeto de reflexiones y valoraciones críticas distintas/5-, se trata de la más alta en el Estado español (hasta 625,58 €por unidad familiar de una persona y hasta 888,62 € por unidad de tres personas). Pero en buena lógica de servicio público lo que habría que decirle al PNV, en primer lugar, es que resulta una barbaridad antisocial tener prácticamente un 11% de la población en riesgo de pobreza y un paro del 12 y medio al que deben añadirse las situaciones de precariedad laboral; y mantener crítica en los demás temas desde esta perspectiva.

Además el otro gran mito de la falta de recortes en el País Vasco es falso. En los mismos últimos años en que aumentaba brutalmente la deuda pública, el sistema vasco redujo fuertemente los impuestos; en algún caso, como en el de Gipuzkoa, el nuevo Gobierno del PNV echó por tierra los impuestos sobre las grandes fortunas/6. Como consecuencia una parte importante del presupuesto del Gobierno Vasco –cerca de 10.000 millones de euros- hubo que destinarlos al pago de la deuda y esa ha sido, prácticamente, la que se ha recortado de sanidad, educación y ayudas a la vivienda. Los próximos años esos recortes aumentarán por el mismo motivo. Además el PNV no corrige ni una coma a las órdenes de Bruselas. En eso es taxativo: “se está en Europa o no se está; y como queremos estar ahí, debemos cumplir nuestras obligaciones”. Quienes no han sufrido recortes son los tan grandes como innecesarios gastos en construcciones fastuosas, de las que el Tren de Alta Velocidad es el ejemplo más evidente.

Ciertamente el neoliberalismo democristiano del PNV no tiene la agresividad sin límites del de Rajoy, ni la pasión de éste y de su gabinete por recortar todo lo social. Pero estamos ante una política neoliberal antisocial. Con la consciente o inconsciente colaboración de los medios de comunicación públicos y algunos privados el PNV ha conseguido, sin embargo, poner el centro del foco en la comparación con España y que el Gobierno Vasco y su partido aparezcan como casi los únicos autores de esta historieta contada bajo el título de la “buena vida en Euskadi” con su anexo de lo que no hemos conseguido aún es porque lo retiene Madrid (garantía de las pensiones).

Y en lo político ha logrado evitar pérdida de votos y ha sumado más pese a la entrada de Podemos y el aumento de la abstención por su imagen de garantía de estabilidad frente a la crisis de gobierno en el conjunto del Estado español, por oponerse a éste “en defensa de Euskadi” (LOMCE y toda la serie de leyes propias sobre las que se “confrontan”), por el perfil tan cuidado de aparecer como defensor de la capacidad de la ciudadanía vasca para resolver sus problemas sin conflictos, pero también porque en la resolución del conflicto armado se ha mostrado con una posición neutral y hasta integradora (posición ante víctimas, iniciativa en el tema de torturas, algún gesto parlamentario sobre presos, memoria histórica…) para esa gran parte de la población que sí quiere que esto se cierre pero quiere que se haga sin más conflictos y, además, que lo cierren las instituciones sin tener que comprometer por ello sus vidas personales.

EHBildu + Podemos empate electoral con el PNV; ¿qué política de pactos?

Los resultados electorales dan también un importante dato nuevo para las políticas de izquierda: la suma de los votos de EHBildu y Podemos alcanza el 36’08% frente al 37’65 del PNV y hay 28 escaños de aquellos frente a los 29 de este (y puede cambiar uno de esos entre PNV y EHBildu según los votos del extranjero). Hace cuatro años, tras las Autonómicas de 2012, el peso y la representación de la izquierda parlamentaria (EHBildu que además cosechó extraordinarios resultados) era de 25% y 21 escaños.

En la campaña se ha echado de menos una confrontación global y estructurada de sus programas sociales, medioambientales y culturales frente al PNV. Ha habido, sí, críticas y propuestas alternativas pero ha faltado contra el modelo global democristiano neoliberal otro modelo también global (que debería ser feminista y ecosocialista); ha habido falta de esta confrontación global de modelos, aunque haya habido propuestas alternativas en temas importantes de materia social o medioambiental. En particular se ha echado muy en falta, en ambos casos, el problema de la confrontación contra las instituciones europeas y todo eso que entendemos como troika. Se ha pasado muy por encima del hecho ineludible de que los programas presentados en materia social o ecológica (infraestructuras, cambio de paradigma energético, etc.) no se podrán dar sin esa confrontación. Grecia está ahí, a la vuelta de la esquina para saberlo. Y si no hay esa confrontación se impondrán los programas contrapuestos, los de la austeridad. Y no haberlo hecho frente al PNV de “aquí lo que diga Europa” constituye un gran vacío… y si se tratara de un cálculo electoralista, mucho peor. En cambio, en ambos casos se ha insistido en desviar el foco a fuera de España y mirar las bonanzas de modelos europeos. En el caso de Podemos más para insistir que con el nivel económico que tenemos en Euskadi las prestaciones sociales están muy por debajo de lo que ofertan economías europeas en particular las nórdicas; y en el caso de EHBildu, mirando también a las nórdicas para constatar lo mal que se está por culpa de estar en España. Como el PNV, por su parte, no tiene empacho en contar que ya estamos mucho más a nivel europeo que español, el conjunto de discursos debilita las líneas de confrontación social en el propio Euskadi y refuerzo aquello de “campaña blanda, el poder a gusto”.

Si se ponen frente a frente los programas que Podemos y EHBildu ha presentado para estas elecciones/7 se ve que hay un amplísimo terreno (dejamos para tratarlo más adelante el tema del derecho a decidir). Los acuerdos entre ambos programas son muy amplios en alternativas sociales, ecológicas, feministas, de derechos humanos y civiles; incluso en las cuestiones relacionadas con ese gran epígrafe que llamamos “Paz y Normalización” (víctimas, presos, torturas, memoria histórica…) hay un buen campo de acuerdos en temas principales, aunque existan puntos de diferencia.

Desde EHBildu se ha insistido en la campaña electoral y tras sus resultados, en la conveniencia de un pacto de gobierno a tres entre PNV, Podemos y EHBildu, en palabras de Otegi ya en la misma presentación del programa, un "gran acuerdo de país" para "avanzar en el camino" de recuperar la soberanía nacional vasca y el Estado de Bienestar que "algunos quieren destruir a través de esa farsa que han denominado crisis económica y financiera". Me parece un error. Un error, al menos, si eso se ha convertido en su real perspectiva política; si se trata, no más, de un elemento de presión propagandística sobre el PNV o de forzarle a debates sobre contenidos de soberanía y política social, lo consideraría pedagogía confusa; pero todo indica que se trata de una propuesta formal y en serio.

En Nafarroa, como sabemos, el “gobierno del cambio” integra a las tres fuerzas. Pero hay diferencias. Desalojar a UPN del gobierno navarro era una condición de supervivencia social, democrática (en todas sus manifestaciones), cultural (para todo lo popular empezando en la escuela y terminando en las radios libres), lingüística (en el caso del euskara) y para el vasquismo en general… y la única vía para hacerlo era aquel acuerdo de Gobierno. No es esta, ni de lejos, la situación en la CAV. Aunque el PNV navarro forma parte de Geroa Bai y tiene peso en ella, esta organización no es el PNV, ni ha realizado las políticas sociales, medioambientales, fiscales, policiales y otras, del Gobierno Vasco; el Gobierno de Navarra no está dirigido por el PNV; el que propone EHBildu sí lo estaría.

Por supuesto que deben buscarse “acuerdos de país” con el PNV como en ocasiones ya se ha hecho; el reciente de la Ley Municipal o la entrada de EHBildu en EUDEL sirven de ejemplo. En el campo de “Paz y Normalización” hay más actividades de las que ya existen en que la coparticipación es posible y necesaria; las recientes iniciativas en el caso de dar luz a las torturas son un caso claro. Sería muy deseable, en particular, establecer actitudes comunes de resistencia y en lo que sea necesario, hasta de desobediencia contra los recursos recentralizadores de la Ley vasca de Adicciones y Drogodependencias, la Ley vasca de Vivienda, La ley vasca de Víctimas de Acciones Policiales, la Ley Vasca de Municipios y todo el resto de leyes vascas recusadas por Madrid. Así mismo sería muy bueno establecer acuerdos (lo recogen además los programas de EHBildu y Podemos) para defender que se complete el traspaso de competencias contenido en el Estatuto de Gernika y para oponerse a las más de 30 invasiones competencias que el Gobierno central ha realizado en los últimos tiempos. Podrían ponerse otros casos. Esos acuerdos con el PNV y con otras fuerzas cuando se pueda, son necesario del todo.

Hay, quizá algunos temas en los que no hasta ahora, pero sí en el futuro, podrían establecerse acuerdos, en particular algunos vinculados con los derechos de la mujer como el aborto libre y gratuito.

Pero las miradas y los programas de la izquierda vasca y las del PNV son fuego y agua cuando se habla de políticas sociales, de estrategias medioambientales, de prioridades infraestructurales, de relaciones laborales e incluso aspectos importantes de política industrial, de política europea, de cooperación internacional (ya anunciaron su apoyo al TTIP), de política financiera (Kutxabank) y de política fiscal por poner ejemplos relevantes.

¿Qué acuerdo de país pueden tener el fuego y el agua en todos estos temas? Sólo uno: que el agua apague el fuego hasta extinguirlo. Ni el franquismo ni la transición habían acabado o echado a la periferia de la sociedad a la izquierda abertzale. ¿Por qué ahora que hay más izquierda que en cualquier momento anterior se arriesga a hacerlo?

En política de pactos, además de los puntuales (e importantes para el país) con el PNV que ya hemos señalado, el acuerdo base debe buscarse entre EHBildu y Podemos. Y debe buscárselo, precisamente, para convertirse en polo de referencia, de otra Euskadi, ante el PNV. Será difícil no por el programa sino por las relaciones (y la falta de relaciones) entre ellos, así como por la composición sociopolítica de cada cual. No hay que olvidar que en las últimas elecciones hay un voto flotante entre ambos partidos y que de los 11 escaños de Podemos 4 coinciden con los 4 perdidos por EHBildu comparando con hace 4 años. Pero también es verdad que los otros 7 escaños de Podemos corresponden a lo perdido por el PSE-PSOE (de tradición contrapuesta a la izquierda radical y al soberanismo) y que, más allá de eso, un acuerdo con EHBildu recibiría en Podemos del estado español bastantes ojos aviesos, carraspeos y hasta malas leches.

Pero una u otra. Si no hay pacto de izquierda, fuerte y estable pacto, en el Parlamento Vasco la posibilidad de una oposición seria al PNV y de una referencia para el conjunto de la sociedad se habrá quebrado.

El derecho a decidir

Quizá el más repetido titular mediático- y titular también en la vida política- es que en el Parlamento Vasco actual hay 57 escaños por el derecho a decidir (PNV, EHBildu, Podemos) frente a 18 en contra (PSEE-PSOE y PP). Y así es si atendemos a los programas de las tres principales fuerzas parlamentarias y a lo que de un modo u otro han dicho durante la campaña. Las tres fuerzas subrayan que Euskadi es una nación (y con Podemos en posición algo más ambigua, que el conjunto de Euskal Herria es una nación). Por encima de cualquier otra consideración esta es una noticia muy buena y que requiere comunicación entre esos tres sujetos y de ellos con otros sujetos sindicales, sociales, culturales, etc. que comparten dicha perspectiva para convertir tal derecho en una propuesta proactiva, hegemónica y realizable.

Entre los muchos elementos positivos que ha tenido la campaña de EHBildu es que se ha pasado de la centralidad de la idea de independencia como propuesta a la de soberanía: “Nuevo Pacto Social y Político suscrito por la mayoría política social y sindical para implementar la hoja de ruta de la soberanía ciudadana. Propuesta de un nuevo estatus político que incluirá el reconocimiento y la puesta en práctica del derecho a decidir. Consulta ciudadana habilitante para la ratificación de la propuesta para un nuevo estatus político. Compromiso para respetar e implementar, independientemente de la posición del estado español la voluntad del nuevo estatus político democráticamente expresada por la ciudadanía vasca mediante la consulta habilitante”. Siguen siendo independentistas pero es el soberanismo compartido lo que ponen en el centro.

Podemos ha tomado, por su parte la Ley de Claridad dictada por el Tribunal Constitucional de Canadá para realizar un referéndum en Quebec como modelo para el ejercicio del derecho a decidir. Es una ley que ya apareció en el Informe Ibarretxe y que está sujeta a diversas interpretaciones, algunas contrapuestas. Pero, a partir de ello añaden: “Abogamos por la celebración de una consulta en la que la ciudadanía pueda refrendar el nuevo pacto social que se acuerde, e incluso si existiese una mayoría social clara que así lo reclamara en la que se pueda elegir entre diversas alternativas, entre ellas, la separación del resto del estado. Esta consulta no es el final de un proceso, es el comienzo del mismo en un marco de diálogo, negociación y acuerdo multilateral” (se entiende que esa “multirateralidad”, más con el ejemplo de la ley canadiense como referencia, se refiere al Estado).

El programa electoral del PNV dice: “El Pueblo Vasco constituye un sujeto jurídico y político con derecho y capacidad para decidir sobre su futuro, a ser consultado y a que su voluntad democráticamente expresada sea respetada. El ejercicio del derecho del Pueblo Vasco a decidir su propio futuro se materializa desde el respeto alderecho que

tienen los ciudadanos y ciudadanas de los diferentes ámbitos jurídico-políticos en los que actualmente se articula a ser consultados para decidir su propio futuro. Esto es, respetando la voluntad democrática de los ciudadanos y ciudadanas de cada ámbito jurídico-político”. Pero antes que esa afirmación establece esta otra: “El proceso de actualización del autogobierno vasco se deberá desarrollar con respeto al principio de legalidad, esto es, dentro del marco legal, adecuándose a los procedimientos establecidos en el bloque de la constitucionalidad. En todo caso, el respeto a la voluntad popular debe encontrar en cada momento un cauce de aplicación y su entronque en el ordenamiento jurídico. El Principio Democrático exige dotar de un valor relevante y primario a la decisión de la ciudadanía vasca, lo que requiere que el Estado asuma la obligación de negociar y acordar los ajustes constitucionales y legales precisos para responder al deseo expresado por la ciudadanía vasca, excluyendo en suma el principio de unilateralidad. Debe subrayarse que, en todo caso, la concreción de un futuro acuerdo de actualización requiere inexcusablemente una positiva voluntad política del Estado que deberá asumir, en base al principio democrático, la apertura de la negociación exigida y reconocer la capacidad propositiva de nuestra comunidad política”.

La conversión del derecho a decidir en un acto propositivo y concreto está, como se ve, bastante lejos. Pero las tres propuestas tienen en común que debe haber consulta y eso establece un punto de partida de interés. En el debate sobre multilateralidad o unilateralidad, EHBildu ha adelantado su acuerdo en que se trate de establecer un pacto con quien gobierne en España para poder realizar la consulta; pero ha preguntado, con razón, hasta cuándo debe seguir basándose en la multilateralidad y cuándo pasar a un proceso unilateral porque las puertas de Madrid están cerradas. Y para que ese proceso pudiera tener sentido, sería necesario que quienes aun no siendo gobierno de España hoy aspiran a serlo y cuentan con posibilidades, dijeran claro que si gobiernan darán al pueblo vasco (como al catalán y al gallego) el pleno derecho de relacionarse administrativamente con España como quieran o separarse como Estado, que recogieran en sus programas al Gobierno de España una formula tan simple como esa y que, mientras tanto, apoyaran las iniciativas que desde Euskadi se hagan para superar el veto del Estado.

En todo caso, la idea que transmite la propuesta de EHBildu, la que puede colegirse de la referencia que hace el PNV a la Ponencia de Autogobierno del País Vasco y el que se ve en el programa de Podemos es que coloque también como inicio el debate interno y como resultado del mismo la consulta. En este sentido debería tomarse en común la idea de EHBildu, integrable en las de los demás y expresada bajo el término “Nuevo Estatus” que formula el PNV: “Propuesta de un nuevo estatus político que incluirá el reconocimiento y la puesta en práctica del derecho a decidir”. Y debe añadirse, como desde bastantes voces se ha oído en la campaña electoral, que la batalla por el derecho a decidir exige desde ahora un frente en común –del que ya hemos hablado- para enfrentarse a las incursiones competenciales del Gobierno central y a sus recursos de inconstititucionalidad a las leyes vascas. Que debía hacerse ese frente común, claro está, en las instituciones pero también, de forma transaversal, en la propia sociedad.

28/09/2016

Petxo Idoiaga es miembro del Consejo Asesor de VIENTO SUR

Notas

1/ A falta de que se recuenten los votos del extranjero hay un escaño bailando en Bizkaia con una diferencia de 80 votos a favor del PNV frente a EHBildu (si lo ganara EHBildu una hipotética coalición de Gobierno PNV con PSEE-PSOE o con el PP no tendría mayoría parlamentaria).

2/El número de escaños de las Generales no coincide con el de las Autonómicas y por eso no se pone. En las Autonómicas el reparto es de 25, por igual, en cada una de las tres provincias. En las Autonómicas de 2016 Podemos se ha presentado en común con IU, Equo, baja la denominación Podemos Elkarrekin. La denominación completa de los socialistas es PSE-PSOE.

3/ ”Euskal Herria tras el 24 M: cambios importantes y nuevos retos para la izquierda”(1/06/2015): http://vientosur.info/spip.php?article10145; “Podemos y la izquierda abertzale”(21/05/2016): http://vientosur.info/spip.php?article11315; “Copernicano giro electoral””(26/12/2015): http://vientosur.info/spip.php?article10806.

4/ El texto de la Carta está en: http://www.eskubidesozialenkarta.com/wp-content/uploads/2014/06/Carta-Social-CAST.pdf. La web de la Carta es: http://www.eskubidesozialenkarta.com/es/ y además de actividades en curso en las pestañas superiores podes encontrar el programa social que sostienen, el modelo organizativo…

5/ Mikel de la Fuente: “La renta de Garantía de Ingresos y el empeoramiento de los salarios y derechos sociales” (26/11/2014), http://vientosur.info/spip.php?article9606 y, mismo autor con Mª Luz de la Cal: “La Garantía de Rentas Mínimas en el Estado español. Especial mención al caso de la RGI vasca” (28/12/2015). Iñaki Uribarri ” No es buena idea extender el sistema de Euskadi” (10/11/2015), http://vientosur.info/spip.php?article10676.

6/Helena Franco, ex Diputada de Hacienda Foral de Gipuzkoa:El impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas de Gipuzkoa”VIENTO SUR: http://vientosur.info/spip.php?article10768.

7/ El programa electoral de Podemos está en https://elkarrekinpodemos.eus/programa/. El programa de EHBildu tiene una parte de programa explicativo más amplio y otra de “programa de gobierno” en resumido, listando por apartado las medidas que proponen, está en http://ehbildu.eus/es/elecciones/parlamento-vasco-2016/programa .



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