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Hong Kong
El éxito electoral de una nueva generación contestataria
23/09/2016 | Pierre Rousset

Varias figuras destacadas del joven movimiento contestatario han salido elegidas al Consejo Legislativo de Hong Kong con unos números de votos en muchos casos notables. Este éxito pone de manifiesto dinámicas políticas contrapuestas y anuncia un periodo de inestabilidad en el territorio.

El Consejo Legislativo (LegCo) de la “región administrativa especial” en que se ha convertido Hong Kong tiene competencias limitadas y su composición asegura el control continuo por parte del establishment favorable a Pekín (y a las empresas). Pese a ello, el resultado de las elecciones del 4 de septiembre tiene un significado político importante. En efecto, comparado con el pasado, ha sacado a la luz tres dinámicas insólitas: politización, polarización y ascenso de una nueva generación/1.

El candidato que ha obtenido el mayor número de votos (84 121), Eddie Chu (38 años), se presentaba por el Demosisto, partido creado tras del “movimiento de los paraguas”que sacudió el territorio hace dos años. El representante electo más joven, NathanLaw (23 años, 50 000 votos) es del mismo partido, constituido junto con Joshua Wong (19 años). Entre los demás elegidos, Baggio Leung (30 años) y YauWai-ching (25 años) representan a Youngspiration. No todos estos nuevos representantes electos defienden la misma orientación, como veremos más adelante. Sin embargo, es la primera vez que se han presentado cinco candidatos llamados “localistas” reclamando la autodeterminación del territorio y que han salido elegidos sobre esta base. Si tenemos en cuenta a quienes también defienden este derecho, pero no han salido elegidos, veremos que el 22,2 % de los votos han optado por candidaturas de este tipo; es un dato notable. Signo de los tiempos, varias personalidades de la corriente “prodemocrática” tradicional han resultado eliminadas en beneficio de estos jóvenes más radicales.

La participación electoral ha sido elevada: 2,2 millones de votantes, lo que equivale al 58,28 % del cuerpo electoral. En 1995, dos años antes de la restauración de la soberanía china, la participación solo había alcanzado el 35,79 % y, en 1998, un año después de la retrocesión de la antigua colonia británica, del 53,29 %. A pesar de todos los medios empleados (presión, corrupción…), el voto por los partidos favorables a Pekín ha disminuido, pasando del 42,7 % al 40,6 %. Esto significa que casi el 60 % de los electores y las electoras los han rechazado. Está claro que esas formaciones siguen controlando una mayoría de escaños que resulta aplastante por el hecho de que la composición del LegCo es muy particular. Está formado por 70 miembros, la mitad elegidos por circunscripciones y la otra mitad por los llamados cuerpos “funcionales” (uno de los cuales no abarca más que… ¡127 electores!), generalmente vinculados al Partido Comunista Chino (PCC).

Generaciones

La vida política y social en Hong Kong siempre ha estado muy marcada por la sucesión de generaciones. Una primera ruptura se produjo tras la revolución de 1949 entre los “antiguos” venidos de la China continental/2y sus hijos nacidos en la colonia británica, donde, dicho sea de paso, no había ni un atisbo de sistema de representación democrática. En efecto, fue en la década de 1980 cuando se instauraron las elecciones locales, y en 1991 se inició la práctica de elegir a una parte del LegCo por sufragio universal con vistas a la retrocesión. Los acuerdos de retrocesión de 1997 garantizan oficialmente el mantenimiento durante 50 años de un estatuto especial para Hong Kong y Macao según el principio de “un país, dos sistemas”. La población se encuentra por tanto en una “región administrativa” particular, donde se supone que la perennidad del capitalismo, del sistema jurídico, de diversas libertades cívicas, etc. está asegurada hasta 2047.

Desde 1949, el territorio ha vivido bajo una triple dependencia: colonial/poscolonial con respecto a Londres; geoestratégica (por la evolución de los conflictos potenciales en Asia Oriental); nacional y “física” con respecto a Pekín, que tiene, por ejemplo, la potestad de ¡cortar el abastecimiento de agua potable! Todo esto ha contribuido a una despolitización de la actividad social: es el triunfo del “homo oeconomicus”, en que cada una y cada uno se ocupa de sus negocios, grandes o pequeños. Esta atonía política solo ha sido cuestionada muy pocas veces, esencialmente en la década de 1960, durante la “revolución cultural”.

Al mismo tiempo, la experiencia histórica de los hongkoneses es muy distinta de la de China continental, lo que ha alimentado progresivamente la formación de identidades propias. Estas se ponen de manifiesto ahora, sobre todo en la juventud, con motivo de una verdadera crisis de perspectiva. El horizonte de 2047 ya no parece tan lejano y se refuerza el sentimiento de que el porvenir se juega de hecho ahora. El régimen de Pekín sigue en estos momentos un rumbo particularmente represivo y el papel de Hong Kong se ha visto mermado en gran medida, y junto con él el poder de negociación del territorio.

El futuro presente

En la gestión por parte de la dirección del PCC de la transición capitalista en la República Popular, Hong Kong desempeñó un papel importante como puerta abierta al mercado mundial, punto de contacto privilegiado entre la nueva burguesía burocrática continental, las finanzas internacionales y las empresas multinacionales. Este ya no es el caso hoy en día. Si hay un lugar de referencia en este sentido, este es sin duda Shanghái (y es sobre todo Macaola que se utiliza para el blanqueo de dinero y la fuga ilegal de capitales). Hong Kong, de todos modos, sigue siendo importante, pero la presencia de bancos y multinacionales no garantiza la perennidad de un sistema parcialmente democrático. Están allí por los negocios y cooperan con Pekín para asegurar el orden social dominante. Pekín tiene por tanto cada vez menos motivos para actuar con guante blanco. Los cambios se introducen efectivamente sin esperar a 2047.

En estas condiciones, el rumbo político sumamente represivo que sigue en estos momentos la dirección del PCC en el continente repercute directamente en Hong Kong. Así, ciertos editores han sido secuestrados en secreto y encarcelados para acallar los medios de comunicación excesivamente disidentes/3. Es este clima de angustia y ansiedad el que explica la elevada tasa de participación en las elecciones del 4 de septiembre, como confirma el análisis de los escrutinios anteriores:

1998 – 53,29 %

2000 – 43,57 %

2004 – 55,64%

2008 – 45,20 %

2012 – 53,05 %

2016 – 58,28 %

El pico de 1998 corresponde a la adquisición por el territorio de un nuevo estatuto. El pico de 2004 está asociado a la voluntad del gobierno de imponer en Hong Kong una ley de seguridad nacional, intento condenado al fracaso ante importantes movilizaciones populares. El pico de 2012 se produjo después de la decisión del gobierno de Hong Kong de imponer un programa de “educación nacional” a los alumnos y estudiantes con miras a reforzar su patriotismo, una tentativa que también fracasó ante las movilizaciones masivas. Tras el acceso al poder de Xi Jinping, el rumbo represivo del PCC no ha dejado de agravarse, dando pie al pico participación electoral de 2016. En cambio, los puntos bajos de 2000 y 2008 reflejan situaciones no conflictivas/4.

Nueva bipolarización política en la generación joven

Las fuerzas política de Hong Kong solían clasificarse en “pro-Pekín” por un lado y “prodemocracia” por otro, es decir, entre defensores de un despotismo de Estado y de la llamada sociedad civil/5, respectivamente, y no solo según el criterio de “izquierda-derecha”. Esta oposición binaria, esta lectura unilateral permitió bloquear el análisis del programa de las formaciones “democráticas”, que políticamente se sitúan en su totalidad en el centro o a la derecha dentro del paradigma neoliberal/6. No había corrientes significativas del tipo izquierda socialista o liberal (en el sentido estadounidense del término).

A partir de 2008, con la aparición de la referencia “localista”, se materializó una nueva bipolarización. Se consolidan las corrientes de derecha, algunas evolucionan a la extrema derecha durante el movimiento de los paraguas, por oposición a los llamados “izquierdistas”. Emplean un discurso racista y xenófobo frente a los chinos. En este terreno, el programa de Youngspiration cae en el absurdo cuando exige que todos los habitantes de Hong Kong que no hablen cantonés o inglés no puedan obtener la ciudadanía. En efecto, los habitantes originales del territorio hablan hakka o chaochú. El grupo Civic Passion (Pasión Cívica), a su vez, ha incitado a la violencia contra los chinos. Ninguno de ellos se interesa por la protección social de los pobres ni de los derechos de los trabajadores. En el espectro izquierda-derecha, el programa de los “izquierdistas” denunciados por la derecha no es de hecho muy radical, pero sí es humanista. Al tiempo que se oponen a Pekín, rechazan en particular cualquier discurso racista y xenófobo.

Esta división entre “localistas” que preconizan la autodeterminación es a todas luces importante, aunque los observadores no suelen reconocerla. Ciertos candidatos “localistas” en las elecciones del 4 de septiembre pertenecen a la derecha o la extrema derecha, como YauWai-ching de Youngspiration o ChengChung-tai de Civic Passion. El conjunto de los candidatos de esta corriente (incluidos los que no han salido elegidos) han obtenido el 7 % de los votos. En cambio, Nathan Law Kwun-chung, de Demosisto, Eddie Chu Hoi Dick y Lau Siu Lai se sitúan en el centro izquierda y nunca han sido asociados a los llamamientos contra los chinos. Eddie Chu ha señalado que para él el ala derecha de los “localistas” está formada por “nacionalistas autodeterministas”, mientras que él es favorable a una autodeterminación democrática que puede incluir a los chinos y otros grupos marginales.

El programa con el que se han presentado estos candidatos y candidatas incluye cuestiones como los derechos de los trabajadores, de las mujeres y de las minorías. El conjunto de las candidaturas de esta corriente (incluidos los que no han salido elegidos) ha obtenido el 15,2 % de los votos en las elecciones de 4 de septiembre. El aspecto más confuso es el relativo al proceso de autodeterminación (pese a que Nathan Law ha reclamado un referéndum). Sin embargo, está claro que quienes defienden este principio no lo hacen desde la misma perspectiva política.

Periodo de incertidumbre

Apenas pasadas las elecciones, los miembros contestatarios del LegCo ya han sido objeto de graves amenazas. Eddie Chu –¡el legislador que más votos ha obtenido!–ha recibido amenazas de muerte. Obligado a abandonar la vivienda familiar, ha denunciado el hecho a la policía. Previamente, Ken Chow, que entonces era candidato, tuvo que interrumpir su campaña después de enterarse de que parientes suyos corrían peligro de pagar el precio de su audacia/7. ¿Cómo resistirán los nuevos legisladores y sus organizaciones estas presiones y cuál será su evolución política? Evidentemente, resulta complicado tratar de responder a estas preguntas. Lo que sí podemos decir es que el 15,2 % de los votos del 4 de septiembre fueron a parar a una nueva corriente democrática, menos conciliadora con respecto al PCC que los anteriores “pandemócratas”. Es todo un acontecimiento.

El rechazo juvenil de las antiguas configuraciones también ha costado su escaño al dirigente sindical Lee Cheuk Yan. Según Au Loong Yu, el sindicalista paga su moderación institucional, aunque tal vez también el hecho de que se haya negado a ponerse el casco que le tendía un joven adolescente cuando el movimiento de los paraguas. Un rechazo que simboliza una ruptura intergeneracional. En muchos aspectos, la elección del 4 de septiembre ha producido en el terreno político los efectos del terremoto generado por la movilización de la juventud en 2014.

18/09/2016

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article38991

Traducción: VIENTO SUR

Notas:

1/ Véase Au LoongYu, TheVoiceforChange – On Hong Kong’s 2016 Legislative Council ElectionResults,http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article38971. He tomado de este artículo numerosos datos y elementos de análisis.

2/Es decir, no pertenecientes a la población local.

3/ Tom Phillips, Hongkong: Afterthedisappearances of fivebooksellers pro-democracyactivistswarn of a crackdownagainstdissent, http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article36877

4/ Análisis retomado de Au LoongYu, op.cit.

5/Idem.

6/Existe un pequeño Partido Laborista, pero también se sitúa dentro de este paradigma dominante.

7/Nash Jenkins, Kevin Lui: NewlyElected Anti-Establishment LegislatorReceivingDeathThreats,http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article38950

8/ Resumen tomado de Au LoongYu, op. cit.

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