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Francia
Carta abierta a Nicolas Sarkozy
18/09/2016 | Hubert Krivine

[La policía francesa dispone de un fichero "S" en el que, al margen de cualquier control judicial, figuran personas susceptibles de amenazar la seguridad del Estado. En él, y en base a criterios fijados por la policía, figuran entre 10 000 y 20 000 nombres (nadie conoce la cifra exacta). No solo (y fundamentalmente) presuntos islamistas radicalizados sino, también, militantes de extrema izquierda o extrema derecha, zadistas [militantes de Zonas a defender -contra proyectos inútiles como el aeropuerto de Notre Dame des Landes], sindicalistas o personas relacionadas con el movimiento altermundialista calificadas como violentas.

El ex-presidente Nicolas Sarkozy, de forma totalmente hipócrita y en nombre del principio de precaución, realizó la propuesta de que había que internarlas. Sin juicio previo. Una medida, que desde cualquier punto de vista legal y civilizado, constituye toda una exageración. Pero ¡qué importa!, todo vale para tratar de arañar unos cuantos votos al Front National.

Para poner en evidencia el único precedente francés de semejante medida, nuestro compañero Huber Krivive escribió esta especie de carta abierta trayendo a colación las medidas contra la población judía del gobierno de Pétain [el conocido como régimen de Vichy] .

Evidentemente no se trata de comparar Sarkozy con Hitler, ni de una "verdadera" carta abierta dirigida a Sakorzy, como han creído algunos lectores y lectoras de Mediapart,-donde fue publicada bajo el seudónimo de Sandor.]

Señor Presidente,

Sea cual sea el fundamento de su propuesta de internar a todas las personas fichadas como "S", creo que es imposible llevarla a cabo. Por dos razones:

1. Los defensores de los derechos humanos del Consejo de Estado considerarán anticonstitucional internarlas sin juicio previo,

2. Pero, sobre todo, el coste de semejante medida (algunos cientos de millones de euros) para albergarlas, darles de comer (aunque sea frugalmente) y vigilar a esas miles de personas sospechosas (a veces extranjeras) resultaría exorbitante para la ciudadanía francesa, bastante machacada ya en el día a día.

Así que le hago la siguiente propuesta que me parece bastante más eficaz:

1. Proveer a todas las personas fichadas de una pegata amarilla con la letra "S" que deberán coserla en su indumentaria.

2. Esta gente solo podrá viajar en el último vagón del metro y tendrá prohibida su presencia en espacio públicos (parques, estadios o espectáculos).

3. Vetarles el acceso a determinadas profesiones: enseñanza, cuerpos de seguridad, imames…

El objetivo de estas medidas, que no cuestan un euro, es que toda la sociedad pueda participar en su propia seguridad: ¿quién va a sentarse al lado de una persona que porte la pegata "S" en el vagón de un tren o en un café?

Seguramente aún escucharemos a algunos defensores de los derechos humanos bramar contra esta medida, que trae a la memoria otras de hace algún tiempo, pero no tenemos nada que temer: si las medidas para combatir el dominio judío sobre la sociedad francesa no suscitaron tanta indignación, las que yo propongo para impedir la influencia islámica lo harán aún menos.

Reciba, Señor Presidente…

15/09/2016

Traducción: VIENTO SUR



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