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Alemania
Victoria de la extrema derecha
06/09/2016 | Manuel Kellner

Resultados de las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental

Mecklenburg-Vorpommen es un Land del noreste de Alemania, situado en el territorio de la ex-RDA. Solo 1,33 millones de personas tienen derecho a voto en él. Sin embargo, el resultado de las elecciones regionales del 4 de septiembre en este Land sacude el debate político en Alemania hasta el nivel federal. Es una victoria espectacular del AfD (Alternativa por Alemania, semejante al FN francés o al UKIP británico). Todos los demás partidos pierden en su favor, sobre todo el SPD socialdemócrata, la CDU cristianodemócrata y más aún el partido Die Linke (La Izquierda).

En 2011 solo un 51,5% del electorado participó en las elecciones. Esta vez ha sido más o menos el 61%. Ha sido sobre todo el AfD, con un perfil racista y xenófobo agresivo, quien ha podido movilizar la atención pública y los votos de quienes no habían ido a las urnas hace cinco años.

El SPD, que había gobernado junto a la CDU, sigue siendo el partido más fuerte con el 30,6% de los votos, pero pierde 5 puntos. Según el instituto Forschungsgruppe Wahlen, ha sido la popularidad del ministro-presidente saliente Erwin Selering la que ha permitido al SPD limitar los daños. Según sus sondeos, el 75% de las electoras y electores le conceden que ha hecho un “buen trabajo” como jefe de gobierno y dos tercios desean que sea reelegido.

La AfD, que se presentaba por primera vez en este Land, obtiene el 20,8% de los votos y, con ello, se convierte en la segunda fuerza política en Mecklemburgo-Pomerania Occidental desde el punto de vista electoral. Aunque haya muy pocos inmigrantes y refugiados en este Land, el gran alboroto mediático de este partido por el combate sin tregua contra la “oleada” de refugiados, de musulmanes, de terroristas, de parásitos en el sistema social alemán, contra la canciller Angela Merkel (CDU) irresponsable, porque habría invitado a todo el mundo a refugiarse en Alemania, contra la “política establecida” que se burla de la gente sencilla y de los intereses nacionales, etc ha funcionado muy bien. Más adelante vamos a proponer explicaciones para este siniestro éxito.

La CDU no obtiene más que el 19% de los votos, lo que corresponde a una pérdida de 4 puntos, y constituye para este partido el nivel históricamente más bajo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Además, desde el punto de vista electoral, ahora se sitúa detrás del AfD en este Land. En el debate público en Alemania, este mal resultado es interpretado sobre todo como una bofetada política a la canciller Angela Merkel y su supuesta actitud demasiado amable y acogedora hacia los refugiados.

Die Linke, con el 13,2% de los votos, pierde incluso más, es decir, 5,2 puntos. Su perfil político es más bien moderado (como en todos los nuevos Länder de la ex-RDA) y sueña sobre todo con gobernar con el SPD y los Verdes. Es percibido en gran medida como formando parte del establishment político.

Pero los Verdes con 4,8% de los votos, no llegan por poco la barrera del 5%, lo que corresponde a una pérdida de 4,5 puntos. Ya no estarán representados en el Parlamento regional de Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

El FDP liberal, con un minúsculo avance sobre 2011 (cuando obtuvo el 2,8%) obteniendo el 3% de los votos, tampoco estará allí representado. Lo mismo se puede decir del NPD fascistoide, que no obtiene más que el 3% de los votos (contra el 6% en 2011). Ese partido es, por supuesto, víctima del éxito fulgurante del AfD que atrae hacia sí (entre otros) a la gran mayoría del electorado de extrema derecha.

Echando una mirada a las cifras absolutas, veamos algunos casos ejemplares de movimientos de electores hacia otros partidos publicados por el instituto Infratest dimap. El casi 21% de los votos obtenidos por la AfD corresponde a 167.000 electores y (bastantes menos) electoras. La AfD ha podido movilizar a 56 000 de quienes no habían ido a las urnas en 2011 y también a 23 000 de quienes habían votado por muy pequeños partidos en 2011. A la CDU, la AfD le arrebata 23 000 votos, al NPD 20 000, a Die Linke 18 000, al SPD 16 000 y a los Verdes 3000. La AfD gana por tanto en todos los terrenos, y, por supuesto, sobre todo su influencia en una parte significativa del electorado de izquierdas debe ser discutida con cuidado en las filas del partido Die Linke.

En el nuevo Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental (71 escaños), el SPD obtiene 26 escaños, la AfD 18, la CDU 16 y Die Linke 11. Un gobierno del SPD con el partido Die Linke como socio menor sigue siendo por tanto posible (con 37 mandatos contra 34 de la CDU y el AfD juntos). Pero esta variante parece poco probable hasta nueva orden. La AfD ha declarado antes y después de las elecciones que no participará en ninguna coalición posible con el argumento de que en el seno de una coalición con los partidos establecidos no podría realizar sus objetivos principales. La variante más probable es la continuación de la “gran coalición” del SPD y la CDU. Pero habrá que esperar al resultado de las negociaciones entre los representantes de los partidos concernidos.

El éxito espectacular de la AfD está muy probablemente ligado al hecho de que los partidos gubernamentales a nivel federal, en particular bajo la presión de la CDU bávara, hacen mucho para dar razón a la demagogia de extrema derecha. Hacen todo lo que pueden para impedir a los refugiados venir a la UE y a Alemania, han hecho el acuerdo vergonzoso con la Turquía de Erdogan. En dos ocasiones han reducido a la nada el derecho de asilo y han hecho aún más penosa la suerte de los refugiados en Alemania. Según un mecanismo político-sicológico bien conocido, la gente prefiere votar al original más que a las copias. El electorado de la AfD tiene motivos para pensar que el refuerzo electoral de la AfD influye realmente sobre la política aplicada, aunque la AfD siga siendo un partido de oposición.

En cuanto al partido Die Linke en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, aunque diga cosas buenas criticando al capitalismo neoliberal desenfrenado y haga buenas propuestas en materia de acogida de los refugiados, de una política más social, de un reparto más equitativo de las riquezas, etc., no aparece en forma alguna como una alternativa anticapitalista e internacionalista radical. Exhibe muy claramente su voluntad de cogobernar con el SPD y los Verdes. Para la UE, por ejemplo, no propone más que reformarla y democratizarla. Además, declara querer respetar la “disciplina presupuestaria” para reducir el endeudamiento a cero hasta 2020 (es el billete de entrada para cualquiera que quiera estar en el gobierno en Alemania). Si, Die Linke aparece como formando parte de la política establecida -en un clima político cada vez más polarizado y un descontento cada vez más manifiesto en una parte creciente de la población.

La nostalgia por la difunta RDA está bien presente en las filas del partido en los nuevos Länder de Alemania del Este. El pasado 20 de agosto, por ejemplo, Helmut Holter, candidato principal de Die Linke en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, participó en el Landeswandertag (tradicional jornada de excursión o de senderismo anual) de la Volkssolidarität (solidaridad popular), una asociación de asistencia social que existía ya en la RDA. Los y las participantes en los acontecimientos de este tipo no son en general demasiado jóvenes, por no decir más. Pero al mismo tiempo, el partido Die Linke en los nuevos Länder de la ex-RDA sigue firmando las declaraciones de condena ritual de la RDA como “Unrechtsstaat” (un término inventado por los conservadores alemanes para poner al mismo nivel la dictadura de los nazis y la de la SED) impuestos regularmente por el SPD, si forma una coalición gubernamental con el partido Die Linke.

La AfD no tiene ningún problema en apoyarse en los sentimientos nostálgicos hacia el pasado de la RDA, lo que puede muy bien corresponder a un conservadurismo político-cultural extremo. El partido Die Linke tiene tendencia a justificar la política de la Rusia de Putin (aunque esto también es cierto, desgraciadamente, con más razón para la mayoría de su ala anticapitalista), pero de forma muy vergonzante y con muchos matices. La AfD, por su parte, apoya a la Rusia de Putin abiertamente y sin complejos.

5/09/2016

Manuel Kellner, Aix-la-Chapelle, rédacteur de la Sozialistische Zeitung - SoZ

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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