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Palestina
La incertidumbre de las elecciones
30/08/2016 | Sergio Yahni - Hani Habib

El gabinete palestino anunció el 23 de junio del 2016 su decisión de celebrar elecciones municipales el 8 de octubre de 2016. Si estas llegan a celebrarse se trataría de un momento crucial para el movimiento de liberación palestino.

Estas elecciones serian el primer proceso electoral a celebrarse en Cisjordania y Gaza desde el 2006, cuando el Hamas gano las elecciones generales. Las elecciones municipales palestinas del 2012 no se celebraron en la Franja de Gaza ya que no se había podido llegar a un acuerdo con Hamas, que en ese momento mantenía el control hegemónico de la franja costera.

Las elecciones municipales, son procesos políticos que generalmente representa una relación de fuerzas relacionadas con la gestión local. Pero estas elecciones estarán marcadas por los retos nacionales y regionales que enfrentan las fuerzas políticas en juego definiendo las relaciones de fuerza entre ellas.

En la organización Fatah la situación es radicalmente diferente ya que crecen las tensiones entre los cuadros de un movimiento que todavía es el principal referente de la movilización popular en palestina, y, que al mismo tiempo se trata de un desgastado gestor de la Autoridad Palestina.

Fatah como movimiento popular no esta dispuesto a hacerse cargo ni de la incapacidad administrativa de la Autoridad Palestina ni de su fracaso político. De tal manera que en ciertas localidades se formaron listas de “Fatah Honesto” que se presentan como alternativa a las listas generadas por la dirección del movimiento. En muchos casos estas listas de Fatah han entrado en negociaciones con los frentes electorales de la izquierda de cara a estas elecciones y también para planificar gobiernos locales después que estas concluyan.

En Nablus, la indisciplina y las diferencias internas en Fatah ha llegado al uso de las armas. Durante el mes de agosto militantes de las Brigadas de Al Aqsa, organización militar de Fatah, se enfrentaron a las fuerzas armadas de la autoridad palestina, donde cayeron dos agentes de las fuerzas de la autoridad y dos miembros de las brigadas de Fatah.

Una semana después, Ahmed Halawa, líder de las brigadas de al Aqsa en la ciudad fue arrestado y asesinado a golpes encontrándose bajo custodia de la autoridad palestina. Inmediatamente miles de personas tomaron las calles de Nablus demandando la dimisión del primer ministro Rami Hamdallah, gobernador de distrito Akram Rajoub, y del jefe de seguridad palestino Abu Nidal Dukhan.

Esta manifestación fue violentamente reprimida dejando a la autoridad palestina muy mal parada frente a la opinión publica en general y los militantes de Fatah en particular.

Pero también Hamas se ve en dificultades frente a las próximas elecciones. Por un lado el movimiento islámico ya no se presenta como oposición, como el líder de la resistencia a la ocupación israelí, de los últimos 10 años Hamas es una fuerza política institucional que tiene muchas explicaciones que dar sobre su gestión. Por otro lado, Hamas no es solo Hamas, Hamas son los hermanos musulmanes y las acciones políticas de los hermanos en la región. Analistas palestino concuerdan que Hamas teme al impacto local de las políticas regionales.

Los miedos dan lugar a contradicciones inesperadas y el miedo al futuro hace que los enemigos se aúnan. En Sa’ir, una localidad adyacente a Hebron donde las izquierdas presentan mayor capacidad electoral Hamas y Fatah presentaran una lista conjunta.

Este tipo de políticas se hace posible gracias a una creciente presencia de la política tribal en las elecciones locales. Las elecciones se hacen entre partidos políticos que presentan diferentes proyectos y estrategias nacionales, pero un día después de las elecciones los gobiernos locales elegidos tendrán que hacer frente a problemas municipales que en muchos casos responden o contradicen intereses de las familias extendidas.

Con este panorama las fuerzas de izquierda presentan un frente electoral único, que de cara al desgaste de Hamas y Fatah como gestores de la autoridad palestina tiene grandes posibilidades de éxito. Pero poder mantener el frente hasta el ocho de octubre sera en si un gran reto para la izquierda que tendría que sobreponerse a sectarismos, desconfianzas y enemistades del pasado. De por si, este es un proceso que lleva tiempo y es difícil de transitar, pero la actual convocatoria crea las condiciones frente a los retos nacionales del futuro.

28/08/2016

Sergio Yahni, colabora con Alternative Information Center en Jerusalem

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Palestina precisa una fuerza alternativa de izquierdas

Hani Habib

La Alianza Democrática es la séptima vez que los partidos de la izquierda palestina intentan unificarse. Pero parece que no comprendí bien la dinámica de la reciente unificación de cinco partidos de la izquierda palestina en la Alianza Democrática en vista de las elecciones municipales de octubre. Me di cuenta de esto después de escuchar a representantes de las diferente partidos discutir la decisión de aliarse.

Yo no pensaba que la unidad en la Alianza Democrática era una respuesta a las crisis políticas actuales o futuras en Palestina. Tampoco lo entendía como un movimiento táctico para ganar las elecciones: la unidad de los partidos de izquierda me parecía una necesidad objetiva. Después de todo, la aparición de una lista unificada demuestra un sentido preexistente de alianza entre estas partes.

Como las partes se unen, debemos reflexionar sobre los intentos anteriores y preguntarnos si habría necesidad de Alianza Democrática si las divisiones existentes entre Fatah y Hamas no existirían; si la Alianza Democrática tendría que ser susceptibles de una u otra parte en esta etapa. Hemos visto que estas preguntas pueden tener consecuencias catastróficas.

Para recuperar un estudio escrito por nuestro difunto camarada Tayseer Arouri, los partidos políticos de izquierda pasaron por seis intentos de unificación. El primer intento fue el Movimiento de Reforma Democrática en 1993, justo después del anuncio del Acuerdo de Oslo. Sus miembros se limitaban a los representantes de los partidos de izquierda en el Consejo Nacional Palestino en ese momento. El último intento -el sexto- fue en 2003. El partido fue llamado la Alianza Democrática palestina. El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP) no participaron en la unificación de 2003.

El FPLP y FDLP también trataron por separado a aliarse en la década de 1990 bajo un Comando Conjunto. Sin embargo, la asociación fue de corta duración.

La historia nos muestra que estos cinco partidos políticos se fueron escindiendo y escrutando filosofías que ponen en tela de juicio los izquierdismos del otro. Hoy en día, las cinco fuerzas políticas deben establecer de forma pro-activa los fundamentos postulados de la Alianza Democrática para superar todas las vacilaciones y las dudas. Ganar las elecciones es una consideración importante, pero la identificación de las condiciones necesarias para unificar los partidos de izquierda sería un logro nacional.

Dudo que la Alianza Democrática pasará el umbral electoral para ganar las elecciones municipales. Además no creo que las elecciones -si verdaderamente se dieran– conducirían a la reconciliación nacional entre Hamas y Fatah. Las elecciones no son un incentivo para llevar a cabo las elecciones parlamentarias o elecciones para el consejo nacional de la OLP.

No me hago ilusiones, ni tengo esperanzas artificiales, pero creo que los partidos políticos de la Alianza Democrática no tienen más remedio que estar a la altura de la unificación. Tal vez ahora es el momento, teniendo en cuenta la complejidad de la situación actual en Palestina, para luchar por un nuevo horizonte político.

28/’8/2016

Hani Habib es un periodista palestino residente en la Franja de Gaza



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