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Rio 2016 y la necesidad de recordar el pasado para mirar al presente
Los Juegos Olímpicos de Londres: una destrucción creadora
09/08/2016 | Ashok Kumar

[Signo de los tiempos, el periódico El Pais pregunta a sus lectores "¿Los Juegos de Río beneficiarán a los brasileños o serán un dispendio innecesario?". Publicamos a continuación el artículo de Ashok Kumar, publicado en 2013, que hace un balance tanto de los resultados de los anteriores Juegos Olímpicos, Londres 2012, como de los anteriores grandes acontecimientos "deportivos". El balance no puede ser más negativo. Y Río 2016 no va a escapar a la lógica de los anteriores. Incluso irá a peor.Y como indica el artículo, en Rio de Janeiro, movimientos sociales y sindicatos de trabajadores están organizándose, en las favelas y las sedes olímpicas en construcción, en la perspectiva de los JJ OO de 2016.]

Cayó el telón, los espectadores abandonaron las gradas y el Este de Londres quedó fuera de los focos. Sin embargo, el efecto de los Juegos Olímpicos Londres 2012 sobre la clase obrera justo acaba de empezar a hacerse notar. Los mandarines de la ciudad continúan difundiendo la certeza de la victoria y un mito preestablecido -el de una “invasión sin daños colaterales”- se propaga como una pequeña bomba inteligente. Este proceso de fabricación del consentimiento es la consecuencia lógica de todos los Juegos. Está escrito y distribuido por y para las verdaderas entidades que se benefician verdaderamente de los Juegos Olímpicos (JJ OO): una conexión de intereses poderosos que perciben ganancias tanto a corto como a largo plazo en cada ciudad huésped.

Los organizadores de los Juegos de Londres de 2012 habían previsto un presupuesto de 2 400 millones de libras esterlinas pero realmente se han gastado 9 mil millones. Estos JJ OO son los más costosos de la historia. Este desborde presupuestario ha sido descrito por los dirigentes oficiales como excepcional, pero un rápido vistazo sobre la historia de los Juegos muestra que la subestimación de los costes es una práctica universal.

La ciudad de Montreal ha necesitado alrededor de 30 años para devolver sus deudas ocasionadas por la organización de los JJ OO de 1976; los costes engendrados por la organización de los JJ OO de Atenas en 2004 han sido casi multiplicados por 100, contribuyendo de forma significativa a aumentar el déficit griego; los JJ OO de invierno en Vancouver de 2010 acabaron con gastos seis veces más elevados que las proyecciones originales. La organización de los JJ OO supera siempre las previsiones presupuestarias, endeudando a las ciudades durante años -y esas deudas son a menudo pagadas vía recortes en los servicios sociales, impuestos regresivos y aumentos de precios. Es particularmente el caso en Londres, dadas las medidas de austeridad presupuestaria tomadas en Inglaterra y los gastos extraordinarios de los Juegos de 2012.

Las verdaderas ganancias no consisten solo en transferir recursos del sector público al sector privado, sino también en una herencia duradera. El trato infligido a los más pobres y a las comunidades históricamente marginadas no es solo un efecto secundario sino que participa de la motivación de las ciudades que luchan por obtener la organización de los Juegos. Nos encontramos ante una estrategia completa e insidiosa que tiene por objetivo reestructurar el carácter de la ciudad, maquillarla, reconfigurar el paisaje para permitir la acumulación de capital. Este proceso violento , definido por David Harvey como “la acumulación por la desposesión”, comienza con la expulsión de las categorías de personas más vulnerables -las prostitutas y sin techo- luego pasa rápidamente a la expulsión de las minorías étnicas y de los residentes de la clase obrera con el fenómeno de la gentrificación /1.

Londres no es la única ciudad en ese caso. Una miríada de métodos ha sido empleada muchas veces, bajo los auspicios de los Juegos, para “limpiar” la ciudad de sus pobres e “indeseables”, no solo para hacer de ella una ciudad para y por los ricos, sino para extender el dominio de la posibilidad de hacer ganancias. De hecho, si hay un rasgo característico de casi todos los JJ OO, es claramente que hace que los pobres, en cada uno de ellos, subvencionen su propia violenta desposesión/2.

En el extremo Este de Londres, el proceso de expulsión forzosa comenzó inmediatamente después del anuncio de los Juegos con la demolición de la cooperativa de viviendas Clays Lane (Clays Lane Housin Co-op) y la expulsión de 450 residentes. La revista Red Pepper /3 cita a uno de los habitantes de entonces, Julian Cheyne: “Las expropiaciones son un proceso brutal. Desde el comienzo se ha mentido a la comunidad de Clays Lane: las promesas hechas han sido pura y simplemente olvidadas”. Las expulsiones rápidas y la gentrificación a largo plazo van parejas. En ciertas partes de la ciudad, cercanas a la sede olímpica, residentes pobres fueron evacuados por la fuerza de sus casas, a la vez que proyectos de “desarrollo”, de embellecimiento y de regeneración en zonas tan alejadas como Dalston Junction o Hackney´s Broadway Market tuvieron por consecuencia la demolición de un centro social okupado y un teatro. En paralelo, agentes nombrados por el ayuntamiento vendían terrenos públicos para que consorcios inmobiliarios construyeran apartamentos de lujo.

En algunos barrios de Londres, algunos propietarios comenzaron a expulsar a sus inquilinos y los alquileres se multiplicaron por 15, presentándose esos apartamentos como de “alquiler para los participantes en las Olimpíadas”. Impusieron igualmente duras cláusulas de penalización para los inquilinos que se negaran a irse. “En Dalston, apartamentos con una habitación que costaban normalmente 300 libras esterlinas por semana son ahora alquilados por 1625 libras por semana…” según contaba un diario nacional inglés /4.

Estas diferenciaciones son aún más relevantes a la luz de los mayores disturbios de la historia británica que implicaron a numerosas zonas de las más pobres de Londres, exactamente un año antes del comienzo de los JJ OO (ver http://www.vientosur.info/IMG/pdf/guerra-pobres.pdf). El contraste entre las ostentosas inversiones olímpicas solo a pocas calles de distancia del teatro de los disturbios más importantes, pone al día la verdadera división entre “residente” y “ocupante”, entre una generación de jóvenes de la clase obrera que tiene cada vez menos acceso al mercado decreciente del trabajo y la clase de la nebulosa político-financiera y negociante que se beneficia de su desposesión. A este abismo hay que añadir una fuerza de policía cada vez más militarizada que, a través de la intimidación, la humillación y la violencia de los controles cotidianos y de los cacheos, los arrestos y encarcelaciones, ha exacerbado la opresión sufrida por los y las londinenses.

Para Harvey, el derecho a la ciudad representa más que una libertad de los individuos para acceder a sus recursos. Es un derecho colectivo para ejercer el poder de modelar, transformar y rehacer el proceso de urbanización. Según Harvey, “la libertad de hacer y rehacer nuestras ciudades y el “nosotros-mismos” es uno de los derechos humanos más preciosos y sin embargo más descuidados”. Los JJ OO pisotean manifiestamente este derecho. Liberales poco entusiastas, en un tono calmado, han evocado los miles de millones desviados de los fondos públicos, mientras que Citizens UK, la organización ciudadana más grande del país, ha cambiado extrañamente el robo de las zonas en las que viven la mayor parte de sus miembros por algunas migajas para reforzar su marca registrada “salarios olímpicos decentes (living wage Olympics)”/5.

Muy pocos medios han subrayado el fenómeno de las expulsiones y de los aumentos de los precios de las viviendas, como tampoco se han interesado mucho por la represión sufrida por quienes se opusieron a los JJ OO. Justo antes del comienzo del mega-acontecimiento, algunos activistas que ocupaban el Leyton Marshes y protestaban contra las tentativas de la Autoridad de Planificación Olímpica (Olympic Delivery Authority, ODA) de convertir un amplio espacio público en un lugar de entrenamiento olímpico fueron detenidas. Lo mismo ocurrió a los 182 ciclistas que, en el marco de la Critical Mass, protestaron contra la celebración de los JJ OO. Fue el arresto más amplio desde los disturbios del verano de 2011 en Londres.

Sin embargo, en el pasado, ya había ocurrido que campañas de oposición a los JJ OO llevadas a cabo por activistas tuvieran éxito. Un ejemplo notable es el de la amplia coalición “No a los juegos de Chicago” (No Games Chicago) puesta en pie conjuntamente por militantes por el derecho a la vivienda y sindicalistas. Esta coalición consiguió un gran prestigio al haber logrado que el Ayuntamiento de Chicago renunciara a presentar su candidatura para la organización de los JJ OO de 2016, y eso a pesar de las “súplicas” de Barack y Michelle Obama. Algunos días antes de la votación en el Comité Olímpico, el diario Chicago Tribune mencionaba que la mayoría de los habitantes de la ciudad estaba opuesta a una candidatura así y que el 84% desaprobaba la utilización de dinero público para financiar los Juegos. En Rio de Janeiro, movimientos sociales y sindicatos de trabajadores están organizándose, en las favelas y las sedes olímpicas en construcción, en la perspectiva de los JJ OO de 2016.

David Harvey demuestra que el desarrollo del capitalismo está íntimamente ligado a la emergencia de las ciudades, lo que necesita una concentración y una búsqueda sin fin de dominios propicios para los beneficios, para la producción del excedente de capital, siguiendo un ciclo de extracción, de reinversión, de expansión…. “La historia de la acumulación del capital es paralela a la vía de crecimiento de la urbanización bajo el capitalismo”.

En relación con esto, conviene señalar que casi todas las sedes olímpicas se construyen encima o cerca de los barrios más pobres o “subdesarrollados”. Estas zonas, el extremo este de Londres, el centro-sur de Los Ángeles o la orilla sur de Chicago no son solo los más pobres sino que registran también las mayores concentraciones de minorías étnicas (negros y latinos en los Estados Unidos, afrocaribeños y sudasiáticos en Londres). Los JJ OO operan por tanto como un aparato neocolonial, que necesita la transferencia de inquilinos económicamente asediados, suprimiendo los últimos obstáculos en favor de las esferas del capital privado. Los residentes, antaño soldados del ejército de reserva, cuyo trabajo seguía siendo esencial durante la reconstrucción de la postguerra, son ahora percibidos como algo sin valor a ojos del capital y evacuados de lo que llamaban su casa. Los bulldozers que han construido el estadio olímpico continuarán estacionados en el este de Londres; su verdadero trabajo no ha hecho sino comenzar. En efecto, algunos días antes del comienzo de los Juegos, el Consejo municipal de Newham, sede de la ciudad olímpica y lugar de residencia de la mayoría de las minorías del país, ha desvelado su “Arco de oportunidad”, un plan de regeneración que utiliza numerosos fondos públicos para comenzar un programa de desplazamientos forzados, de especulación sobre los solares /6, de proyectos de renovación urbana, de demolición de viviendas públicas y de gentrificación.

Mientras se inyecta dinero para desarrollar, regenerar y “limpiar” la ciudad, algunas comunidades son forzadas a irse, transformando un identidad colectiva urbana en miles de consumidores, definida por por un ideal de ego suburbano racial, económica y étnicamente homogeneizado. Este proceso de gentrificación y de suburbanización produce un aislamiento político y cultural profundo, el alejamiento y el desapego: desapego de las familias una de la otra y desapego de la población de sus espacios públicos comunes. El desapego modela las formas en que los individuos se perciben y se piensan en relación al mundo, viviendo una vida de separación protegida por la “diferencia”. La aceptación pasiva de las desigualdades está ahora activamente en marcha con la gentrificación de la sede olímpica, el alejamiento de la clase obrera urbana, la atomización social y la erosión subsecuente de la conciencia política.

Todas las lecturas de la historia de los JJ OO revelan cuales son los verdaderos motivos de las ciudades que los demandan: acelerar la desposesión de los pobres y marginarles. Tal es el funcionamiento de la acumulación del capital. Los arquitectos de este plan tienen necesidad de crear un espectáculo hipnotizante: una concepción hegemónica para reconfigurar los derechos, las relaciones espaciales y la autodeterminación de la clase obrera de la ciudad, a fin de redefinir para quien o con qué objetivos existe la ciudad. Igual que otros acontecimientos, los JO proporcionan exactamente ese tipo de oportunidad.

*Ashok Kumar es escritor y activista en los temas de la justicia racial, los derechos de los trabajadores y trabajadoras y la inmigración. Es titular de una beca Fulbright y doctorando en geografía económica en la Universidad de Oxford, Inglaterra. El artículo que reproducimos forma parte del libro La coupe est pleine! Les désastres économiques et sociaux des grands événements sportifs (¡La copa está llena! Los desastres económicos y sociales de los grandes acontecimientos deportivos) editado por el CETIM-Centre Europe-tiers Monde Genève 2013.

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ (Nota de la redacción): Gentrificación es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva. Sobre el tema ver “Espacios para la miseria. Gentrificación y urbanismo neoliberal” en http://vientosur.info/spip.php?article9014 y también sobre el tema el caso concreto de la gentrificación en el barrio de Malasaña en Madrid: http://vientosur.info/spip.php?article6743. En un sentido paralelo ver “La ciudad entre mercancía y derecho”, http://vientosur.info/spip.php?article11516.

2/ Para los JJ OO de Atlanta de 1996, alrededor de 2000 unidades de vivienda fueron demolidas, 6000 residentes expulsados y 30 000 desplazados por la gentrificación. Además, como si las comunidades negras y pobres de Atlanta no hubieran sufrido suficiente, fueron formulados alrededor de 9000 mandatos de arresto contra los sin techo de la ciudad. Lo mismo ocurrió en Barcelona 1992. Además de las 2 500 expulsiones , los precios de las viviendas aumentaron el 139% para las ventas y el 135% para los alquileres entre 1986 (el año de la selección) y 1993. Durante el mismo período, la disponibilidad en materia de vivienda pública disminuyó el 76% y el 90%. Poblaciones gitanas que vivían en los lugares sedes olímpicas fueron desplazadas.

3/ http://www.redpepper.org.uk/olympic-struggle/

4/http://www.dailymail.co.uk/news/article-2095575/Scandal-greedy-landlords-kicking-tenants-charge-tourists-fortune-Olympics.html

5/http://www.huffingtonpost.co.uk/neil-jameson/olympics-living-wage-legacy_b_1754593.html?view=screen

6/ http://www.guardian.co.uk/sport/2012/jun/13/london-2012-legacy-battle-newham



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