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Entrevista a Fabien Ollier (Quel Sport?)
El deporte es el reino del anti-valor moral que oculta continuamente sus trampas, chanchullos y corruptelas tras el lugar común publicitario de la ‘ética deportiva’
09/08/2016 | Manu Bichindaritz

¿Puedes presentarnos tu revista, Quel Sport? (Sección francesa de la crítica internacional del deporte)?

Quel Sport? es una revista pluridisciplinar dotada de un comité científico internacional y que publica las aportaciones de investigadores, intelectuales y dibujantes satíricos con el objetivo de dilucidar el fenómeno deportivo. Es indisociablemente un grupo militante que no ha ocultado jamás su intención política de combatir la dominación ideológica de la institución deportiva y la cretinización de las masas mediante el deporte.

Desde 2007, Quel Sport? propone análisis críticos de inspiración freudo-marxista que intentan desvelar las dimensiones políticas antidemocráticas, las funciones ideológicas de masificación o de anestesia de las conciencias y los efectos somato-psico-patológicos destructores del deporte-espectáculo de competición. Se inscribe en la historia de la teoría crítica del deporte desarrollada en el seno de la revista Quel Corps? (1975-1997), en particular por Jean-Marie Brohm. Quel Sport? se esfuerza por comprender y denunciar en un mismo gesto la matriz ideológica reaccionaria del deporte convertido durante el siglo XX en un conglomerado de multinacionales capitalistas y mafiosas que intentan maximizar sus ganancias mediante la tecnificación extremista del cuerpo y su espectacular valorización mercantil.

Esto ha llevado a Quel Sport? a realizar varias significativas campañas de boicot a los grandes acontecimientos deportivos internacionales que difunden en grandes dosis el opio deportivo del pueblo necesario para la perpetuación de los sistemas de opresión y de explotación (boicot de los JJ OO de Pekin en 2008 en el seno del COBOP; boicot de los JJ OO de Sotchi en 2014 en el seno del COBOSO; etc.).

Dices que el deporte debe ser radicalmente puesto en cuestión, no solo sus abusos. ¿Por qué un posicionamiento tan radical contra los “valores del deporte”?

¿De qué hablamos cuando hablamos de deporte? ¿de juego? ¿de esfuerzo físico? ¿de gestos técnicos? ¿de prácticas? ¿de espectáculos? En muchos casos, particularmente en la izquierda, reina la mayor confusión sobre estos temas, lo que autoriza todo tipo de ideas. Unos hablan de “deporte popular”, otros de “deporte libertario”, los más audaces de “deporte nominalista” y todos los extasiados del “deporte para todos” quieren ¡salvar el deporte de su mercantilización!

Para nosotros, el deporte es un sistema institucionalizado de prácticas competitivas con predominante física reglamentadas universalmente, que tiene por finalidad la emergencia del campeón, del récord, de la proeza gracias a la medida normalizada, la comparación permanente y la confrontación mundializada de individuos tipificados (mujeres entre sí, hombres entre sí, discapacitados entre sí, viejos entre sí, etc.), jerarquizados (primero, segundo, tercero, etc.) y condicionados (“valores”, “leyes”, “métodos”, “técnicas”).

Este sistema unificado no es en absoluto reducible a la suma de las prácticas deportivas que difunde, se basa en una burocracia (permanentes, tecnócratas, gestores, managers, “expertos”, etc.), importantes capitales (fondos de inversión, socios comerciales, patrocinadores, cajas negras, etc.) y técnicas de propaganda (espectáculos, publicidad, exhibiciones, mitos, cotilleos, etc.)

Se trata incluso de un “macrosistema” de manifestaciones espectaculares en donde la competición física codificada entre seres humanos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el animal o entre animales, acumula inversiones financieras, tecnológicas, políticas y emocionales indispensables para la reproducción ampliada del régimen capitalista.

El deporte capitalista moderno es el producto social-histórico inédito de una mutación antropológica, en el curso de la cual el imaginario social capitalista fundado en la extremización del “control racional” y la fiebre por adquirir todo lo que es o parece ser accesible se ha apoderado del cuerpo comprendido, , a partir de ahí, como instrumento de rendimiento y poder, perfectible sin cesar. Es el porqué de que el deporte sea el reino del anti-valor moral que oculta sin cesar sus trampas, chanchullos y corruptelas tras el lugar común publicitario de la “ética deportiva”.

¿Qué relación directa se puede trazar entre el deporte y el sistema capitalista? Hablas de “imperio-deporte”, ¿qué significa esto para ti?

El deporte es ya la gallina de los huevos de oro de las principales estructuras del sistema capitalista-mafioso. La evolución de la FIFA y del CIO lo ilustra muy bien: los dos gobiernos mundiales del deporte, ya son sospechosos a ojos de las policías judiciales de varios países de ser nuevas estructuras del crimen organizado transnacional (ver el FIFAgate), se han organizado progresivamente como grandes trusts transnacionales cuyo objetivo principal es maximizar las ganancias -comportándose en particular como cleptocracias respecto a los fondos públicos- y preservar sus situación de monopolio, uniéndose para esto, según intereses comerciales a veces contradictorios, a las compañías mundiales del big business y a los lobbies de intereses asociados (fondos de pensiones, petrodólares, oligarquías postsoviéticas, patrocinadores, anunciantes, grupos bancarios transnacionales).

Estos “operadores” destilan actualmente su visión mercantil del mundo por la promoción publicitaria del universo unidimensional artificial que es el espectáculo deportivo, directo o televisado.

Para constituir su imperio, el CIO y la FIFA no han dudado jamás en reforzar la influencia mundial de los regímenes liberticidas con los que organizan suntuosas “fiestas del deporte” muy encuadradas militarmente. Sus graves compromisos con las dictaduras o sus apoyos indefectibles a los regímenes autoritarios están ya abiertamente legitimados por sus más altos dignatarios que lamentan que la democracia “complique” la organización de grandes acontecimientos deportivos.

Así se crea una alianza objetiva duradera entre los holdings del deporte-espectáculo de competición, que piensan que el deporte está por encima de todo lo demás, y los mayores enemigos políticos de la democracia que quieren un poder sin límites.

El último número de Quel Sport? se titula “El fútbol, una servidumbre voluntaria”. “Fútbol-espectáculo”, “fútbol-opio”… ¿En qué encarna este deporte, quizá de la forma más caricaturesca, lo que hay que combatir?

Para convencerse de ello, basta por interesarse por los jugadores presentados por todas las instancias políticas, morales y educativas del país, como “modelos para la juventud”. Son todos mercenarios de los tacos que sudan dinero y que están regularmente implicados en chanchullos. El “top 10” de los salarios en el fútbol mundial aporta cada año un hiriente desmentido a las ilusiones de los turiferarios exaltados del “fútbol familiar” y del “fútbol popular”. Messi: 36 millones de euros; Neymar: 36 millones; Ronaldo: 27 millones; Ibrahimovic: 18 millones; Benzema: 15 millones, etc. Laurent Blanc ha dejado el PSG con un paracaídas dorado de 22 millones de euros. Todas estas sumas que enloquecen el mercado de traspasos y a los periodistas estrella son completadas por jugosos contratos publicitarios que, en el caso de Messi por ejemplo, permiten alcanzar la importante suma de 39,4 millones de euros anuales (es decir 110 000 euros al día, ¡el equivalente 75 veces el salario mensual mínimo interprofesional!).

Sin embargo Messi, el cuádruple balón de oro, acaba de ser condenado por la justicia a 21 meses de prisión por fraude fiscal (4,16 millones de euros desviados; AFP, 7/07/2016). Neymar ha sido investigado pues habría omitido declarar a las autoridades brasileñas la bagatela de 14 millones de euros entre 2011 y 2013 (AFP, 2/02/2016). Karim Benzema, ya investigado en el asunto Zahia y el del video de contenido sexual, ha comparecido ante la justicia en un “asunto de blanqueo en banda organizada con implicación de una sociedad de la que es accionista” (Le Monde, 18/03/2016). ¡Este es el sueño capitalista que difunde todo el tiempo la máquina de moneda contante y sonante del fútbol!

Añado que todos esas “máquinas de hacer dinero” no producen nada, no sirven objetivamente para nada, su desaparición (eminentemente deseable) no provocaría ninguna penuria, ningún vacío, ninguna carencia en la reproducción social (a diferencia de los obreros, campesinos, pescadores, médicos o investigadores). No rinden ningún servicio a la colectividad (como hacen los cirujanos, los maestros, las enfermeras, los peones camineros, etc.). Su único papel es embrutecer a los forofos y excitar a los grupos ultras, ofrecer derivados ilusorios e identificaciones artificiales al bon populo, pero también a los lamentables pensadores chutados con el opio deportivo, llenar las páginas especializadas de los periódicos deportivos y enriquecer a los patrocinadores, anunciantes y propietarios de clubs,…

* Fabien Ollier es enseñante de EPS, master II en filosofía, autor de varios libros sobre la elienación deportiva. Es también el director de publiación de la revista Quel Sport?

28/07/2016

https://npa2009.org/idees/culture/le-sport-est-le-regne-de-lanti-valeur-morale-qui-cache-sans-cesse-ses-tricheries

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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