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The Guardian | Disputa del mar del Sur de China
Circunstancias y consecuencias de la sentencia del tribunal de La Haya
19/07/2016 | Oliver Holmes (Bangkok) Tom Phillips (Pekín)

Un tribunal internacional con sede en La Haya ha dado la razón por amplia mayoría a Filipinas en un caso relacionado con las aguas en disputa del mar del Sur de China, resolviendo que los peñones reclamados por China –algunos de los cuales solo asoman del agua cuando hay marea baja– no pueden servir de base para hacer valer reivindicaciones territoriales. Ha declarado que algunas de las aguas en cuestión se hallan “dentro de la zona económica exclusiva de Filipinas, pues no se solapan con ningún posible título de propiedad de China”. El tribunal ha señalado además que China ha violado los derechos de soberanía de Filipinas en dichas aguas al interferir con sus actividades de pesca y exploración petrolera y con la construcción de islas artificiales.

¿Por qué es importante?

El control del mar del Sur de China es el asunto diplomático más controvertido y explosivo del este de Asia, donde China reclama su soberanía sobre una zona marítima que abarca 3,5 millones de kilómetros cuadrados, pero que también reclaman Vietnam, Taiwán, Malasia, Brunei, Filipinas y Japón. Washington se ha involucrado profundamente al apoyar a estos países frente a China y desplegar una fuerza naval. Pese a que el caso judicial fue incoado por Filipinas, afectará a todos estos países, no en vano el tribunal ha abierto algunos agujeros en la línea de demarcación dibujada por China, una línea discontinua que aparece en los mapas chinos y que abarca buena parte de dicho mar. En efecto, el tribunal establece que amplias zonas son aguas internacionales neutrales.

Se cree que el mar del Sur de China contiene importantes reservas de petróleo y gas y canaliza un comercio por valor de unos 4 500 billones de dólares. Alberga enormes caladeros de pesca y sus aguas las surcan la mitad de todos los mercantes del mundo. El presidente chino, Xi Jinping, ha prometido “defender firmemente” los intereses de su país en la región. Poco antes de que el tribunal dictara sentencia se desencadenó una actividad febril. El ministro chino de Asuntos Exteriores llamó la semana pasada por teléfono al secretario de Estado de EE UU, John Kerry, para advertirle que no toleraría ninguna iniciativa que violara la soberanía china. Además, Pekín realizó maniobras militares y desplegó por lo menos dos destructores armados con misiles teleguiados y una fragata portamisiles.

Bonnie Glaser, directora del Proyecto de Potencia China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington, dijo en su día que una sentencia que cuestionara o rechazara la “línea de demarcación” de China no invalidaría todas las reivindicaciones territoriales chinas en el mar del Sur de China, pero que “limitaría efectivamente la extensión de agua sobre la que China podría reclamar algún derecho de soberanía legal”.

¿Quién ha dictado sentencia?

Filipinas planteó el litigio en 2013 ante un tribunal de arbitraje permanente de cinco jueces con sede en La Haya, alegando que la reivindicación china violaba convenciones de Naciones Unidas. Pekín ha rechazado la autoridad del tribunal para decidir sobre el asunto y también ha intentado desacreditar su labor, calificándola de sesgada por el hecho de que en su creación intervino un juez del rival regional de China, Japón.

¿Qué ha ocurrido mientras tanto?

China ha redoblado su actividad en el mar del Sur de China en los últimos meses para seguir consolidando su presencia en la región. Ha utilizado buques dragadores para echar arena sobre arrecifes de coral y convertirlos en islas. En estas islas, el ejército chino ha instalado lanzamisiles, barracones y otros equipamientos militares. El tribunal tenía que dilucidar si estas zonas reclamadas pueden considerarse efectivamente “islas” con arreglo al derecho internacional, pudiendo declararse zonas económicas exclusivas. Filipinas dijo que muchas deberían calificarse de “peñones”.

La Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar estipula que normalmente se puede reclamar la exclusividad económica sobre una zona de hasta 200 millas náuticas desde la costa. Sin embargo, China reclama el 90 % de toda la extensión, que es mucho más amplia. Filipinas denomina la zona que controla del mar del Sur de China “mar Filipino Occidental”. Manila ha realizado ejercicios militares conjuntos con su antiguo enemigo de la segunda guerra mundial, Japón, y con los antiguos colonizadores de su país, Estados Unidos, desplegando cazas de combate en el archipiélago filipino.

¿Cómo responderá China probablemente?

Los expertos divergen a la hora de vaticinar cómo responderá China a la sentencia. Algunos creen que China podría reaccionar de forma agresiva si el tribunal actúa firmemente contra sus intereses. China ha respondido airada a la sentencia nada más publicarse. Xinhua, la agencia de noticias oficial del país, condenó lo que califica de sentencia “carente de fundamento”, que por tanto ha de considerarse “nula y sin efecto” por su propia naturaleza. China defiende su soberanía sobre la zona incluida en la “línea de demarcación” desde hace tiempo, señalando que sus barcos ya navegaban por ese mar durante la dinastía Han, hace 2 000 años.

Entre las posibles respuestas cabe incluir el despliegue de cazas de combate en las pistas de aterrizaje que ha construido Pekín en las zonas en disputa y la declaración de una “zona de identificación de defensa aérea” (ADIZ) sobre el mar del Sur de China, o también el lanzamiento de una campaña de dragado en el banco de arena de Scarborough, también reclamado por Filipinas y China. Existe un precedente de violencia: en las décadas de 1970 y 1980, China y Vietnam hicieron uso de la fuerza en repetidas ocasiones, causando la muerte de docenas de soldados y el hundimiento de varios buques.

Glaser, la experta del CSIS, ha dicho que cree que Pekín tratará de evitar “acciones desestabilizadoras”, en particular porque está previsto que acoja una reunión del G-20 en septiembre. “Harán todo lo posible por que la reunión sea un éxito… Está en juego la reputación de Xi Jinping, [aunque] existe la posibilidad de que las cosas se tuerzan y que los chinos piensen que están siendo acosados, que los están victimizando y que hay que defender la soberanía y cada milímetro del territorio chino, en cuyo caso podríamos ver algunas iniciativas más bien provocadoras. La idea de empezar a desplegar cazas… supondría una escalada real de tensiones entre EE UU y China y pondría muy nerviosa a la región.

Ashley Townshend, profesora del Centro de Estudios de Estados Unidos de la Universidad de Sidney, cree que Pekín tomará “el camino de en medio: no provocar una escalada, pero tampoco capitular”. Esto implicará probablemente la continuidad de los ejercicios militares en la región como demostración de fuerza sin exacerbar más las tensiones. “China suele tomar la iniciativa, en este contexto [el del mar del Sur de China], cuando ve una oportunidad, y no suele insistir cuando se topa con una oposición”, dice Townshend.

¿Cómo reaccionará Filipinas?

Rodrigo Duterte, el recién elegido presidente de Filipinas, no ha revelado a sus interlocutores cuál podría ser su respuesta a una sentencia que probablemente iba a favorecer a su país. “Filipinas es una completa incógnita. No sabemos qué hará Duterte”, dice Glaser. “Es un comodín.” Duterte ha prometido ir a esquiar a las aguas en disputa del mar del Sur de China con ánimo de desafiar a Pekín. Pero también es posible que tratará de minimizar la sentencia del tribunal con el fin de mejorar sus relaciones con China. Ha propugnado la celebración de conversaciones multilaterales para resolver el litigio. Unas relaciones más estrechas con Pekín darían acceso a Manila a los préstamos chinos y a inversiones muy necesarias en infraestructuras, y además podrían contribuir a rebajar las tensiones en la región.

¿Quiénes son los aliados de China?

Rusia ha respaldado la posición de Pekín de reclamar conversaciones directas. Y al calificarse de víctima de la conspiración de EE UU para frenar su ascenso, China ha buscado en todo el mundo apoyos a su causa, sin importarle que no tengan nada que ver con el conflicto. A finales de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores de Pekín declaró que Vanuatu, Lesoto y Palestina se habían puesto de su lado. “Países que no albergan intereses egoístas y conocen el mar del Sur de China simpatizan y apoyan la justa posición de China en esta cuestión”, dijo el portavoz Hua Chunying. La profesora Townshend dice que China tiene buenas razones históricas para estar preocupada cuando “cada vez más países poderosos se vuelven contra ella y le dicen qué puede y qué no puede hacer. [Pero] le resulta muy difícil a China presentarse como víctima si se contempla la magnitud, la rapidez y el contenido de lo que ha construido y colocado en las islas.”

12/07/2016

https://www.theguardian.com/news/2016/jul/12/south-china-sea-dispute-what-you-need-to-know-about-the-hague-court-ruling

Traducción: VIENTO SUR



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