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Turquía
Intento golpista y movilizaciones islamistas
19/07/2016 | Uraz Aydin

País conocido por el papel que desempeñan las intervenciones militares en su cultura política, la noche del 15 de julio Turquía asistió, a través de las pantallas de TV y de los media sociales, a un intento de golpe de Estado -particularmente sanguinario- en directo. Fue a través de la difusión de informaciones concernientes a la ocupación de los puentes del Bósforo en Estambul por parte de los tanques militares y de los vuelos a ras de suelo de los aviones de caza, de lo que fueron testigos los habitantes de la capital, que la opinión pública se puso al corriente del intento de golpe de Estado que se estaba desarrollando. Las fuerzas armadas, a través de un comunicado difundido en el sitio web, dieron a conocer que el Estado Mayor se había hecho con el poder; más tarde, a través de la cadena de la TV estatal ocupada por soldados, un grupo de militares autodenominados "El consejo por la paz de la patria" anunció haber tomado el poder con el fin de restablecer la libertad y la democracia, así como el restablecimiento de la república laica y los valores de Ataturk ante los atentados sistemáticos a la Constitución por parte del poder político. Fue así como nos enteramos que estábamos ante un golpe que escapaba a la cadena de mando, más aún cuando circuló la información de que el jefe del Estado Mayor y otros altos cargos estaban secuestrados.

Erdogan, a través de una conexión por smarphone con la cadena CNN Turk -que también será ocupado más tarde- llamó al pueblo a salir a la calle y protestar contra el golpe de Estado. A lo largo de toda la noche se vivieron violentos enfrentamientos, fundamentalmente en Ankara y Estambul, entre los militares (de quienes se sabe que eran 5000 sobre un total de 675 000) y la policía a las órdenes de Erdogan, apoyada por los defensores del régimen. Contrariamente a la imagen que se presenta en el extranjero y que el propio Erdogan intenta presentar, hay que decir que no se ha dado una resistencia de masas frente al golpe y en defensa de la democracia. Si bien miles de personas salieron a la calle, se trataba fundamentalmente de la base militante, islamista y fascista, del AKP (partido gubernamental que obtuvo el 49,5 % en las últimas elecciones), que desfilaba al grito de " Allah u Akbar" (Alá es el más grande) y reivindicando el restablecimiento de la pena de muerte.

Tras las atrocidades cometidas por los dos campos, el bombardeo del parlamento en cuatro ocasiones (!), el del hotel donde se encontraba Erdogan y el llamamiento de las potencias occidentales a defender la democracia, la tentativa fue finalmente derrotada a primeras horas de la mañana, dejando trás ella 265 muertos (un centenar de entre ellos golpistas y el resto civiles y policías) y 1500 heridos. Erdogan anunció que el golpe de Estado estaba dirigido por los adeptos a la hermandad de Fethullah Gulen, antiguo aliado del AKP, convertido en su enemigo jurado. Desde la mañana siguiente, se lanzó una amplia operación represiva en el ejército, el cuerpo judicial (con el arresto de altos magistrados), la policía y otras ramas del aparato de Estado, alcanzando 6000 detenciones (2850 de ellas, de militares).

Aún cuando es demasiado pronto para pronunciarse sobre los verdaderos responsables de este movimiento golpista, es probable que los cuadros gulenistas, que todavía existen en el ejército a pesar de las limpiezas anteriores, hayan participado en el golpe; pero, seguramente, relacionados con otros grupos militares opuestos al régimen. Una de las tesis es que frente a las noticias de una nueva ola de operativos tendentes a "limpiar" el aparato del Estado, estos sectores han intentado realizar su proyecto de golpe de Estado más pronto de lo previsto, contando con que tendrían un apoyo civil y militar que se iría fraguando al hilo de los acontecimientos como una "bola de nieve"; lo que no ha sido el caso.

Mientras los cuatro partidos con representación parlamentaria (el AKP, la extrema derecha, el centro izquierda laico y la izquierda vinculada al movimiento kurdo) han denunciado el intento golpista y celebrado la resistencia civil a través de una declaración común, resulta evidente que la noche del 15 de julio va a dar la ocasión a Erdogan para endurecer aún más su régimen e instaurar el sistema presidencial dictatorial que ambiciona. De momento, ha llamado a sus partidarios a no desalojar las calles hasta nueva orden, lo que ha dado pie a agresiones en los barrios sirios, kurdos y alevíes a partir de la segunda noche.

Resistir a la ofensiva del régimen y de sus milicias a la vez que condenar toda intervención militar sigue siendo una tarea urgente para todas las fuerzas democráticas y de izquierda, sin olvidar que sólo la construcción paciente y de largo aliento de un movimiento de clase permitirá cambiar definitivamente la relación de fuerzas.

18/07/2016

Traducción: VIENTO SUR

Escrito para VIENTO SUR Y L’Anticapitaliste



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