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Brexit
¿Perturbación local o conmoción general?
17/07/2016 | Henri Wilno

Ante la urgencia, se han abierto las contradicciones del partido conservador en el poder: David Cameron se va más rápidamente de lo previsto, quienes habían hecho campaña a favor del Brexit han renunciado a postularse para la dirección del gobierno, y Teresa May, que había apoyado el mantenimiento en la Unión Europea (UE) se convierte en Primera Ministra. No es ciertamente una proeuropea ferviente, y de entrada ha afirmado que el resultado del referéndum no será puesto en cuestión.

Los mercados financieros internacionales se han quedado, por el momento, tambaleantes. Es una muestra del clima de incertidumbre y del hecho de que financieros y capitalistas saben que un día u otro habrá que pagar la factura de la política de distribución a tope de liquideces a los bancos para apoyar un crecimiento que sigue siendo limitado. Esta esplendidez sostiene las cotizaciones de la Bolsa y permite al sistema bancario continuar especulando.

Un reino desunido

Pero, en lo inmediato, lo que cuenta es el impacto directo en el, según su nombre oficial, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Teresa May va a tener que gestionar las consecuencias de los votos norirlandeses y sobre todo escoceses en favor del mantenimiento en la UE. Y, sobre todo, tendrá que hacer frente a las incertidumbres económicas en las que el Brexit ha hundido al país.

Si había capitalistas británicos que individualmente eran más bien favorables al Brexit (como James Dyson, el hombre de las aspiradoras...), globalmente, el capital británico se las arreglaba perfectamente en la UE. Gran Bretaña tenía completo acceso a los mercados europeos mientras que la finanza británica quedaba libre para hacer más o menos lo que quería y el mercado de trabajo había sido desregulado.

Si sale cara, pierdes. Si sale cruz, también”

El Brexit ha provocado una caída importante de la libra, un retroceso de los precios del sector inmobiliario británico (de los que en gran medida tiraban la especulación y las compras de extranjeros), anuncios (sin confirmar) de salidas de determinadas empresas del territorio británico, y una bajada general de la confianza. La caída del sector inmobiliario inquieta, ya que determinados fondos financieros dependen directamente de él y están amenazados de retrocesos brutales (el valor de sus propiedades inmobiliarias ha caído al menos un 15 %).

Frente a esta situación, la respuesta de los dirigentes británicos ya ha comenzado a esbozarse: apoyo a los bancos, reducción de los tipos de interés y disminución drástica del impuesto sobre las sociedades (para atraer a las empresas). Dicho de otra forma, una acentuación del neoliberalismo en favor de las empresas y de las clases acomodadas, mientras que la gran masa de la población va a sufrir la probable recuperación de la inflación ligada a la caída de la libra (que va a provocar una subida de los productos importados).

Los resortes de las políticas antisociales y neoliberales llevadas a cabo desde hace años se encuentran en la propia Gran Bretaña y, menos que en otras partes de Europa, en presiones de la Comisión de Bruselas. En ausencia de reacción de las y los trabajadores y de las capas populares, quienes han votado por el Brexit para manifestar su oposición a las “élites” capitalistas van a pagar su precio. Este referéndum a iniciativa de la derecha conservadora era bien claramente un engaño para los trabajadores y trabajadoras: un cara o cruz del tipo “si sale cara, pierdes, si sale cruz, también” (lo que no resuelve, por otra parte, la cuestión de las consignas de voto...).

La UE no es irreversible

Teresa May va a tener que negociar las condiciones de la salida con la UE, arrancando el máximo de concesiones sobre el acceso a los mercados europeos y la posibilidad para los bancos de operar libremente en él. Esto tomará su tiempo y puede suscitar contradicciones entre sus ex-socios.

En fin, más allá de la estricta esfera económica, la salida de Gran Bretaña tiene consecuencias geopolíticas: la Unión Europea no es irreversible. Comisión, Banco Central Europeo y Gobiernos nacionales de derechas y de “izquierdas” supieron unificarse contra el pueblo griego. Ocurriría lo mismo mañana contra cualquier movimiento popular que ponga en cuestión los objetivos neoliberales. Pero, más allá de eso, aumentan las contradicciones entre los Estados, contradicciones atizadas por la capacidad de las extremas derechas para aprovecharse de la exasperación popular...

13/07/2016

http://npa2009.org/actualite/international/brexit-perturbation-locale-ou-ebranlement-general



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