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Transgénicos = Organismos Genéticamente Modificados (OGM)
Por qué los científicos que no comprenden la oposición a los OGM, ahogan el debate y detienen el progreso
12/07/2016 | Sarah Hartley

Los cultivos genéticamente modificados son seguros para el consumo humano y pueden garantizar la alimentación de la población mundial y mejorar la salud humana, nos han dicho los científicos durante años. El pasado 30 de junio, 110 galardonados con el Premio Nobel de todo el mundo firmaron una carta instando al grupo de presión ecologista Greenpeace a que cese su campaña contra los organismos genéticamente modificados (OGM). “¿Cuánta gente tiene que morir hasta que esto se considere un ‘crimen contra la humanidad?’, preguntan en la carta. Los científicos acusan a Greenpeace de ignorar los hechos, tergiversar los riesgos y beneficios, no reconocer la autoridad de la ciencia y basarse en emociones y dogmas. Están particularmente preocupados por la oposición de Greenpeace al “arroz dorado”, que contiene un gen añadido que eleva los niveles de vitamina A, cosa que según los científicos es muy necesaria para numerosas poblaciones pobres.

A su vez, Greenpeace señala que hay alternativas más baratas y eficaces al arroz dorado y que las empresas que desarrollan el arroz genéticamente modificado actúan al margen de las necesidades de las poblaciones locales. Les acusa además de menospreciar el riesgo de que el arroz genéticamente modificado contamine los cultivos arroceros tradicionales y de agricultura ecológica. Los eminentes científicos parecen haberse informado poco sobre la oposición a los OGM de los últimos 20 años. La investigación sociológica indica que están desinformados y que su enfoque es equivocado. La oposición a los OGM no siempre se basa exclusivamente en riegos y beneficios científicos, ni se fundamenta siempre en emociones o dogmas. Caracterizar esta oposición de la manera en que lo hacen solo contribuye a inflamar las relaciones entre proponentes y oponentes. Por tanto, difícilmente podrá ayudarnos a verificar el potencial de los OGM para alimentar al mundo.

Un debate viciado

Junto con FrøydisGillund, Lilian van Hove y FernWickson, del Centro GenØkde Bioseguridad de Noruega, he estado estudiando durante varios años el enconado debate sobre la biotecnología agrícola. Hemos identificado cinco requisitos para plantear un debate responsable sobre los OGM, a saber: el compromiso con la honestidad; el reconocimiento de los valores subyacentes a la práctica de la ciencia; la implicación de un amplio abanico de personas; el examen de varias alternativas y la disposición a responder. Creemos que este planteamiento moderará el debate, ofreciendo un enfoque útil para considerar la función de los OGM. Sin embargo, la actitud de muchos científicos obstaculiza este progreso.

El debate sobre los OGM exige honestidad con respecto a la calidad del conocimiento científico disponible y al grado en que pueden realizarse los supuestos beneficios. Es preciso analizar con seriedad las preocupaciones que se expresan, incluidas las que van más allá del riesgo científico. La falta de transparencia sobre cuándo estará listo el arroz dorado y a quién beneficiará causa preocupación y puede provocar una incomprensión y desconfianza significativas entre los científicos y el público.El arroz dorado está desarrollándose en Filipinas, no en África ni en el sudeste asiático, como se podría creer al leer la carta. Ni siquiera en Filipinas se espera que esté listo hasta dentro de varios años.

También hemos de reflexionar sobre la manera en que los valores y supuestos determinan el modo en que gestionamos los OGM. Sabemos que escamotear los valores y opciones al escrutinio público sigue siendo una fuente de controversias. Con el arroz dorado se da por supuesto que la tecnología es la solución apropiada para un problema social complejo. Estos valores han de reconocerse y plantearse abiertamente, en vez de ocultarlos dentro de un debate estrecho sobre riesgos humanos y medioambientales. Esto permitiría a su vez una toma de decisiones más transparente y un diálogo efectivo entre los desarrolladores del arroz dorado, los políticos y la sociedad civil.

Las decisiones sobre los OGM han de incluir diferentes disciplinas científicas (por ejemplo, biología molecular y ecología) y a sectores interesados como agricultores, ciudadanos y organizaciones como Greenpeace. Cuando el debate sobre los OGM se limita al riesgo humano y medioambiental, limita el abanico de participantes en la toma de decisiones y privilegia a los científicos (en este caso, los Premios Nobel, que no necesariamente son expertos en OGM ni en arroz genéticamente modificado). Sin embargo, el debate sobre los OGM no es únicamente un debate técnico sobre riesgos científicos: implica otras preocupaciones éticas y sociales, como el empoderamiento de las comunidades, las patentes y la disponibilidad de nutrientes. Una toma de decisiones inclusiva en torno a los OGM hará que el proceso sea más democrático y creará una base de conocimientos más completa.

Asimismo tenemos que hablar de todas las vías alternativas para abordar el problema de la seguridad alimentaria mundial, así como de todas las soluciones alternativas. Como reconocen los nobeles, los sistemas agrícolas están muy presionados por los problemas convergentes asociados al deterioro de los suelos, la falta de agua, la contaminación química, el cambio climático y el crecimiento de la población. Las políticas actuales suelen abordar estos problemas buscando soluciones tecnológicas que generen beneficios económicos. Por ejemplo, las vías alternativas para abordar la deficiencia de vitamina A mediante la fortificación, en vez de la modificación genética, ha dado grandes resultados en Filipinas desde 2003.

Finalmente, los desarrolladores de OGM, los investigadores de riesgos y las autoridades políticas han de estar dispuestos a tener en cuenta y responder a las necesidades y preocupaciones sociales al igual que a los nuevos conocimientos científicos. Esto no solo es importante para asegurar la responsabilidad democrática de la ciencia y la tecnología, sino también para permitirnos revertir decisiones y adaptar políticas a la vista del cambio.

Está claro que los científicos que acusan a Greenpeace de crímenes contra la humanidad se sienten profundamente frustrados con lo que consideran trabas a una tecnología que para ellos encierra claros beneficios para los pobres del mundo. Sin embargo, al firmar la carta inflamatoria revelan una comprensión viciada e ingenua del debate. Este planteamiento contribuirá probablemente a agitar y polarizar todavía más el debate que no a lograr el resultado deseable. En efecto, algunos incluso pensarán que estos científicos utilizan su privilegio y autoridad para promover una solución tecnológica determinada a un problema político.

7/7/2016

Sarah Hartley es profesora investigadora de Sociología y Política Social de la Universidad deNottingham.

https://theconversation.com/why-scientists-failure-to-understand-gm-opposition-is-stifling-debate-and-halting-progress-62142

Traducción: VIENTO SUR



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