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Poselecciones
Desde el espejismo de la victoria a la falsa derrota
02/07/2016 | Tomás Alberich

Hemos pasado unos meses en que el PP se quejaba de que le hacían bullying:nadie quería hablar con él, era el apestado. Pero resulta que vas de víctima, haces nada y casi ganas las elecciones. Recordemos que el PP no ha ganado las elecciones: ha quedado el primero que es muy diferente. Ahora le toca conseguir una mayoría que le apoye.

El PP ha subido. El PSOE y Ciudadanos han bajado en votos y escaños. Unidos Podemos (UP) ha mantenido los escaños, a pesar de lo cual da la impresión general y mediática de que son los que han fracasado. Los grandes perdedores. Algunas reflexiones sobre la caída en votos de Unidos Podemos:

1. Hace unas semanas, a pesar de las encuestas, muchos comentábamos que sacar los mismos diputados que en diciembre sería un éxito para UP en sí mismo. Sin embargo ahora cunde la desmoralización. Ha sido el efecto PP -el robo luego triunfo- el que ha bajado la moral a la izquierda. En las encuestas se escondía el voto del miedo y el de “no quiero decirlo” que es el que siempre va a PSOE y a PP. Antes le ha pasado a IU repetidamente, sistemáticamente las encuestas le daban más que el resultado final, ahora a UP, no sé por qué nos ha extrañado tanto.

Obtener 71 diputados deben valorarlo positivamente si todos los partidos juegan en tu contra, con un PSOE volcado en destruir a UP y con el voto del miedo permanente. Les han llamado comunistas, venezolanos, bolivarianos... queréis romper España, abrazos con Otegui, etc. - por cierto, ¿alguien ha visto a Iglesias o Garzón abrazándose a Otegui? El bullying hace tiempo que pasó a UP.

2. ¡Que Vienen Los Comunistas!

La derecha, y buena parte del PSOE, se empeñaron en decir que la nueva coalición eran los comunistas, los comunistas antiguos, los de siempre. Pero digo yo que si el programa pactado y que defiende UP, las famosas 50 medidas, son solo reformistas, de corte socialdemócrata que no van más allá de la defensa del Estado de Bienestar y los Derechos Humanos, y si la mayoría de los miembros de UP no se autoconsideran comunistas... ¿se le puede llamar a una organización “comunista” cuando no defiende un programa comunista ni la mayoría de sus miembros lo son?

Ya sí pero haberlos ahílos que dicen. Lo más pintoresco fue cuando después, avanzada la campaña, salió Pedro Sanchez defendiendo el legado del Partido Comunista frente a un Pablo Iglesias que ahora ya no lo es y se reconoce socialdemócrata. Los papeles al revés. Lo cual no evitó que al día siguiente el PSOE volviera con la cantinela de la pinza y que si UP iban a ser un partido nuevo y joven con los de Julio Anguita.

En el debate a cuatro de economía, Garzón no supo responder a los ataques sistemáticos de J. Sevilla (PSOE) cuando le sacó un documento del PCE que defiende la salida de España de la UE y del Euro. En pleno debate sobre el posible Brexit fue una puñalada a la argumentación de UP. Cuando cada vez se identifica más romper la UE con la ultraderecha y la xenofobia, Garzón no supo qué responder. Es el único fallo que le he visto cometer en toda la campaña. Ahí está para su análisis.

3. Después, en el único debate a cuatro de los cabezas de lista, fue llamativo que los principales ataques no fueron al que ha gobernado por parte de los otros tres, sino a UP como alternativa peligrosa. De hecho la campaña de todos ha sido así. Hasta la líder de Coalición Canaria diciendo que cualquier cosa menos Podemos puede valer, ya que “Canarias está cerca de Venezuela y por eso sabemos lo que puede ocurrir si Podemos llega al poder...”. También el PSOE se ha centrado en atacar a UP. Con una renovación juvenil aupando a número 2 de la lista a una jurista jurásica, que en sus intervenciones nos ha hablado repetidamente de la gran historia de un partido de 130 años al que no pertenece. Han aparcado a los que van por libre, marginando a Madina y a los valencianos, no vaya a ser que quieran pactar con Podemos. Así el PSOE pierde en Valencia a sus senadores. Y el Senado lo domina aún más el PP al negarse a pactar con UP.

4. Susana Díaz, virreina de Andalucía, quiere ejercer de madre de todos los andaluces a la vez que practica un discurso populista-patriótico-españolista siendo la que más critica el “populismo” de Podemos. Preside un partido-régimen de más de tres décadas, con cientos de casos de corrupción, por no decir miles si nos fijamos en los municipios. No se cansa de repetir que el enemigo principal del PSOE es Podemos. Hoy y ayer la hemos visto diciendo que “si no se ha votado más a los socialistas ha sido por no dejar lo suficientemente claro que NUNCA pactarían” con la formación morada. En conclusión, para Susana la izquierda son ellos y solo ellos.

Efectivamente, ese discurso tiene el objetivo de que una parte del electorado piense así, que salvo que desapareciera o quede en la mínima expresión Podemos-IU-Confluencias, etc. nunca volverá a gobernar “la izquierda”. O sea, como dijo en los 80 un dirigente psocialista: a mí izquierda el caos. Ahí han estado los discursos. Al PSOE le viene bien un minúsculo partido a su izquierda. Esto les revaloriza ante la derecha y ante su propio electorado: nosotros no somos extremistas, no somos radicales, los radicales son los de IU, ahora los podemitas... Pero si estos quieren ocupar algo de tu espacio de centro izquierda entonces les llamas de todo.

Ahí es donde el PSOE tiene un problema. Es presa de su pasado, para bien y para mal. Porque, digámoslo claramente, si se dice que hay un PSOE que fue el de la “cal viva” (defensor del GAL y de las torturas del cuartel de Intxaurrondo, desaparición de etarras enterrados en cal viva) puede ser inoportuno o un error pero ¿acaso no es verdad? Si se dice que es el de la corrupción en Andalucía, como en otros muchos lugares, ¿no es verdad? Se puede decir que para que gobierne la izquierda es imprescindible contar con el PSOE, pero eso no puede suponer ocultar la verdad, ni pasar a hacer una campaña y discursos planos, con un único adversario, el PP (como ha señalado, a su manera, Monedero).

Mientras, por mucho que hablen en contra de los ayuntamientos del cambio o de Venezuela, lo cierto es que ni a los viejos de IU, que han gobernado en cientos de municipios, les han encontrado casos significativos de corrupción, ni a los nuevos de Podemos o de las confluencias. Los partidos viejos, hasta 20 que hoy están en UP decía despreciativamente Pedro Sanchez la noche electoral, no tienen que renegar de su pasado ni pedir perdón. El PSOE tendría que empezar por ahí para realizar una renovación ideológica, si no quieren quedarse en defender a las clases sociales oligárquicas, es decir lo mismo que el PP pero repartiendo más migajas a los pobres en forma de ayudas públicas. Porque: cuando ha gobernado ¿qué medidas ha tomado el PSOE contra la oligarquía? Inevitablemente, antes o después, tendrá que decidir si su principal aliado es UP o el PP. Solo no puede gobernar. UP tampoco, pero lo ha dicho repetidamente: quiere gobernar con el PSOE.

5. Las confluencias de UP bajan especialmente en las provincias donde IU sacó buenos resultados. Lo explica bien Sánchez-Cuenca: http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/06/28/la_caida_podemos_51785_1023.html Lo amplía Escolar, en seguramente el análisis más completo: http://www.eldiario.es/escolar/fracaso-sorpasso_6_531656854.html

Esto explica parte del retroceso. El ejemplo más claro es Asturias, con mucho voto a IU y un líder (Llamazares) en contra del acuerdo. He mirado el municipio de Zamora, que gobierna IU y se posicionó también en contra del acuerdo (y con malas relaciones con Podemos): en 2015 la suma de ambos obtuvo el 25,4% de los votos. En 2016: la coalición baja al 18,5%, en vez de sumar resta 7 puntos.

Igualmente podemos considerar en Madrid, especialmente en el sur, donde los antiguos IUCM (seguidores de Angel Perez, Moral Santín –el de las tarjetas black- y compañía) aún tienen algo de fuerza. Una vez expulsados de IU, han defendido la abstención o el voto al PSOE.

Como ocurrió con los carrillistas en los 80, que acusaban a la dirección del PCE de querer enterrar las siglas del glorioso partido creando IU. Ahora, muchos de estos nuevos puros defensores de las siglas de IU, que acusan a la actual dirección de venderse o regalarse a Podemos, acabarán en el PSOE. Irán a su casa común.

Pero esto, como digo, es una pequeña parte de la explicación. IU-UP obtuvo menos de un millón de votos en diciembre y ahora la suma de la nueva coalición de todos ha bajado en 1,2 millones de votos. Por lo tanto los ex IU que han dejado de votar a la nueva UP pueden ser significativos pero son muy pocos numéricamente (y una parte ni votó a Garzón en diciembre).

6. En las zonas urbanas, que tenía mucho voto Podemos, la bajada es más significativa. El voto de aluvión ha perdido fuelle. En diciembre de 2015 fue un voto “prestado”, proveniente de PSOE y de la abstención. No se ha valorado adecuadamente en las encuestas que una parte de ese voto no es fiel ni disciplinado, como podría haber sido antes el voto a IU (ahora ni eso). Es un voto antipartidos que valoró positivamente a Podemos, pero que se desinfla tan rápido como se infló. El ver a Podemos abrazando a un partido viejo como IU y a la vez a la socialdemocracia clásica, de los que se echaba pestes hasta hace poco, desanima a los votantes menos disciplinados. La gente que solo ha votado una vez en su vida a Podemos puede cambiar de voto con facilidad. Téngase en cuenta para el futuro (y para los estudios demoscópicos).

7. El votante clásico de IU también ha visto la marginación en la campaña: cómo se relegaba a un 5º puesto a Garzón (el político mejor valorado de España) y lo ha vivido como una humillación, al igual que en la propia campaña se ha marginado a los dirigentes de IU, especialmente a los cuadros y mayores de 40 años. Estas cosas no animan a votar.

UP ha hecho una campaña muy centrada en la gente joven, urbana y con estudios. Denunciando los que emigran porque tienen títulos y no encuentran trabajo en España. Pero estos son una minoría. La mayoría del voto es mayor, lo dice la pirámide de edad española.

8. Los vaivenes ideológicos e histriónicos del líder de Podemos también desaniman: hoy lloro con Anguita, mañana defiendo a Zapatero y la socialdemocracia. En febrero digo que el PSOE son los de la cal viva, a la semana siguiente quiero besarme con Pedro Sánchez y le ofrezco todo mi amor desde la Tribuna del Congreso. Y después quedo con él y la prensa para regalarle un libro y dar un paseo tan mediático como estrafalario. Fui comunista hasta hace dos años pero ahora toca defender la socialdemocracia. El votante puede pensar: ¿y mañana que tocará?

9. Esto enlaza con lo dicho de cómo se fragua el acuerdo de confluencia en la nueva coalición: en unos días, por las prisas electorales. No es el fruto de la presión de las bases de Podemos ni de las de IU que han permanecido pasivas casi todo el tiempo. IU era oficialmente favorable a la coalición desde hace más de un año. El viraje fundamental ha sido de Podemos. Pero ha sido un viaje resuelto por la cúpula en unos días. Después del 20D ha habido pocas reflexiones autocríticas y pocas declaraciones públicas a favor de la unión. Los cuadros de Podemos, los escritores y creadores de opinión, no han presionado para crear la unión desde abajo. O lo han hecho tímidamente. También por el poco tiempo. Solo hubo una positiva declaración pública del mundo de la cultura (los firmantes de manifiestos de siempre).

10. ¿Qué hacer? la pregunta de siempre.

Ahora, pasadas las elecciones, es cuando se puede construir un entramado unitario nuevo. No una organización única pero sí una estructura unitaria estable. Sin prisas y sin pausas.

Esto nos lleva al futuro inmediato. Algunos venimos diciendo desde hace tiempo que, ante el enorme fraccionamiento de las izquierdas, es necesario crear asambleas de base progresistas y unitarias. ASAMBLEAS CIUDADANAS en cada localidad, donde activistas de Podemos, IU, Equo, otros partidos y ciudadanía independiente, forjen la unidad desde abajo, democráticamente y en horizontalidad. La construcción de la unidad acaba de empezar, es necesario empujar desde abajo para que sea real y profunda. Los mimbres están ahí. En las direcciones de todos estos partidos también hay líderes a favor de una unidad de acción en profundidad.

Solo construida desde abajo y con suficiente tiempo se hará resistente, frente a personalismos, sectarismos, demagogias, cantos de sirena (ofreciendo puestos en otras formaciones) y ataques de todo tipo que el sistema de poder actual realizará.

Es posible por tanto construir de abajo arriba y desde arriba hacia abajo. Se necesita reconstruir lo abandonado en la calle, tejiendo nuevas redes con los movimientos sociales e ideando nuevas iniciativas sociales, también con las nuevas instituciones locales y regionales y con los medios de comunicación independientes, para conseguir una nueva hegemonía social, radicalmente democrática.

1/7/2016

Tomás Alberich es sociólogo (http://tomasalberich.blogspot.com.es/)



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